Un deseo hecho realidad | Relatos Eroticos

Bueno queridos lectores, aqui de nuevo para darles a conocer otro relato, esta vez la historia que les voy a narrar es la relacion que tuve con un primo llamado

Bueno queridos lectores, aqui de nuevo para darles a conocer otro relato, esta vez la historia que les voy a narrar es la relacion que tuve con un primo llamado Miguel; el es 6 años mayor que yo, esto sucedio cuando el tenia 26 y yo 20; quiero describirlo a el como el mas guapo de todos mis primos, en una palabra es “bello” fisicamente, un cuerpo divino; pero es bajo de estatura, es por eso lo llamamos “chato” en comparacion con los demas primos el es el enano, casado muy joven, padre de dos varoncitos y sobre todo hetero; por su belleza fisica le ha causado mas de un problema de faldas con su esposa, hasta el punto que casi su matrimonio acaba.La relacion con mi primo siempre ha sido magnifica, casi como hermanos; bueno yendo al grano, esta relacion sucedio en un bautizo  de uno de mis sobrinos, la fiesta fue en mi casa porque era mas grande; invitaron a los familiares y amigos, como se dice mucha gente, comida y tragos, en si la fiesta estaba amena;todos los primos estabamos en un grupo, conversando, tomando y haciendo bromas, lo tipico de una fiesta. Cuando llego Migue, todos comenzamos hacer chacota sobre el. Guuuuuuuaaaaauuuuu,que hombre para mas guapo se le veia ese dia y sobre todo habia llegado solo ,sin su esposa; cuando se acerco y saludo al grupo le preguntaron por su esposa, la cual el respondio que se habia quedado en casa de  su mama cuidandola porque la doña habia sido operada; al cual uno de mis primos le dijo: si no es asi,no te quitan los grilletes; el solo atino a reirse del comentario. Verdad primo que eres bien jugador, le pregunte; respondiendo: que culpa tengo yo que las mujeres quieran jugar conmigo; ellas me busacan y no puedo decepcionarlas, amigo lector quiero ser sincero con uds, a pesar de mi relacion con mi hermano y tio, Miguel siempre me ha hecho jalarme la tripa en su nombre no se cuantas veces, el es alguien al que siempre pense que era inalcanzable para mi, porque con el no iba esto de tener relaciones homosexuales, algo que rechazaba tajantemente,siempre ha sido su predileccion las mujere, !todo un don Juan!; entre trago y trago tuve que ir al baño para descargar la vejiga; cuando regrese Miguel estaba bailando y los primos comenzaron a chacotearlo !vamos pipolargo!,!vamos quiebrala pipolargo! entre el burullo y la chacota le pregunte a uno de mis primos por que ellos le habian puesto otra “chapa”  apodo; mi primo me miro y me dijo: no sabes porque le dicen pipolargo a al chato; yo le respondi: no, el me llevo a un costado y me dijo, le hemos puesto pipolargo porque el chato es zapaton; !que le dije! si primo; el chato es bien aventajado, su estatura se le fue al miembro.

Me quede de una sola pieza; mi mente comenzo a comparar rapidamente ¿quien la tendria mas grande y gruesa Raul o Miguel?  no me digas! le dije al primo; y tu como sabes? en el baño cuando uno va a orinar tu sabes unos siempre mira a los que estan a tu lado para ver quien es el mas poderoso, la primera vez que se la vi me quede pasmado dijo mi primo; no te miento, preguntales a algunos de nuestros primos que tambien se la han visto; eso lo confirmaron algunos de ellos; si quieres sacarte el clavo dijo mi primo, cuando el chato entre al baño entra tambien, como que vas a orinar, cosa que queria hacerlo, pero no lo hice, solo me quede con la idea de que su verga seria casi igual a la de Raul; lo que podia hacer era solo fanteasear con el. Miguel siempre me vio como un hermano menor al que quiere y cuida. Amigo lector, quiero poner este parrafo aqui porque creo que es necesario para que uds, puedan entender porque yo dije que el era inalcanzable para mi. Resulta que estamos en una reunion antes del bautizo; yo no dejaba de pensar en el; lo tenia entre ceja y ceja, el hecho de verlo no podia contener mis deseos hacia el; Miguel se aceco a mi y me pregunto: te pasa algo? te veo algo raro, algo que no encaja contigo; a lo que le respondi; ah, que va!, no tengo nada, asi soy yo, no me conoces? no, a ti te pasa algo y no me lo quieres decir; yo soy tu primito, me vas a contar que es lo que te sucede; no confias en mi me dijo; yo le dije que confiaba en el, entonces dime que es lo que tienes? vamos a un lugar donde podamos hablar tranquilamente , bien le dije y salimos como que el iba a comprar cigarillos; en el trayecto me dijo cuentame, que te pasa?. No se primo cual sera tu reaccion cuando te  lo diga. Siempre he querido decirtelo pero no he tenido el valor hasta ahora; dime me dijo suavemente ; sea lo que sea y cual sea mi reaccion tu seguiras siendo mi primo; sueltame el cuento; soy homosexual le dije; se paro me agarro del brazo y me dijo: ¿que? ,¿que? escuche mal?, que eres que? no, no, no, no puede ser, mirate primo, tu eres un tipazo bien plantado que cualquier chica querria estar contigo; le respondi si me hubieran gustado las mujeres no estaria hablando contigo de esto.

No lo puedo asimilar me dijo; me dejas de una sola pieza, no se que decir; mientras caminabamos hacia la tienda hubo un gran silencio entre los dos, compro los cigarillos y encendio uno; me miro y dijo: hay algo mas, no? si respondi, te escucho me dijo; siempre tu me has atraido; !oh Dios mio! exclamo con una voz apagada. Quiero que sepas algo me dijo; sabes que me gustan las mujeres, respeto la vida de cada persona; pero de alli a que yo tenga relacion sexual contigo !nunca! me entiendes; eres mi primo, casi mi hermano y sobre todo un hombre, eso no va conmigo,; quien sabe de esto? pregunto; nadie, le dije; estas molestos por lo que te acabo de decir, no respondio; trato de asimilar poco a poco lo que me has dicho; sabes que no es facil; lo se, respondi; lo que te he dicho ha cambiado la forma de pensar hacia mi?  no, respondio, tu eres mi primo y mis sentimientos y mi forma de ser no van a cambiar  hacia ti; pero de alli para mas , ya te lo dije, me lo dejastes en claro.Te seguire respetando  cual tal eres le dije; solo queria que supieras quien soy yo en realaidad, perdoname, disculpame por sentir lo que siento por ti; no tengo que perdonarte ni disculparte por nada; admito tu valentia de poder decir lo que eres y lo que sientes por mi, no me ofende, ni tampoco me halaga. Tengo hijos y uno no sabe que tipo de vida van a llevar ellos, solo apoyarlos en lo que quieran ser; al menos has sido sincero conmigo lo que tu me has dicho esto sera un secreto para mi,  no quiero causarte daño de mi parte. Gracias por escucharme y enterderme; no digas eso me dijo; estoy para que confies en mi cuando quieras

Ahora sigamos con el relato,poco a poco los familiaares y amigos se fueron retirando hasta que la casa quedo completamente vacia, algunos primos y hermanos se quedaron a dormir como tambien lo hizo Miguel, porque la hora estaba avanzada y algunos se pasaron de tragos, era hora de descansar; Miguel se habia ido a dormir media hora antes; en mi cuarto hay dos camas, la cama de Raul y la mia, mi hermano dormia en cama de Raul mientras que Miguel dormia en la  mia, el estaba durmiendo en medio de la cama, cosa que tuve que moverlo y decirle que se hiciera un poco mas al fondo para poder echarme, lo cual lo hizo; me eche boca abajo porque tenia la sensacion de vomitar,yo siempre tomo medido, a pesar de ello el alcohol siempre hace estragos en el cuerpo; repentinamente senti su mano sobre mi espalda que subia y bajaba suavente, no lo tome a mal, para  nada; cuando siento su voz decir, eso pasa por tomar mucho, le respondi; tu sabes que no tomo mucho, asi estuvo sobandome la espalda hasta que la sensacion de vomitar ceso. Me iba a voltear para conversar con el , cuando el me agarra de la cintura y me trae hacia el de espaldas, quedamos los dos completamente juntos; paso su mano por mi cintura, ¿que haces dije entre mi? colocate bien me dijo; me subi un poco mas para que mis nalgas quedaran en medio de su verga; asi esta mejor me dijo; le dije no deberiamos estar haciendo esto, se que no es lo tuyo y no quiero que despues te sientas mal y te arrepientas de lo que estas haciendo; desde que me dijistes de tu homosexualidad no he dejado de pensar en ti; tu sabes que no es lo mio hacerlo con hombres; quiero sacarme el clavo, quiero experimentarlo contigo, quiero descubrirlo contigo, me decia mientras su verga se ponia cada vez mas dura, movia su cintura levemente; no podia creer lo que me estaba pasando el hombre a quien habia deseado y queria tener estaba detras mio; quiero meterte mi verga, quiero que la sientas hasta el fondo ; como tu quieras cariño, papi quiero que me hagas tuyo; voy a darte a ti a tu culito lo que siempre han querido de mi; yo estaba feliz, mi sueño se estaba haciendo relidad follar con Miguel el macho que me iba a abordar pronto;  se bajo el pantalon dejando ese gran verga al aire; toca me dijo; no puede ser es demasiado para mi culo uuuuffffffffff, es un animalazo, imaginate amigo lector para que des una idea de lo gruesa que es no podia juntar mi dedo pulgar con el indice, y en tamaño te vas a comer una salchicha de 22cm.

Miguel no es velludo, poco vellos en la zona intima, piel suave, piernas duritas de lo que juega fulbito; lo puedo describir como la octava maravilla del mundo, desnudate me dijo con una voz suplicante,quiero tocarte ese culito arrecho, me desvesti; dejame tocar cariño tus nalgas !oh Dios mio! que bellezas duritas bien grandecitas y suavecitas uuuummmmhhhh, que rico! mucha carne para ti papi, le dije; mirate nada mas, bien quebradito me diecia, quiero mamartela le dije,no, no cariño quiero comerte a mi modo, me dijo; voy a darle de comer a esa boquita pedilona, se que esta deseosa de devorarse al nuevo inquilino; en sus dedos puso abundante saliva y lubrico su verga, lo mismo hizo con mi esfinter. Ponte boca arriba  para que la puedas sentir todita, separa tus piernas un poco cariño me decia en un tono excitado; coloco su verga a la entrada  de la cueva, su divino glande entraba suavemente, haciendome sentir que su cabeza habia traspasado el umbral de mi coño, di un suspiro entre alivio y dolor ; relajate cariño, no te tenses, el lo sentia porque yo le apretaba los duros musculos de su pierna con mis manos; hizo un empuje que me la  metio mas de la mitad de su verga, dejala que entre; se acomodo bien para dar la estocada final ; me miro me levanto un poco la cintura, me trajo hacia el;  metiendola toda,aaaaaaaahhhhhhhhhhhh,dije yo; rico, rico, rico, papi; me la saco toda y la volvio a meter pero esta vez mas rapido, arremetidas suaves y fuertes, rogandole que lo haga cada vez mas, maltratame mas papi, dale, dale, dale, no pares, le decia en una forma recontra arrecha, todo lo que quieras cariño te lo voy a dar, no pense que follarte iba a ser tan divino, tan excitante, tan placentero .Nos dejamos llevar por nuestros  deseos y sensaciones haciendo que nuestros cuerpos querian solo follar.

Haciendo las mil y una travesuras esa noche, entre gemidos y sudor nuestros cuerpo no dejaban de jadear al compas de buenas movidas y arremetidas estocadas de placer; nos olvidamos de todo y de lo que somos; solo nuestras lujuria y placer se sentia en ese cuarto, ponte boca abajo que te voy a llenar ese arrechito coño, separo mis nalgas y embestio de un solo golpe aquel animalazo, moviendo su cintura de una forma indescriptible; hasta que dijo, excitadamente me vennnnnnngooooo, por la puta madre! sintiendo toda la lechosa caliente invadir mi culo, toda papi, no dejes ni una gota de tu rico semen en tu verga le dije; aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh delicioso, quiero mas, mas,mas; hasta que cayo su cuerpo sobre el mio dejandome su verga dentro. Asi estuvo un rato encima mio acariciandome y dandome pequeñas y deliciosa mordidas por mi cuello y espalda. Se salio de mi aun con su verga erecta, se echo boca arriba, le dije, quiero limpiar esa rica verga, quiero saborear los residuos que quedan, abriendo sus piernas para que me la pudiese comer bien; comence a pasarle la lengua por todo ese hermosa verga , limpiadole todo el semen, uuuuuuufffffff, cariño sigue, sigue, no dejes nada para mañana. Nos vestimos porque ya estaba amaneciendo, nos dormimos. Nos levantamos tarde, no habiamos sentido que mi hermano ya no estaba en la cama, nos miramos, hablamos muy suavemente, me agarro la barbilla, me dio un beso y me dijo: esta ha sido una gran experiencia , te llamare para encontrarnos de nuevo, gracias papi por todo, has cumplido uno de mis mas grandes deseos, estar contigo.

Desde ese dia Miguel y yo hemos estado haciendo estas cositas cada vez mas seguidas, el dice que solo me comera a mi, no otro homo. Espero amigo lector que les hayan disfrutado de este relato, agradesco de antemano  sus buenos comentarios . Gracias

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Si fuera mujer sería más puta que las gallinas

Casi todos los hombres han dicho esa frase alguna vez. También suelen decir esta otra frase: Si fuese mujer sería lesbiana. Sólo hace falta que se reúnan

Casi todos los hombres han dicho esa frase alguna vez. También suelen decir esta otra frase: “Si fuese mujer sería lesbiana”. Sólo hace falta que se reúnan dos o más hombres, unas copas y mujeres guapas a la vista, y alguno soltará alguna de esas frasecillas o similares.

Antonio es de los que la suele decir. Le encantan las mujeres, las ‘jembras’, como él dice, y siempre está a la caza, aunque la mayoría de las veces se va a casa de vacío. Desde el jueves por la noche hasta el domingo sale con su compis de ligoteo.

-Pues sí, Manolo. Llevo toda la noche bailando con aquella morenaza. Ya la tenía medio convencida para echar un buen polvo en el coche y al final se rajó.

-Jajaja, Antonio. Ya sabes lo que toca. Tú y tus cinco amigos… jajajaja. – se rió Manuel, haciendo un gesto ‘pajil’ con la mano.

-Joder, joder. ¿Por qué las tías son así? Te lo juro. Si yo fuera mujer sería más puta que las gallinas.

-Será por eso. Para que no las consideren unas putas.

-¿Y qué más da? Te aseguro que a mí no me importaría que me llamasen puta. El coño me echaría humo. Me follaría a todo bicho viviente.

-Jajaja. ¡Qué brutito eres!

-¿Por qué no son como nosotros? Sería maravilloso. Un “aquí te pillo, aquí te mato”, continuo.

-Si fuesen como nosotros serían hombres y no mujeres.

-Pues que sean hombres con coño.

Cierto viernes por la noche, Antonio se había enrollado con una preciosa pelirroja, de labios rojos, ojos verdes y ligeramente pecosa. Un bombón. Estaba dándole conversación cuando se acercó Manuel a ellos.

-Hola Antonio. ¿No me presentas a tu amiga?

-Manuel, Selena. Selena, Manuel.

-Hola Manuel.

-Hola Selena. ¿Sabes que eres la mujer más guapa de la disco?

-Jajaja, gracias. Eso mismo me estaba diciendo Antonio.

-Sí – dijo Antonio – Y se lo puedo seguir diciendo yo solito, que la vi primero. Ya sabes, Manolito. Aire.

-Pero hombre. Creo que Selena no es mujer de un solo hombre.

Selena miró a aquellos dos hombres. Siempre igual, a la caza, al acecho.

-¿Es que todos los hombres sois iguales? Veis una chica mona y os lanzáis sobre ella como si fuese un trozo de carne.

-Jeje, sí – dijo Antonio – Un trozo de carne precioso, en este caso.

Se pusieron a hablar los tres sobre hombres y mujeres, sobre las diferencias, y Antonio soltó su frasecita de las putas y las gallinas.

-¿De verdad piensas eso? – dijo Selena.

-Al 100%. La vida es demasiado corta. Hay que vivir, disfrutar de las cosas.

-¿Y no te importaría lo que pensaran de ti? ¿Que todo baboso intentase meterte mano? ¿Que te pusiesen de zorra para arriba?

-Me importaría una mierda, Selena. Me hartaría a follar, con todo aquel que me gustase, sin problemas, sin ataduras. Sólo placer. Sexo por sexo.

Selena le miró a los ojos. Levantó una mano, de uñas largas, de perfecta manicura, y se le puso en un hombro.

-Ten cuidado, Antonio. A veces los sueños se cumplen.

-Jajaja. Ojalá fuese mujer. Sería mucho más feliz.

Ella le miró con una enigmática sonrisa, se besó un dedo y lo llevó a los labios de Antonio.

-Como tú digas, Antonio.

Selena se dio la vuelta y desapareció entre la multitud, dejando a los dos amigos mirando como se iba.

-Jajaja, Antonio. Otra a la que asustas. Así no te vas a comer un rosco.

-Bah, que le den a esa Selena. Es un estrecha, como todas.

Se quedó compuesto y sin chica, así que se dedicó a beber. Sobre las cinco de la mañana apenas se mantenía en pie. Manuel lo sacó casi a rastras del local y lo llevó a su casa.

Lo dejó tumbado sobre la cama.

-Las mujedez son todaz unaz putas… -dijo con la lengua trabada.

-¿Pero no decías que no? ¿No son todas unas estrechas?

-Pos.. Deberían.. serlo..unas… putas.

Cerró los ojos y enseguida empezó a roncar. Manuel lo dejó y se marchó a su casa.

+++++

La claridad de la mañana despertó a Antonio. Abrió los ojos y los cerró de golpe. Sintió un trallazo de dolor en la cabeza. Le retumbaba. Parecía que le iba a estallar.

“Joder. Bebí más de la cuenta anoche”

No podía abrir los ojos. La luz le molestaba. Se levantó y a tientas fue al baño. Se estaba meando. Con los ojos cerrados se puso delante de la taza, levantó la tapa, se bajó la cremallera y se metió tres dedos para sacársela.

No se la encontró.

Metió más los dedos. Y rebuscó.

Nada.

“Joder, pequeña. ¿Has encogido? ¿Dónde estás?”

Metió aún más los dedos. Palpó. La polla no estaba.

-Pero qué co…

Se cayó de repente. Esa no era su voz. Era una voz de mujer. Abrió los ojos. El dolor de cabeza aumentó.

-¿Qué pasa?

Otra vez esa voz. Sacó los dedos de su bragueta y se los miró. No era su mano. Era la mano de una mujer.

-Dios, ¿Qué es esto?

Se miró en el espejo, y dio dos pasos para atrás, aterrado. No se vio a sí mismo en el espejo. Vio a una mujer.

“No puede ser. Estoy en pleno sueño”.

Levantó lentamente la mano. La mujer del espejo hizo lo mismo. Se la llevó a la cara. Se tocó. En el espejo la mujer se tocaba. En vez de encontrarse con su piel áspera, sin afeitar, sus dedos tocaron una piel suave, cálida.

“Antonio…estás soñando. Despierta”

Dio un paso hacia el espejo. Su vista se estaba aclarando. Se fijó más en la mujer. Debajo de la camisa, de su camisa, vio el bulto de las tetas. Bajó la vista hacia su pecho.

-Coño, tengo tetas.

Se las tocó. No se lo podía creer. Las notaba en sus manos. Y notaba como se tocaba. Las sentía. Eran… tetas. Un buen par de tetas. Asombrado, levantó lentamente la camisa y se las miró en el espejo.

-Joder, vaya par de peras.

Su voz era suave y aterciopelada. En su cabeza seguía sonando como siempre.

Se miró mejor. Ahora con más atención. Aún no se lo creía. Se pellizcó para despertarse, pero solo sintió dolor. Se seguía meando. Tenía que hacer pis.

Titubeando se abrió el cinturón, se abrió el botón y se bajó el pantalón. Después, despacito, se bajó los calzoncillos. Y miró.

-Joder, no tengo polla. Tengo … un coño.

Se mareó un poco. Se aceró al inodoro y se puso de pie. Casi empieza a orinar así.

-Joder, joder, joder-

Con aprensión, se sentó en la taza. Y empezó a orinar. Sintió alivio.

-Esto es muy raro.

Cuando terminó, se iba a levantar y recordó lo que hacían las mujeres después de hacer pis. Cogió un poco de papel y se secó.

Volvió a mirarse en el espejo. Se desnudó del todo. Se miró por delante, por detrás, de lado.

“Joder, pero si estoy más buena que el pan”.

Antonio se había convertido en una mujer preciosa. De cuerpo perfecto, pelo castaño, ojos claros. Precioso culito, redondo, tentador. Unas tetas perfectas, grandes pero erguidas. Y una cara de modelo.

-Esto es muy raro. Raro, raro, raro.

Se miró otra vez. Y sintió. Notó esa agradable sensación de cuando se ponía cachondo. Cuando se le ponía la polla dura, hinchada de deseo. Sólo que ahora no tenía una polla que se le pusiese tiesa. Lo que sintió fue humedad entre las piernas. Que sus pezones se ponían duros. Llevó una mano a su entrepierna y se pasó los dedos. Tenía el coño mojado.

-Ummmm… coño. Pero si estoy caliente.

Se tocó los pezones y una descarga de placer le recorrió el cuerpo. Con las yemas de los dedos buscó su nuevo y recién estrenado clítoris y se empezó a hacer una paja, mirándose en el espejo. Como las muchas que le había hechos a sus ligues. Pero ahora lo sentía en su propio cuerpo.

-Aggg, esto es…raro…pero….ummm, que rico… Si es un sueño es…muy real.

Entonces tuvo un flash. Había algo que le gustaba mucho. Mirar a una mujer masturbarse. De vez en cuando miraba videos de eso por internet. Se lo había pedido a varias de las chicas con quienes se había acostado, pero ninguna quiso hacerlo. Le decían que les daba vergüenza, que era algo muy íntimo.

Ahora estaba solo. Bueno, sola. Y cachonda. Al lado de su cama había un ropero cuyas hojas eran grandes espejos. Fue hacia allí. Puso la almohada en el suelo, apoyada contra la cama. Se sentó sobre ella y miró reflejado en la puerta.

Era él, Antonio. Con sus pensamientos, con sus recuerdos, pero lo que sus ojos veían era una hermosa mujer, desnuda. Abrió las torneadas piernas. Observó el precioso coñito que tenía. Lo abrió con los dedos. Rosadito, brillante. Se pasó un dedo a lo largo de la hendidura y se estremeció de placer.

Como hacían las chicas en los videos que le gustaban, se acarició los pezones con la mano izquierda mientras que con la derecha se frotó los labios vaginales. Cuando se lo hacía a una mujer se dejaba llevar por los gemidos de ella, por las reacciones de su cuerpo a las caricias. Ahora se dejó llevar por sus propias sensaciones.

-Agggg, que rico…ummmm

Notó la entrada a su coño. Despacito, como con miedo, empezó a meterse dos dedos, esperando quizás encontrarse con una pared, con un fondo. Pero no había fondo. Los dedos entraron sin problemas. Sólo sintió una cosa. Placer.

-Ummm, dios…

Se empezó a follar a si misma con los dedos. De vez en cuando los sacaba y se frotaba el clítoris con la yemas. Los pezones se los pellizcó con fuerza. Más placer. La mujer que era ahora, en la que se había convertido, lo miraba desde el espejo, con los ojos entornados, los carnosos labios abiertos. La cara reflejando el intenso placer que estaba sintiendo. Se dio cuenta de que se iba a correr.

Era como cuando él, como hombre, estaba a punto de llegar al orgasmo. El cuerpo se le empezó a poner tenso. Los músculos a agarrotarse. Los dedos de los pies de cerraron con fuerza.

Y se corrió. No era un orgasmo como los que conocía. Era más intenso, y sobre todo, largo. Varios segundos de continuo placer que lo dejaron sin respiración. Los dedos se le llenaron de los jugos que su coño expulsaba.

Cuando el placer terminó y recuperó la respiración, se quedó jadeando. Aún recorrido por espasmos.

-Esto…ha sido…increíble…dios…que placer.

Sus orgasmos como hombre eran intensos, pero cortos. El que acababa de experimentar lo dejó casi agotado.

-Uf, y después dicen que son el sexo débil. Si yo pudiese correrme así siempre… Lo que yo siempre digo. Si fuese mujer sería….

Se quedó callado. Ahora era una mujer. Estaba claro que aquello tenía que ser un sueño. O había tenido un accidente y estaba acostado en la cama de un hospital, en coma. Fuera como fuese, su nuevo cuerpo aún temblaba.

Y seguía caliente. Como hombre, cuando se corría, el deseo desaparecía. Sólo tenía ganas de dormir o, la mayoría de la veces, largarse a su casa y dejar a su ligue de turno sola. Como mujer, seguía sintiendo deseo. Más incluso que antes. Se empezó a acariciar otra vez.

-¡Qué buena estoy!

Cerró los ojos y se clavó dos dedos hasta los nudillos en el coño. Arqueó las espalda. De repente, sonó el timbre de la casa y dio un respingo.

-¡Coño!

Se levantó. ¿Quién sería?. Se acercó a la puerta y miró por la mirilla. Era Manuel.

Estaba en pelotas, desnuda, en forma de mujer.

“¿Qué hago? Coño, ¿Qué hago”

-¿Sí? – preguntó con su voz aterciopelada de mujer.

Manuel se sorprendió de oír una voz de mujer en casa de Antonio. Generalmente su amigo no se llevaba a los ligues a su casa. Prefería irse a la casa de ellas o follárselas en el coche.

-Hola, soy Manuel, un amigo de Antonio. ¿Está bien?

-Esto… sí..sí… está bien. Ha salido.

-¿Salido?

-Sí. Lo llamaron para…una urgencia.

-¿Algo malo?

-No lo sé.

Manuel estaba un poco mosqueado.

-Abre, por favor.

-Antonio no está.

-Oye, no sé quien eres. O me abres ahora mismo o llamo a la policía.

Antonio sabía que su amigo era bastante cabezota. Sería muy capaz de hacerlo. Tenía que abrirle.

-Vale, te abro. Espera un segundo que me vista.

“¿Qué se vista? ¿Está desnuda? Vaya con Antoñito. Que bribón.”

Antonio pensó con rapidez. No tenía ropa de mujer. Si no abría rápido Manuel se impacientaría y podría armar un escándalo. Salió corriendo hacia su cuarto y buscó. Se puso una camisa de manga larga, que le llegaba a medio muslo. Pero no tenía ni sujetador ni bragas.

No había tiempo para más. Volvió hacia la puerta.

La abrió despacito, tapándose con la hoja. Asomó la cabeza.

-Hola. – saludó Manuel, mirando a aquella belleza de mujer que le abrió la puerta.

-Hola. Antonio no está. Salió.

-¿Quién eres tú?

-Me llamo… – Antonio buscó a toda prisa un nombre – Raquel.

-Hola Raquel. ¿Puedo pasar?

-¿Pasar?

-Sí, ya sabes, entrar en casa de mi amigo.

-Claro… entra.

Manuel entró y miró alrededor, tratando de encontrar algo raro. Pero todo estaba como siempre. El desorden habitual de la casa de su amigo.

-¿De dónde has salido? Anoche dejé a Antonio en la cama casi en coma etílico.

-Esto… vine esta mañana a ver a Antonio. Él se marchó más tarde, cuando lo llamaron por teléfono.

-¿Sabes quién le llamó?

-No, no lo sé.

Manuel miró a Raquel. Antonio hubiese dicho, sin dudarlo, que era un ‘peazo jembra’. Guapísima de cara, ojos preciosos. Cabello ondulado y medio alborotado. Piernas largas y torneadas.

“Uf, se le notan los pezones. Seguro que tiene un buen par de tetas” – pensó Manuel, que enseguida se olvidó de Antonio y centró toda su atención en la mujer.

Antonio, Raquel, se dio cuenta enseguida de como la miraba Manuel. La miró igual a como hubiese mirado él a una mujer como ella, medio desnuda. Una mirada fija, de ojos brillantes. Una mirada que la traspasó.

-¿Y desde cuando conoces a Antonio? No me ha hablado de ti.

-Desde hace poco. Soy…de fuera de la ciudad.

-Ah.

La miró de arriba a abajo. Aquella mujercita estaba como un queso.

-Pues raro. Antonio siempre me cuenta todo.

-¿Sí? ¿Todo todo?

-Todo.

Era cierto. Siempre le contaba con pelos y señales lo que hacía con las mujeres con las que se acostaba. Le encantaba presumir de sus conquistas.

-Será que me quiere a mí sólo para él.

-Será… Pero es una pena.

-¿Por qué?

-Porque estás para comerte, Raquel.

Antonio, de repente, se dio cuenta de que Manuel estaba ligando con ella. A pesar de estar en su casa, en casa de su amigo, de estar con una mujer de la que todo apuntaba a que estaba enrollada con él, Manuel le tiraba los tejos. Exactamente igual a como él mismo se los hubiese tirado si la situación fuese a la inversa.

Y se dio cuenta de otra cosa. Que le estaba gustando el flirteo. Que ella misma estaba entrando en el juego. Y que seguía cachonda. El coño le seguía palpitando.

-Pues Antonio, esta mañana, se largó antes de comerme.

“¡Joder! ¿Dije yo eso?”, se preguntó sorprendido, con su voz de hombre en la cabeza.

-Vaya. Yo no te hubiese dejado sin… comerte.

-¿No?

-No – dijo Manuel, acercándose a ella, con esa sonrisa seductora que ponen los hombres cuando creen que la mujer es receptiva a sus encantos.

-¿Sin comerme el qué?

“Más puta que las gallinas. Pues sí, me estoy comportando como una auténtica zorra salida”.

Manuel ya estaba junto a ella, casi pegado. La miró desde arriba, al ser más alto que ella. Vio el nacimiento de sus generosas tetas.

-Ummmm, pues te comería… toda.

Raquel miró a los ojos a su amigo. Sintió deseos de besarlo, Lentamente su mirada fue bajando hasta llegar a la bragueta. Tenía la polla dura, formando un evidente bulto. El coño se le mojó aún más.

-¿Toda? ¿Por ejemplo…?

Manuel se la jugó. Aquella preciosidad le estaba dando pie. Levantó las manos y las llevó a sus tetas. Las acarició por encima de la camisa, notando en las palmas sus duros pezones

-Por ejemplo estas dos tetas. Deben de ser preciosas.

“Me está tocando las tetas mi amigo. Un hombre. Y me está encantando”

Si todo aquello era un sueño, deseó no despertar. Ahora era una mujer, sentía deseos de mujer. Deseaba ver la polla de Manuel. Tocarla. Deseó metérsela en la boca y hacerle una buena mamada. Deseó comportarse como siempre deseó que las mujeres se comportasen con él. Como una buena zorra, como una perra salida deseosa de sexo. Deseó ser vulgar, procaz.

-¿Sólo las tetas? ¿No hay nada más que te gustaría comerte?

-Pues…no sé. ¿Tú qué quieres que te coma?

Raquel se acercó. Sus tetas se aplastaron contra el pecho de Manuel. Se puso de puntillas para que sus labios llegasen a la una de las orejas de Manuel. Y le susurró, con voz sexy.

-Lo que deseo que me comas es el coño. Estoy muy cachonda. – dijo a la vez que le acarició la polla por encima del pantalón.

Manuel estaba asombrado. Raquel no sólo era una mujer hermosísima, sino caliente. La más caliente que había conocido en su vida. Jamás ninguna había sido tan directa. No la conocía hacía más de cinco minutos y ya le estaba sobando la polla.

-¿Cómo de cachonda?

-Compruébalo tú mismo.

Mirándola a los ojos bajó una mano y la llevó directamente hasta su coño. Lo acarició, pasándole el dedo corazón a lo largo de toda la rajita. Estaba caliente, mojada.

-Estás chorreando.

-¿Qué? ¿Vas a seguir hablando o me vas a comer el coño de una vez?

Manuel agarró la camisa y, tirando con fuerza, hizo saltar todos los botones. La abrió y se la quitó. Se quedó mirando unos segundos el cuerpo perfecto de Raquel.

-¿Soy de tu agrado?

-Joder, Raquel. Eres la mujer más guapa que he visto.

La agarró de una mano y la llevó al dormitorio de Antonio. La tiró sobre la cama. Sin dejar de mirarla se fue desnudando.

Raquel, mirándole fijamente a los ojos, con una sensual sonrisa en los labios, abrió lentamente las piernas, enseñándole su palpitante coño. Se pasó los dedos por la raja, se frotó el clítoris.

-Ummm, estoy muy cachonda, Manuel: Cómemelo ya… cómemelo…

Él no terminó de quitarse los pantalones. Se tiró sobra la cama, metió su cabeza entre las piernas de Raquel y lamió el coño.

-Agggggggg, sí, sí… así…cómeme el coñito.

Ella metió sus dedos entre el cabello de Manuel y apretó su cabeza contra ella. Movió sus caderas y restregó su sensible coño contra a cara de Manuel. El placer era intenso.

-Ummm, agfff, que rica estás, Raquel. Me encanta como huele tu coño, como sabe.

-No hables… come, lame…haz que me corra. Necesito correrme.

Manuel se esmeró en hacerle a aquella mujer la mejor comida de coño de su vida. Chupó, sorbió, lamió, y hasta mordió cada pliegue de aquel sabroso coño hasta que el cuerpo de Raquel se quedó quieto, tenso, y su boca se llenó de jugos vaginales que se bebió con placer.

Raquel, con los ojos fuertemente cerrados se corrió contra la boca de su amigo. Un orgasmo más fuerte que el primero. Y muy largo. Los últimos segundos su cuerpo fue recorrido por fuertes espasmos. Sin embargo, no quedó saciada. Quería más. No sabía por que, pero lo que más deseaba era sentir su coño bien lleno. Bien lleno con una dura polla.

-Ummm, que boquita tienes, Manuel. ¿Me vas a follar bien follada, verdad?

-Vaya si te voy a follar, preciosa.

Manuel se terminó de desnudar a toda prisa. Raquel, bien abierta de piernas, acariciándose las tetas, lo esperaba. Se quedó mirando fijamente la dura polla. Le pareció una polla precisa.

-Clávamela, fóllame.

¿Quién era esa chica? – se preguntó Manuel. Hermosa y ardiente. La mejor combinación. Sin esperar más, se puso entre sus abiertas e invitadoras piernas y le clavó la polla hasta el fondo del coño.

-Aggggggg, dios, Manuel… vaya polla… me has llenado todo el coño.

La sensación de sus paredes vaginales siendo separadas y distendidas por la dura barra fue maravillosa. Raquel sentía un suave y continuo placer, que se multiplicó cuando Manuel empezó a moverse. La polla entraba y salía de su coño. No era un coño virgen, no había sentido ningún dolor, ninguna molestia, al ser penetrada. Pero era un coño estrechito, que hacía que los dos sintieran un gran placer.

Manuel estaba como loco. Le sobaba las preciosas tetas, le mordía los pezones. Besaba su cuello. Le comía la boca. Y, sobre todo, se la follaba. Cada vez más rápido, más fuerte. Era sin duda el mejor polvo de toda su vida. Con aquella chica a la que acababa de conocer.

Notó que se iba a correr enseguida.

-Me voy a correr, preciosa.

-Agggg, y yo… no la saque…lléname el coño de leche…

-¿Seguro?

Raquel se quedó unos instantes dubitativa. Externamente era una mujer completa. ¿Pero sería del todo una mujer? ¿Podría quedarse embarazada?

Ganó la calentura, el deseo.

-Sí, seguro. Quiero sentir tu polla vaciarse dentro de mí.

Manuel arreció en sus embestidas hasta que su cuerpo estalló. Le metió la polla hasta el fondo y se corrió a borbotones, con fuerza, llenando poco a poco aquel estrechito coño. Raquel, al sentir aquel calor repentino, se corrió con él. Su vagina se llenó se espasmos que parecían querer ordeñar aquella polla, como queriendo que ni una gota de semen le quedare dentro.

La polla dejó de manar, Manuel terminó su orgasmo, y Raquel aún no había llegado ni a la mitad del suyo. Él se quedó mirando el bello rostro, crispado de placer. Sentía en su polla contracciones del coño. La siguió follando para aumentar su placer.

Por fin Raquel había quedado saciada… un poco. Manuel cayó a su lado. Los dos respirando agitadamente.

-¡Qué cabrón Antonio! . Mira que no hablarme de ti

-Jajaja. Sé que tiene secretillos.

-Sí. Oye, Raquel. Eres..

-¿Qué soy?

-Eres muy caliente. Uf, y directa.

-¿No te gustan las mujeres directas?

-No hay mujeres directas.

-¿Cómo que no?

-Al menos yo nunca había conocido a una.

-Pues ya conoces una. Me apetecía follar. A ti te apetecía, y ya está. ¿Para qué andarnos con rodeos? La vida es muy corta.

-Joder. Hablas igualito que Antonio. Eres su tipo de mujer.

-Quizás por eso no te dijo nada. Para que no se la quitasen.

Manuel iba a decirle que no era por eso. Que Antonio no quería una mujer como Raquel, para follársela a todas horas. Que lo que él quería era que todas fueran como Raquel. Follar con quien le apeteciese cuando le apeteciese. Pero no le dijo eso.

-Quizás. Coño, que tarde es. Me tengo que ir.

Manuel se levantó a toda prisa y se vistió.

-Dile a Antonio que me llame, ¿Eh?

-Vale, se lo diré -dijo Raquel apoyándose en los codos y abriendo las piernas, mostrando su coño.

Manuel miró aquel precioso coño. Abierto, rezumando una mezcla de semen y jugos vaginales. Después miró a los ojos a chica, que le miraba sonriendo.

-Tu corrida se me está saliendo del coño. ¿Me pones otra?

-Joder, Raquel… De verdad que me tengo que ir.

-¿Te vas? ¿ Un chica decente te pide que le llenes el coñito con más leche y dices que te vas?

La polla de Manuel estaba otra vez a reventar. Y cuando vio como Raquel se llevaba dos dedos al coño, recogía un poco de leche, se los llevaba a la boca y se relamía, no pudo más. Se desnudó otra vez y se lanzó a por aquella mujer.

Raquel se corrió dos veces más antes de que Manuel le llenara el coño con una segunda ración de semen calentito y espeso.

-Uf, Raquel – dijo Antonio jadeando – Eres…eres…

-¿Más puta que las gallinas?

-Jajaja. Eso dice siempre Antonio.

-Jajaja. Creo que se refería a mí.

Manuel se vistió enseguida y se marchó corriendo, sin ni siquiera darle un beso de despedida.

Raquel se quedó unos minutos en la cama.

-Umm, creo que me va a gustar ser mujer. Con lo buena que estoy y lo zorra que soy, me voy a hartar de follar. Jajaja.

Notó como el semen de Manuel le salía del coño. Se levantó y se fue corriendo al baño, a darse una ducha. Cuando terminó se miró en el espejo.

-Raquelita… se le levantarías a un muerto. Jajajaja

Tenía el cabello mojado, a pesar de habérselo secado. Se dio cuenta de que no estaba preparado para ser mujer. No tenía un simple secador. Y no tenía ropa adecuado.

-Nos vamos de compras, preciosa – le dijo a su propio reflejo.

Se puso unos pantalones, sin calzoncillos. Una camisa ajustada. Se volvió a mirar y remirar en el espejo.

-Wow, hasta así estoy para comerme.

Cogió la cartera. Para asegurarse de que todo aquello era real, que no estaba loca, que Antonio era de verdad, sacó su carnet de identidad. “Antonio García”, y la su foto de hombre.

Se la guardó en el pantalón y salió a la calle.

Desde que empezó a caminar se dio cuenta de una casa. Los hombres la miraban. Notaba sus ojos fijos en ella. Y le encantó. Meneó las caderas. Sabía que muchos cuando se cruzaban con ella se giraban para mirarle el culo. Lo meneaba con más ganas.

“Ummm, Seguro que a más de uno se le ha puesto la polla dura mirándome, imaginando que me hacen toda clase de guarradas”.

Se reía sola, caminando, exhibiéndose. Llegó a unos grandes almacenes y fue directamente a la planta de moda de mujer. “Lo primero es ropa interior”, se dijo, buscando con la vista la zona de lencería. Hacia allí se dirigió.

Empezó a mirar bragas, sujetadores. Se centró en los más sexys, los que como hombre le gustaba ver, y sobre todo quitar, a las mujeres.

“¡Coño! ¿Y qué talla llevo?”, se preguntó.

Vio que uno de los dependientes, un señor sobre los 40 no le quitaba los ojos de encina. Le miró y él se acercó.

-¿Puedo ayudarla en algo, Srta.?

-Pues sí. ¿Qué talla dirías que uso?

El hombre la miró de arriba a abajo. Raquel dio una vuelta completa sobre si misma para que él la viera bien.

-Yo diría que una M para las braguitas y..Ummm, una 100, quizás, para el sujetador.

-Oh, gracias. ¿Puedo probármelas por si las moscas?

-Por supuesto. Al fondo tiene Vd. los probadores, Srta.

-Aunque… necesitaría la opinión de un experto para saber si me quedan bien o mal – le dijo, mirándole a los ojos, con una sonrisa en sus sensuales labios.

-Bueno, yo podría, si me lo permite… Echarle un vistazo cuando se las ponga.

-Oh, gracias. Eres muy amable. Dame 2 minutos para ponérmelas.

El hombre vio como Raquel se alejaba hacia los probadores. Miró su culo. Sabía de ropa y vio que los pantalones eran de hombre, pero aún así el culito de aquella chica parecía precioso. La polla se le empezó a poner dura.

Raquel entró en uno de los probadores. Eran de esos con puerta. Se desnudó rápidamente y se puso primero las braguitas rojas de encaje. Le iban bien. Después se puso el sujetador a juego. Era la primera vez que abrochaba un sujetador. Hasta ahora sólo los había desabrochado. Se miró al espejo.

-Wow. Peazo jembra.

Estaba preciosa, sexy. Su cuerpo era realzado por aquellas prendad, que le sentaban como un guante. Sus perfectas tetas resaltaban aún más. Su redondo culito era una tentación. Sólo con mirarse se puso cachonda.

Tocaron a la puerta.

-¿Sí?

-Soy el dependiente.

-Ah, bien

Raquel abrió la puerta y hombre entró. Ella cerró. El probador no era muy grande.

-¿Y bien? ¿Cómo me queda? – dijo, volviendo a dar una lenta vuelta sobre si misma.

-Parece que fue diseñado para tu cuerpo – respondió el hombre, tuteándola.

-¿Tú crees? – dijo Raquel dándole la espalda, meneando el culo.

-Desde luego que sí.

Le miró el culo. Y confirmó lo que había pensado antes. Aquella chica tenía el mejor culito que había visto en su vida. La polla se le puso dura del todo.

Ella se dio la vuelta, encarándole. Puso cara de niña buena, de niña mimosa, alargó una mano y la puso sobre la dura polla del hombre.

-Ummm, parece que te gusta de verdad como me queda. Creo que me lo voy a quedar.

-Tienes que quedarte con ese conjunto. Realza tu belleza.

-Gracias…Oye…¿Hay alguna manera por la cual yo pueda salir de aquí con esto puesto sin pagar un céntimo? – preguntó con voz seductora, apretándole la polla.

El hombre tuvo claro que aquella preciosidad era una auténtica zorra, un hembra caliente de verdad. Se acercó a ella, acercó su boca a una de sus orejas y le susurró:

-La única manera de salir sin pagar en que salgas… con ese culito tuyo lleno de leche.

-Ummm, ¿Lleno de leche?

-Sí.

-¿Quieres llenarme el culito con tu leche?

-Joder, sí. Me has puesto la polla dura.

-La noto. Vaya si la noto.

Le bajó la cremallera y le sacó la polla. Una buena polla, pero no muy gruesa. La miró.

-¿Quieres meterme todo esto en el culito?

-Umm, sí.

-¿Y follármelo hasta llenármelo de lechita?

-Agggg, sí, joder, sí. Pero si sigues así me harás correr con la mano.

Raquel estaba encantada. Y muy excitada. Se dio cuente de el poder que tenía. Había cogido a un completo desconocido y lo tenía ahora totalmente bajo su control. Abría ladrado por ella.

-Uf, no, en la mano no, que me gustan mucho estas braguitas y el sujetador.

Se dio la vuelta y le restregó el culo por la polla. El hombre estuvo a punto de correrse. Raquel se echó hacia adelante, poniendo el culo en pompa.

-Todo tuyo. Dame por el culo. Lléname de leche.

El hombre le bajó las bragas hasta las rodillas. Miró las redondas maravillas que tenía delante. Las separó con las manos, descubriendo el apretado agujerito que estaba a punto de profanar. Se puso un poco de saliva en los dedos y lubricó el esfínter de la chica. Acercó la punta de la polla, la agarró por las caderas y empujó.

Raquel puso los ojos en blando cuando la dura polla se clavó en su culo hasta la empuñadura. No de dolor, sino de puro placer. Entornó los ojos y a través del espejo miró al hombre, que empezó a encularla salvajemente.

-Joder, vaya culito que tienes… Es una maravilla.

-Encúlame más… rómpemelo a pollazos.

Sujetándola con fuerza por las caderas la folló con ganas, con intensidad, clavándole la polla hasta el fondo y sacándosela casi toda. Raquel gemía de placer. Había tenido sexo anal con un par de chisca sólo, y las dos se masturbaron mientras él se las follaba.

Ahora no hacía falta que ella se acariciase. El placer que sentía al ser sodomizada era intenso, arrollador. Buscó ella misma la polla, tratando de que se la metiera aún más adentro.

-Agggg, así, fóllame así…más…más.

El hombre no se podía creer lo que estaba pasando. Se estaba follando a un preciosidad de mujer. Le estaba dando por el culo y ella pedía más y más.

Y más se sorprendió cuando el cuerpo de la chica se puso tenso. Miró en el espejo como cerraba los ojos y se crispaba. Aquella muchacha se estaba corriendo. Sintió la polla estrujada por los músculos de su culo y no pudo más. Se la enterró hasta el fondo y empezó a correrse a borbotones.

Raquel sintió dentro de ella todos y cada uno de los chorros calientes que él le echaba en el fondo de su culo. Su orgasmo volvió a ser largo, intenso. La polla dejó de correrse y ella seguía con espasmos de placer.

-Ah sido…joder… ha sido el mejor polvo de mi vida – jadeó el hombre.

Le sacó la polla lentamente. Quedó pendulona, a media asta. Raquel se subió las bragas y se dio la vuelta. Se miraron. Se sonrieron.

-Eres…

-¿Una puta? -dijo Raquel, sonriendo.

-Iba a decir que maravillosa. Pero sí. Una puta maravillosa.

-Jaja, gracias.

“Soy más puta que las gallinas”, se dijo Raquel. Se lo iba a demostrar. Mirándole a los ojos, se arrodilló lentamente delante de él. Acercó su boca a la polla y se la metió en la boca. Él la miró, maravillado. Aquella chica era la mujer más caliente que había conocido en su vida.

Raquel se la chupó unos segundos. La polla volvió a ponerse dura en su boca. Se la sacó.

-¿Si me trago toda tu corrida me das otro conjuntito de esos?

-Si consigues que me vuelva a correr te doy tres.

-Ummm, que bueno eres…

Se volvió a meter la polla en la boca. Era la primera polla que mamaba. Pero sabía exactamente como le gusta a un hombre que una mujer le chupe la polla. Puso todo su empeño en la mamada.

A los pocos segundos, el hombre gemía de placer. Con la boca entreabierta, miraba como aquella guapa mujer se pasaba su polla por la cara, como la besaba, la lamía. Todo sin dejar de mirarle a los ojos. Con la cara seria, de niña buena que nunca ha roto un plato.

Ya no era un jovenzuelo. Ahora le costaba volver a correrse tan seguido. Pero esa chica lo iba a conseguir. Iba a hacerlo correr otra vez. Notó la llegada de su segundo orgasmo. Y Raquel también. Mamó con más fuerza. Se ayudó de una mano.

-Agggg, me … corro…dios… me corro….

La polla dentro de la boca explotó. Los chorros calientes se estrellaron contra el paladar y la lengua de Raquel, que rápidamente empezó a tragar. Le encantó la sensación del semen espeso bajando por su garganta. La corrida no fue tan abundante como la primera, pero fue igual de placentera.

Toda la leche que aquello polla soltó dentro de la boca de Raquel terminó en su estómago. Le dio una cuentas lamidas más y un beso en la punta.

-Uf..¿Qué… colores…te… pongo?

-Jajaja. Uno de cada, por favor.

Más contenta que unas pascuas, con cuatro conjuntos sexys en dos bolsas, se dirigió a la zona de ropa.

Se compró varios vestidos, pantalones, faldas. Se dejó puesta una camisa preciosa de amplio escote y una minifalda vaquera.

-Bien, y ahora, unos lindos zapatos.

Bajó las escaleras mecánicas hacia la zapatería. Desde que se puso a mirar modelos, se le acercó uno de los dependientes, un chico joven y bastante guapo. El coño se le mojó

-¿Puedo ayudarla?

-Sí, plis. Quiero unos zapatos.

-¿Para diario o para fiesta?

-Pues… dos pares de cada.

-Ummm, veamos… ¿Una 38, verdad?

-Sí.

-¿Me permite que le muestre unos que le quedarían estupendos?

-Claro.

Se quedó esperando mientras el chico buscaba por la tienda. Volvió con tres pares preciosos.

-Siéntese por favor.

Raquel se sentó en una sillita. El chico se arrodilló, le cogió un pie y le quitó las zapatillas deportivas que llevaba. Le quedaban grandes. Seguidamente, le puso uno de los zapatos. Le entró fácilmente.

-Vaya, es precioso. Tienes buen ojo para los zapatos.

-Y para las mujeres hermosas – le respondió el chico.

“Vaya. Un lanzado. Jeje. A ver lo lanzado que es”

Lentamente, Raquel abrió las piernas. Desde su posición el chico sólo tenía que levantar la mirada y le vería las bragas. Cuando él miró, vio los hermosos muslos y al fondo, el coño, tapado por unas bragas rojas. Levantó la mirada y se encontró con la de ella.

-Tengo más modelos detrás, en el almacén. Si quieres… te los enseño – le dijo, acariciándole el tobillo.

A los dos minutos se la estaba follando entre cajas de zapatos. Bien abierta de piernas, Raquel recibía los duros pollazos de joven, que le magreaba las tetas sobre la camisa y le comía la boca.

-Pero que buena estás.

-Ummm, Sí, ¿Verdad?

-Joder, ya lo creo.

El chico era una máquina follando. La hizo correr dos veces antes de dar muestras de estar a punto de correrse.

-¿Dónde quieres que me corra, preciosa?

-Donde tú quieras.

-Que cachonda eres. Me quiero correr en tu cara. ¿Puedo córreme en tu cara?

-Déjame bien guapa.

El joven no pudo más. Le sacó la polla con rapidez del coño, se la cogió con la mano y se acercó a su cara. Se empezó a correr en el acto. Raquel, sonriendo y con los ojos cerrados sintió todos y cada uno de los abundantes chorros estrellarse contra su rostro. Calientes, espesos…

Oía la respiración del chico. Cuando no notó más latigazos, abrió los ojos. Él la miraba con admiración.

-¿Estoy guapa?

-Estás… preciosa. Joder, pero si ya eras preciosa antes…

-¿Antes de que me llenaras la cara de leche?

-Sí.

-Jeje. ¿Crees que puedo salir a la calle así?

-Uf, mejor que no. Le daría un pasmo a más de uno.

-Jajajaja.

-Mejor te limpias.

-¿Por qué no me limpias tú… con la polla?

Él empezó a recoger el semen de la cara de con la punta de su verga. Lo fue reuniendo y llevándolo a la boca de la chica, que se los comía con gula.

-¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives? ¿Te quieres casar conmigo?

-Jajajaja. Me llamo Raquel. Y no. Soy demasiado joven y…digamos, ligera de cascos como para liarme con nadie ahora.

Raquel salió de la zapatería con los tres pares de zapatos que el chico eligió. Los pagó. El chico le había caído simpático.

Lo último que compró fue maquillaje. El set completo.

Para volver a su casa, con tanta bolsa, cogió un taxi. A punto estuvieron de tener un accidente, ya que el conductor no hacía más que mirarla por el retrovisor. Raquel, a verlo, se exhibió como un pavo real. Llegó a colocarse las tetas. El coche dio un frenazo

Cuando le pagó se fijó en que el conductor tenía la polla dura.

“Jajaja. Seguro que para cascársela”

Subió a su casa y guardó toda su nueva ropa.

Tenía que hacer algo con Manuel. Se sentó frente al ordenador y le escribió un mail. Le dijo que se había tenido que ir de la ciudad por un asunto familiar. Y se Raquel se quedaría en su casa unos días. Que cuidare de ella.

“Es un poco zorra. Que no se meta en líos”. Así terminó el mensaje y lo envió. Se rio solo.

Se preparó la comida y vio un rato la tele. Se empezó a acariciar. Abrió las piernas y se masturbó sobre el sofá hasta correrse, apretando los diente.

-Uf, me va a encantar se mujer. Podría estar todo el día corriéndome.

+++++

Miró la hora. Eran las siete de la tarde. Tenía ganas de salir.

-Voy a dar una vuelta, a poner unas cuantas pollas duras. Jajaja

Se miró en el espejo. Se encontró preciosa con aquella minifalda. Las tetas bien marcadas tras la apretada camisa.

-Ummm, esto se puede mejorar.

Se quitó la camisa, se quitó el sujetador y se volvió a poner la camisa. Ahora las tetas parecía que iba desnudas. Sus pezones, duros, se marcaban en la tela.

-Y el toque final – dijo, quitándose las bragas. – Pero que puta eres, Raquelita. Jajaja

Salió a la calle y empezó a caminar por la acera, menando descaradamente el culo. Los hombres se la comían con los ojos. La mayoría se daba la vuelta para mirarla. Vio varios codazos dados por novias o esposas a embobados hombres que la miraban casi babeando.

Estaba encantada. Y cachonda. Decidió subirse a un abarrotado autobús a ver que pasaba.

Se puso de pie, agarrada a una de las barras. Enseguida lo notó. Roces aparentemente accidentales. Golpes en los muslos. Un sobeteo en toda regla en su culo.

No dijo nada. Siguió como si nada. Uno de los sobones, al ver que ella no reaccionaba, se atrevió a presionarle la polla contra el culo. Raquel la sintió ponerse dura contra sus nalgas. Lo único que hizo fue restregarse contra la polla.

A su lado había un señor maduro, que al ver como el joven de detrás de la preciosa chica le restregaba la polla por el culo y ella no hacía nada, se pegó a ella y le acarició el muslo. Al ver que la chica miraba hacia adelante, empezó a subir la mano, lentamente, acariciando la suave y cálida piel de la muchacha.

Raquel notaba el coño mojado. Como hombre deseó hacer eso muchas veces. Meterle mano a una chica en un autobús, en el cine, en algún sitio concurrido. Ahora, como mujer, cumpliría la fantasía de aquellos sobones. Más o menos.

Notó que la mano del madurito llegó a la falda. No se detuvo. Siguió subiendo hasta que llegó a su coño. El hombre quedó gratamente sorprendido. Acercó su boca a la oreja de Raquel.

-Pero si no llevas bragas, putita. Y estás empapada.

No le dijo nada. Siguió mirando hacia adelante como si no pasara nada. No pudo evitar gemir cuando los sabios dedos del hombre le empezaron a hacer una paja. El chico que le restregaba polla por el culo llevó una mano hasta una de sus tetas y se la magreó.

Entre los dos la hicieron correr enseguida. Se agarró con fuerza a la barra mientras su cuerpo estallaba de placer. El tipo maduro la miró mientras se corrió. Estaba preciosa, con los ojos entornados, el labio inferior mordido. Notó en sus dedos los flujos del orgasmo de la mujer.

-Joder – le volvió a susurrar al oído – Te has corrido como una zorra. Me muero por follarte bien follada.

En ese momento el autobús paro. Algunos viajeros se bajaron. Cuando las puertas empezaron a cerrarse, Raquel salió corriendo. En la calle, miró hacia dentro de autobús. El chico y el hombre la miraban, estupefactos. Se despidió de ellos con un beso volado.

“Jajaja. Dos más que se van a hacer un buen pajote después”

Volvió a su casa caminando, exhibiéndose. Las miradas que sentía la ponían a cien.

+++++

Después de cenar se fue a dar una larga ducha.

-Hoy es sábado, sabadete. Ahí fuera hay un montón de chicos guapos dispuestos a follarse un bombón como yo. Hoy es su día de suerte. Raquel va a salir de caza.

Se puso uno de los vestidos que había comprado, uno de los conjuntos más sexy y unos zapatos de tacón alto. Caminó con ellos como si lo hubiese hecho toda la vida. Se maquilló. Lo hizo mecánicamente. Parecía que lo había hecho mil veces. Se dio el último toque con un rojo de labios intenso.

-Wow, estoy arrebatadora. Se la levantaría a un muerto.

Salió de su casa sobre la 12 de la noche. Cogió un taxi y le dio la dirección de un local de moda. Sabía que estaría lleno a rebosar de machos en busca de presas. Él solía ser uno de esos machos, y casi siempre si marchaba a casi sin cazar nada más que un dolor de huevos. Pero hoy, ella sería la cazadora. Ellos sus presas.

Entró al local. No se había equivocado. Estaba hasta los topes. La música a todo volumen, genta bailando, bebiendo. Chicas y chicos. Casi todos jóvenes, aunque también había algunos más talluditos. Con la cabeza bien alta, se dirigió a la barra. Las miradas de deseo hincharon su ego.

El camarero, al ver a la preciosidad que le miraba, se aceró en el acto.

-¿Qué te pongo, guapa?

-Un gintonic.

-Marchando

Se lo puso.

-¿Cuánto es?

-Seis euros.

Raquel fue a pagar cuando apareció un chico.

-Aquí las chicas guapas no pagan.

-¿A no?

-No. Cóbrate – le dijo al camarero dándole un billete de 10.

-¿Entonces soy una chica guapa?

Lo habitual en esos locales, en casi penumbra y la música muy alta, es que la gente se pegue para hablar. Él chico se aceró y se pegó a ella descaradamente. Era un chico guapo y seguro de sí mismo.

-Eres la cosa más linda del local.

-¿Sí? ¿Sólo la más linda? Soy más cosas.

-¿Qué más cosas? – le susurró el chico al oído.

-Soy la más zorra del local.

Él la miró. Aquella chica era directa. Y guapa. La polla se le puso dura.

-¿Cómo de zorra? – le dijo, mirándola a los ojos y restregándole la polla por el pubis.

-Así de zorra – respondió Raquel llevando una mano hacia la polla del chico y sobándosela sobre el pantalón.

-Ummm, ya veo. Pero…

-¿Pero qué?

-No eres la primera zorra que me soba la polla.

-Ya. ¿Alguna te ha hecho esto? – dijo, con una sonrisa en los labios y bajándole la bragueta.

-Joder, no – respondió el chico, sorprendido por como se comportaba aquella chica.

-Lo imaginaba. Entonces esto tampoco te lo han hecho, imagino. – dijo Raquel metiendo la mano por la bragueta.

El chico se puso tenso. Raquel sonriendo, le sacó la polla. Él se puso cara a la barra, para que nadie se diese cuenta. Había mucha gente, poca luz.

-¿Cuántas pajas de han hecho así, rodeado de gente?

-Umm, uf…ninguna.

Empezó a mover la mano. Arriba, abajo, a lo largo de la dura polla. Ella sonreía, él trataba de disimular el intenso placer que estaba sintiendo.

En menos de dos minutos de intenso tratamiento manual, el chico puso cerró los puños. Raquel vio como los nudillos se le ponían blancos. Notó la polla palpitar y finalmente, una sacudida. Mirándole a los ojos lo hizo correr, echando los abundantes chorro se espese semen contra la barra. Fueron seis o siete disparos que bajaron resbalando por el lateral hasta el suelo.

Él cerró los ojos, cogiendo aliento. Ella soltó la polla, cogió su copa y desapareció entre la gente. El chico abrió los ojos.

-Ha sido incre…

Se calló al ver que la chica había desaparecido. Se guardó la polla. Sus amigos jamás se iban a creer lo que le acababa de pasar. Eso no impediría que se lo contara a todos.

Raquel se fue a la pista de baile. Se empezó a mover sensualmente al ritmo de la música. Enseguida se le acercó un chico

-¿Estás sola, preciosa?

-Ya no.

Se puso a bailar para él, con los ojos entornados, pasándose la lengua por los rojos labios. El nuevo chico la miraba, admirado. Se dio la vuelta y acercó su culo hacia el chico. Se lo restregó contra la bragueta. Él comprendió el mansaje. La agarró por las caderas.

Raquel siguió moviéndose sensualmente. Apoyó su espalda contra el pecho del joven, giró la cabeza, dejando sus labios a escasos centímetros de los de él.

-Me vas a poner la polla dura, preciosa.

-Eso es lo que quiero. Ponerte la polla bien dura.

Siguieron bailando, restregándose. Él le rozó las tetas, le acarició las caderas. Ella sintió la polla ponerse como una roca.

-Ya me la has puesto dura. ¿Y ahora?

-Pues, ahora… depende.

-¿De qué depende?

-De lo que quieras hacer con tu polla dura.

-Clavártela en el coño. Follarte bien follada. Eso es lo que quiero.

-Umm, me gustan los hombres que saben lo que quieren. ¿Tienes coche?

-Sí.

A los cinco minutos estaban en el asiento de atrás. Raquel lo cabalgaba, enterrándose en el coño la dura polla del chico, enfundada en un condón. Se corrió dos veces antes de que él le llenara el preservativo con su corrida.

-Oye, ¿Cómo te llamas?

-Raquel.

-Raquel, era la mujer más caliente que he conocido. Dame tu teléfono.

-Otro día, guapo. Otro día.

Lo dejó en el coche, con la polla aflojándose. Feliz.

Volvió a entrar en la discoteca. Quería más. Y justo en la puerta se encontró con el chico al que le hizo la paja en la barra. Iba acompañado de dos amigo.

-Hey, esta es la chica de que os hablé.

Los dos amigos miraron a Raquel. Uno de ellos se encaró con el primero.

-¿Me vas a decir que este monumento de mujer te hizo una paja en la barra… sin más?

-Sí.

-Deja de beber, Juan. No te lo crees ni tú. Jajaja.

-Si no te lo crees – le dijo Raquel – vete a la barra y verás su corrida.

-Coño. ¿Hablas en serio?

-Nunca bromeo con una corrida. Jajaja.

-Ya os lo dije – dijo Juan, el pajeado – Esta chica es una calentorra.

-Antes me dijiste que era una zorra.

-Oye – dijo el segundo – ¿Por qué no nos haces a este y a mí lo mismo que a Juan? – y señaló al tercer amigo, que aún o había dicho nada.

Raquel miró a los dos chicos. Se imaginó con sus dos pollas en las manos, pajeándolos a la vez. Se estremeció de pies a cabeza.

-Ummm, vale. ¿Dónde?

-Ven. Busquemos un sitio tranquilo.

La cogió del brazo y lo cuatro empezaron a caminar. Cogieron una calle oscura y solitaria. Y encontraron un portal abierto. Se metieron dentro y cerraron la puerta,

-Así que queréis que os haga una buena paja como a vuestro amigo, ¿eh?

-De eso nada – dijo el chico que aún no había hablado – Una paja me la puedo hacer yo. Nos vas a chupar la polla. A los tres.

-Ese no era el trato.

-Me importa una mierda, putita. Ahora de arrodillas, nos sacas las pollas y no paras de mamar hasta que tengas el estómago bien lleno de leche.

-Que te den, niñato. Me largo

Raquel se dio la vuelta para irse, pero aquel tipo la cogió con fuerza del brazo.

-La única manera de que te vayas de aquí es con tres corridas en la barriga o la cara marcada – dijo, sacándose una navaja del bolsillo.

-Joder, tío, te estás pasando – dijo uno de los amigos.

-Calla. Yo sé tratar a las putitas como estas. ¿Y bien, zorra? ¿Te arrodillas o te marco la cara? – le preguntó a una asustada Raquel, blandiendo la navaja delante de sus ojos.

Raquel se arrodilló delante de los tres chicos, que la rodearon. Les bajó las braguetas y les sacó las pollas.

-Eso es, zorra. A comer polla se ha dicho.

Fue alternando de polla en polla. La chupaba un rato, la pajeaba y pasaba a la otra. Se esmeró en hacer un buen trabajo para que aquellos tres se corriesen rápido y poder irse.

-Aggg, que boquita tienes, guarra. Se ve que te pasas el día mamando pollas – dijo el cabecilla, con la navaja en la mano.

Se concentró en él. Le mamó la polla a fondo, hasta que el chico puso los ojos en blanco y le empezó a llenar la boca de una abundante cantidad de semen espeso y amargo. Se lo tragó todo.

-Ummm, eso es, putita. Trágate toda mi leche…

Le sacó la polla de la boca. Y le dijo que vaciara las pollas de sus amigos.

El último en correrse fue a que le hizo la paja en la barra. En la barriga tenía ahora las tres copiosas eyaculaciones. Se levantó.

-¿Contentos?

-Claro, preciosa. Mira

El chico sacó la hoja de la navaja y se le clavó en el pecho. Raquel dio un grito de terror. Pero no sintió dolor. Miró y comprobó que la hoja era de mentira. De plástico. Los tres chicos se echaron a reír.

-Cabrones.

-Jajaja, que carita has puesto. No te quejes, putita. Seguro que te ha encantado el resopón que te hemos dado.

Se dio la vuelta y se marchó. Oyó sus risas largo tiempo.

Caminó en busca de un taxi. Estaba aún asustada. Se cruzó con unos cuantos chicos. Le decían cosas. La piropeaban, la miraban. Esas miradas que todo el día le habían gustado, excitado, ahora le daban asco.

Paró un taxi. El conductor era un tipo gordo y seboso. La miró de arriba a abajo por el retrovisor. Raquel se sintió como un objeto.

-¿A dónde guapa?

Le dio la dirección.

-Oye, preciosa. La carrera te podría salir gratis.

-¿Cómo dice?

-Digo que si eres buena conmigo no te cobro el viaje.

-¿Está loco?

-Venga, mujer. Con una buena paja me conformo.

-Que te la menee tu madre, cabrón

Salió del taxi. Caminó hacia la parada del autobús. Por camino siguieron las miradas, las insinuaciones. Incluso proposiciones directas.

-¿Dónde vas tan sola, guapa? ¿Quieres pasar un buen rato?

-Déjame en paz.

-Pero si vas pidiendo guerra, putita.

Aceleró el paso. A esas horas la mayoría de los jóvenes tenían más de una copa encima. Y si iban en grupo eran aún peores.

-Ven preciosa. Que aquí tenemos cuatro duros regalos para ti.

Pasó de largo, sin mirarles siquiera.

“Malditos….hombres. Déjenme en paz, coño”.

Por fin llegó a la parada. Se tranquilizó al ver que había un grupito de tres chicas esperando también.

La miraron de arriba a abajo. Y se rieron por lo bajinis. Raquel agudizó el oído y las oyó cuchichear.

-¿Te has fijado en esa? – dijo una-. Va como una puta.

-Sí. Seguro que tiene el coño como la boca de metro.

-Jajaja, sí. Y la boca.

Salió corriendo, con lágrimas en los ojos. Quería llegar a su casa, cerrar la puerta. Olvidarse de todo. Se atrevió a coger otro taxi. El nuevo conductor ni la miró. Se sentó detrás y le dio la dirección.

Cuando se bajó, alguien la llamó.

-Hey, Raquel. Hola

Se giró. Era Manuel.

-Hola – dijo aliviada por ver a alguien conocido.

Antonio se acercó a ella, se pegó y le restregó la polla dura por el pubis.

-Estás… preciosa. Vengo a llenarte el coño otra vez. Aunque también me gustaría llenarte este culito tan precioso – le dijo magreándoselo.

-Manuel… lo siento. No estoy de humor.

-Venga, mujer, lo pasaremos bien.

-Te he dicho que no.

-No me jodas, Raquel. Tengo la polla a reventar. No me seas una calienta pollas. Hazme una buena mamada, al menos.

-Que te den, Manuel – le dijo, separándose de él.

-Que te den a ti, zorra. Mucho echártelas de puta y eres igual de estrecha que todas.

Raque entró en su portal llorando. No entendía que pasaba. ¿No entendían los hombres un no? Que se acostase con quien le diera la gana significaba a caso que tendría que abrirse se piernas para todo el que se le antojara?

Entró en su casa. Cerró la puerta y se enjuagó los ojos. Iba a ir al baño a desvestirse cuando sonó el timbre. Pensó que sería Manuel, y se llenó de rabia.

Abrió la puerta de golpe.

-Te he dicho que te…

Se calló de repente. No era Manuel. Era un mujer. Le resultó conocida.

-Hola…Antonio.

-¿Qué…? ¿Quién eres tú?

-Soy Selena. ¿No me recuerdas?

Hizo memoria. La otra noche, con Manuel… y… aquella chica. Abrió los ojos, y comprendió todo de golpe.

-¿Fuiste tú? ¿Tú me hiciste esto?

-¿Yo? No. Fue tu deseo.

-Maldita. Hazme volver. Devuélveme mi cuerpo.

-¿Por qué? ¿No te gusta ser más puta que las gallinas? ¿Llevas sólo un día siendo mujer y ya quieres dejar de serlo?

Raquel se derrumbó y se quedó sollozando, en el suelo.

-No es como yo pensaba. Me he sentido como un objeto. Me he sentido acosada. He pasado miedo, auténtico miedo de caminar sola por las calles. Las miradas que al principio me gustaban ahora las encuentro repelentes. Los hombres son todos unos…

-¿Los hombres, Antonio? Tú eres un hombre. Te di cuerpo de mujer, pero sigues siendo un hombre. ¿Te quejas por sentirte mujer por un día? Nosotras nos sentimos así todos los días.

-Yo…yo…no sabía.

-Pues ya lo sabes. Si te comportas como una puta te tratarán como a un puta, con la diferencia que a las putas de verdad al menos se les paga.

-Por favor, haz que vuelva.

-¿Es tu deseo?

-Sí, es mi deseo.

Ella le miró con una enigmática sonrisa, se besó un dedo y lo llevó a los labios de Antonio.

-Como tú digas, Antonio. Ahora, ve a la cama. Duerme.

Se dio la vuelta para marcharse. Se paró y miró a Antonio.

-No todos los hombres son como…eras tú. Los hay que respetan a la mujer. Los hay que buscan a una compañera, no a una puta. Espero que esta lección te haga recapacitar.

Raquel se quedó mirando como Selena desaparecía en la oscuridad. Cerró , se quitó la ropa de mujer que llevaba y se fue directamente a su cama.

+++++

Se despertó por el sol que la daba en la cara. Lo primero que hizo fue llevarse las manos a la cara. Notó la aspereza de un barba. El corazón se le aceleró. Lo segundo que hizo fue llevarse las manos a la polla.

-Ey, has vuelto, pequeña.

“Todo ha sido un sueño. Una horrible pesadilla. No pudo pasar…”.

Fue al baño y se miró al espejo. Y se estremeció. Sus labios estaban pintados, con la pintura corrida. Sus ojos maquillados. Miró y vio en el suelo el traje y los zapatos de tacón.

-Dios…todo fue real.

Se limpió la cara. Se vistió con su ropa de siempre. Y sonó el timbre. Era Manuel.

-Antonio. Has vuelto!

-Sí. He vuelto – dijo, estremecido

-¿Está Raquel? Joder, vaya putón. Seguro que te la acabas de follar. La muy cabrona anoche me dejó con la polla dura. Oye, y si nos montamos un trío con ella?

-No, no está. Se ha ido.

-Joder. Era de las tuyas.

-¿Cómo de las mías?

-Jajaja. Más puta que las gallinas.

-No te pases, tío. Que no es un objeto. Es una persona.

Manuel miró asombrado a Antonio.

-Coño, Antoñito. ¿Tas’ dao un golpe?

-No, no me he dado ningún golpe. Es solo que….

-¿Qué?

-Bueno, no te lo ibas a creer.

-Cuéntamelo.

-Otro día. Ahora me muero de hambre. Vamos a la cafería de abajo.

++++++

Antonio no volvió a decir su frasecita. Empezó a mirar a las mujeres con otros ojos, a tratarlas con más respeto. Ya no buscaba el ligue fácil de una noche.

Se dio cuenta de una cosa. Ahora ligaba más. Tuvo más relaciones que antes, y más largas. Hasta que encontró a un mujer especial, muy especial.

Era guapa, divertida, sexy.. y muy caliente en la cama. Pero para él, sólo de puertas a dentro.

Antonio escogió entonces otra famosa frase: “En la calle una señora y en la cama un puta”

¿No es ese el sueño de todo hombre?

FIN

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Una noche con mi rockstar favorito

Eran las nueve de la noche y acababa de llegar a Alemania, hacia bastante frío, mucho mas al invierno del que estoy acostumbrada en España. En el aeropuerto

Eran las nueve de la noche y acababa de llegar a Alemania, hacia bastante frío, mucho mas al invierno del que estoy acostumbrada en España. En el aeropuerto un tío raro me recibio y me llevo a lo que sería mi nuevo hogar durante los proximos 3 meses o más si el trabajo lo requería.

Era un apartamento, ni muy grande ni muy chico, una sala con chimenea perfecta para el frío que aguantaría, una cocina, un baño y una habitación, al entrar solte mi maleta en la sala y me fui directo a la habitación, me eche cual vaca en la cama pensando en lo bien que la pasaría acá, prendi la tele sin importar que no entendía mucho tal idioma, fui a la cocina me hice un sandwich, tome una lata de coca-cola que había en la nevera y me fui a la cama, terminado el sandwich me dispuse a dormir, cuando depronto una llamada de lo que sería mi jefe me interrumpió.

-¿Si Diga?

– Elle Black, habla con Hank el gerente del Magazine Metal!, le damos la bienvenida a nuestro equipo de trabajo y esperamos que con sus entrevistas nos complasca a todos, su presencia en esta empresa es muy valiosa, y ya le tenemos asignado un trabajo.

Yo seguia muda, aparte de que el tipo este hablaba muy rápido y con un desgarrador acento alemán, tenia miedo de inmutarlo, su presencia ya sea por telefono se hacia notar, ¿Un trabajo? -Pero si acabo de llegar tíos… pero bueno al fin y al cabo para eso estaba allí…eso y conocer alemanes jaja. Me dije a mi misma.

– ¿Un trabajo? ¿De quien se trata?

-Bueno en estos días se celebrara un festival de Metal cerca a la ciudad y necesitamos que nos haga un reportaje del evento y preferiblemente una entrevista a algun artísta, estarán bandas como Kiss, Lamb of god, Rage against, Muse, RAMMSTEIN, entre otras.

-Claro que sí mañana mismo alisto mis cosas y paso por la oficina a recojer la credencial de prensa y el boleto.

-Vale, pero queremos que viaje lo mas pronto posible y se ubique en un buen lugar, por la credencial no se preocupe que allá bastara con que diga su nombre y se la darán, en cuanto al boleto se lo mandaremos por correo y mañana a primera hora llegara.

El tío me dío instrucciones de donde me quedaria a dormir y donde estarían ubicados ellos y todo ese cuento, la llamada finalizo y yo solo pensaba ¿RAMMSTEIN? Como me ponen esos tíos, ya no podía esperar para ír hacer mi reportaje y porque no entrevistarlos a ellos, la emoción me invadia, y no podía dejar de pensar en el sexteto teuton, por mi mente paso aquel video de rammstein, Bück Dich y no pude dejar de fantasear con el vocalista y paso lo innevitable.

Despertando con mis manos entre mis pantys y con una sonrisa en mi cara, me dirigí a alistar mi maleta, metí mi laptop, una libreta y esfero y ademas cinco playeras de algunas bandas, mi chamarra de cuero, unas botas y dos jeans…un pequeño vestido por si la ocasión lo necesitara y por supuesto ropa interior, no podía salir de allí sin algún recuerdo,…

2 días después…

Ya estaba a punto de terminar mi reportaje y el festival a punto de terminar, y pense ¡Cielos! La puta entrevista. Todo había sido color de rosa, lindos mechudos por doquier, buenas bandas en el escenario y yo aún sin la puta entrevista y por supuesto ¡sexo!. Tendría que salir de allí por lo menos con una de dos, estaba en el camping y una llamada diciendome que rammstein estaba en un hotel a los alrededores, eso definitivamente encendio mi imaginación. fui al trailer me bañe, me puse mi tanga favorita, un liguero, el único vestido que habiá empacado uno negro que dejaba ver una parte de mi espalda, me arregle el escote, y dije ¡Diablos! No empaque zapatos para este, solo me quedo ponerme mis botas punteras militares.

Al llegar al hotel vi a Paul y a Richard, les hice unas cuantas preguntas acerca de un nuevo video y listo, aún seguia sin ver a Till, después de batallar entre la multitud salí del lobby del hotel y decidí tomarme un respiro, así que me fuí al bar, me sente en la barra, y pedí un martini, me lo termine rápido, saque mi billetera y saque unos cuantos billetes, los puse en la mesa, y me iba a parar cuando de repente una voz varonil vino por mi espalda y dijo -No hará falta, guarda tu dinero. Me gire de repente y vi unos ojos verdes que practicamente me violaron con su mirada, era el, era Till Lindemann, de repente unas manos grandes y masculinas se movieron al rededor de mi brazo derecho dejando un billete de 50 euros en la mesa luego me miro y me dijo

-Guarda tu dinero, una mujer tan bella como tu merece ser invitada.

Se me solto una sonrísa idiota, de esas que averguenzan, me mordí el labio para dejar de hacerlo. De mi boca salio un un saludo cordial, y le extendí la mano, diciendo:

-Soy Elle…¿Y usted? .

Pero que pregunta tan idiota acababa de hacer por supuesto que era Till Lindemann, el machorro con el que en mi juventud había soñado, y bueno ni estaba tan vieja pero eso fue ya algunos años. El de inmediato tomo mi mano y la beso, creo que estaba roja como un maldito tomate, sentía sudor frío en mi frente. Respondio

-Un placer, soy Till Lindemann, si gusta digame Till…Nunca la había visto por estos lados, y eso que llevo varios días aquí.

-Un gusto Till,es mi primer día aca, estoy por el festival y trabajo…

Se sento al lado mío, y sus pantalones se ajustaron a la altura de su entrepierna, me dirán pervertida, pero que gloriosas curvas se levantaron allí.

-¿En que trabaja?

-Soy reportera del magazine Metal!… no se si lo conozca.

Note que su expresión de intriga se hizo mas grande.

– ¿Pasa algo? dije.

-No nada, es que no pensé que fuera periodista, no parece mas bien jajaja.

-Ah, ¿Y entonces que parezco? jaja.

-No se, modelo.

Creo que me volvi a sonrojar, me sentía hirviendo por dentro, y al mismo tiempo no podía dejar de ver las bellas curvas que su pantalon tenia, trate de disimular y concentre mis ojos en su mirada, aquellos ojos verdes que me incitaban sexo por todas partes, no sabía que era peor si ver tal miembro reposando en su pierna o esos ojos lujuriosos que me hacian pensar en maravillas. Volvi a mis cabales y le dije algo con suma arrogancia, sabiendo el vestido que llevaba y lo que este mostraba.

-No creo… que yo pueda serlo.

-Pues creálo, tiene usted un cuerpo muy…

¡LINDO!¡SEXY!¡LUJURIOSO!¡Dígalo de una buena vez! cruzo por mi morbida mente.

-Muy… dije con acento intrigado.

-Escultural.

Fue como si todos mis pensamientos morbidos se callarán, quería escuchar algo mas de esos labios rosados que a mi lado se encontraban, quería conocer su cuerpo, sus piernas, su pecho, se veía tan ”Escultural” como el lo diría.

Después de una charla de mas o menos una hora le dije que tenía que irme a documentar el cierre del festival, y conseguir un reportaje algo que por supuesto era en parte cierto, documentar el cierre del festival no me imortaba en lo absoluto, ya que allí estaba mas gente de la revista que lo podía cubrir y el reportaje era lo que mas me afanaba, me estaba arriesgando quería hacer algo con el aparte de charlar, así que me pare de la silla y le dije que muchas gracias por los tragos, esperando a que el me propusiera algo.

-Espera. Me tomo del brazo con su mano masculina, sentí que algo me ardía.

-¿Por que no me haces el reportaje a mí?

-¿Harías eso por mi? Le dije, sabiendo la obvia respuesta.

-Así es señorita.

Dejo unos billetes en la mesa, se paro, de un sorbo acabo su trago y con un gesto me invito a seguirlo.

Llegamos a su habitación, me invitó a sentarme en el sofa y me ofrecio un vino y me dijo…

-¿Sabías que el vino tinto es afrodisíaco? Lo dijo con una sonrisa lujuriosa en su boca, gran parte de mi quería besarlo, pero otra parte no quería parecer como una cualquiera.

Le sonreí, tome la copa de vino y lo deguste despacio, imaginándome que eran sus labios, su fino elixir, el se sento en el sofa y se acerco un poco a mí, recosto su brazo derecho en la espaldera del sofa y apoyó su cabeza en sus dedos indice y corazon, me miraba con convicción, pero con convicción de follar. Sabía lo que el quería hacer, así que me termine lo que faltaba del vino y lo puse en la mesa que al frente se encontraba.

-¿Te gusto?

Muchas cosas pasaron por mi mente pero me limite a un ”Exquisito”. El me empezó a hablar de la procedencia del vino, sin pensarlo me abalance sobre el y puse mi dedo indice en su boca, el lo beso, se acerco un poco mas a mí y lo bese sin dudarlo.

-Al fin te tengo como quería.

Sonreí, el se inclino y volvimos a besarnos, que beso tan largo y tan exquisito, el mejor de toda mi vida, empezó a jugetear con sus manos por mi espalda las bajaba y volvía a subir, puso sus manos en mis hombros, nos separamos y me miro diciendo …¿Seguimos?, me mordí el labio, entonces el me empezó a besar mi cuello, olía mi pelo, daba finos lenguetazos a mi oreja, sentía como mi entrepierna se mojaba, entonces el con sus grandes manos deslizo el vestido, haciéndolo caer por mis hombros y dejando mi torso completamente desnudo, se tomo un momento para admirarlo, para ver mi pálida piel, mis redondos senos, mi abdomen plano, con sus manos tomo uno de mis senos y empezo a besarlo, chuparlo, hacérlo suyo, mientras la otra la subio a mi boca y puso su dedo gordo en mis labios haciendo que lo lamiera, con mis manos le baje la cremallera del pantalon y saque saque su miembro, baje mi mano y empecé a masturbarlo lentamente, sentía como se empalmaba en mi mano, sentía que estaba muy caliente, a punto de estallar, de estallar su contenido en mi.

De repente, el se paro del sofa, me tomo las piernas haciendo que las aprisionara contra su torso me tomo por la espalda y me alzo, era evidente que no pesaba nada para el, me besaba el cuello y me empujo llevo a una pared ya cerca a la cama, me dejo allí sosteniendome entre su torso y la fría pared que estaba detrás, se empezo a desabotonar los botones de la camisa y por fin, sentimos nuestros pechos juntos, que bello era sentir esos pectorales macizos en mis senos, sin dudarlo me tendio en la cama y me saco por completo el vestido, así era como quería que el me tuviera, desnuda y entregandome a el por completo. Se arrodillo al rededor de mis piernas y se quito la camisa, mientras yo me inclinaba hacía adelante bajandole su pantalón, nos empezamos a besar, a lamernos, a sentir nuestro sabor sexual, yo me incline aún mas y baje la cremallera de mis botas y me las quite con ayuda de mis pies, luego el me volvio a acostar sin romper el beso, con su mano derecha empezo a masturbarme por encima de mi tanga, que rico se sentía, que lindo era tener esa mano en mi entrepierna. Mando la tanga hacía un lado y metio un dedo con facilidad, empezé a menear mis caderas a ritmo de esos dedos, llegando a mi primer orgasmo, mis gemidos se tuvo que comer Till, no quería hacer mucho ruido y despertar a todo el hotel, si así eran sus dedos no me podría imaginar lo que vendría después.

Me quito la tanga y la deslizo por mis piernas, en un movimiento rápido se quito su pantalón y su ropa interior, me introdujo su firme miembro y allí empezo lo mejor, me follaba con fuerza, duro, que sexo tan delicioso y sumamente placentero, me besaba mis pezones, yo le arañaba la espalda, nos meneamos como si ambos tubieramos la canción Bück Dich en mente, me volteo y me puse en sus piernas y cabalge como puta, sentía que ya iba a llegar mi segundo orgasmo y el lo sabía, después de unos minutos ambos nos corrimos al tiempo, que sinfonía de sensaciones fue esa, bajábamos y subiamos la velocidad, miraba la cara de Till y era la mayor expresión de felicidad que he visto, eso si por debajo de la mia aquella noche, estabamos sudados debido al sexo tan intenso que acababamos de tener, que follada tan salvaje me había dado y como la había disfrutado. Lo mire y le sonreí a mismo tiempo que me mordia el labio, me respondio la sonrisa, me baje de el y me acoste a su lado, apoyandome en su pecho, descansamos un rato y lo hicimos otras dos veces en diferentes posciciones.

Por la mañana mientras Till dormia, me levante y busque mis prendas por toda la habitación, estragos de la faena que acababa de ocurrir, encontré mi vestido, amarre mis botas, y cuando iba a salir de la habitación una voz masculina se levanta y dice…

-¿No se te olvida algo?

Me voltee a el lo mire y le dije.. – ¿Enserio? lo dije con una sonrisa incredula.

-Sí, tu reportaje.

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Este va a ser el primer capitulo de unos cuantos que escribire, espero os guste.

Sexo gay en el metro

No recuerdo bien la hora, después de estar trabajando 14 horas en mi cubículo no podía concentrarme, el cansancio y el hambre me lo impedían. Sab�

09 mar, 2012

No recuerdo bien la hora, después de estar trabajando 14 horas en mi cubículo no podía concentrarme, el cansancio y el hambre me lo impedían. Sabía que ese reporte era la llave para evitar mi despido y seguir asegurando mi calidad de vida que, aunque no está llena de lujos, me alcanzaba para tener un pequeño departamento no muy lejos de mi trabajo.

Traté de seguir, pero la fatiga me venció y tras suspirar viendo al techo me dije “No vas a acabar hoy. Ve a casa y mañana terminas”. Así que tomé mis cosas, me levanté y tomé el ascensor hacia la planta baja.

Mientras baja en el ascensor, saqué mi cartera para revisar si traía una tarjeta con la leyenda STC Metro. Pues tengo que confesar que, un chavo recién egresado de su carrera. Un poco más alto del promedio, 24 años recién cumplidos y con un cuerpo de lo que se cataloga como “Normal”. Es bastante distraído y olvido con frecuencia mi cartera en la oficina.

Llegué a la planta baja y antes de salir del edificio, el portero me dice:

-”¿Que pasó joven?, ¿Aún no se compra su auto?

-”Proto verás que (Si no me despiden), llegaré y me iré en mi auto”. Desde que entré a trabajr en esta oficina, soy del 4% de la plantilla que no tiene auto…

Empecé a caminar hasta la estación más cercana, por mi mente seguía el reporte que habia dejado para el día de mañana. Una ves que llegué a los torniquetes de entrada, deslicé mi credencial y me dirigí al andén para abordad el metro.

Una ves en el andén, traté de tomar los vagones de el medio del convoy; pero una señora de limpieza me dijo “Joven, por favor use los de hasta atrás. Estamos haciendo la limpieza”. Así que fuí hacia los vagones del final, donde esperaban 2 personas la llegada del siguiente convoy.

Hasta ese momento reaccioné, siempre tuve mucha curiosidad por ir en el metro a estas horas de la noche y sobre todo en los últimos vagones. El morbo y la exitación de saber lo que podía llegar a encontrar empezó a fluir por mi mente. Además de distraído soy bastante tímido para lo que se le conoce como el Crusing.

Llegó el convoy y tomé un lugar cerca de una de las ventana. En ese momento me dí cuenta de la erección que se formaba en mi pantalón, el estar pensando en todo el morbo y el deseo me había calentado. Pero mi mente sabía que no era lo suficiente “Valiente” como para aventarme a hechar miradas indecorosas a quien se me antojase, así que resignado lo único que hice fué acariciar la cabeza de mi verga por encima del pantalón.

Así pasaron 2 ó 3 estaciónes, escuchaba música y lo único que veía en la ventana eran tubos y cables que en un momento a otro se iluminaban al llegar a cada estación. Veía de reojo el interior del vagón, detrás mío había una señora cabeceando del sueño y enfrente mío un chavo sentado en el piso viendo su celular. A ninguno de los dos le presté atención. Finalmente el cansancio y el stress me vencieron y caí dormido en mi asiento.

Mi sueño se vió interrumpido por el sonido de la lluvia que golpeaba la ventana del vagón. Dirigí la mirada hacia donde se encontraba la lista de estaciónes y me dí cuenta que el metro ya había salido a tierra y que faltaban 4 estaciónes para llegar… Pero mi sorpresa fué lo que ví lo que sucedía enfrente mío.

De pie estaba un chavo de como unos 27 años, moreno, con una pequeña barba que sobresalía de un cuerpo delgado y marcado por el ejercicio. Debajo suyo, el chavo que ví sentado antes de dormir. No pasaba de los 20 años, su cuerpo era promedio, su cara… No le ví la cara pues en la boca tenía prensada una verga que entraba y salía. Una verga que cada que entraba hasta su garganta hacía que los huevos chocaran con su barbilla.

No sabía que hacer, no podía desviar la mirada. No dejaba de ver como el chavo de 27 años miraba como el otro le daba una excelente mamada, su verga se veía brillar en cada vaivén, inclusive de un momento a otro de la boca del otro colgaban unas gotas de una mezcla de semen y líquido preseminal. Lo único que alcanzó a decir el de abajo fué:

-¿Te gusta como te la como papi?

– Si nena, pero no se habla con la boca llena.

Mi cuerpo en ese momento quedó en shock. Lo que siempre había querido estaba pasando enfrente de mis ojos. Todo esto se vió interrumpido cuando el chavo en un movimiento rápido se guardó la verga y el otro pasó su muñeca por la boca para limpiarse las gotas que le colgaban. Habíamos llegado a la siguiente estación.

Se abrieron las puertas y los dos vieron hacia otro lado, pero yo no dejaba de ver el semejante bulto que se le formaba a los dos… Ver a un activo de pié con la verga parada y a un pasivo esperando seguir disfrutando de esa verga me hicieron sentir celos… justo en ese momento se cerraron las puertas y volvió a avanzar lentamente el metro por la lluvia que había.

– ¿Que pedo contigo?

(No sabía que me hablaba a mi, seguía perdido viendole el paquete que el pasivo ya le estaba sacando del pantalón).

– Te estoy hablando wey. Tienes de dos: Te vas a ver a otro lado ó te vas incando. Pero por tu pantalón diría que no tardas en venir a exfoliarte las rodillas.

Efectivamente, mi verga luchaba por salir de su encierro, sentía como era tal mi exitación que inclusive de ella goteaban unas gotas de líquido preseminal. ¿Que hacía? ¿Irme hacia el otro lado del vagón? Torpemente giré para ver si había alguien más en el vagón y efectivamente, seguía la señora dormida. De ahí en fuera sólo estábamos nosotros 3. Sinceramente no recuerdo bien que pasó en ese lapso, lo único que recuerdo es estar hincado enfrente de él, mientras el otro con la mano me apuntaba la verga hacia la boca.

Respiré profundo, cerré los ojos y abrí a boca. Sentí como un cacho de carne de como unos 17cm, grueso, sin circundar y venoso se deslizaba por mi lengua hacia mi garganta. Ahora sé por qué babeaba el otro, un cacho como ese es difícil de tragar. Después de algunos segundos abrí los ojos… Frente mí había todo un activo, sosteniéndose de un tubo en la parte de arriba y el pasivo debajo mío chupándole los huevos. Cuando vió que abrí los ojos dijo:

– MMMMM, tienes toda la cara de maricón, ¿Rol?

– Inter (O lo que intenté decir).

– Entonces sube conmigo y que esta nena nos lo chupe a los 2.

Me tomó de cabello y me levantó, me puse a su lado y el pasivo se puso frente mío abriendo la boca sin dejar de jalársela al otro. Entre mis nervios nisiquiera podía desabrocharme el pantalón, así que optó por alejarme las manos y decirme.

– “No te preocupes papi, ese es mi trabajo”.

Y en 3 segundos mi verga rebotaba en la cara del otro. Debo decir que no soy superdotado, 15 cm y circunsidado. Pero eso a él no le importó y cuando dejó de rebotar se la metió hasta la garganta. Sentir su campanilla y su lengua en mi verga hizo que soltara un chorro de líquido preseminal. Era el cielo, veía a ese pasivo chuparme la verga mientras al otro se la jalaba, al otro se le notaba que le calentaba eso, pues de su verga colgaba líquido preseminal y al darse cuenta el pasivo se sacó mi verga de la boca y se metió la verga del otro hasta el fondo para evitar que una sola gota cayera al piso.

Así fué por 3 segundos más, hasta que el pasivo se alejó y el otro se guardó la verga. Me había olvidado que seguía en el metro y ya estábamos llegando a la siguiente estación. Torpemente intenté guardarme la verga, pero la tenía tan dura que lo único que hice fué guardarla en el boxer e intentarme taparme con la playera. Eso le causó bastante risa a los 2… pero no a la señora que ya se había despertado y baja justo por la puerta donde yo estaba intentando ocultar mi erección.

– “ERES UN MALDITO ENFERMO” Y tras propinarme una cachetada saca mocos se bajó del vagón.

Se cerraron las puertas y quedé en shock… La semejante erección que traía en 1 segundo terminó, juro que fue tal el sentimiento de culpa que hasta me tuve que sentar en un asiento que estaba al lado. Por una parte creo que tenía razón. ¿Soy un maldito enfermo? El activo se sentó a mi lado y me dice.

– Jajajajajaja ¿Que wey? ¿Te regañaron y se te bajo? Eso se arregla fácil.

Me tomó de los hombros y me sentó encima suyo viendo hacia él. Tomó mi pantalón con sus manos y lo deslizó hacia abajo. Mis nalgas quedaron al descubierto, con sus manos apartó mis nalgas dejando mi hoyo a la vista y le dijo al pasivo “Dale unas lamidas, vamos a hacer que de verdad se sienta un enfermo”.

CONTINUARÁ.

Nota del escritor:

Si, así es… es un relato bastante largo y que floreja leerlo todo de una vez. Por cierto es la primera vez que escribo un relato y lamento informar que este relato salió de mi imaginación. (No creo tener la suerte como para que me pase algo así en el metro y sinceramente no lo busco). Pero espero haber logrado que sientan lo que yo sentí al imaginarme este relato. Pronto escribiré la segunda parte y espero sus comentarios. ¡Gracias por leer!

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Todo queda en casa | Relatos Eroticos

En este relato voy a contar la historia de Manuel, un compañero de trabajo que tras mucho tiempo juntos compartiendo la misma oficina, se ha convertido en un

En este relato voy a contar la historia de Manuel, un compañero de trabajo que tras mucho tiempo juntos compartiendo la misma oficina, se ha convertido en un amigo intimo con quien comparto las alegrías y las penas, lo mismo que hace el conmigo. Manuel es un hombre alto y bien parecido de 37 años, que lleva casado con Lucia su mujer ocho años ya, tiempo en el que han disfrutado de la vida en común, sin haber tenido hijos todavía, por lo que les permitía llevar una vida intima en cuanto al sexo, bastante buena.
Como decía nos hemos llegado a entender tan bien, que incluso en fiestas o comidas de empresa, cuando habíamos bebido varias copas, nos contábamos las intimidades de alcoba con nuestras mujeres, los detalles que mas nos gustaban de sus cuerpos, incluso como había sido el polvo de la noche anterior con nuestra mujer.
A mi me gusta escuchar a mi amigo en esos temas, pues su mujer es un autentico pibon de cuerpo exuberante, una rubia alta como de 1,75cm de altura, pechos generosos y bien puestos, cintura estrecha y caderas que le hacen un culo en forma de pera, que quita el hipo. Una hembra jamona como se suele decir, que llama la atención de cualquier hombre que la vea pasar. No digo mas que en el grupo de amigos la apodamos “Bambola”, por lo mucho que se parecía a la protagonista de la película de Bigas Luna, una hembra en toda regla, que sabe satisfacer a su marido y a cualquiera que se le pusiera por delante.
Lucia tiene un trabajo normal como auxiliar de enfermería, y eso le hace estar acostumbrada a ver casi cualquier cosa y algunas veces, a tener que soportar los intentos disimulados o no de manosear sus encantos. Como también oír algún que otro improperio referente a su cuerpo, por parte de algunos pacientes del hospital donde trabaja, y es que con ese cuerpo hecho para el vicio como dice Manuel, es difícil aguantarse sin hacer nada. Eso si, gracias a sus encantos y a su inteligencia, a sabido llegar muy rápido a donde a querido, en cualquier faceta de la vida.
Yo también le contaba mis cosas a mi amigo, llegando a contarle nuestras ultimas aventuras entre mi mujer y yo, en cuanto al sexo compartido y lo mucho que lo estábamos disfrutando, hasta hay llega nuestra confianza.
Una tarde a la salida del trabajo, tomando nuestra cerveza habitual, vi a Manuel muy pensativo y después de hablar de la jornada laboral, le pregunte si le pasaba algo ya que le veía con la cabeza en otra cosa, desde hacía un par de meses por lo menos, y hay es donde me empezó a contarme la historia que a continuación, paso a relatar. Lo haré en primera persona como lo hizo el conmigo, ya que cuento con su permiso, aunque yo le haya añadido algún detalle para darle un punto mas de excitación a sus palabras.
Veras Luis, me empezó a decir; Ya te conté el desgraciado accidente que ha tenido mi tío Lorenzo, y como después de estar un mes en el hospital por culpa de sus lesiones, decidimos llevarle a casa para que siguiese allí la recuperación, pues su seguro de automóvil no daba para mas. Como Lucia sabe hacerlo de sobra y el nos ha ayudado tanto, con la compra de la casa y otros temas por ser yo su único sobrino, creímos que era de ley cuidar de el, ahora que no podía hacerlo por si mismo.
Lucia le ha atendido desde el primer momento como a un rey, y el lo agradece sin quejarse en ningún momento. El es un hombre acostumbrado a estar solo, al enviudar tras la muerte de mi tía cuando yo tenia dieciséis años y ahora que le atiende Lucia, da las gracias por los cuidados que le da. Le gusta que a sus sesenta y cinco años y después de jubilarse, le atienda una mujer como ella.
Siempre le ha gustado Lucia, me lo decía incluso cuando eramos novios;
Sobrino casate con esa mujer, por que es una hembra de los pies a la cabeza y no encontraras otra mejor.
Pero ahora creo que le gusta mas todavía como mujer.
Al estar inmovilizado casi totalmente, por culpa de las fracturas que sufre en ambos brazos, un par de costillas y una pierna, ella se encargaba de darle de comer, le afeitaba, le lavaba en la cama que hemos preparado para el, incluso le ayudaba con sus necesidades. Y ahí es donde empezó todo.
A las dos semanas de estar en casa, una noche después de echar un polvo en nuestra habitación, Lucia me decía divertida si nos habría oído mi tío, por culpa de los gritos que ella había dado. Yo le dije riendo que probablemente, pues el tiene el oído muy fino y siguiendo con la broma, Lucia me fue contando los avatares que tenia para cuidar de el.
Decía que los primeros días le costo vencer la aparente vergüenza, que le daba tener que estar desnudo y dejarse lavar por ella al ser su “sobrina”, pero que poco a poco se fue relajando y dejándose hacer, todo lo necesario para recibir los cuidados que le aplicaba. Lucia al ser verano y estar en casa, iba con ropa cómoda que le permitiera moverse sin sudar la gota gorda, es decir unos pantaloncitos cortos y holgados, con una camiseta de tirantes sin sujetador, pues lo usa muy poco pese al tamaño de sus tetas, algún vestido liviano y cosas así, pero que no pareciesen demasiado provocativas.
Me decía que se fijaba cada vez mas en ella, al llevar esa ropa y mas cuando se mojaba al bañarlo, por lo que bromeaba con el por ese tema;
Lorenzo, se te van a salir los ojos de tanto mirar, le decía Lucia.
Es que hay mucho donde mirar hija; y reían la broma juntos.
Pero después de los primeros días, veía que cuando le frotaba los genitales con la esponja para lavarle, se le ponía el rabo tieso como el palo de la bandera y ella le decía;
Joder Lorenzo, cada día se te ve mas tenso cuando te lavo, deberías relajarte.
Perdona hija pero no lo puedo evitar. No es por tu culpa, es que llevo ya unos meses que no descargo la tensión acumulada y me pasa esto, y así como tengo los brazos no me puedo aliviar, perdona que te lo diga así.
Ella le tranquilizaba diciéndole que era normal y le terminaba de asear, pero me decía que cada vez que le tenia que volver a asear le pasaba lo mismo, mostrando una erección increíble para su edad.
Yo le conté que siempre fue bastante mujeriego, con fama de lujurioso entre las féminas y como después de guardar el luto por mi tía durante unos meses, empezó a salir otra vez frecuentando a alguna que otra mujer. Incluso una temporada estuvo con una casada, a la que se traía a su casa de vez en cuando, para darle trajín a base de bien. Un día que andaba yo por su casa, los descubrí follando en su habitación, alertado por culpa de los gritos de aquella mujer, al ser penetrada por el golfo de mi tío Lorenzo.
No me extraña que gritase decía Lucia, por que menudo pollón gasta el tío Lorenzo cariño. Siento decírtelo y no te ofendas, pero te saca tres dedos de longitud y eso que ha ti te mide dieciocho centímetros, y gorda como un pepino. Yo me quede impresionado con lo que me contaba Lucia, así que le dije que que pensaba hacer, a lo que ella me contesto;
No se pero el me ha dicho muy apurado que tal vez le tenga que traer ayuda para relajarse, ya me entiendes, pues dice que le duelen los testículos por no descargar, y le creo porque tiene los huevos como mandarinas.
Joder no me digas que te ha dicho eso, que descarado.
Si y no se que hacer.
Aquí no entran putas, por muy mal que lo pase mi tío.
Ya, y que hacemos con el, porque lo esta pasando mal y me da pena.
No se mujer, que podríamos hacer?
Veras Manuel, yo había pensado una cosa, pero dime que no te enfadaras.
Cual? Le conteste yo intrigado, pero temiendo su respuesta.
Pues aliviarle yo misma, como si fuera una terapia para que descargue la tensión y ya esta, total solo es una simple masturbación, no creo que sea para tanto. En el hospital tengo compañeras que se lo han hecho alguna vez a algún paciente, al que le pasaba lo mismo que al tío Lorenzo.
Yo alucinado con su respuesta, le dije que si estaba loca ya que iba ha hacerle una paja a otro hombre y encima era mi tío, el hermano de mi padre.
Si por eso mismo, es tu tío no uno cualquiera y todo quedaría en casa, sin tener que traer ha ninguna puta. Acuérdate de lo mucho que nos ha ayudado y como ya te digo me da pena verlo así, pues con los dos brazos lesionados no los puede casi ni mover.
En parte tenia razón, yo no quería que entrara en casa ninguna buscona de la calle, y el nos había ayudado en muchos aspectos, pero de ahí a tener que soportar que Lucia le hiciera un trabajito manual, iba mucho me parecía.
Vamos no pensaras que por eso, ya te estoy engañando con tu tío, no?
Me decía ella con cara divertida y retadora, y es que Lucia sabe sacar y convencer a la gente de cualquier cosa. Vale tu misma le dije, pero después atente a las consecuencias, porque no sabemos como reaccionara.
Tranquilo que yo se lo que hago, no creo que me vaya a violar así como esta.
Esta bien tu veras lo que haces, pero después no me vengas con historias.
Yo la veía que tenia un brillo especial en sus ojos, como cuando una niña va hacer una pizia y me pareció que ella, en el fondo deseaba esa situación. A lo mejor es que le llamaba la atención la polla de mi tío, por su tamaño.
No se porque pero todo aquello, hizo que inmediatamente se me pusiera el rabo duro, provocandome una erección, como si no hubiéramos follado hacia veinte minutos.
Lucia al verlo se sorprendió gratamente, retándome con sus palabras:
!!Vaya!! haber si resulta, que el que se va a excitar con lo que te he dicho eres tu, eh cabrón.
Era obvio que si, porque a mi esas palabras me pusieron mas fiero todavía , así que me encargue de darle lo suyo a Lucia por segunda vez esa noche, quedando sorprendida mi mujer por el ímpetu que le puse. No se por que pero me había excitado como nunca, el imaginar a mi esposa hacerle una paja a mi tío Lorenzo, nada menos.
La veía cogiendo su polla enorme y sacudírsela hasta que se corría, solo imaginar eso ya me ponía super excitado. Así que después de ponerla a cuatro patas y comerle su ofrecido coño en esa postura, la empitone con mi dura verga hasta dentro, provocandole un largo suspiro. Me gusta follarla en esta postura porque así controlo mejor las embestidas y le puedo acariciar sus tetas o sus ricas nalgas, azotándolas de vez en cuando con mi mano abierta, como así empece hacer ahora. Lucia que también estaba caliente por el morbo de la conversación, me pedía mas y me llamaba cornudin por haberme excitado con sus palabras, lo que me ponía mas cabreado y excitado a la vez, haciendo que la martillease mas fuerte con mi polla clavada bien dentro de su caliente vagina. Me pidió que le diese algún dedo a chupar, pues le gusta hacerlo mientras la follo, sin duda por el morbo de pensar que es otra polla mas. A mí también me gusta sentir como lo hace y gracias a eso, me bino otra copiosa descarga que llenó sus entrañas otra vez, mientras ella también se corría por enésima vez, sintiendo su coño inundado de ardiente semen.
Al cabo de dos semanas de no volver a decirme nada sobre el tema, Lucia parecía tan normal como siempre, como si lo que me contó y la propuesta que me dijo no hubieran sucedido, así que intrigado por su silencio le pregunte que tal le iba a mi tío con su recuperación.
Dirás que si ya se la he meneado, no?
Joder Lucia, que bestia eres, yo no te he preguntado eso.
Ah no? Pues yo creo que es lo que quieres saber.
Esta bien vale, dime como te a ido con su problema.
Yo no lo veo como un problema, pero vamos que si lo fuera lo estamos solucionando poco a poco.
Como que poco a poco que quieres decir, no te andes con rodeos, le as hecho algo o no.
Pensé que no me lo ibas a preguntar nuca.
Joder Lucia, comprenderás que no es fácil esta conversación.
Pues el otro día parecía que tampoco te desagrado del todo, pero bueno te lo contare para que te relajes.
Al día siguiente de hablarlo contigo, mientras le atendía en su baño diario, me dijo que había oído la fiesta que habíamos tenido por la noche. Tranquila sobrina me decía, es normal pues sois una pareja joven y disfrutáis del matrimonio. Mas triste es lo mio me dijo, señalando su tremenda polla toda dura. A mis años y mira como me encuentro, pensaras que soy un sátiro o un pervertido, pero no lo puedo evitar, lo siento si te ofendo por esto.
Tranquilo Lorenzo no te sientas mal, es normal lo que te pasa por eso he decidido arreglarlo de una vez, le dijo Lucia poniendo cara de niña mala, en vez de parecer la mujer de su sobrino.
El al ver su expresión le pregunto:
Va ha venir alguien para ayudarme, o que?
No hace falta que venga ninguna furcia para ayudarte, te puedo ayudar yo perfectamente.
Lorenzo sorprendido me pregunto si estaba loca, mientras se le ponía mas dura todavía.
Que va a decir Manuel, si se entera nos hecha de casa.
Por eso no te preocupes que ya me encargo yo, ademas estando yo en mi casa , no va a entrar ninguna fulana, para hacerte nada que no pueda hacer yo.
Así que relajate tío que tu “sobrina” va a solucionar esto, le dije mientras le agarre su polla, que enseguida empezó a destilar liquido preseminal, en cuanto se la cogí.
Yo me moría de la excitación que me provocaba escuchar a Lucia, mientras seguía contándome lo sucedido.
Cuando le agarre aquel mástil, lo sentí duro y ardiendo como un hierro candente, así que se la empece a menear arriba y abajo suavemente, como con miedo de parecer que disfrutaba o me estuviera recreando en el asunto.
A la cuarta sacudida, la cosa pareció descontrolarse y me inundo la mano con el jugo de sus pelotas, y no veas que cantidad querido, parecía un volcán en erupción, no me extraña que le doliesen los huevos porque me puso la mano perdida.
Pero no acabo ahí la cosa, pues mientras le limpiaba los restos de su polla , apenas le bajo la erección y otra vez se le puso dura como si no acabara de descargar en ese momento.
Joder con Lorenzo que potencia para su edad, y que le hiciste?
Tu que crees; volvérsela a menear para no dejarle así otra vez, desde luego tu tío es un portento.
O que tú, le pongas cachondo puede ser.
No lo se pero a ti tampoco te desagrada por lo que veo, me dijo al ver la erección que empezaba a sufrir, y siguió contando.
Al ver que estaba otra vez duro, se lo volví a coger y empece de nuevo con el sube y baja, mientras el miraba lo que le hacia entre excitado y agradecido.
Gracias Lucia por esto, me decía.
Tranquilo Lorenzo y disfruta que para eso lo hago, mientras este yo aquí no va hacer falta que venga ninguna furcia para aliviarte.
Pero la que empezaba a sentirse como una furcia era yo.
Seguí meneandole su magnifica polla, que gracias a la lubricación que tenia de la corrida anterior, hacia que mi mano se deslizase a lo largo de su rabo, suave y placenteramente para el disfrute de el, que se delataba con sus suspiros de placer. Yo por mi parte estaba alucinada con la situación y la verdad muy caliente también, tanto que me hubiera lanzado sobre ella para devorarsela como se merece una joya como esa.
Siento decírtelo así Manuel, es la primera vez que me pasa pero te confieso, que tuve la tentación de mamar esa tremenda tranca que gasta tu tío, y lo hubiera hecho si no fuera por ser quien es y el respeto hacia ti.
Me deleitaba notando su dureza entre mis manos, sus venas marcadas, su enorme capullo morado por la erección que sufría, sus pelotas que se movían al compás de la paja que le estaba haciendo, en fin que me hubiera lanzado sobre ella para darme un atracón de rabo.
Así que excitada como estaba con la situación, le escupí sobre el capullo y ayudándome ahora de las dos manos para sujetar todo su tallo, le imprimí un ritmo mas fuerte para que se corriera cuanto antes. Lo hice hasta que descargo otra vez, y quedo noqueado por el doble placer que acababa de recibir, llenando mis manos de caliente semen otra vez.
Gracias Lucia me volvió a decir, eres una pajillera de primera. Mi mujer me lo hizo muchas veces, para no tener que abrirse de piernas cuando le pedía juerga y ella no quería, pero tu la has superado con creces.
Después de volver a limpiar los restos de la batalla, lo deje tranquilo y relajado sobre la cama, mientras se disponía a dormir el sueño del guerrero.
Yo después de oír todo lo que me contó Lucia, me quede entre alucinado y excitado con semejante historia, así que le dije lo primero que se me ocurrió para salir del paso.
!Joder Lucia! no me extraña que estuviera relajado con las dos pajas que le hiciste, así estaría relajado cualquiera después de tanto placer.
Lucia siguió diciendo que se la tendría que volver a menear de vez en cuando, para que estuviera mas tranquilo hasta que pudiera aliviarse el solo, así que me dijo que ya me volvería a contar sus avances con mi tío.
Después de eso, con la excitación y el morbo que sufríamos los dos, terminamos echando un buen polvo para desfogarnos, pues la historia nos puso calientes a ambos. Cogió mi verga mientras me miraba a los ojos y me dijo;
Tranquilo dejame hacer a mi.
Si házmelo como se lo haces a el, zorraaaa…
¿Eso quieres, que te lo haga como a el?
Si, vamos puta, tragatela hasta dentro.
Así me gustaría hacérselo a el, comerle ese rico y enorme capullo que tiene.
Que puta llegas a ser Lucia, pero me gusta que lo seas.
Empezó a comerme el rabo después de masturbarme, como me imagino se lo hacia a mi tío, y eso me excitaba mas si cabe, así que cuando la vio tiesa se la trago como si se comiera un polo de nata. La engullía una y otra vez pasando sus suaves labios por todo el tronco y jugando a la vez con su lengua sobre mi capullo. Era demasiado placer para soportarlo mucho tiempo, así que dejándome llevar y sin temor de tener que aguantarme, me corrí dentro de su cálida boca como si fuera un inexperto y agradecido adolescente.
Que placer pensaba, mientras Lucia terminaba de limpiar mi capullo, super sensible después de correrme, rebañando con su lengua hasta dejarlo inmaculado. Ella parecía mas caliente que de costumbre, fruto sin duda del morbo que le provocaban, los cuidados que le practicaba al tío Lorenzo, que sin duda le estaban alterando la libido.
A cambio yo, le tuve que dar a ella el mismo tratamiento, devorando su rica y caliente almeja hasta que la hice correr un par de veces como a ella le gusta y degusté todos los caldos que su coño destilaba. Mi esposa, era una hembra salida en esos momentos.
A los pocos días vi a Lucia distinta en su trato conmigo, así que le pregunte si le pasaba algo, o haber si había tenido otro encuentro con mi tío. Ademas no me había vuelto a contar ningún episodio mas de sus escarceos con Lorenzo, y eso que nos servían a ambos para calentar motores antes de hacer el amor.
Ella se sentó a mi lado en el sofá, después de apagar la televisión y empezó a contarme lo que le paso, en la siguiente experiencia con el.
Cariño, empezó diciendo; he vuelto a aliviar a tu tío, pero la cosa se ha desmadrado bastante, por eso quiero que me escuches hasta el final y después me digas lo que piensas hacer.
Yo en ese momento me temí lo peor, como después vi que estaba en lo cierto.
Veras últimamente, mientras le estaba aliviando y haciéndome la tonta, le había dado alguna libertad como dejar que me sobara las nalgas, aunque muy suavemente pues casi no tiene fuerza en sus manos, así que era solo un roce liviano que no me pareció mal dejarle hacer. Por otra parte a mi me calentaba bastante que lo hiciera, así que con dudas pero con mucha excitación, cuando se la empezaba a menear para humedecer el glande, ya no solo le daba un salivazo, sino que olvidando todos los prejuicios entre el y yo, me anime a pasarle la lengua por su capullo para ensalivarlo. No veas que sensación me causo, sentir eso en mi boca con su sabor y su grosor distinto al tuyo, tanto que cuando me iba a retirar, el me animó a seguir poniendo su mano sobre mi cabeza y no me pude negar a seguir comiendo ese manjar. No se que me paso, pero era tal la atracción que sentía por esa polla que me aplique con todas mis ganas para darle la mejor de las mamadas.
Aunque casi no me cabía en la boca dado su grosor, se la devore como si fuera lo ultimo que hiciese. Me harte de pasar la lengua por su glande, le mordí el tallo, incluso le comí sus gordos testículos. Le hice tan bien la mamada que me regalo una impresionante corrida, llenando mi boca de semen que no quise desperdiciar, apresurándome a tragar por completo aquella leche.
Después de eso los siguientes días fueron parecidos, mejorando incluso la técnica para darle mas placer. Me estaba enviciando con tu tío lo se, pero no lo he podido remediar, es superior a mi y a mis fuerzas como mujer tuya que soy y por eso te lo quería contar.
Yo mas asombrado que otras veces, aunque me esperaba que pudiese pasar, no sabia si pedirle que siguiera contando, pues estaba seguro que no había acabado todo ahí, así que tomando aire para coger valor le dije que siguiera contando.
Esta mañana siguió contando ella; después de hacerle todo eso y antes de ir a darme un baño de agua tibia para calmar mis ardores, pues siento decirlo pero todo esto me pone muy caliente y cada día al terminar con el, tengo que masturbarme para quitar la calentura que me provoca. Tu tío me dijo que no me fuera, que el me ayudaría a calmar mi ardor mejor que hacérmelo yo sola, así que a pesar del asombro inicial por verme descubierta, me quede allí como me dijo para ver que me esperaba. Me dijo que me desnudara con un tono un poco autoritario, y después de pedirme que diera una vuelta sobre mi misma para apreciar mi desnudez, me ordeno que subiera a la cama para intentar practicar entre los dos un “69”. Yo entre lo caliente que estaba y la conducta dominante que estaba adquiriendo tu tío, le obedecí sin pensarlo y subí a la cama colocándome en esa posición con cuidado de no hacerle daño. El subió el respaldo de la cama para tener mejor panorámica de mi culo y acercarse a mi sexo caliente, y así no cansarse demasiado mientras empezaba a besar mi caliente y húmeda almeja, pasando su lengua por los labios y la pepitilla.
Que bien lo hacia el cabrón de el, seguro lo ha hecho muchas veces porque se le ve mucha experiencia en ello, tanta que me hizo correr dos veces mientras yo también le provocaba, otra fenomenal corrida dentro de mi boca. Seguí comiendo esa delicia hasta que se la deje reluciente y se calmaron los temblores en mis piernas, para poder bajar de la cama e irme corriendo arrepentida por lo que había pasado. Es por eso que no sabia como empezar a contártelo, y te pido que me perdones Manuel.
Yo estaba fastidiado por verme ahora si con cuernos, pues de ahí a que se la follase no iba a pasar mucho tiempo, si seguían así creía yo. Tampoco puedo decir que no me lo esperase, así que decidí aprovechar mi posición de juez para dar mi perdón, y excitado mas que nunca por lo sucedido y lo que me acababa de contar, decidí tomarme la justicia por mi cuenta y aprovechar la ocasión. Tome una actitud muy dominante, que sorprendió a Lucia cuando le dije esto;
Te lo dije zorra, sabia que pasaría, ahora te vas a enterar.
Es verdad soy una zorra y merezco que me castigues.
No lo podía creer, pero a ella le iba esta nueva faceta de dominación y sumisión, así que la puse a cuatro patas sobre el sofá y después de levantar su falda y ver la ausencia de bragas, otra cosa que me sorprendió, se la metí sin contemplaciones hasta dentro en su sexo mojado, gracias a la dureza de mi polla en ese momento. Después de darle unos azotes en sus ofrecidas nalgas, estire los brazos para sacar de su blusa, las esplendidas tetas de mi mujer y empezar a pellizcar los pezones, que enseguida respondieron poniéndose duros como el acero. Chillaba y pedía mas como si estuviera fuera de si:
Siiiii, soy tu puta , tu zorra pero dame mas vamos, quiero maaaas.
Toma polla zorra, te gusta así verdad.
Ohmmm, si como lo sabes dame duro, asiiii…
Seguro que estas pensando en él, o mejor dicho en su rabo verdad puta.
Uhmmm… La tuya me encanta cariño, pero la de el es magnifica, me muero por probarla dentro de mi, partiéndome el coño en dos.
Estábamos los dos fuera de si, sobre todo yo que la embestía a lo bestia, clavando mi polla hasta dentro con violencia. Pero ella en vez de quejarse lo que hacia era disfrutarlo mas que nunca, empujando su culo hacia atrás para sentirla mas adentro si era posible. Los dos estábamos como digo desenfrenados, lo que aproveche para sacársela del empapado coño y clavársela ahora, dentro de su apetecible y ofrecido culo en esa postura. Sin ni siquiera lubricarselo como otras veces y gracias a tener mi polla totalmente cubierta de sus jugos, se la incruste hasta dentro de dos empujones, no sin algún grito de dolor por su parte, pero que enseguida se convirtieron en suspiros y jadeos de placer, pidiendo que siguiera hasta el final.
Si hazme tuya también por mi culo, me duele pero me gusta sentirte dentro, siiiiiii…
Te la voy a clavar hasta dentro, por ser tan guarra.
Hazlo vamos, clavamela y rompeme el culo, castigame como me merezco.
Vaya si lo hice, perfore su apretado y acogedor trasero sin compasión, hasta que al unisono alcanzamos un orgasmo como hacia tiempo, cayendo los dos rendidos sobre el sofá, con mi polla aun clavada en su interior. Había sido un polvo corto pero muy intenso.
Pero sus ultimas palabras sobre su deseo por follar con mi tío, me estaban escociendo por dentro ahora que había pasado la euforia sexual.
Cuando nos repusimos del intenso placer, cambie mi actitud poniéndome serio con ella. Le dije que tendría que dejar de hacer eso con Lorenzo, no me parecía correcto que con su nueva faceta de hombre dominante hacia ella, se aprovechase y se hiciese con el control de mi mujer y mi casa. Aunque fuese mi tío, el único gallo del corral era yo pensaba, y así se lo quise hacer ver a mi mujer. Sino tendría que hablar yo con el y mandarle a su casa para que le atendiera otra persona.
Lucia me dijo que ella se encargaba de explicárselo y así no romper mi relación con el, al fin y al cabo fue ella la que propuso todo aquello y la débil que había caído en la trampa del deseo. Así que estando de acuerdo, le dije que me parecía bien y le ofrecí mi confianza para que lo hiciera.
Después de poco mas de un mes, en el que apenas fui a ver como estaba mi tío y su bien estar, bien por enfado hacia el, o bien por temor a enfrentarme a sus explicaciones, Lucia me fue diciendo que las cosas habían vuelto a su cauce y que ya no le hacia, nada fuera de lo normal dentro de sus cuidados y que dentro de poco podría irse a su casa.
Pero algo me decía que no era así, pues sus ganas de tener sexo conmigo parecían haber descendido, poniendo como escusa el cansancio y la vergüenza por lo que había pasado.
Yo como no estaba del todo convencido con sus escusas la empece a espiar en pequeñas cosas como mirar su ropa interior, por si había algún resto que me llamase la atención pero nada, pues en casa pocas veces usaba ya bragas. Eso fue una pista de que estaba en lo cierto, pues lo había empezado a hacer desde su relación con mi tío, así que decidí seguir indagando. La observe un par de veces cuando se duchaba, y hay ya no tuve dudas de que había algo que me ocultaba, pues la segunda vez que la vi desnuda en la ducha, vi que tenia algún moratón que otro por sus pechos y al rededor de sus nalgas. Cuando vi eso me temí lo peor, pensando que podría hacer para ver si de verdad, me estaba ocultando alguna aventura con mi tío.

Pero como creo que me he alargado demasiado, seguiré contando lo sucedido en otro relato.

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Una cena para tres | Relatos Eroticos

La historia que les voy a narrar, tuvo lugar por el mes de Octubre del año 2011…Por aquel entonces, mi novia Elena, había empezado las clases en la

La historia que les voy a narrar, tuvo lugar por el mes de Octubre del año 2011…Por aquel entonces, mi novia Elena, había empezado las clases en la universidad, y eran las primeras semanas, de toma de contacto, como siempre solía decir ella.

Esa tarde, llegó de clases más sofocada de lo normal, y un poco apresurada…

¿Qué te pasa cielo? – Le pregunté medio asustado

Es que invité a Liliana a cenar esta noche a casa…Y no tengo idea de lo que voy a preparar…Y mira la hora que es!!!

Bueno, tranquila, yo iré al supermercado a comprar unos solomillos, y de primero puedes hacer esas gambas que tan bien te salen – Le dije mientras la besaba en la mejilla

Mi solución culinaria la tranquilizó, y sonriendo, me dijo que ese menú sería perfecto.

Yo no conocía a la tal Liliana esa que iba a venir a casa a cenar. Mi novia me habia hablado de ella, pero personalmente no la conocía, así que sentía intriga por como seria, ya que aunque adoro a mi novia, no pierdo la oportunidad de recrearme la vista con las demas chicas que veo por la calle.

Así pues, despues de tres horas, enfrascados en la cocina, por fin, dimos por concluida la preparación del menu, asi que solo nos quedaba ducharnos y vestirnos.

¿Que ropa me pongo? Me pregunto mi novia.

Pues mira, puedes ponerte la falda negra, con las medias, y arriba pues un top, ¿Por qué no te pones el top que te compré en Stradivarius? (Ese top, se lo había elegido yo, era un top blanco, de tirantes, y con un escote en pico, me ponia loco cuando se lo veia puesto) Dicho y hecho, así, a las 21.00 horas llego Liliana…

Hola Liliana!! ¿Qué tal? Mira este es Angel, mi chico

Hola Ángel, encantado…Caray que casa mas bonita teneis…

Liliana, era guapa, era una chica de media estatura, morena, con los pechos mas o menos grandes, y con una cara enigmática…Es difícil describirla sino la has visto antes, pero es una de esas chicas que si la ves un dia en la calle, no olvidas su mirada. Llevaba puesto una camiseta sin mangas, que se ajustaba por encima del pecho, y unos vaqueros ajustados que moldeaban su figura, con el pelo suelto y algo maquillada

La cena trancurrió animada, hablando de cosas de la facultad, y contando cosas de sus infancias, yo por mi parte, me aburría un poco, ya que al no estar en su facultad, no entendia muchas cosas de las que contaban. Recogi los platos y les pregunté si tomarían alguna copa, las dos se apresuraron a decir que tomarian un ron cada una, por lo que traje uno para cada una y otro para mi, nos levantamos de la mesa, y nos sentamos al sofa, mientras pusimos un poco de música, seguimos hablando, esta vez de cómo nos habiamos organizado Elena y yo para hacer la cena. Poco a poco, o mejor dicho copa a copa, me lo iba pasando mejor, y pronto la conversación se fue transformando hacia los chicos de su clase, ya que Liliana le había echado el ojo a uno (según mi novia) cosa que Liliana negó categóricamente…

No es verdad – Respondió Liliana, No le hagas caso Angel, ese tio es horrible, pero esta petarda me quiere putear…

Las risas iban en aumento, y los “piques” entre ellas iban en aumento, en gran parte por efecto del alcohol. Ahora discutían sobre la camiseta de Liliana, ya que mi novia decía le decía que le sentaba mal y Liliana, se puso de pie, y poniendose en frente mía me preguntó:

¿Tú que opinas, Angel? ¿Me queda bien?

Cuando iba a responder, vi como mi novia se acercaba sigilosamente por detrás de Liliana, y agarrándole la camiseta, tiró de ella hacia abajo, y como la camiseta no tenía tirantes ni mangas, pude contemplar ante mi gran asombro, las tetas de Liliana delante de mi cara…

Serás Puta – Gritó Liliana, mientras se subía rapidamente la camiseta…Ahora verás!!! Y dicho esto, se tiro sobre las piernas de mi novia, intentando levantarle su camiseta…Pero tanto focejeo, no terminó bien, y la camiseta de mi novia se rompió, dejando ver su sujetador negro…

Por un momento, el silencio, invadio la habitación, hasta que la risa de las dos empezo a brotar, yo por mi parte, no me podía creer, lo que estaba pasando, asi que me quede sentado en el otro sofa…Ahora Liliana, se alejó de mi novia, y fingiendo arrepentimiento, le pidio perdon a mi novia por haberle roto su camiseta.

Mi novia, se levanto, bastante seria, y se sento en las piernas de Lily, y en ese momento, le bajo de golpe la camiseta, y empezó a besarla en la boca, mientras con las manos le acariciaba las tetas…Yo estaba empezando a excitarme muchisimo, más que nada, por lo inesperado de la situación. Liliana, por su parte, le agarró el culo a mi novia, y sin decir ni una palabra, le empezó a lamer el cuello, las dos estaban muy cachondas, no decían nada, solo se manoseaban y se besaban…

Entonces, decidi bajarme la cremallera de mi pantalón y sacarme la polla, para disfrutar del espectáculo…Mi gesto no pasó desapercibido para Liliana, ya que en seguida dijo:

Vaya, mira cómo hemos puesto a tu chico…Se ha puesto muy cachondo…Mi novia giró la cabeza, y me vio masturbándome, en eso se levantó, y cogiendo a Liliana de la mano, se pusieron de rodillas ante mi.

Mira Lily, se ha puesto así de cachondo por ti, haz los honores, y empieza a chuparle la polla a mi novio.

Yo, asombrado por ver cómo la chica modosita que tenía como novia, se había convertido en una fiera, me recosté en el sofá, y cogiendole la cabeza a Liliana, le acerque la lengua a mi polla…Estuvo un buen rato chupandomela, hasta que se levantó y cogiendo a mi novia por la cintura, la puso de cara a la pared, con las manos apoyadas en la propia pared…Como si de un cacheo se tratara, le separó las piernas, y abrazándola por detrás, le levantó la falda, y empezo a tocarle el coño por encima del tanga, mientras le susurraba: no sabes cuánto tiempo llevo soñando esto…lo cual puso más cachonda a mi novia, que cada vez gemía con más fuerza

Liliana, volteó a mi novia y la puso de espaldas a la pared, y poniendose de rodillas, le arrancó el tanga y empezó a lamerle el coño, ante los agitados gemidos de mi novia…AHHHHH, COomemelo todo cerda…Gritaba mi novia.

En eso me acerque yo por detrás de Liliana, e hice que notara mi presencia, acercando mi polla a su culo, mientras le decía, Joder, Lily como tienes de cachonda a mi novia…Al decir esto, mi novia me miraba con los ojos entre abiertos por el placer que sentia, y m decía quieres follarnos?? Esa frase terminó por calentarme, y cogiendo a Liliana, la puse a cuatro patas, apoyada en el sofá, y bajándole rapidamente sus bragas, se la clave, de forma salvaje…AHHHHHHH gimio ella…Te gusta Puta??? Le grito mi novia, mientras le tiraba del pelo. Aquello se había convertido en un frenesí sexual, me estaba follando a una amiga de mi novia, mientras mi novia le preguntaba si le gustaba cómo me la follaba…

Casi al momento, mi novia me apartó violentamente, y tiró a Liliana abierta de piernas en el sofá, mientras decía que ella también quería probar el coñito de su amiga, yo puse a cuatro patas a mi novia de manera que pudiera acceder con su boca a su chocho, y se la metí por el culo a mi novia, casi no opuso resistencia, estaba fuera de sí…podría hacer lo que quisiera con ella, que no me diría que no a nada…mis enculadas, cada vez eran mas fuertes y mas salvajes, y se correspondian con los gemidos de placer de mi novia, que se confundian a su vez con los de su amiga Liliana.

A petición de mi novia, mi polla, también penetró el culo de Liliana, la cual era virgen analmente, pero tampoco se resistio demasiado a mi polla, mientras mi novia le escupía en su boca…yo nunca la había visto así…Me quedé un buen rato follandole el culo, pues me gustaba más que el de mi novia ya que era más duro, y lo tenía más prieto.

En esto, vi que mi novia, salía del cuarto, pero no le di, demasiada importancia, así que segui follando por el culo a nuestra invitada, al rato llegó con una polla de goma!!!! Que tenía un arnés y se la habia puesto a modo de polla. Yo nunca le había visto eso, el caso es que se la puso, y cogiendo del pelo a su amiga, le grito que se la chupara, mientras yo le follaba el culo…Mi nueva amiga, chupaba deseosa de más ese palo negro de goma mientras balbuceaba algun que otro gemido…

Finalmente, mi novia se follo por el culo a mi amiga, mientras yo me la follaba por el coño, haciendo una doble penetración en el cuerpo de Liliana, la cual casi había perdido el conociemiento…

Tras casi dos horas, las puse de rodillas delante de mí, y les llené la cara con mi semen, mientras ellas se besaban con lujuria, esperando mi caliente esperma.

Sólo me queda añadir, que fue el mejor polvo de mi vida, como podréis imaginar, sin embargo, el tema de los trios, fue algo puntual en nuestra relación, ya que al día siguiente, cuando mi novia volvió en sí y se le pasó el efecto lujurioso de la otra noche, me dijo que no quería que hiciesemos mas trios, porque podría afectar a nuestra relación de pareja…Pero el recuerdo, no me lo quita nadie!!!!!!!!!

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Un fin de semana de señorita con 3 chicos para mi

Como sabéis, desde pequeñita me encantaba ponerme ropitas de mis hermanas o cualquier prenda femenina que estuviera a mi alcance. La historia de hoy ocurrió

Como sabéis, desde pequeñita me encantaba ponerme ropitas de mis hermanas o cualquier prenda femenina que estuviera a mi alcance. La historia de hoy ocurrió cuando tenía 15 añitos (hoy tengo 21), y fue superexcitante y maravillosa.

En aquella época, sólo me vestía de nena a escondidas, aunque creo que mi hermanas sospechaban ya algo, por mis ademanes femeninos y mi interés por todo lo de las chicas.

El caso es que fui a pasar un fin de semana (era primavera, que la sangre altera) a casa de un amigo y allí nos íbamos a reunir la pandilla a jugar, reírnos y divertirnos lo máximo, como es natural a esa tierna edad. Mi amigo, Fernando, tenía 2 hermanas algo mayores, pero no estaban, ni tampoco sus padres. Nos reunimos Fernando, 2 chicos que no conocía, Alberto y Carlos y yo, que me llamo Carolina (bueno, eso ahora, entonces tenía un nombre de chico).

Por la mañana estuvimos en la piscina, la casa estaba en una urbanización y era enorme. Ya entonces, aunque no me hormonaba todavía, tenia rasgos muy delicados y femeninos, con un cuerpecito pequeñito, las piernas largas sin vello y llevaba el pelo por los hombros. A mi siempre me había gustado Fernando, y aunque él no lo sabía, estaba enamorada de él, porque me defendía en el colegio de las burlas de los demás chicos. En la piscina, los otros 2 chicos me miraban con mucho interés, supongo que por verme tan delicado.

El caso es que después de comer, nos pusimos a jugar a la ruleta, pero sin dinero. El que ganaba, le decía a los que perdían que tenían que hacer algo divertido, distinto e interesante, como subirse a un árbol, hacer el pino, o cualquier chorrada que se ocurriera. Después de varias jugadas, yo era el que más veces había perdido y ya había hecho muchas tonterías de esas. La siguiente jugada también perdí, y Alberto dijo:

“Pues ahora quiero que te vistas de nena”

“¿Cómo? exclamé

“Si, eso es lo que me divierte que hagas ahora”

A Fernando y Carlos les gustó mucho la idea e insistieron que si Alberto lo quería, tendría que hacerlo.

“Pero yo soy un chico y eso no me parece bien” respondí, aunque por supuesto estaba encantada con la idea, aunque me daba algo de vergüenza.

“No creo que te veas mal con una faldita”, dijo Carlos mientras se reían.

Finalmente accedí, y dije.

“Vale, está bien, pero sólo un rato, y además, ¿que ropa me pongo?”

“No te preocupes, en las habitaciones de mis hermanas encontrarás de todo” dijo Fernando

Pensé para mí que sería ideal disponer de un vestuario femenino dónde elegir, y ya estaba algo excitada por la idea de verme como una nena, así que rápidamente subí a las habitaciones de sus hermanas.

“Bueno, me voy a vestir, pero por favor, no os riáis cuando baje” les dije.

“De acuerdo, pero no tardes”

Sus hermanas tenían un vestidor entre sus habitaciones, y era enorme: tenía varios armarios con vestidos, faldas, blusas, lencería, zapatos y muchas cosas de chicas, además de todo tipo de maquillaje. Pensé que era una oportunidad única, así que decidí tomarme tiempo para elegir y arreglarme lo mejor posible. Estaba segura de que ellos esperaban que me pusiera una falda, me pintara los labios y poco mas, pero yo decidí sorprenderles, porque además quería estar lo mas guapa posible para Fernando.

Elegí una faldita azul con mucho vuelo, por encima de las rodillas, una blusa de flores, una medias también azules y unos zapatitos de medio tacón muy elegantes. Me gustaba ir vestida muy clásica, de niña bien, un poco pija. Por supuesto debajo llevaba unas braguitas y un sujetador blanco, de encaje y con lacitos. Ya llevaba media hora arreglándome y me llamaron para que bajara, pero les dije que no había acabado, que me faltaba un poco.

Tenía que maquillarme y arreglarme el pelo. Me había maquillado varias veces, siempre a escondidas, y esta vez tenía que ser especial, ya que me iban a ver los chicos. Me puse un poco de polvos en la cara, sombra azul claro en los párpados, una rayita en los ojos, rimmel, algo de color en los pómulos y los labios de rosa. Todo muy discreto, en tonos pastel. Me arreglé la melena dándole volumen, me puse un lacito, además de los complementos: pendientes, sortijas y demás. Me miré al espejo y aluciné: nunca me había visto tan guapa y femenina, estaba deseando que me vieran.

“¿Pero vas a bajar ya?” gritaron los chicos

“Ya voy, ya voy, un minuto” respondí, me gustaba hacerlos esperar, como deben hacer las chicas cuando se arreglan.

Bajé lentamente las escaleras que daban al salón donde estaban ellos, contorneándome un poco y nunca olvidaré la cara que pusieron cuando me vieron.

“Guuuau, estas increíble”, exclamó Alberto

“Que linda te ves”

“No me lo puedo creer”

Paseé delante de ellos moviendo el culito y les dije:

“¿No querían que me vistiera de chica? Pues las cosas se hacen bien o no se hacen, así que decidí vestirme lo mejor posible”

“¿Y como te llamas, encanto?” dijo Carlos

“Carolina, y espero que me traéis como a una dama” respondí ya metida en mi papel.

“Estas perfecta, pasas por una nena”

“Es que ahora soy una señorita”

Se rieron los tres y me senté junto a ellos, cruzando las piernas y dejando ver un poco los muslos.

“Bueno, estaréis contentos ¿Y ahora que hacemos”

Lo que hicimos después os lo contaré en la próxima entrega, pero ya os adelanto que fue maravilloso. (Continuará)

Besitos

Marta

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Una boda con final perfecto

Mi mujer Silvia (35) y Yo, Juanjo (39), fuimos a una boda este verano, en _Julio, un amigo mío se casaba, Javier se casó con Mónica. Quisieron celebrar

Mi mujer Silvia (35) y Yo, Juanjo (39), fuimos a una boda este verano, en _Julio, un amigo mío se casaba, Javier se casó con Mónica.

Quisieron celebrar una boda con poca gente, en un pueblo pequeño cercano a Barcelona, uno de esos pueblos donde solo hay gente mayor y no más de 4 o 5 casas en el pueblo. Utilizaron la iglesia que había en este pueblo para celebrar la misa.

Debíamos ser unos 90 invitados, la celebración era a las 09.30 de la mañana, muy pronto, nos citaban directamente en este pueblo el nombre…Centelles, muy bonito, muy tranquilo, en la iglesia del pueblo una vez llegamos no cabían todos las personas dentro de ella, nosotros fuimos unos de los que nos quedamos fuera junto a una multitud bien vestida de más o menos 30 personas.

Yo iba de traje azul marino entallado, zapatos brillantes y camisa blanca y con corbata con tonos azules y negros, mi mujer Silvia, que estaba guapísima por supuesto, llevaba un vestido negro, ligero y sedoso con mucha caída, algo entallado que dejaba entrever su silueta de grandes curvas, de tirantes finos que se apoyaban en sus hombros, un gran escote por delante y por detrás que insinuaba que no llevaba sujetador, lo cual, el vestido por delante le hacía dos sacos apretados donde envolvían y escondían sus grandes pechos, un cinturón negro brillante hacía que el vestido se ajustara a su cintura para luego dejarse caer por su cadera y su culo hasta donde terminaba en la mitad de sus muslos, al andar parecía un vestido de un tacto muy suave y delicado, yo sabía que debajo llevaba unas medias y liguero negro y unas braguitas casi transparentes, todo terminado con unos zapatos de charol negro brillante y abiertos y un bolso a juego. Preciosa y sexy iba.

Conocimos y charlamos con conocidos que estaban allí, hablamos de lo guapos que iban lo novios, el vestido de ella, hablamos con gente que hacía tiempo que no nos habíamos visto, luego así en un momento a solas con Silvia divisamos una jauría en un grupo de jóvenes, chicos y chicas de unos 20’s tantos bien hermosos , modernos y con aspecto juerguistas, entre ellos Silvia me destaca a 2 chicos mal peinados y me insinúa que son muy guapos, yo a siento sin mucha atención a su apreciación.

Sobre las 11.00 ya todo acabó y nos fuimos para el restaurante, que estaba a 15 min, una vieja masía convertida en restaurante, en mitad de la montaña y rodeado por campos y riachuelos como de un pesebre se tratara, hacía ya mucho calor, era un día despejado y muy soleado y parecía que iba hacer mucho calor, llagamos al parking de gravilla donde todas la mujer se quejaban por los tacones, dejamos el coche en batería al lado de otros y nos adentramos al restaurante que nos indican que fuéramos al jardín, con un césped bien cortado, arboles y parasoles donde nos esperan un séquito de camareros con copas de cava. Entablamos conversaciones con la gente mientras esperamos la aparición de Javier y Mónica que suponíamos que habían ido hacerse las fotos de rigor. A la hora de estar sorbiendo cava y comiendo de todo llegan los novios, fotos, más comida y más champan. Por fin, desde una esquina un mayordomo mayor hace que pasemos de manera ordenada hacia el interior.

Leemos en la entrada que nos han dado la mesa 9 con otras 8 personas. Nos dirigimos allí y vimos a las otras personas, justamente y casualidad a nuestro lado habían esos dos chicos que Silvia en la Iglesia me destacó y 2 matrimonios más, parecían ser 2 hijos de algunas parejas esas ya que eran gente más mayor. Toni y Alex, se nos presentan los dos chicos a lo que devolvemos el saludos y también al resto de mesa. Yo caigo al lado de una mujer mayor de uno de los matrimonios y Silvia al lado de Alex, un chico de unos 25 creo que dijo, moreno, mal peinado y con un traje como muy apretado.

Nos pusieron bebida, y empezamos con los entrantes, durante la comida las conversaciones se sucedían en distintas conversaciones pero si que notaba como Silvia insistía en comentar cosas con Alex que estaba a su lado, en un momento pude oír que le preguntaba por si tenía novia y si era de cerca de aquí en Barcelona.

La comida fantástica, pero el calor se notaba en la sala y la bebida nos hacia mella, todo estaba muy bien, la compañía muy agradable e incluso con la tarta la cosa fue muy emotiva ya que un grupo de amigas de ella le cantaron a capela una canción, todo muy bien, eran en ese momento las 16h y yo me notaba algo cargado, también noté que Silvia iba más alegre de la cuenta, por su risas lo sabía, y por dar confianzas al chico joven que había a su lado, con abrazos y tocándole alguna vez la pierna, todo por eso de una manera más o menos normal por el festejo. La cosa fue pasando y nos derivaron a los que queríamos a una sala/discoteca para tomar una copa, nos levantamos y para allí fuimos.

Silvia salió al coche a dejar el bolso y a cambiarse los zapatos de tacón por unos planos que había traído, llegó donde yo , en la discoteca estaba oscuro y solo llegar me pidió salir a la pista central a bailar, la notaba muy suelta y desinhibida, con esos movimientos que se marcaba pensaba que en algún momento pudiera vérsele la ropa interior que llevaba, pero estaba todo oscuro allí, yo me cansé pronto y me fui a los sofás a sentarme, ella se quedó con un gintonic en la mano bailando. A los pocos minutos entre toda la gente me fije que se le había acercado Alex, Toni y todo ese grupo de chicos y chicas que había por allí, les vi mirarse, él bebió de su copa y en algunos movimientos se agarraban, pasaba el tiempo, yo estaba bien borracho y Silvia a penas daba dos pasos iguales en mitad de la pista, ella se vuelve y vino hacia mí, se sentó medio cayéndose a mi lado, se rió, estaba muy pedo madre mía Silvia…

Nos besamos ahí solos un buen rato, pero estábamos los dos muy cocidos y ella me propuso de salir a tomar el aire y dar una vuelta por fuera, yo accedí y quedamos en el coche y ella se dirigió al baño para refrescarse un poco me dijo. Yo esperaba apoyado al coche y la vi venir, me abrazó y me besó, mientras me metía mano por fuera del pantalón en toda la polla.

-amor mío- me dice- estoy muy muy caliente, sería capaz de cualquier cosa ahora mismo…

-Así? Como…

-Cariño, porqué no cogemos la cámara fotos y nos damos una vuelta por aquí cerca y me sacas unas fotos algo calentitas?? Tengo ganas de hacer algo, me arde todo…

Mientras abro el maletero para coger la cámara como me dijo ella, veo que se levanta la faltadita y se quita las bragas ahí de pìe y las deja en la parte de detrás del coche, me sonríe y me dice que es porque tiene mucho calor, se ventila mientras me habla moviéndose la falta cortita del vestido arriba y a bajo, y que se le veía todo. Mientras tanto ella como yo tenemos la risa floja por todo el alcohol tomado, estamos muy pedos los dos.

Damos la vuelta por detrás del restaurante donde hay una indicación de un camino hacia a una ermita, cerca de el ultimo coche a unos 50 metros, Alex¡¡¡ sentado en un banco, tomándose una copa y fumando un cigar, en esto que Silvia se pone enfrente de mi cogiéndome por el cuello y dándome un montón de diminutos besos y risillas, frota su cuerpo contra el mío haciendo que se me clave la cámara de fotos en el pecho, mientras me dice:

-dile que venga, anda dile, deja que venga con nosotros, quieres tu? , anda…me dice Silvia.

La veía tan lanzada y tan decidida así como insistente, que accedí.

Me volvió a dar otro abrazo y me morreó fuerte metiéndome toda la lengua, no paraba de revolotear por ahí, daba un poco el cante, lo cierto es que estábamos los dos bastantes desinhibidos por el alcohol.

Nos acercamos y nos detuvimos delante de él, hablamos y Silvia le ofreció a dar una vuelta con nosotros, para hacernos unas fotos en los alrededores…él , Alex, algo pedo también se apuntó, así que tomamos el camino estrecho y asfaltado que bordeaba un riachuelo cercano a la casa, eran sobre las 18,30h, cada vez se oía más lejos la música de la fiesta, mientras nosotros , Silvia y yo nos íbamos parando a cada poco para que este nos sacara unas fotos, unas más acertadas que otras, entre tropiezos y carantoñas tontas.

El sitio era idílico, ahora ya no se oye nada, el camino era de un verde intenso con un fuerte olor a bosque lleno de árboles altos y campos verdes, solo nuestros comentarios absurdos perturbaban el silencio, un camino serpenteado y muy cuidado hacia que siguiéramos andando, en un momento llegamos a un claro, donde se veía todo el valle a nuestros pies, estábamos en un sitio elevado , tipo a un mirador, en la curva del camino un banco de piedra donde tomo la mano de Silvia para que me siga a fin de que se siente conmigo en él y que Alex nos saque otra foto.

Yo me senté y ella se puso a mi derecha, sentada entrecruzando las piernas y recostada encima de mí, me daba besitos cariñosos, Alex nos hizo unas cuantas fotos, cuando me levanté para continuar, Silvia se puso de pie encima del banco y gritándome para que la sujetara dio un salto, eso hizo que al saltar la pequeña falda negra de su vestido se le subiera toda dejándonos ver a mi y Alex, su rasurado y carnoso coño. Al caer , ella aun se reía y andaba mal, no daba ni cuenta de que se le había visto todo, y yo hice por ponerle bien la falda mientras le indicaba que se lo habíamos visto todo, a lo que respondió con carcajadas, y preguntando si nos había gustado…yo me salió la risa también por ver la cara de Alex , colorado como un pimiento, anduvimos un poco más y Silvia le preguntó a Alex si le había molestado el “Salto”, se lo preguntó entre risas y abrazotes, a lo que este me miró y le contestó que no, para nada, que estaba muy bien y que para nada le había molestado, cosa que hizo que ella se sintiera bien y mas coqueta y predispuesta de lo que ya pudiera estar.

Al camino, otro banco, otra ¡¡Foto¡¡ gritó ella, le pidió a Alex que se la hicieran juntos, yo cogí entonces la cámara, e igual que antes él se sentó y ella se sentó cruzada encima de sus muslos, y echada para atrás con una mano cogida a su cuello y otra saludando, se rían los dos, ella levantaba las piernas y en un momento de esos movimientos se le quedó de nuevo la falda subida y dejó delante de los ojos salidos de éste, el coño afeitado de mi mujer mientras esta seguía moviéndose como una ninfa haciendo gala de sus encantos, yo seguía haciendoles fotos intentando dejarla hacer, a fin y al cabo es lo que ella había estado deseando. Si es verdad que me costaba enfocar aun por los efectos del alcohol y por la cámara veía como Alex no podía de dejar de mirar el coño de Silvia el cual lo tenía a escasamente a un palmo, él le pasaba la mano por los muslos, acariciándola, despacio, con la mano bien tendida, Silvia le preguntó si estaba disfrutando con ello, y él le dijo que si, en ese momento se dio la vuelta boca abajo y con la falda aun subida, me indicó que le sacara mas fotos.

Alex le acariciaba el culo, lentamente, su gran culo blanco, jugaba con el separándole las nalgas y mirándole el ano mientras a mi silbia le daba la risa floja, siguieron un rato hasta que ella se bajó el vestido y le dio un beso en la mejilla al chaval.

Se levantaron , andamos algo mas y a escasos 100 metros, al lado de las vallas de madera que bordeaban el camino, había lo que parecía un claro con un jardín pequeño, con flores bien cuidadas y setos pequeños, todo entre unos árboles frondosos, pero teníamos que cruzar una zanja pequeña de arena, dijimos que podía ser un buen sitio para hacernos unas fotos chulas, a lo que Silvia le pidió a Alex si la podía llevar en brazos hasta allí, él accedió y rápidamente poniendo una mano en la espalda y la otra por detrás y debajo del vestido le cogió el culo para levantarla de golpe mientras está hizo un grito de vértigo ¡¡¡¡ uuuuyyyyy¡¡¡¡ , yo delante de la expedición y ellos detrás, una haciendo tonterías moviendo las piernas y agarrada a su cuello mientras este le sobaba por completo el culo.

Llegamos, un sitio muy recogido, silencioso, el sol ya no daba tanto, se estaba bastante fresquito, flores pequeñas, arboles grandes un césped bien cortado y otro banco en una esquina, en el cual Alex dejó sentada a Silvia, dimos unas vueltas por allí, nos fumamos un cigarro y nos hicimos una fotos, en una de estas que paso cerca de Silvia aun sentada, me mete mano directamente en el paquete, por encima del pantalón, y con fuerza empieza a masajearme, mientras el otro, Alex estaba despistado un poco metido entre los árboles.

-tengo muchas ganas de follar, ahora, aquí, me muero por un polvo cariño… me dijo ella.

Yo sin darme tiempo a procesar todo, el otro, ella, la borrachera la cámara que con los menos me iba de lada a lado de la pechera. La dejo en el suelo y eso que ella me desabrocha los pantalones y me los baja junto a los calzoncillos, sale de allí un pene desinflado y blanquito completamente alicaído.

Aun estamos solos, intento quitarme los zapatos sin agacharme, a ella la noto muy caliente y salida, no para chupármela y pajearme pero estoy tan cocido que no me concentro para que se me ponga dura, ella no cesa en el intento, sigue chupando y pagándome y diciéndome , venga cariño dame polla, quiero polla…

Yo me ayudo, le meto mano en los pechos haciendo que se le caiga los tirantes y dejando sus dos buenas y grandes tetas al aire, ella insiste , me la chupa entera y también ha empezado a chuparme los huevos con tanta intensidad que me hace incluso daño, tuve que irla apartando algunas veces, mientras veo que se acerca Alex, sale por detrás de nosotros, entre los matorrales y nos pilló infraganti, yo me corté un poco pero Silvia ni se inmutó y siguió en su afán de ponérmela dura.

Este nos preguntó qué tal? Que veía que estábamos muy bien, cogió la cámara del suelo y nos hizo fotos de cerca, con el plan que llevamos y viendo lo desinhibidos que estábamos , se acercó a ella y le sobó los pechos con una mano mientras ella.…en un momento ella me la soltó y se mosqueó porque no se me pone dura, la tengo completamente flácida alicaída y cortita, ella en un último intento me pajea y me amenaza que si no se me pone dura tendrá que tomar medidas, y mirando a Alex le sonríe.

Al cabo de pocos minutos,

-vaya porquería, vaya pasa, no se pone dura ¡¡¡ menéatela tu mismo ¡¡ me dijo

-vamos a ver si aquí encuentro algo mejor y que me dé gustito…

Mientras empezó a desabrochar el pantalón de Alex, se los bajó, también los calzoncillos boxes rojos que llevaba dejando al aire un rabo enorme que casi le golpeó en toda la cara.

– Umm esto sí es una buena polla cielo…- se la cogió con las dos manos y empezó a darle chupadas a su rojo capullo

Alex me mira mientras mi mujer se la está chupando y yo sigo manoseándome al lado de ellos, este me dice lo bien que lo hace y lo mucho que parece gustarle, Silvia entre chupadas y lametones me comenta lo buena que la tiene y lo gorda y grande que es, se me empieza a poner dura y me pajeo cerca de ella, voy con la camisa, la corbata y los calcetines, ella me la cogió y me dijo.

-esto es lo que te hacía falta para que se te empinase, verdad ¿? Que se la chupara a otro?? Me encanta que te guste verme con otro.

Se la tenía bien ensalivada y lo pajeaba a dos manos, él le tocaba los pechos y se los estrujaba fuerte, Silvia lo miró y le dijo que quería que se la follara, que se la metiera toda allí mismo, pero sin condón no, me pregunto si tenía yo alguno, también se lo pregunto a él, yo le dije que no, que no traía pero Alex dijo que en su cartera, que fuera a buscar que tenía varios allí.

Los dejé en el banco que siguiera chupándosela, y fui hasta donde estaba la chaqueta y empecé a buscar…pero no encontraba nada, mientras ella me gritaba que fuera rápido, que no tardara , que corriera, que los buscara …no daba con ellos , estaba completamente empalmado, buscando condones para que otro se tirara mi mujer, ¡¡¡¡joder¡¡¡¡encima con presión .

-Anda anda¡¡¡ va que no puedo más cielo¡¡ – me gritó

Yo, nada ahí no había nada, se lo decía en voz alta. En la cartera ¡¡¡ me indicaba Alex, que buscara allí me decía…

– Ya da igual cielo, no puedo esperar más¡¡¡¡

Me giré y ella se estaba de pie al lado del banco quitando el vestido por los pies y quedándose con el liguero y las medias y los zapatos puestos, rápidamente se puso a 4 patas a lo largo del banco y sin decir nada mas Alex se agachó por detrás para chuparle el coño a Silvia y en lo que tarde en llegar al lado de ellos, este se la metió entera haciendo que ella con la cabeza gacha gritara fuerte.

La empujaba fuerte y rápido, mientras ella gemía y gemía, yo veía todo el espectáculo de cómo se follaba a pelo mi mujercita, mi caliente y borracha mujer. Joder¡¡.

Ella me decía lo mucho que le gustaba su polla, lo mucho que la notaba, que lo sentía entera, pero que era cierto le daba mucho gusto y sentía un placer como nunca, y gemía y gemía, di la vuelta al banco y con la polla en la mano se la metí en la boca, así estuvimos un rato largo yo veía como Alex sacaba toda su enorme polla completamente mojada y como a cada empujón de él, Silvia exhalaba, lo notaba solo con mi pene en su boca.

Silvia se había corrido 2 veces seguidas nos pidió que nos corriéramos los dos encima de ella, se sentó en el banco y frotándonos fuerte a los dos la polla hizo que nos corriéramos a dúo encima de su pecho sudados. Una vez corridos, se frotaba los capullos por todas las tetas, y me pedía que teníamos que repetir algo así, le pidió a Alex que que le parecía, este le contestó que le había encantado, que tenia ella un cuerpazo y que disfruto mucho follandola delante de mí, solo que le hubiera gustado metérsela por el culo también y se había quedado con las ganas…

-Cariño- me dijo Silvia- coge el nº de teléfono de este chico que habrá que llamarlo otro día para que termine el trabajo.

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Sabado, conociendo a Alberto | Relatos Eroticos

Llegó el sábado siguiente, y nada mas levantarnos mi esposa se fue a la peluquería y yo a llevar a los niños a casa de los abuelos. Después de comer quise

Llegó el sábado siguiente, y nada mas levantarnos mi esposa se fue a la peluquería y yo a llevar a los niños a casa de los abuelos. Después de comer quise hacer el amor con mi mujer pero no me dejó. Sobre las 21 h. llamaron a la puerta, abrió ella y allí estaba él con una botella de champagne en la mano, le recordó que la otra noche le había gustado mucho y por eso la trajo.

Vinieron las presentaciones, y por fin conocí a Alberto, la primera impresión era de esas personas que impactan al verlas, que se ven muy seguras de si mismas.

Durante el transcurso de la cena me pude dar cuenta que era una persona que conseguía todo lo que quería, me pareció en algunas fases un poco chulo, sobre todo cuando hablaba de las mujeres y sus conquistas, ya que llegó a presumir de haber estado con mas de 300. Terminada la cena, mi mujer sacó la botella de champagne, y puso un poco de música ambiente, brindamos y se pusieron a bailar.

Empezaron a besarse, y poco a poco empezó a desnudar a mi esposa. Decidieron ir rápidamente a la habitación, y allí terminaron de desnudarse. Yo también me desnudé. De repente mi esposa me llamó para que viera el pedazo de polla que tenia, me dio la impresión que mantenía entre las manos un bote de espuma de afeitar de lo grande que era, y lo que me llamó mucho la atención era lo dura y erecta que la tenia. La mía estaba en semi- erección y parecía un cartucho de escopeta (me gusta la caza). Aún considero que mi esposa fue generosa cuando me contó que era el doble que la mía, ya que a mi me pareció el triple, si ustedes comparan un bote de espuma de afeitar y un cartucho de escopeta, la diferencia es bastante clara.

Empezaron a hacer un 69 digno de las mejores películas, y lo que mas rabia me daba era que parece que yo no existiera. De repente cambiaron de posición y se dispuso a penetrarla, pero esta vez sin preservativo ya que mi mujer toma la píldora. En ese momento me llamó que me acercara a ella, y empezó a hacerme una mamada, de la excitación que tenía me corrí enseguida, en cuanto notó que me corría se la sacó de la boca y me corrí sobre la cama.

Entonces empezaron las comparaciones ..que si no aguanto nada, que fíjate Alberto que grande la tiene, como aguanta y demás. La verdad que según me había contado, este momento de humillación me lo esperaba, pero aún vendría más. Después de estar como 4 o 5 minutos en la misma posición, se la sacó y le hizo ponerse como un perrito, y se la volvió a meter en esa posición. Estuvo un buen rato y volvieron a la posición del misionero, pero las piernas de mi mujer por encima de sus hombros. Veía a mi mujer como nunca la había visto, gimiendo y jadeando como nunca lo hacia. Cuando estaba a punto de correrse le dijo que quería que se lo tragara, y se la puso en la boca y mi mujer se metió el capullo (prácticamente le cabía poco mas) y se corrió. Mi mujer se tragó todo lo que pudo.

La escena para mi era de lo mas excitante, de hecho volví a tener una erección. Decidimos fumarnos un cigarrillo para descansar. Mi esposa se puso al lado de los dos y dijo.. mira tu con la picha tiesa y Alberto morcillona, es bastante mas grande la de él, y yo respondí que ya me había fijado que no hacia falta que me lo recordara continuamente. Además le reproche si solo iba a hacer el amor con él y no conmigo y le recordé que era la segunda erección de la noche, a lo que me dijo que ahora me tocaba a mí. Me puse encima de ella y entró fácilmente, empecé el mete y saca y empezó a reírse diciendo que no la sentía, que le perdonara pero de lo dilatada y lubricada que estaba apenas sentía nada. Se giró hacia a Alberto y le dijo que lo que quería era ese pedazo de carne, lo cogió entre sus manos y empezó a pajearlo, a lo que reaccionó volviéndose a poner mas duro que un palo.

Mi mujer me dijo..ojala la tuvieras así de grande y dura y me dijo.. ven y tócala para que veas lo dura que esta y por segunda vez, Alberto me dijo ven que no muerde.

Me acerqué y pude comprobar como la tenia, la verdad que estaba muy dura y apenas podía cerrar la mano. Pese a sus 52 años, tenia la vitalidad y energía de uno de 25. Volvió a follar a mi mujer por espacio de 20 minutos en los que ella no paraba de jadear, pero esta vez terminó corriéndose dentro de ella, a lo que mi esposa tuvo un orgasmo lleno de espasmos como no había tenido nunca. Yo a todo esto me había bajado la erección y lo único que quería era que terminase esto ya y Alberto se fuera. Sabía que las comparaciones iban a durar mucho tiempo y el recuerdo de esta noche también.

Pero poco podía imaginar que la noche aún no iba a terminar.

Después de los dos polvos decidimos meternos en la bañera los tres y darnos una ducha.

Al levantarnos, mi mujer dijo…mira parece la polla de un pony de la feria, a lo que los tres nos reímos. Nos metimos en la ducha y nos duchamos los tres. Serian las 2 de la mañana cuando salíamos de la ducha y volvimos a la habitación. Estuvimos hablando un rato cuando veo que mi mujer le coge otra vez el pene y empieza a pajearlo, y le digo…déjalo que lo vas a matar a polvos que ya lleva dos y el pobre necesita descansar, y dice mi mujer que ya descansará entre semana, y empieza a hacerle otra monumental mamada, le lamia de arriba abajo, le comía los testículos y se metía en la boca lo que podía. Ante semejante mamada se le empezó a poner otra vez tiesa, pero más blanda que las veces anteriores, a lo que mi mujer dijo…Bah, los hombres no valéis para nada enseguida os cansáis, y yo dije que no éramos maquinas, pero me alegré que también se metiera con él y con su virilidad. Poco a poco nos entró el sueño y nos quedamos dormidos.

Otro día contaré como fue el despertar.

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Un sueño para mi II

Estiró los hombros hacia atrás mientras inclinaba la cabeza hacia delante, todo el cansancio acumulado le cayó de repente encima. Había sido el peor viaje

Estiró los hombros hacia atrás mientras inclinaba la cabeza hacia delante, todo el cansancio acumulado le cayó de repente encima. Había sido el peor viaje de toda su vida. En el aeropuerto de Bombay, ahora Mumbay, le perdieron la maleta. Quien diría que esa mega ciudad fuera en otro tiempo una isla, la Manhattan de la India. Los extremistas habían puesto una bomba en un edificio oficial muy cerca del Taj Mahal Palace, el hotel que le recomendaron en la agencia de viajes donde adquirió su billete hacia lo desconocido. El caos y el miedo se apoderaron de todo impidiéndole pensar en nada que no fuera sentirse a salvo.Pasó muchas horas encerrada en su habitación por miedo a que sucediera algo más. Al final, empleados del hotel pasaron por todas las habitaciones cerciorándose del estado de los huéspedes y dándoles la información de la que disponían en esos momentos. Al día siguiente por la mañana un empleado de la embajada también pasó por el hotel para comprobar su estado. Por suerte, en casi una semana las cosas se normalizaron y pudo continuar con sus descubrimientos.

Se dejó caer en le sofá derrotada por dieciocho horas de vuelos y escalas. Un vuelo local hasta Delhi, de ahí a Madrid, y para culminar otro vuelo doméstico hasta la ciudad donde suspiraba tranquilamente en el sofá.

Cerró los ojos y dejó caer la cabeza pesadamente en el respaldo, sin dejar de pensar en el viaje. Las desigualdades, los olores, los colores, la gente, entre la pobreza extrema y la felicidad inverosímil. Se le escapó una sonrisa melancólica al recordar la lágrima de tristeza empática que derramó mientras contemplaba el Taj Mahal rememorando la historia de su construcción. La naturaleza salvaje. La contaminación de las grandes ciudades. Los trenes destartalados. Volvió a experimentar el sentimiento de pérdida que le produjo la visita a la casa de Mahatma Gandhi en Mumbay. La serenidad de los ashram aislados del mundo. Y volvió a sonreír al recordar a los policías tomados por el meñique y haciendo patrulla o la forma tan extraña, para ella, que tienen de mover la cabeza para decirte que si. Que siempre hay alguien que intenta venderte algo o que te pide una limosna. Probablemente había sido el viaje de su vida, un viaje que le había cambiado por fuera y por dentro. Por fuera imprimiendo un hermoso color dorado a su piel y dejándole un agotamiento considerable además de un odio de por vida hacia los mosquitos. Por dentro sentía haber madurado cinco años o más, valorando la vida y el lugar donde vivía, la suerte, más allá de los problemas puntuales de haber nacido en la familia en que lo hizo. Como la vida es mucho más simple de como normalmente nos la pintan, como la felicidad es un estado que no depende de lo material o lo hermoso de la sonrisa de un niño. Y por supuesto, y definitivamente, que no le gusta el picante, aunque flipara con los helados de mango. Más la certeza, de que a pesar de cuánto le gusta conducir, no se pondría al volante de un coche en la india ni loca de remate, aquello era lo más parecido a los autos de choque en versión “live”.

Se arengaba mentalmente para mandarse a la ducha cuando de repente se percató que durante su odisea particular apenas había pensado en la gente que dejó atrás, la familia, los amigos, y por supuesto Ella. Fueron tal cantidad de cosas nuevas que apabullaron sus sentidos, eliminando todo lo que no estaba presente, fue una desconexión total de su vida rutinaria.

Hacía más de cuarenta y cinco días que no la veía y no hablaba con Ella, pero al recordarla su estómago dio un vuelco. Recordó su único beso, borroso ya en la memoria, y todos los ratos que pasaron juntas, los sentimientos que crecían sin parar y la desazón de que nunca las cosas iban más allá, que todo parecía quedarse en una amistad.

Cincuenta días antes decidió que no podía seguir acumulando nervios mientras esperaba a que Ella la llamara o a que diese algún paso más. Muchas veces pensó abalanzarse sobre Ella y robarle uno y mil besos, pero le gustaba la amistad que tenían y era una persona tan hermética para algunas cosas que no se atrevía a predecir como reaccionaría si daba el paso. Lo que, sin duda, no quería era dar un paso en falso y enturbiar la amistad que compartían. Siempre prefirió conservar su amistad que darle alas a los sentimientos que anidaban en su corazón.

En este estado salió a dar un paseo, para oxigenar el cerebro y distender los nervios. Caminaba por la noche fría al tiempo que jugueteaba con el móvil en las manos. Un coche hizo sonar la bocina saludando a un conocido, ella se sobresaltó y se le escapó el aparato de las manos, dividiéndose por arte de la gravedad, en tres. Recogió del suelo las partes y aprovechó la luz de un escaparate para montar la batería y la tapa trasera. Al finalizar y levantar la vista se encontró con una foto enorme del Taj Mahal y un anuncio de un gran viaje por la exótica India. Cuarenta y cinco días para conocer un país con mil caras.

Sintió como una especie de flechazo, una certeza absoluta de que el paseo iba a durar mucho más de una hora y de que ya tenía destino. Al otro día se levantó tarde, ya no tenía prisas para nada, se aseó y bajó a desayunar en una soleada terraza. Parecía que todo el universo estaba de tan buen humor como ella, hasta el tiempo. Acto seguido se plantó en la agencia y adquirió su viaje a lo desconocido.

Si bien durante cuarenta y cinco largos días se olvidó de su vida diaria y así de Ella, ahora, de nuevo en la soledad de su casa volvía a pensar en Ella. Sentía como se alteraba su respiración y unas mariposas indómitas revoloteaban por su estómago.

————————————————– O ————————————————————

En otro barrio de la ciudad, Ella se revolvía intranquila en la cama. Se levantaba a la cocina a por agua y vuelta a la cama, de nuevo al baño y vuelta a la cama. En principio no reparó en el origen de su intranquilidad, pero en cuanto focalizó su razón en el tema no pudo negarse que era su llegada lo que la tenía profundamente intranquila. Cuanto más pasaba la noche más faltaba para el amanecer.

Fueron los cuarenta y cinco peores días de su vida, pensaba. Al principio no pensó que ella fuera capaz, pero lo fue. ¡Desapareció cuarenta y cinco días sin pestañear! Sin mirar atrás. Llevaba mes y medio sin comer ni dormir bien, hasta respirar le costaba a veces. Y luego el atentado, que la tuvo una semana pegada a la televisión, hasta que todos los medios aseguraron que no había ninguna víctima española. Con las autoridades no hubo nada que hacer, como no eran familia se negaron a darle información. Y a su familia tampoco la conocía, con lo cual no le quedó más remedio que aguantar estoicamente su vuelta o las noticias de la televisión.

Ahora sabía que la amaba, más de lo que creyó y más de lo que nunca amó a nadie. Lástima de su timidez enfermiza y de tener una ex novia pariente del perro del hortelano, que no quería nada con Ella pero que reclamaba su cuota periódica de adoración. Esto la mantenía en la confusión y le impedía tomar decisiones que tampoco era capaz de tomar.

Pero ahora ya lo sabía, sabía por quien latía realmente su corazón, lo que no sabía era como conquistar ese amor, ella se fue sin volver la vista atrás. No le parecía un buen síntoma.

——————————————————– O ————————————————————

El día llegó con su luz cegadora y sus cálidos rayos, dándole la bienvenida a casa. Se desperezó tranquilamente en la cama, la suerte quiso que no hubiera de preocuparse por el trabajo, y luego de dos o tres movimientos felinos alargó la mano hacia la mesilla de noche. Desconectó el móvil y se dispuso a encenderlo. No había querido llevárselo para evitar la posibilidad de perderlo o que se lo pudiesen robar. En breves minutos comenzó a caer una avalancha de mensajes acumulados durante cincuenta días. Los miró con una culpable sonrisa de satisfacción, la mayoría eran de sus amigas preocupadas por su marcha o su estado. También mensajes de su madre amenazando con echarla de la familia si le volvía a hacer algo así, si volvía a desaparecer al otro lado del mundo sin ningún tipo de compañía. Al final resultaba que la querían, rió internamente. No había mensajes de Ella, Ella si sabía que se iba de viaje, aunque no supiera por qué.

Después de comprobar el móvil y el correo holgazaneó un rato por la casa y cuando el hambre comenzó a poner música a sus tripas se preparó para bajar a comer, en la misma terraza donde desayunara cincuenta días antes. Ducha, ropa cómoda, llaves, móvil y salió saltando alegremente los escalones hacia la calle.

Cuando ya tenía el tirador en la mano derecha, en la izquierda sonó un timbre que por un momento se le hizo extraño, miró alrededor buscando el origen del sonido, tardó unos segundos en asociarlo con su teléfono móvil. Rió divertida por el despiste mientras miraba la pantalla y paró en seco al comprobar la identidad del usuario, usuaria en este caso. Era Ella. Su voz sonaba alegre al otro lado del teléfono. Tras el hola inicial descargó toda la batería de preguntas que llevaba cuarenta y cinco días coleccionando, la conversación se alargaba y al final coincidieron en que quedar a comer era una opción mucho más práctica y agradable. Así pues quedaron para almorzar juntas. Prosiguió su camino hasta el restaurante, pero esta vez no eligió terraza si no que entró en el local y eligió la mesa más apartada y tranquila del comedor, imaginaba que sería una charla larga donde tendría que dar cuenta de todas sus peripecias. Se sentó intranquila. Inmediatamente apareció en su mesa la camarera. Llegó con una sonrisa que más que de oreja a oreja se podría decir que le llegaba hasta la nuca. Como clienta habitual conocía al personal pero nunca le prestó mayor atención. Ordenó un blanco afrutado para degustar en la espera mientras contestaba por el aire a las preguntas de la chica por su ausencia. Ciertamente nunca le había prestado atención pero la sonrisa con la que la recibió más las interesadas preguntas hizo que mientras preparaba su pedido la detallara pacientemente. La verdad no estaba nada mal, alta y bien proporcionada con una larga melena castaño claro y unos honestos ojos color miel. Vamos, una mujer con todo en su sitio. Quizás si su corazón no tuviese inquilina se lo plantearía como una posibilidad. Pero ni siquiera la separación absoluta había hecho menguar su amor por Ella. Así que el interés de la hermosa camarera, si existía, tendría que esperar a que las cosas cambiaran profundamente.

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