Siempre serás mia.. | Relatos Eroticos

SIEMPRE SERÉ TUYA…. 1- INICIOS DE UNA PERRA Me llamo María y tengo 29 años. Me dispongo a contaros cómo me inicié en el mundo del sado con 22 años,

SIEMPRE SERÉ TUYA…. 1- INICIOS DE UNA PERRA

Me llamo María y tengo 29 años. Me dispongo a contaros cómo me inicié en el mundo del sado con 22 años, de la mano del que fue y será mi Amo.

Acababa de salir de una relación un tanto tormentosa, y a pesar de haber sido siempre bastante inocente y mojigata en cuanto al sexo, decidí hacer mía la filosofía del Carpe Diem lanzándome a buscar un poco de placer.

Contacté con un desconocido en un chat, y tras las presentaciones y preguntas de rigor (edad, trabajo, ciudad,…) decidí quedar con él y conocerlo en persona. Parecía interesante y casualmente estaba en mi ciudad por trabajo.

Llegué al lugar de la cita y allí estaba él, un chico mayor que yo y muy atractivo. Menuda suerte…..

Nos fuimos a tomar algo y a charlar. Desde el principio me gustó un aire de canalla que dejaba traslucir debajo de su conversación. Pensé – es un chico malo y me gusta.

– Vamos a mi coche – me dijo en mitad de la noche. Yo acepté. A esas alturas estaba dispuesta a todo.

– ¿Me dejas que te bese? – Inténtalo…….

Uff…. mi entrepierna empezó a mojarse.

– Quítate la camisa y el sujetador.

– Pueden verme desde fuera. Estamos en un parque.

– No te preocupes. Si pasa alguien deja que mire y se ponga cachondo con lo que ve.

Me quedé desnuda de cintura para arriba. ¡No me podía creer lo que estaba haciendo! N

Entre besos y caricias me mordió un pezón y no pude reprimir un gemido de placer a pesar del dolor.

– ¿Te gusta lo que has sentido? ¿Quieres que lo repita?

– Prueba….. – le contesté muy excitada.

Continuó mordiéndome los pezones y las tetas y yo estaba asombrada de que esa sensación de dolor me gustara y excitara tanto.

Se hizo tarde y como una niña buena debía irme a casa.

– Mañana aún estaré por aquí. Si te apetece podemos seguir probando qué cosas te gustan….

Por supuesto volví a quedar con él. Y aprovechando que ese día estaba sola lo invité a mi casa.

Cenamos y después continuamos donde lo habíamos dejado la noche antes….

– Desnúdate para mí – el tono autoritario de su voz me dejó confundida.

– Anoche te gustó esto ¿verdad? – y volvió a pellizcarme y mordisquearme los

pezones, cada vez más fuerte.

– Menuda cara de golfa pones. Vamos a probar tu límite.

– Ponte de rodillas y paséate por la casa.

Aunque al principio estuve a punto de negarme, la situación me excitaba mucho.

Comencé a sentir molestias en las rodillas e intenté incorporarme.

– No te he dado permiso para parar. Has sido una zorrita muy desobediente y te tengo que castigar.

Me obligó a ponerme de nuevo de rodillas y con un zapato comenzó a pegarme en el culo. Primero despacio y después con más y más fuerza.

No pude evitar llorar, de rabia y dolor, mientras él no dejaba de repetirme lo mala que había sido.

Cuando creí que no podía soportar más dolor paró y me besó.

– Ahora cómeme la polla, te lo has ganado.

De rodillas aún y con lágrimas resbalando por mi cara, me puse delante de él y cogí su polla entre mis manos. Me la metí entera en la boca y comencé a chupársela. Notaba como se iba poniendo dura entre mis labios, y aunque aún estaba muy dolorida, no pude evitar que mi coñito se pusiera húmedo.

– Búscame algo para atarte. Aún no te has ganado que te folle.

Le di unas cuerdas que encontré y me llevó a la habitación. Me tumbó en la cama y me

ató las manos a ella.

– Chúpame los dedos que te los voy a meter en el coño.

Empezó a metérmelos mientras me pellizcaba con fuerza los pezones. Mi coñito a gritos que se lo follaran

– ¿Ya estás caliente? ¿Quieres que te folle? Pídemelo.

– Fóllame por favor, no aguanto más….

pedía

Se puso encima de mí y me metió toda su polla. Se movía con fuerza y violencia y mi coñito recibía sus empujes temblando de placer….

Yo lo miraba poseída por la lujuria y el vicio. Él me miró y me abofeteó la cara. El

placer que sentí fue tal que casi me corro.

placer que sentí fue tal que casi me corro.

– ¿Te ha gustado zorra? ¿Quieres que te dé más?

Me abofeteó varias veces, cada vez con más fuerza y me corrí. Sacó la polla de mi coño y me la acercó a la cara.

– Abre bien la boca que me voy a correr en ella.

Y por primera vez, alguien me llenó toda la boca y la cara con su leche caliente…..

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