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Sexo gay en el metro

No recuerdo bien la hora, después de estar trabajando 14 horas en mi cubículo no podía concentrarme, el cansancio y el hambre me lo impedían. Sabía que ese reporte era la llave para evitar mi despido y seguir asegurando mi calidad de vida que, aunque no está llena de lujos, me alcanzaba para tener un pequeño departamento no muy lejos de mi trabajo.

Traté de seguir, pero la fatiga me venció y tras suspirar viendo al techo me dije “No vas a acabar hoy. Ve a casa y mañana terminas”. Así que tomé mis cosas, me levanté y tomé el ascensor hacia la planta baja.

Mientras baja en el ascensor, saqué mi cartera para revisar si traía una tarjeta con la leyenda STC Metro. Pues tengo que confesar que, un chavo recién egresado de su carrera. Un poco más alto del promedio, 24 años recién cumplidos y con un cuerpo de lo que se cataloga como “Normal”. Es bastante distraído y olvido con frecuencia mi cartera en la oficina.

Llegué a la planta baja y antes de salir del edificio, el portero me dice:

-”¿Que pasó joven?, ¿Aún no se compra su auto?
-”Proto verás que (Si no me despiden), llegaré y me iré en mi auto”. Desde que entré a trabajr en esta oficina, soy del 4% de la plantilla que no tiene auto…

Empecé a caminar hasta la estación más cercana, por mi mente seguía el reporte que habia dejado para el día de mañana. Una ves que llegué a los torniquetes de entrada, deslicé mi credencial y me dirigí al andén para abordad el metro.

Una ves en el andén, traté de tomar los vagones de el medio del convoy; pero una señora de limpieza me dijo “Joven, por favor use los de hasta atrás. Estamos haciendo la limpieza”. Así que fuí hacia los vagones del final, donde esperaban 2 personas la llegada del siguiente convoy.

Hasta ese momento reaccioné, siempre tuve mucha curiosidad por ir en el metro a estas horas de la noche y sobre todo en los últimos vagones. El morbo y la exitación de saber lo que podía llegar a encontrar empezó a fluir por mi mente. Además de distraído soy bastante tímido para lo que se le conoce como el Crusing.

Llegó el convoy y tomé un lugar cerca de una de las ventana. En ese momento me dí cuenta de la erección que se formaba en mi pantalón, el estar pensando en todo el morbo y el deseo me había calentado. Pero mi mente sabía que no era lo suficiente “Valiente” como para aventarme a hechar miradas indecorosas a quien se me antojase, así que resignado lo único que hice fué acariciar la cabeza de mi verga por encima del pantalón.

Así pasaron 2 ó 3 estaciónes, escuchaba música y lo único que veía en la ventana eran tubos y cables que en un momento a otro se iluminaban al llegar a cada estación. Veía de reojo el interior del vagón, detrás mío había una señora cabeceando del sueño y enfrente mío un chavo sentado en el piso viendo su celular. A ninguno de los dos le presté atención. Finalmente el cansancio y el stress me vencieron y caí dormido en mi asiento.

Mi sueño se vió interrumpido por el sonido de la lluvia que golpeaba la ventana del vagón. Dirigí la mirada hacia donde se encontraba la lista de estaciónes y me dí cuenta que el metro ya había salido a tierra y que faltaban 4 estaciónes para llegar… Pero mi sorpresa fué lo que ví lo que sucedía enfrente mío.

De pie estaba un chavo de como unos 27 años, moreno, con una pequeña barba que sobresalía de un cuerpo delgado y marcado por el ejercicio. Debajo suyo, el chavo que ví sentado antes de dormir. No pasaba de los 20 años, su cuerpo era promedio, su cara… No le ví la cara pues en la boca tenía prensada una verga que entraba y salía. Una verga que cada que entraba hasta su garganta hacía que los huevos chocaran con su barbilla.

No sabía que hacer, no podía desviar la mirada. No dejaba de ver como el chavo de 27 años miraba como el otro le daba una excelente mamada, su verga se veía brillar en cada vaivén, inclusive de un momento a otro de la boca del otro colgaban unas gotas de una mezcla de semen y líquido preseminal. Lo único que alcanzó a decir el de abajo fué:

-¿Te gusta como te la como papi?
– Si nena, pero no se habla con la boca llena.

Mi cuerpo en ese momento quedó en shock. Lo que siempre había querido estaba pasando enfrente de mis ojos. Todo esto se vió interrumpido cuando el chavo en un movimiento rápido se guardó la verga y el otro pasó su muñeca por la boca para limpiarse las gotas que le colgaban. Habíamos llegado a la siguiente estación.

Se abrieron las puertas y los dos vieron hacia otro lado, pero yo no dejaba de ver el semejante bulto que se le formaba a los dos… Ver a un activo de pié con la verga parada y a un pasivo esperando seguir disfrutando de esa verga me hicieron sentir celos… justo en ese momento se cerraron las puertas y volvió a avanzar lentamente el metro por la lluvia que había.

- ¿Que pedo contigo?
(No sabía que me hablaba a mi, seguía perdido viendole el paquete que el pasivo ya le estaba sacando del pantalón).
– Te estoy hablando wey. Tienes de dos: Te vas a ver a otro lado ó te vas incando. Pero por tu pantalón diría que no tardas en venir a exfoliarte las rodillas.

Efectivamente, mi verga luchaba por salir de su encierro, sentía como era tal mi exitación que inclusive de ella goteaban unas gotas de líquido preseminal. ¿Que hacía? ¿Irme hacia el otro lado del vagón? Torpemente giré para ver si había alguien más en el vagón y efectivamente, seguía la señora dormida. De ahí en fuera sólo estábamos nosotros 3. Sinceramente no recuerdo bien que pasó en ese lapso, lo único que recuerdo es estar hincado enfrente de él, mientras el otro con la mano me apuntaba la verga hacia la boca.

Respiré profundo, cerré los ojos y abrí a boca. Sentí como un cacho de carne de como unos 17cm, grueso, sin circundar y venoso se deslizaba por mi lengua hacia mi garganta. Ahora sé por qué babeaba el otro, un cacho como ese es difícil de tragar. Después de algunos segundos abrí los ojos… Frente mí había todo un activo, sosteniéndose de un tubo en la parte de arriba y el pasivo debajo mío chupándole los huevos. Cuando vió que abrí los ojos dijo:

- MMMMM, tienes toda la cara de maricón, ¿Rol?
– Inter (O lo que intenté decir).
– Entonces sube conmigo y que esta nena nos lo chupe a los 2.

Me tomó de cabello y me levantó, me puse a su lado y el pasivo se puso frente mío abriendo la boca sin dejar de jalársela al otro. Entre mis nervios nisiquiera podía desabrocharme el pantalón, así que optó por alejarme las manos y decirme.

- “No te preocupes papi, ese es mi trabajo”.

Y en 3 segundos mi verga rebotaba en la cara del otro. Debo decir que no soy superdotado, 15 cm y circunsidado. Pero eso a él no le importó y cuando dejó de rebotar se la metió hasta la garganta. Sentir su campanilla y su lengua en mi verga hizo que soltara un chorro de líquido preseminal. Era el cielo, veía a ese pasivo chuparme la verga mientras al otro se la jalaba, al otro se le notaba que le calentaba eso, pues de su verga colgaba líquido preseminal y al darse cuenta el pasivo se sacó mi verga de la boca y se metió la verga del otro hasta el fondo para evitar que una sola gota cayera al piso.

Así fué por 3 segundos más, hasta que el pasivo se alejó y el otro se guardó la verga. Me había olvidado que seguía en el metro y ya estábamos llegando a la siguiente estación. Torpemente intenté guardarme la verga, pero la tenía tan dura que lo único que hice fué guardarla en el boxer e intentarme taparme con la playera. Eso le causó bastante risa a los 2… pero no a la señora que ya se había despertado y baja justo por la puerta donde yo estaba intentando ocultar mi erección.

- “ERES UN MALDITO ENFERMO” Y tras propinarme una cachetada saca mocos se bajó del vagón.

Se cerraron las puertas y quedé en shock… La semejante erección que traía en 1 segundo terminó, juro que fue tal el sentimiento de culpa que hasta me tuve que sentar en un asiento que estaba al lado. Por una parte creo que tenía razón. ¿Soy un maldito enfermo? El activo se sentó a mi lado y me dice.

- Jajajajajaja ¿Que wey? ¿Te regañaron y se te bajo? Eso se arregla fácil.

Me tomó de los hombros y me sentó encima suyo viendo hacia él. Tomó mi pantalón con sus manos y lo deslizó hacia abajo. Mis nalgas quedaron al descubierto, con sus manos apartó mis nalgas dejando mi hoyo a la vista y le dijo al pasivo “Dale unas lamidas, vamos a hacer que de verdad se sienta un enfermo”.

CONTINUARÁ.

Nota del escritor:
Si, así es… es un relato bastante largo y que floreja leerlo todo de una vez. Por cierto es la primera vez que escribo un relato y lamento informar que este relato salió de mi imaginación. (No creo tener la suerte como para que me pase algo así en el metro y sinceramente no lo busco). Pero espero haber logrado que sientan lo que yo sentí al imaginarme este relato. Pronto escribiré la segunda parte y espero sus comentarios. ¡Gracias por leer!

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Titulo: Sexo gay en el metro

Publicado hace 2 years

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