Sexo en la playa
marzo 19, 2012 by admin
Filed under Voyeurs y Exhibicionistas
1. Juan
Era una soleada mañana de Julio, poca, muy poca gente había en la playa. Decidimos plantar todos nuestros bártulos en un apartado sitio donde no teníamos a nadie en las cercanías.
No era la primera vez que íbamos a esa playa, aunque aparecía en todas las guías de turismo de la zona, era de difícil acceso, bueno, no tanto, solo que la mayoría de gente prefiere ir a las playas más conocidas por ser más bonitas y grandes. Pero nuestra cala tiene una tranquilidad envidiable por cualquier otra playa. No es de más de 200 metros en la que aparte de cactus, piedras, arena y agua no hay nada más, ni un ladrillo a la vista. Una playa virgen, un lugar maravilloso.
Antes de quitarme la camiseta me acerque al agua y mojé mis pies, era pronto, y el agua aún estaba un poco fría, y quizás aún no hacía suficiente calor como para que me naciese la necesidad de bañarme.
Al darme media vuelta, Raquel ya había estirado las toallas e intentaba poner la sombrilla. Estaba radiante y mostraba una gran sonrisa. No dude en acercarme a ayudarla…
Ya estábamos tumbados tomando el sol cuando noto a Raquel que mira alrededor y me propone por desnudarnos;
– Juan, ¿nos ponemos en bolas como estos días de Atrás?
Y así hicimos ella se quito el bikini y yo el bañador. La playa no era nudista pero un porcentaje muy alto de gene de la que allí iba no vestía nada, además de que en esta playa no había conseguido ver a ninguna mujer tapándose los pechos.
Raquel lucía radiante, completamente desnuda a los ojos de cualquiera que pasase por allí. Yo disfrutaba con la estampa, imagino que como a todos, me gusta mirar los cuerpos de las chicas. Por otro lado, no sé el truco, pero las veces que he hecho nudismo no he pasado por ninguna situación vergonzosa por alguna erección descontrolada, creo que he tenido suerte.
Raquel siempre es más valiente a la hora de bañarse…
– Vienes al agua.
– No aún no apetece. – Contesté yo.
Se levantando y se alejó no dejando de contonear sus caderas y nalgas. Se metió en el agua y permaneció en ella unos minutos. Yo no dejaba de mirarla.
Cuando decidió salir… allí estaba balanceando sus pechos y mostrando su rasurado pubis. Se acercó, y tumbó en la toalla.
– El agua está buenísima, no sé cómo no disfrutas del agua cuando aún está fresquita.
– Ya lo creo que tiene que estar fría, tienes los pezones súper duros. – Contesté yo mientras acercaba la mano para sobarla un poco.
Cuando ya se seco, sería algo más de medio día, y bueno al incorporarme vi que ya había bastante más gente en la playa, cerca se puso una pareja de unos 50, otra pareja de nuestra edad y un par de chicos que parecían que eran gais pero aún así se estaba holgadamente en la arena. La propuse de abrir una lata de cerveza, y de untarnos de crema antes de que el sol empiece a calentar más. Yo cogí las latas, las abrí, mientras ella cogía el bote de crema solar. Bebí un trago, y me tumbe para recibir las manos con crema de ella. Me encanta que me soben, y aunque siempre se lo digo, nunca se sobrepasa, echa la crema necesaria y no se recrea en ningún sitio. Aunque intento disfrutar cuando se acerca al pene. Una vez terminó por delante, me di media vuelta, y terminó de untarme.
Ahora es cuando llego yo, yo sí que soy un poco más descarado, y le sobo en exceso, tanto que cuando me estoy recreando en sus pechos… me quita las manos y ya no me deja echarle más crema, tan solo un poco en la espalda porque ella no se llega. Me quedé con las ganas…
Ya empezaba a apretar el calor, y sacamos la tercera lata de cerveza de la nevera justo antes de darnos otro baño. Al salir noté que la pareja que se instaló cerca nuestra ya no estaba… era una pena, la chica estaba muy bien, y del chico seguro que Raquel pensaba lo mismo… también estaban completamente desnudos. Lo dicho, una autentica pena.
Sacamos unos sándwich para comer, Raquel, al sentarse en la toalla delante de mí, la pude ver todo, la cerveza empezaba a hacer su trabajo, y me estaba tentando enseñándome su sexo por completo, la incité a jugar, a que se abriese los labios interiores. Lo hizo de inmediato metiéndose un dedo que luego paso por los pezones y me dio a saborear. No sé que la puso tan húmeda, pero me daba igual, intentaría no desaprovechar la situación.
Estábamos terminando de comer cuando veo aparecer por detrás de Raquel una chica guapísima, morena ojos grandes y unos pechos al aire completamente redondo que no caían ni un centímetro. Vestía tan solo un pareo amarillo atado a la cintura…
– Hola que tal… si estabais aquí, y yo buscándoos en el otro extremo de la playa. – Se acerca a Raquel le da dos besos, y otros 2 a mí.
Sacó la toalla de la mochila la puso justo entre los 2 y se sentó a nuestro lado.
2. Estela
Ya habíamos llegado a la playa, María había pasado por casa a buscarme sobre las 11 de la mañana. Había sido un camino un poco largo. Teniendo la playa justo al lado fuimos a una a las afueras en la que tuvimos que pasar por una pista de arena polvorienta por más de 7 kilómetros. Pero el camino mereció la pena. Como siempre, la playa casi desierta, un lugar ideal para tomar el sol desnudas.
Estiramos las toallas y nos metimos directamente al agua, que buena estaba. Al salir nos tumbamos en las toallas, el sol acariciaba nuestra piel aún mojada. Me quité la parte de arriba del bikini quedándome solo con el tanga. Maria se desnudó por completo. Era una chica muy guapa, y no pasaba desapercibido, bueno yo también sentía las miradas de los chicos, y la verdad nunca me había importado tal cosa.
Cuando ya estaba casi seca por completo me incorporé para echarme crema, María hizo lo propio. Pero antes de acabar vimos aparecer a un grupo de 4 chicos. La verdad es que estaban muy bien. Se pusieron a una distancia prudencial.
El teléfono de Maria empezó a sonar;
– Hola mama, ¿Qué tal? – Contesto ella.
– Como en serio……
Maria se levanto, y se alejó unos metros, tenía cara de preocupación. Después de unos minutos de conversación colgó y se acercó.
– Lo siento Estela tengo que irme, me dice mi madre que la abuela está en el hospital, se cayó esta mañana y parece que está grabe
– Cuanto lo siento mi niña, ¿pero sabes algo más?
– No, pero tengo que ir, si quieres quédate, y que te recoja Pedro luego por la tarde.
– No lo se… – Conteste yo – la verdad es que se está muy bien, y en casa no hago nada, dame un minuto que le llamo.
Cogí mi móvil y llamé a Pedro, esa mañana trabajaba, y no llegaría hasta las 5 o 6 de la tarde, y aún era muy pronto…
– Está bien Maria, me quedo, Pedro vendrá esta tarde a buscarme, me quedaré aquí sola, no es la primera vez… ¿y qué puede pasar?
– Como prefieras – contestó.
– De todas maneras seguimos teniendo pendiente un día de playa para las 2 solas. ¿De acuerdo?
– Por supuesto, ves tranquila, y espero que tu abuela se recupere pronto, dala un beso de mi parte.- Me despedí de ella y se marchó.
No habían pasado ni cinco minutos desde que se marchó Maria, cuando uno de los chicos se me acercó y preguntó por mi amiga, a la que le contesté que tuvo que marcharse, el me invitó a estar con en ellos, en primer momento no me pareció mala idea, pero en ese momento preferí ser precavida, y negué su propuesta agradeciéndole la invitación.
Parecía que no iba a ir más allá cuando empiezo a escuchar a otro chico dando voces…
– Pero, por que no vienes con nosotros, si te vamos a cuidar muy bien.
Otro chico – Si ven, que no mordemos… si tú no quieres.
Me giré, estaban riéndose, uno de ellos estaba completamente desnudo y se estaba tacando sus partes mientras me miraba, y mientras todos se reían.
Estuvieron soltando borderías y groserías por su boca durante un rato. Llegué a pensar, que menos mal que no hice ningún acercamiento, eran unos auténticos capullos.
Me sentí completamente indefensa, y no sabía cómo salir de esta situación ya que seguían sin dejarme en paz, y al principio los ignoré, pero no dudaban pasar a escasos centímetros cuando se iban a meter en el agua, y aún poniendo mi cara más desagradable ante ellos, estaba completamente intimidada, ya que estaba sola y sin posibilidad de irme hasta la tarde
Se me ocurrió como acabar con esto. Cogí el teléfono e hice como si estuviera recibiendo una llamada y con la voz suficientemente alta para hacerme oír.
– Si – Conteste – Pues bien, en la playa esperándoos… ¿Qué lleváis un rato aquí? ¿Dónde, no os veo? – dije mientras me ponía de pie e miraba hacía el otro extremo de la playa – … Bueno pues voy para allá, chao.
Cogí el pareo me lo até a la cintura, metí la toalla en la mochila, y me puse a andar por la orilla de la playa. Justo al empezar a andar vi como 2 chicos me empezaban a seguir, a distancia suficiente como para no asustarme, pero con afán de cotillear y ver donde iba. Empecé a sudar de los nervios, la situación se complicaba, tendría que pensar algo rápido.
Estaba llegando al final de la playa, y estos dos seguían a la vista…
Me lancé, vi una pareja de jóvenes comiendo unos sándwich sentados en la toalla.
– Hola que tal – Di dos besos a cada uno, saqué la toalla de la mochila, la estiré entre los 2 y me senté.
Impresionante la cara de flipaos que tenían.
– Dadme un minuto y os explico – me tuvieron que notar que estaba nerviosa y se percataron que algo no me iba bien, así que intentaron cambiar su cara de circunstancia y el chico, alto moreno, … y completamente desnudo, no me había fijado, pero estaban completamente desnudos… .Esto me ruborizó, pero sacó una cerveza de su nevera. Bebí un trago…
Justo pasaron por detrás de mí estos 2 chicos que al ser el final de la playa se dieron media vuelta. Los observé con alivio al ver que volverían con sus amigos y no me molestarían.
– ¿Qué te ha pasado con esos? – Pregunto la chica cuando se alejaron un poco.
– Si ahora os cuento. Me llamo Estela.
– El es Juan y yo Raquel – completó ella
– Estaba con mi amiga, pero la llamaron que tenía que marchar por que su abuela estaba en el hospital, y decidí quedarme sola hasta que llegase mi novio a la tarde. Al verme sola, un grupo de chicos empezó a molestarse, insultarme, y empecé a sentir un poco de miedo.
– Entiendo, no te preocupes, puedes quedarte con nosotros para que no estés sola – Contestó Juan.
Raquel – Si, claro, ¿has comido?
– No aún no. – Dije mientras abría la mochila y sacaba el bocadillo.
Comí junto a mis nuevos amigos, bebí al menos 4 cervezas con ellos, no sé si por el calor o por los nervios. Pero pasamos un rato muy agradable.
Nos bañamos, jugamos un rato los 3 a las cartas, y también tomamos el sol. Pero cuando Juan fue a sacar más bebida… comentó que eran las 2 últimas, que ya solo quedaba agua. Compartimos estas latas, y llame a mi novio Pedro para que al venir trajera alguna cerveza. Me preguntó el porqué, y bueno dándole largas le dije que luego le contaría.
Serían ya casi las cinco de la tarde, y estábamos medio dormidos.
De repente Juan:
– Necesito una voluntaria que me eche crema, me estoy tostando demasiado.
– Yo paso que estoy muy a gusto, Estela te ha tocado. – Dijo Raquel.
– Bueno, no me importa – la contesté.
– No olvides darle bien de crema que siempre me dice que no le pringo casi y se queja mucho.
– Con lo que me gusta que me masajeen y… – intentó continuar Juan.
– Raquel, no te preocupes, le voy a dejar bien de crema y muy relajado
– No espero menos, que luego se pone muy pesado.
– ¿Puedo decir algo?- seguía intentándolo.
– No, – respondimos las dos a la vez.
– Esto es cosa de mujeres,- replique.
Nos reímos los 3 a la vez, me levanté a por el bote. Mientras Juan se puso boca abajo, yo empecé a untar su espalda y hombros mientras hablaba con Raquel. Del tiempo, vacaciones,… cosas varias.
Terminé la espalda, y bajo la atenta mirada de ella me unte la manos, y empecé a sobarle el culo, que bueno estaba, me recreé con gusto. También Juan parecía disfrutar. Yo empecé a sentir algo dentro de mí, y para intentar cambiar, terminé con las piernas más rápido. El se dio media vuelta y subí por las piernas. Al llegar a su parte central fui a por más crema y continué por los brazos, a lo que protestó Raquel.
– Oye que te has saltado la parte más importante.
El calor, y la cerveza nos estaban poniendo a los tres a 100.
– No te preocupes ahora llego. – Estaba completamente húmeda deseando sentir ese miembro entres mis manos que llevaba desde que llegué en un estado súper apetecible y ya me habían pillado alguna vez mirándolo.
Juan no dejaba de mirarme las tetas con descaro, y eso me gustaba, mientras bajaba las manos por su pecho, la erección era ya más que evidente.
– Vas a gastar todo el bote de crema con ese cacho de carne que te está saliendo. – Bromeó Raquel.
Me unté por última vez las manos, y empecé a sobar semejante aparato, lo recorría entero con mis manos arriba abajo, Raquel no perdía detalle, yo deseando hacer mucho más que una simple paja, y Juan mirándome sin parar de arriba abajo. Estiró la mano, y empezó a sobarme el culo, intentó meter la mano por debajo del tanga, pero recibió una negativa por mi parte. Yo estaba más húmeda que nunca sobando pene, y huevos, deseando meterme aquello en la boca. Mientras me acariciaban el trasero. Fueron unos minutos en los que ninguno de los tres dijimos nada. Al rato noté como Juan ya no miraba nada y tenía los ojos en blanco… que empezaba a convulsionar, y derramó todo el contenido de sus testículos sobre su cuerpo y mis manos.
– Seguro que es así como quieres que te unte tu novia crema, si es que sois todos iguales.- Dije para romper el silencio.
– Como lo sabes Estela, son todos unos viciosos… Juan tendrías que meterte en el agua para limpiarte, y tu Estela a quitarte el calentón que llevas.
– Dame un minuto – dijo Juan mientras yo me adentraba en el agua haciendo caso a Raquel.
3. Raquel
La primera impresión es que está chica era una cara dura no sabía a que había venido, pero enseguida me di cuenta que se encontraba en una situación comprometida. Vi como observaba a unos chicos que venían siguiéndola mientras la pedíamos explicaciones. Juan también se dio cuenta, y cambiamos nuestra actitud en unos segundos. Nos presentamos, se llama Estela, y es una chica muy guapa, además de tener un cuerpo precioso. También es algo más joven.
Comimos juntos, y pasamos una tarde muy agradable, la chica era muy simpática y no se ruborizaba nada por la situación, es más, noté como miraba a Juan en la entrepierna. Es normal que la llame la atención, a todas nos llamaría la atención.
Después de comer nos metimos los tres al agua. Que pasada, estaba riquísima.
– Raquel… vamos un poco más adentro – dijo Estela.
Yo no sabía nadar muy bien, pero bueno confié en ellos. Nadamos buceamos y nos salpicábamos, parecía que teníamos quince años. En esta situación me agarré a Juan y nos sobamos mutuamente, de manera que Estela no se sintiese incomoda. Yo estaba muy húmeda por dentro, necesitaba marcha, pero sabía que en esta situación no sería posible, pero no dejaba a Juan. También el necesitaba marcha, su sexo empezaba a coger un tamaño considerable y estaba tan cachondo como yo. El se alejó ya que en él sería mucho más evidente su situación. Esto no fue más allá, estuvimos un rato más y salimos.
Al salir me pareció ver que la pareja de personas mayores que estaban allí desde antes que llegásemos no perdían detalle de los tres.
Salimos del agua y al salir noté que Juan había conseguido controlar más o menos la situación. Nos tumbamos al sol y estuvimos un buen rato medio dormidos.
Yo seguía con mis ideas calenturientas cuando Juan dijo: – Necesito una voluntaria que me eche crema, me estoy tostando demasiado.
Lo que deseaba más que nada en este mundo era darle crema bien dada, pero se me pasó por la cabeza que la mejor manera de disfrutar es viendo como lo hacía Estela, ya que sería muy evidente e incomodo que yo le sobase demasiado.
La invité a ello, y no puso pegas, se notaba que estaba a gusto con nosotros, y seguía nuestro rollo. Empezó a untarle y vi que lo hacía con habilidad, Juan disfrutaba aún mas, ella me miraba como si la tuviese que dar consentimiento, yo me incorporé para beber agua haciéndola ver que aprobaba la situación. Giré la cabeza y vi que la pareja que teníamos más cerca no perdía detalle, y pensé, – Me parece que van a tener tema de conversación para unos días. Sonreí, me volví a tumbar y vi como le sobaba las nalgas a Juan, esta vez ella tenía los ojos apuntando a lo que hacía para no perder detalle. Imaginé que mis manos eran las que estaban en su lugar.
Dejó el pene para el final, …, madre mía que tamaño había cogido, lo comenté con Estela, y ella parecía estar encantada, gire la cabeza, y la pareja seguía mirando, …, reí de nuevo y me acomodé para que viesen lo menos posible. Ella empezó con un masaje suave, que fue subiendo de intensidad, estaba completamente loca, disimulé haciendo que me rascaba mi zona inferior más sensible, fue rozarlo y estuve a punto de tener un gran orgasmo, le dejé estar y me recree en lo que hacía Estela.
Fue un momento muy extraño cuando terminó Juan, él tenía la cara completamente desencajada, y Estela con los ojos como platos, incluso observé que ella había manchado el bikini, su humedad se había hecho evidente. En un principio me sentí muy mal, como si hubiese sido engañada, pero había pasado justo lo que yo quería, quiero echar las culpas a la cerveza, pero la realidad es que la naturalidad con lo que había transcurrido la tarde se hacía evidente y los tres habíamos vivido una experiencia especial y… que no tenía por qué terminar.
Estela fue a bañarse para relajar y “limpiar” su calentura, y Juan quiso esperar unos minutos. Fuera de los oídos de nadie más comenté con Juan:
– ¿Cómo estás cariño?
– Imagínate – Respondió – Gracias por haberlo permitido.
– Lo hemos disfrutado todos, incluso los viejos esos de allí.
– No jodas – Miró – bueno, da igual pero creo que he salido ganando.
– De todas formas – Continuó – ha sido muy diferente a cuando lo haces tú. No solo en lo físico, sino también a otro nivel que no se explicar.
– ¿Qué tengo que pensar?
– No… no es nada malo, yo te lo agradezco mogollón, pero me extraño mucho no solo que lo permitieses, sino que fueses tu quien lo iniciase.
– Por la cerveza que me diste.
– Oye que la bebiste tu sola – dijo – mientras se levantaba para ir a bañarse junto a Estela
Fue a su encuentro, y al llegar hablaron y nadaron unos segundos, en un par de ocasiones incluso llegaron a estar “demasiado juntos”, pero no le di importancia, ya que volvieron en el momento.
Juan se tumbó y Estela se acerco a la nevera a beber agua mientras comentaba.
– Me estáis dando una envidia…
– ¿De qué? – respondió Juan.
– Pues que vais sin nada, y el bikini tarda en secarse, y os veo mucho más cómodos.
Me empecé a reír, – envidia por qué quieres, aquí lo raro es ir con bikini.
Se puso de pie, miró alrededor, – A la mierda – dijo mientras se bajaba la braga y nos enseñaba un pubis con bastante pelo.
– Es que no lo tengo depilado como tú. – dijo Estela.
Juan – Acabas de decir una tontería, casa persona lo tiene como más a gusto se siente y no importa la apariencia.
– Salto el filósofo – conteste.
Nos reímos los tres, y nos quedamos tumbados completamente desnudos al sol.
-Hola – dijo un chico acercándose.
No podía ser, la segunda visita no esperaba en el día. Pero no… era Pedro, el novio de Estela, ¡qué mal pensada soy!
Ella se levanto y le dio un beso, invitándole a sentarse a su lado.
Es un chico también muy guapo, moreno, y con los ojos claros. Parecía estar muy cortado al ver a su novia completamente desnuda… bueno como nosotros.
– Que pasa Pedro – dijo Juan alargando la mano. – Habrás traído unas cervecitas.
– Claro que si.
Estela se levantó, le cogió la mochila, sacándole la toalla, dándosela, y sacó una cerveza a cada uno, y el resto las metió en la nevera.
Se quitó la camiseta, y se adentró en el agua con Estela.
Estuvieron unos minutos hablando, imagino que contándose todo lo ocurrido. Mientras Juan y yo seguíamos sentados en la toalla comentando si le habría contado lo de la paja… El apostó que si y yo que no.
Bueno, cuando vinieron ya no parecía tan serio Pedro, se sentó al lado de Estela, justo enfrente de mí. Sentí que él y yo teníamos cuentas pendientes, e hice todo lo posible por ponerle a cien. Abría un poco más las piernas cuando el miraba, me acariciaba en exceso, algunas veces se sentía intimidado, pero otras veces disfrutaba de mis insinuaciones.
Durante un buen rato estuvimos así mientras jugamos una partida a las cartas, comentábamos como había ido el día, lo ocurrido con los chicos, y bueno entre unas cosas y otras y varios baños, se volvió a acabar la cerveza. Pero ya estaba la tarde bastante avanzada, eché un ojo alrededor, y prácticamente todo la gente ya había marchado aunque todavía pegaba un poco de sol.
– Estela, me das un poco de crema en la espalda – dijo Pedro.
– No – respondió ella -, Raquel me debe una, así que ya sabes.
Todos menos el empezamos a reír mientras yo me levantaba y me acercaba por detrás al chico.
– Esto me lo tenéis que explicar – protestó el – No puede ser que os riais de un chiste que no me entero. Eh!!!
– Tú no te preocupes… luego te lo explico – respondí mientras ponía crema en mis manos y le acariciaba con suavidad.
Cada vez que me giraba para coger un poco más de crema me acercaba lo suficiente para que mis pechos rozasen su espalda.
Por otra parte la conversación siguió con normalidad, y yo unté toda la espalda hasta donde ya no podía más porque Pedro estaba sentado… solo sentí el inicio de sus nalgas en mis manos cuando las pasé un poco por debajo del elástico del bañador.
No pasaron cinco minutos más cuando Pedro insistió en querer saber que había ocurrido. Me levanté le cogí una toalla, una crema para después del sol y me lo llevé mientras se quedaban solos Estela y Juan, dije a Juan. – Perdiste la apuesta. Me debes una -.
Me acerqué con Pedro al final de la playa, donde había unas rocas por las que se podía caminar con cierto cuidado que se levantaban unos metros del agua. Aquí es imposible bañarse, salvo en unas piscinas que se forman con el agua que salpica de las olas. Le dije que se tumbase boca arriba encima de la toalla que extendí en la roca lisa.
Mientras, el parecía que se estaba poniendo un poco nervioso, – No te pongas nervioso, no pasó nada malo.- Unté mis manos con un poco de “After Sun”, y le di un pequeño masaje por el pecho. Noté que se relajaba y cerraba los ojos, seguí un poco más, y empecé con la mano derecha a tocarle el paquete por encima del bañador, seguía sin abrir los ojos, por lo que interpreté su aceptación a lo que iba a ocurrir. El tamaño que cogía la polla de Pedro empezaba a ser considerable. Y la deslicé por encima del elástico del bañador empezando un masaje suave y continuo. En este momento ya no tenía los ojos cerrados, me miraba y se dejaba trabajar, aunque parecía que también miraba por detrás de mí por si aparecía alguien por el único camino de entrada a las rocas.
– Relájate y disfruta, a estas horas ya no va a venir nadie por aquí. –
Aún así parecía inquieto por la posibilidad de que nos fuesen a ver, por lo que me costó unos minutos más acabar el trabajo que había puesto en marcha.
El terminó sobre mi mano y el bañador. Ahora si que estaba completamente relajado, y no hacía caso a la posibilidad de que viniese nadie.
Le invité a que me diese el bañador para limpiarlo.
– Quítate el bañador que lo voy a meter en la piscina esa de detrás.
– No es necesario me meto ahora en el agua. – Respondió.
– Anda trae, que aquí no te puedes meter en el agua, y aquí va todo el mundo en bolas.
Levantó un poco el culo y se bajó el bañador, quedándose completamente desnudo, me acerqué al agua, y limpié un poco el bañador y mis manos.
Cuando llegué comentó: -¡Bueno, ahora me vas a decir lo que me tenías que explicar!
– Pues que ahora estamos en igualdad de condiciones. – Y empecé a contarle sin demasiados detalles lo que había sucedido unas horas antes.
Insistí en que no debería tener ninguna reprimenda con Estela por este motivo, ya que es una tontería que habéis disfrutado los dos, y que en ningún momento hubo ningún otro tipo de acercamiento.
Pareció admitir mis comentarios, y bueno se tumbó descansar un rato mientras se recuperaba, nos quedamos los dos al sol durante unos minutos. Pero mi calentón había aumentado, por lo que empecé a sobar de nuevo su polla. Aún estaba bastante blanda, pero el hico lo propio y empezó a acariciar mis tetas. Tenía una cara de autentico vicio ya que su novia las tenía más pequeñas, y no quería dejar escapar la oportunidad de hacerlo.
4. Pedro
Me dirigía andando a la zona de la playa donde me había indicado Estela que estaba, me había intrigado en gran medida por su petición sin comentarios de llevar bastantes cervezas fresquitas. Las compre en una tiendecita justo al salir del trabajo.
Hacia un día estupendo, había sido una desgracia haberlo tenido que trabajar, pero aún quedaba la tarde, y bueno, a pasar un agradable rato en la playa.
Por fin me pareció ver a Estela,…, pero no estaba sola como me la imaginaba, estaba con una pareja que aparentaban unos treinta años. Me acerque y noté que estaban desnudos, incluida Estela, ella nunca lo había hecho, y bueno, me puse un poco nervioso, ya que parecía estar muy a gusto con unas personas que yo no conocía.
Me acerque con miedo y vergüenza, Estela se levanto poniéndose a la vista de todos, me dio un beso, y me presento a sus acompañantes.
Juan y Raquel se llamaban. Estela muy efusiva saco unas cervezas, colocó las restantes en la nevera y me acomodó junto a ella. Enfrente se sentó Raquel, que mujer, era guapísima, más bien bajita, con unas tetas bastante grandes y muy delgadita. Y tenía el sexo completamente depilado. Intentaba disimular, pero se me iban los ojos a ella, y no llevaba ni un minuto sentado.
– Me voy al agua. – Dije mientras me levantaba y quitaba la camiseta.
– Voy contigo. – Respondió Estela
Nos adentramos en el agua y empezó a explicarme mientras nos refrescábamos un poco. Que su amiga Maria había tenido que marcharse, y que unos chicos que estaban cerca la estaban molestando, y decidió irse, pero que la única manera de librarse de ellos, era no tener que quedarse sola, y por eso acabo con Juan y Raquel. Entendí que eran buena gente y habían ayudado a Estela.
Cuando ya me explicó Estela se arrimaba mucho, y estaba completamente desnuda, y no iba a poder disimular la excitación que seguro aparecería evidente si no ponía unos metro de por medio, además nuestra nueva pareja de amigos, no nos quitarían los ojos de encima al salir del agua. Por lo que antes de seguir con sus juegos la pregunte por que se había desnudado. Y me contestó que era para sentirse más cómoda con Juan y Raquel. Que hiciese yo lo mismo. La prometí que me lo pensaría.
Hablamos y jugamos un rato a las cartas, la verdad es que lo pasamos bien, lo peor fue cuando no hacía más que intentar reprimir mis deseos sexuales. Raquel, no se ocultaba ni un poco, completamente abierta, me enseñaba con descaro los labios interiores de su sexo. Cuando ella notaba que yo miraba, se lo acariciaba, también se apretaba los pezones. Lo estaba pasando en grande con las vistas, por una parte quería seguir disfrutando de las vista, pero por otro lado, estaba siendo excitado, y no me gustaría ser visto por todos en esa situación. Intenté cambiar de tercio pidiendo a Estela que me echase protector solar.
Por algún motivo que desconocía Raquel se puso detrás de mí a untarme. Todos rieron cuando Estela se negó a hacer lo que le había pedido. Les pedí explicaciones, pero se rieron aún más. Otra vez deje hacer y Raquel se puso con mucha destreza a acariciarme la espalda. Varias veces se arrimó dándome los masajes con las increíbles tetas que tenía, incluso me acarició el principio de mi culo, joder como me estaba poniendo.
Cuando terminó, ni por mucho pude tumbarme, permanecimos unos minutos más hablando, y justo después pedí de nuevo que me contasen.
– Oírme, aún no me habéis contado el chiste de antes, ¿Por qué os reísteis?
Raquel se levantó me cogió de la mano y me arrastró al final de la playa, no entendía porque tenía que ir con ella dejando solo a mi novia y a Juan. Andamos con cuidado para subir un poco sobre unas rocas que empezaban al final de la playa, eran rocas muy lisas con piscinas en las que puede caber una persona que se hacían cuando llegaba el agua de las olas. Después de unos metros ya no era visible la playa, y aunque aquí ya había estado algunas veces, y siempre con algunas personas tomando el sol, era un martes cualquiera, y no había nadie en las rocas.
Estiró la toalla, se sentó en una punta de ella, y me invitó a tumbarme. Yo me estaba empezando a imaginar por donde iban los tiros. Mi cabeza no hacía más que dar vueltas lo que hubiese hecho Estela con Juan. Me cabreé por momentos, pero a su vez, lo bien que la habían tratado y que yo estaba aquí con la novia de Juan, y con disposición de pasar un rato juntos muy agradables. – ¡OJALA!- Pensé mientras me relajaba y me dejaba hacer por las maravillosas manos de esta chica.
Me empezó a sobar el pecho con un poco de crema, pero enseguida agarró mi paquete e hizo todo lo posible por estimularlo, aunque no le costó mucho, yo llevaba desde que llegué bastante excitado, y Raquel estaba completamente desnuda. Además estaba buenísima. Me la sacó fuera del bañador, y empecé a pensar que nos pillarían, y mientras ella hacía un suave masaje yo vigilaba por si venía alguien más de la playa. Me indicó que no me preocupase de que fuese a venir nadie, que era tarde y ya no pasaría nadie. La excitación era máxima, y no tarde en correrme, manchando su mano y mi bañador. Me quedé completamente anestesiado durante unos segundos, tiempo que aprovecho ella para quitarme el bañador. Yo me negaba, pero insistió en que allí lo normal era ir desnudo. No pude negarme, y me lo quitó una vez que levanté un poco el culo. Se acercó a una de las piscinas que forman las rocas y limpió un poco el bañador y su mano. Pero al agacharse dejó completamente a la vista su chochete completamente pelado, también dejaba a la vista su culo al completo, en ese momento me hubiese levantado a disfrutar de tal postura, pero aún estaba descansando de lo que me había hecho.
Cuando regresó le pedí que me contase lo que sucedió esa mañana:
– Mira Pedro, después de que llegase Estela, bebimos unas cervezas, jugamos a las cartas, y nos lo pasamos muy bien, es una chica muy simpática.
Yo miraba muy atento…
– En la siesta, con el morbo de estar completamente desnudos, la modorra que da el calor y el sonido de las olas, y que con las cervezas, que te hacen estar un poco mas desinhibida, pues…
La interrumpí.
– Que hizo Juan con, …
– No…, – me respondió – simplemente Juan necesitaba protector solar, y a mí no me apetecía, así que lo hizo Estela. Pero echando demasiada crema en cierta zona.
– Pero ya te digo, ninguno lo pensamos, simplemente sucedió sin mayores complicaciones, es una tontería cabrearse, yo no me siento engañada, y espero que tu tampoco.
No sabía que pensar, pero desde luego tenía razón no teníamos por que sentirnos engañados, y sería más fácil tomarlo con naturalidad. Raquel se tumbó a mi lado a disfrutar ya del poco sol que quedaba.
No pasaron cinco minutos cuando ella empezó de nuevo a acariciarme la polla. Ya estábamos los cuatro igual, pero quería mas. De manera instintiva plante mi mano en sus tetas, las tenía súper agradables al tacto, no se describirlo, un poco de movilidad, pezones completamente duros. Me encantaban, y la reacción en mi cuerpo no se estaba haciendo esperar. Seguimos unos segundos más cuando, Raquel se giró poniendo su cabeza más cerca de mis piernas, cuando empezó a dar besos, y lengüetazos en la polla, ya no podía mas, estaba completamente excitado, y me adentré entre sus piernas, empecé a jugar con mis dedos por todo su sexo. Al instante ya no eran solo los dedos los que se entretenían entre sus piernas.
El 69 que practicábamos me estaba poniendo a mil. Yo agarraba su culo, acariciaba sus piernas, y todo mientras estimulaba su clítoris con mi lengua. Ella se introducía todo lo que podía mi polla en la boca llegando a sentir la presión del fondo de su garganta en la punta.
Cuando yo estallé ella también inundó mi boca con sus líquidos íntimos. Que me dejaron un agradable sabor mientras convulsionaban sus caderas apretándose aún más contra mí.
No esperamos mucho al levantarnos y volver con Juan y Estela, no dijimos nada por el camino, yo estaba pensando en lo que había pasado imaginando que se repetiría en un futuro no demasiado lejano.
Al acercarnos les veo que se ríen y cuchichean entre ellos. Y cuando estamos a menos de diez metros dice Juan en voz alta.
– Apostaría todo, por la cara de felicidad que traéis, porque Pedro viene sin bañador y por lo que conozco a Raquel, que Pedro se ha llevado una autentica limpieza de sable.
Ahora ya si éramos los cuatro los que nos reíamos.
Vi como se follaban a mi madre
enero 10, 2012 by admin
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Después de ver como nuestro jardinero Jaime se cogía a la putita de mi hermana empecé a estar atento a todos los movimientos de el y de mi hermana para verlos nuevamente coger y los vi en tres oportunidades más, que bien se cogía ese macho a mi hermanita.
En una ocasión los vi cuando estaban en el garaje de casa, mi hermanita estaba con el uniforme del colegio apoyada en el auto y el jardinero estaba atrás de ella metiéndosela en por la conchita y otras dos veces en su dormitorio.
Pero esta historia corresponde a mi madre que se llama Ingrid tiene 36 años mide 1,70 cm. pelo castaño claro hasta la altura del hombro, ojos verdes, nariz respingadita, unos labios sensuales, un bronceado perfecto y un cuerpo espectacular que lo luce cada vez que puede.
Yo la he visto con toda clase de ropa y siempre se ve guapísima, tiene un cuerpo de modelo y a pesar de sus 36 años representa 25 y a mi padre le encanta lucir a su esposa que se viste elegante pero provocativamente a la vez. Sus medidas son 95-65-95 aproximadamente.
Tiene unas tetas exuberantes y paraditas a pesar de su edad, sus piernas son largas y bien formadas pero lo que realmente llama la atención es su lindo culito que gracias al gym se encuentra durito, verla vestida con la ropa del gym es impresionante ya que se pone unas calzas que se le ajustan tan bien a su cuerpo que se puede ver la forma de su conchita. Siempre se pone una diminuta tanguita de un color un poco más oscura que la calza para que se trasluzca, y unos top ajustadísimos que hacen que se vean impresionantes sus tetas que ya me imagino como se deben mover al hacer ejercicios, los instructores del gym se deben haber hecho unas cuantas pajas pensando en mi madre, tal como me las he hecho yo.
Un día jueves me suspenden las clases en la universidad así que aprovecho de volver a casa más temprano para descansar, mi hermana estaba en el colegio, mi padre trabajando y se suponía que mi madre estaba en el gym o de compras con sus amigas como siempre.
Entro a la casa y voy a la cocina a buscar un refresco y escucho unos quejidos, que extraño pensé yo … mi hermana no fue a clases y está cogiendo con el jardinero.
Me asomo para ver y grande fue mi sorpresa al ver a mi mamá agachada haciéndole la mejor mamada del mundo al afortunado hijo de puta del jardinero. No lo podía creer, se cogía a mi hermana y a mi madre. A dos mujeres con unos cuerpazos espectaculares.
Mi madre estaba vestida con la ropa del gym, Jaime, el jardinero le agarraba la cabeza y le metía sus 23 cms lo más al fondo que podía en la boca de mi madre que hacia un gran esfuerzo para tenerla en la boca, con esos labios carnosos valla que la debía mamar rico y eso decía Jaime. Mi madre decía vamos dame mi desayuno, dame tu leche, la quiero en mi boca y seguía chupando esa verga como poseída. Después de 5 minutos veo que Jaime se estira agarra la cabeza de mi madre y acaba en la boca de ella quien como toda una gatita se relamía y tragaba toda la leche. Ummmm que rico desayuno, así da gusto empezar el día para ir al gym, me voy, nos vemos a la tarde.
La muy puta de mi madre todas las mañanas ordeñaba al jardinero y se tomaba su leche como desayuno y después salía hacer sus cosas.
Ahí recordé que fue ella la que hace 2 años insistió a mi padre para que contratara un jardinero de tiempo completo (y todo servicio por lo que acababa de ver).
Así que ella cogía con el cuando quería, la suertecita del jardinero.
Entonces quería ver a mi madre coger con Jaime, ya que solo había visto como le hacía una mamada, quería saber quien era más putita, mi hermana o mi madre.
En día viernes no tenía clases en la universidad pero no les dije asi que Sali como si fuera un dia normal de clases para que mi madre y Jaime no sospecharan y hicieran su rutina diaria. Y como a las 10:30 am entro sigilosamente y me escondo en mi pieza.
Al parecer mi madre ya se había tomado su desayuno de leche, desde la ventana de mi pieza tengo vista al patio y la piscina. Jaime estaba cortando el césped y al rato aparece mi madre en un bikini a tomar el sol en la piscina. Valla que se veía bien. Se pone boca abajo en una reposera y se saca la parte de arriba del traje de baño para que no se marque su cuerpo y el bronceado sea parejo en toda su espalda. Solo se quedo con la tanguita que estaba metida dentro de las impresionantes nalgas de mi madre.
En eso llama a Jaime para que le eche bronceador, el jardinero deja de hacer lo que estaba haciendo y va donde estaba mi madre, en eso me detengo en Jaime solo andaba con un short, sin polera por el calor que hacía, es un tipo moreno, alto, musculoso y de facciones varoniles pero lo que llama la atención es el bulto que tiene entre las piernas, eso sin duda que fue lo que hizo que la putita de mi madre quisiera contratarlo para que la atendiera sexualmente ya que mi padre por su trabajo la tiene un poco votada sexualmente hablando.
Jaime empezó a echarle bronceador en la espalda a mi madre, sus brazos, nalgas y piernas. Que visión debe haber tenido el jardinero que ya le había crecido un monstruo bajo su short, mi madre apenas se da cuenta lo mira, sonríe y dice , wuawww nuevamente tengo este premio … le baja el short y aparece esa gigantesca barra de carne, larga, gruesa, y cabezona que se mete a la boca y empieza a mamar como si el mundo se fuera acabar y decía que delicia de polla, no como la de mi marido que apenas son 12 centímetros, me hace cosquillas comparada con la tuya, a él nunca se la he mamando y nunca quiso darme por el culo porque pensaba que era muy cochino, valla que suerte tuve en encontrarte y que un autentico macho desvirgara mi culito. Pobre carnudito si supiera que al jardinero me lo cojo cuando quiero y que me tomo toda su lechecita y le entrego mi culito cuando quiero le daría un infarto al pobre. Jaime a pesar de todo era un caballero y se quedaba callado no decía nada sobre mi padre, que iba a decir si le pagaba buen sueldo y además se cogía a su esposa y a su hija.
Tras largos minutos besando y mamando la polla, se veía que era una experta en eso porque el jardinero echaba la cabeza para atrás y cerraba los ojos y suspiraba, Mi madre se saca la parte de abajo del bikini y así boca abajo le dice que le bese el culito porque quiere sentir esa verga en el culo. Le separa las nalgas y empieza a pasar la lengua por el culito a mi madre que se relamía de gusto, le gustaba tanto que se excitaba mucho y su conchita se mojaba entera. Se pone a cuatro patas y levantando la cola le dice: ya, es toda tuya, disfrútala tanto como yo disfruto de tener tu polla dentro.
No era fácil meter semejante cabeza en el culito pero el de mi madre ya estaba bien entrenado y acostumbrado a recibir esa polla así que rápidamente le empezaba a dar con movimientos fuertes como le gustaba a la putita de mi madre, que la partieran en dos, que le dejaran roto el culo de tanta polla. Semejante polla le debe haber llenado todo su culo.
Que aguante tenia este hombre , estuvieron como 30 minutos dándole por el culo, nunca vi tantas posiciones para el sexo anal, quede sorprendido de la flexibilidad de mi madre, parecía gimnasta en algunas posiciones, hasta se metieron a la piscina para seguir haciéndolo porque hacia mucho calor. La agarraba de la cintura, de las tetas, del pelo, de los hombros para poder darle con más fuerzas las envestidas en su culo.
Y cuando Jaime iba acabar mi madre se saca la polla del culo se da vuelta y abre la boca para recibir su leche que tan feliz la hace y las descargas de líquido son impresionantes como seis chorros se semen que entraron en la boquita de mi madre que se relamía los labios.
La diferencia entre mi hermana y mi madre es que a mi hermanita le gustaba que le acabaran dentro de su conchita o culo mientras que mi madre le gustaba tomarse la lechecita. Pero las dos son igual de putitas.
Lo que aún no sé es que si ellas saben que comparten al jardinero.
Lo que si tengo claro es que Jaime tiene el mejor trabajo del mundo y lo envidio.
Esteban.
Ví como se follaban a mi hermana
enero 6, 2012 by admin
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La historia ocurrió en Halloween del año pasado. Mis padres tenían una fiesta en la casa de unos amigos y yo saldría con mi novia, así que mi hermana Fernanda se quedaría sola. Fernanda tiene 18 años y mide 1, 65 de piel bronceada ya que tenemos piscina en nuestra casa, pelo castaño ojos de color miel y una carita linda y tierna, pero lo que llama la atención es su lindo cuerpo juvenil que a sus 18 años ya esta completamente desarrollado sus medidas deben ser 93-62-93 y por las actividades físicas del colegio y por genética (ya que mi madre tiene un cuerpo de modelo) tiene un cuerpo escultural donde sus tetas están paraditas su abdomen planito unas piernas torneadas y un culito redondito y respingón que dan ganas de tocárselo. Como sabe que tiene un cuerpo espectacular se viste con ropa muy sexy para sacarse el máximo de provecho, en muchas ocasiones tuve que acompañarla al centro a comprar algunas cosas y casi todos los hombre se deban vuelta para ver a mi hermana y es lógico ya que se pone unos jeans apretadísimos a la cadera que hace que su trasero se vea espectacular y unos top escotados que dejan ver una gran parte de sus ricas tetas y como no usa sujetador se marcan sus pezoncitos. También se pone falditas cortitas y calzas para mostrar sus lindas piernas, de ropa interior usa pequeñísimos colaless que la parte de las nalgas llega a desaparecer la fina tela.
Bueno la historia es que tuve una discusión con mi novia y regresé a casa. Estaba todo normal algunas luces encendidas y supuse que mi hermana estaba en su habitación así que fui hacia ella para decirle que había llegado, a los pocos metros de su pieza escucho una voz de hombre, que extraño pensé yo, ella no tiene novio. Me acerco silenciosamente para ver que estaba pasando, esa voz era conocida, era Jaime, nuestro Jardinero un tipo de unos 33 años, moreno, alto, buen cuerpo que llevaba 2 años trabajando para nosotros y lo había contratado mi madre. La puerta estaba entreabierta y cuando estaba a punto de asomarme para ver que pasaba escucho a mi hermana decir: Que rico vamos a estar solitos como 3 horas así que lo vamos a pasar muy bien. A lo que el responde que bien entonces no pierdas tiempo y comienza a chuparme la polla.
¿Qué, cómo? pensé yo: Mi linda y pequeña hermanita iba a ser cogida por el jardinero, y quizás desde cuando se la está cogiendo.
Escucho que se baja un cierre de un pantalón y mi hermana dice, ummm que rica polla, la echaba tanto de menos ummmm. Y Jaime dice: jajaja que putita que eres si ayer me la dejaste sin ninguna gota de semen.
Wuaww pensaba yo, realmente es una putita mi hermanita.
Se escuchaba como chupaba la polla mi hermana y decía me encanta tu polla, tan rica, grande, larga, gruesa y que cabezona si no me cabe en la boca. Y seguían los sonidos de la mamada que estaba haciendo.
Me asomo para mirar y veo a Jaime parado con los pantalones abajo y mi hermana arrodillada chupando y tratando de meterse tremendo pedazo de carne en la boca, eran casi 23 centímetros de larga y un poco menos que una bebida en lata de grosor. La verdad es que se veía una polla monstruosa y la putita de mi hermana tratando de metérsela toda en la garganta la muy golosa. Ella le pasaba la lengua por el enorme glande mientras lo masturbaba, le daba besos en los testículos y recorría todo el largo de la polla con su lengua para volver a tratar de metérsela toda en la boca.
Ahhhh sigue, sigue que rico lo chupas ahora , has aprendido bien , te acuerdas cuando llegué, no sabías como hacer una mamada decía Jaime.
QUE … el hijo de puta llevaba tiempo tirándose a la puta de mi hermana y yo recién de casualidad me vengo a enterar.
Con la situación mi polla la sentía haciendo presión para salir de mis jeans. Estaba realmente excitado con lo que veían mis ojos.
Estuvo como 15 minutos mamando la verga hasta que Jaime le dice, me toca a mi ahora.
Mi hermana se saca la polla de la boca le da el ultimo besito a ese glande, se pone de pie y se va rumbo a la cama meneando el culito de una manera tan provocadora. Se acuesta boca arriba y separa las piernas y dice, ya, mi conchita es toda tuya. Jaime se acerca y se arrodilla al borde de la cama y le pasa la lengua por su depiladita vagina: Ummm que estás mojada veo que te sigue excitando chuparme la polla dice el jardinero que le pasaba la lengua por el clítoris, lo succionaba mientras le metía un dedo en la vagina de mi hermana que le agarraba la cabeza a Jaime para que siguiera con lo que estaba haciendo que ya la tenía a punto de acabar, después de 10 minutos de sexo oral mi hermana empieza a respirar más rápido, fuerte y gime y se agarra fuerte las tetas para tener su primer orgasmo de la noche y termina diciendo Ahhhh que rico.
Mientras mi hermana se recuperaba tomando aire, Jaime se para toma su verga y la apunta a la conchita de Fernanda que aunque estaba toda mojada y con tiempo probando la descomunal verga de Jaime aún le costaba que entrara ya que solo al poner la cabeza mi hermanita da un quejido de dolor. Le separa bien las piernas y presiona entrando la mitad de la polla en la concha de mi hermana dando un suspiro de placer, de gozo, de sentirse llena por dentro y el jardinero empieza a bombear lentamente para que la putita de mi hermana disfrute de una gran polla. A los pocos minutos de bombeo la conchita se come los
23 cms de carne. Después de 5 minutos Jaime le pide que se ponga a lo perrito y ella muy obediente lo hace, el jardinero se pone atrás de ella y se la entierra en la vagina y comienza un mete y saca impresionante que mi hermana debe inclinarse hacia delante con la cara en la cama de tanta fuerza que le daba en cada envestida de Jaime que mi hermana tiene su segundo orgasmo que la deja exhausta y respirando agitadamente.
Jaime algo cansado algo cansado empieza a sacar la polla de la vagina de mi hermana lentamente y nuevamente la veo en todo su esplendor, aún no había acabado, valla aguante que tenía este hombre … una polla grande y aguantadora.
Jaime se acerca al velador y toma un vaso de agua que estaba ahí que generalmente mi hermana la deja en la noche por si despierta con sed y tengo la oportunidad de ver a mi hermana aún a lo perrito descansando, wuawww que vista más espectacular se veía un trasero delicioso una conchita mojadita después de tanta acción.
El jardinero se vuelve a poner atrás de mi hermana y le dice, ahora viene la mejor parte se agacha y le empieza a pasar la lengua por el culito a mi hermana que inmediatamente comienza a suspirar y gemir. Con su lengua trata de taladrar el culito como si la lengua fuera una polla para ir lubricando y dilatanto, después le mete un dedo en su culo hasta que después de unos minutos se incorpora le dice estás lista, le tira un escupo al culo de Fernanda y comienza a tratar de metérselo.
Le cuesta lograr que entre el glande en su culito y ella lo disfruta dando un gran gemido de placer y diciendo que rico, párteme el culito en dos quiera sentirla toda adentro.
Fue impresionante ver como el rico culito se iba tragando lentamente centímetro a centímetro toda esa barra de carne de ese pollón.
Valla puta resultaba ser mi hermanita … y yo que la veía tan niñita.
Jaime amarrándola fuertemente de las caderas le daba embestidas brutales sacando hasta la punta del glande y volviéndola a meter toda dentro de ese culito que ya estaba acostumbrado a semejante polla, como gozaba mi hermana con esa polla metida en el culo.
El jardinero estuvo 5 minutos dándole fuerte hasta que con un potente y largo quejido se vino dentro de ella y se quedo arto rato con la polla dentro descansando después de semejante cogida.
Al sacársela se ve un tremendo hoyo en el culo y comienza a escurrir el semen, debe haber llenado ese culo con semen.
Mi hermana mira a Jaime a los ojos le da un beso en la boca, le dice gracias y se tira en la cama a dormir exhausta después de semejante cogida que le dieron. El se acuesta un rato a su lado para descansar y yo aprovecho para salir de la casa, dar una vuelta y pensar en lo sucedido, en que hacer, a quien le cuento, que pasaría si le cuento a mi padre o a mi madre.
Y bueno tomando un poco de aire pensé, con razón que la putita de mi hermanita no tenía novio, si el jardinero se la culiaba cuando quedaban solos. Y como me había excitado mucho con lo sucedido pensé en quedarme callado y seguir espiando al afortunado jardinero que tenía sexo con una autentica putita con un cuerpazo espectacular.
Al guardar silencio me trajo como consecuencia ver otras cosas que les contaré pronto.
Por 18.000 euros
diciembre 7, 2011 by admin
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¡Ring…, Ring…, Ring…! suena el teléfono.
- ¡Departamento de marketing… ¿qué desea?!
- ¡Te deseamos a ti guapa…!
Y así empezó todo…; lo que os voy a relatar forma parte de mi vida, me dejo marcada para siempre. Ya entenderéis el porqué.
Trabajo en las oficinas de una gran empresa, como manager de marketing. Ya sabéis que la situación económica está fatal, tiempos difíciles igual a situación decadente y aunque tengo un buen puesto, a duras penas llego a fin de mes.
Acumulo una interminable lista de deudas que van desde mortales préstamos al banco a tarjetas de crédito de auténticos usureros, imposibles de pagar y que no hacen sino sacarme la piel a tiras.
Agobiada y ahogada en deudas, con los acreedores a la espalda, pisándome los talones, sintiendo su aliento en mi nuca y con el riesgo de perder la casa, el coche, en fin…, no me enrollare mas; resulta que un buen día recibí esa extraña llamada;
- ¡Departamento de marketing… ¿qué desea?!
- ¡Te deseamos a ti guapa…!
Me quede paralizada, de piedra, apenas podía hablar.
- ¿Acaso te ha comido la lengua el gato, puta?; siguió diciéndome aquella voz.
Al fin reaccione como pude;
- ¡Pero qué coño se ha creído usted, que falta de respeto es esta!, ¡yo no soy ninguna puta, ¡se entera!, ¡el único hijo de puta que hay aquí es usted!…, y colgué el teléfono.
No me había recuperado del incidente aun, cuando volvieron a llamar al teléfono;
- ¡Departamento de marketing… ¿qué desea?!
- ¡Presta atención puta!, ¡escucha lo que te vamos a proponer, después podrás decidir si sigues con esto o no! ¡Tienes carácter y eso nos gusta mucho, te hace más deseable, y sabes…, creo que accederás a nuestras peticiones!
- ¡¿Vuestras peticiones?! respondí alterada y fuera de mi, ¡Como estáis tan seguros!, ¡además… ¿de qué va esto?…, hablas en plural, ¿quiénes sois?!
- ¡Las preguntas las hacemos nosotros, queda claro!…, ¡esto va de sexo guapa, de que si no iba a ser!; se trata de disfrutar de ti, de ese cuerpo que tienes, de ver hasta dónde eres capaz de llegar por dinero; ¡ahora escucha con atención…, un repartidor te va a entregar una pizza, tengo que advertirte de que el pobre chaval no sabe nada de todo esto, (risa irónica), bien como te iba diciendo…, lleva un maletín plateado con 9000 euros en metálico en su interior dentro también hay un móvil. Es aquí donde tú decides; si decides quedarte el maletín, seguirás nuestro jueguecito sin preguntas, harás todo lo que te digamos, seguirás nuestras instrucciones al pie de la letra y al final de todo esto te llevaras otros 9000 euros más. Si no quieres seguir con esto, quédate la pizza y disfrútala, tú decides…
- ¿Y porque yo?, ¿Qué sabéis de mi?
- ¡Sabemos que nos gustas!, nos encanta la delgadez de tu cuerpo, esa figura estilizada de estatura media, piernas perfectas acabadas en esos tacones negros que solamente tú sabes llevar, esos pechos llenos de erotismo que estamos deseando probar; pelo moreno, negro, autentico sin tintar, largo hasta la mitad de la espalda, ojos negros, cejas perfiladas; labios rojos, sensuales, vamos que estas buenísima…
- ¡Pero!…; no me dio tiempo a decir nada mas, quien quiera que fuese acababa de cortar la conversación dejándome totalmente helada, quien o quienes fuesen me conocían muy bien. Me quede sumida en una decisión que se que me marcaria para siempre.
Decidí no hacer caso e ignorar todo lo sucedido lo tomare como una broma de muy mal gusto hasta que de repente…, se abrió el ascensor y vi salir a un chico de unos treinta años, parecía guapo, llevaba en una de sus manos una pizza y en la otra un maletín plateado.
¡Dios mío!, pensé, así que todo esto es verdad, todo este jueguecito es autentico, va en serio…, no podía creer que esto me estuviese pasando a mí, parecía de película.
Tenía que decidirme, por un lado, coger el dinero y solucionar parte de mis problemas financieros sería la solución más fácil, pero… ¿a qué tipo de riesgos me estaría enfrentando?, ¿por qué pruebas tendría que pasar?, ¿quién o quiénes estarían detrás de todo esto?, ¿qué vas a hacer Laura?, me preguntaba en mi cabeza una y otra vez. Tengo que decidirme ya, la pasta es la pasta y a mí me encanta el dinero, me quitaría gran parte de la deuda… ¡son 18.000 euros!
Por otro lado, si decido no seguir con esto me quedaría con esa pizza, que aparte de no solucionar mi situación actual, me proporcionaría unos kilitos de más.
- ¡Buenos días señorita!, me dijo agradablemente aquel chico; ¡según instrucciones, aquí le traigo una pizza o este maletín plateado! ¿con que va a quedarse?
¡Dios!, que decido….
- ¡La pasta!…; le conteste rápidamente y el chico me miro extrañado; ¡digo el maletín!, ¡el maletín!, ¡perdóname…, no se en que estaría pensando!
- ¡Muy bien pues aquí tiene su maletín, me dijo sonriendo, que lo disfrute y muchas gracias…!
Era demasiado tarde para echarse atrás, tenía el maletín en mis manos, nerviosa me senté en mi silla y lo coloque sobre mis piernas, lo abrí lentamente y… ¡dios mío, cuánto dinero junto!, parecía que se había abierto un rayo de esperanza que solucionaría mi desastrosa vida financiera. También había, efectivamente, un móvil, el cual empezó a sonar…
- ¿Sí?…, respondí con el miedo en el cuerpo.
- ¡Veo que has aceptado el maletín, jajajaja, lo sabia…! bien, bien, bien, a partir de ahora nada de preguntas, solamente obedece; aquí tienes tu primer trabajito…, sal en busca del pizzero y haz lo que sea para follartelo, ¡follatelo en la azotea de la empresa, te estaremos vigilando!, ¡no olvides llevarte el móvil puta!
Ahora sí que no tenía más remedio que obedecer sin rechistar, si quería el dinero tendría que hacer lo que me acaban de decir. Me levante de mi asiento y corrí en busca de aquel muchacho que se disponía a entrar en el ascensor. Corrí todo lo que pude y cuando empezaban a cerrarse las puertas del ascensor, logre entrar dentro haciendo que estas al pasar se abrieran bruscamente.
- ¡Vaya, pensé que no llegaría a tiempo!, le dije a aquel pizzero…, el se limito a sonreírme.
Sin darle tiempo a reaccionar, pulse el botón que llevaba al último piso, después el pulso el botón que va a la planta baja, pero como yo logre marcar antes que él, el ascensor cerró sus puertas e inicio su ascenso hacia la última planta.
Estábamos solos en el ascensor, ¿cómo iba a montármelo con él?, ¿qué le podría decir?, sé que tengo un buen cuerpo pero, acaso estaba tan deseable con esta falda negra que me llegaba por encima de las rodillas y esta blusa blanca sin mangas.
Decidí, alegando que hacía mucho calor, desabrocharme un par de botones de mi blusa suficiente para que viese el canalillo que llevaba al principio de mis tetas, unas tetas preciosas por cierto, note como se estaba poniendo nervioso. Estábamos a punto de llegar arriba y no me quedaba tiempo que perder, así que;
- ¡Sabes una cosa!, le dije convencida; ¡¿me gustas?, ¿Qué te parece si nos comemos juntos esa pizza que llevas en las manos? sería una lástima desperdiciarla!
Se quedo sin habla, no sabía muy bien cómo reaccionar, seguramente nunca le había pasado algo así, aunque a mí tampoco.
- ¿Dónde?, pregunto sorprendido.
Con mi dedo índice señale hacia arriba.
- ¡De acuerdo guapa!
Llegamos a nuestro destino, las puertas se abrieron y le dije que me acompañara escaleras arriba hacia la puerta que da acceso a la azotea del edificio. Según íbamos subiendo podía notar como mi coño se iba empapando de fluido debido a lo que estaba a punto de hacer.
Una vez arriba abrimos la puerta y nos acercamos al borde de la azotea el cual nos llegaba hasta la mitad del cuerpo. Se veía toda la ciudad, unas vistas impresionantes, la verdad era que nunca había estado allí. A unos doscientos metros habían un par de edificios más altos que este en el que estábamos y es cierto que desde las ventanas la posibilidad de ser vistos era vigente.
Dejamos la pizza sobre el borde de la cornisa y le eche mano a su paquete, lo tenía duro, se ve que estaba excitado.
- ¡Vaya, estas puesto!, le dije sonriente y apretándole con fuerza… ¿te gusto?
- ¡Sí…, por Dios, tienes un cuerpo increíble!, ¡vamos, sácame el rabo!, ¡quiero sentir tus labios rojos sobre mi verga, creo que tu sí que estas cachonda!, ¡vamos!
Le desabroche el pantalón y este cayo suavemente, dejando tras de sí unos slips de color negros, bastantes sexys. Metí mi mano y abrace con ella su ardiente polla sacándola de aquel escondite en la que estaba aprisionada. Suavemente empecé a meneársela, no tardo en empezar a lubricarse.
- ¡uhhhh!, ¿Te gusta?, le dije mientras me arrodillaba lentamente; ¡la tienes muy caliente, mira cómo voy a saborearla! …¡uhhhh!…, ¡qué buena debe de estar, me va a encantar chupártela!
- ¿Por qué haces esto?, me pregunto excitado y extrañado.
- ¡Ya te lo he dicho, me gustas mucho y quiero que me folles! ¡haz lo que quieras con mi cuerpo, es tuyo, hare todo lo que quieras!
- ¡Es que no puedo creerme lo que me está pasando!, me dijo incrédulo; si supiese que yo tampoco me podía creer lo que estaba haciendo por dinero, me estaba empezando a sentir como una autentica puta.
- ¡Pues créetelo, le conteste con seguridad y deseo; ¡mira cómo voy a disfrutar comiéndome tu rabo! ¡disfruta de mis labios y de mi boca!; poco a poco fui abriendo mi boca y lentamente fui introduciéndome su polla en mi boca donde mi saliva la estaba esperando recibiéndola con calidez.
Empecé a mover mi boca por toda su polla, recorriéndola sin descanso, notaba como esa polla poco a poco cobraba vida propia dentro de mi boca, como iba haciendo movimientos de bombeo que hacían subir líquido pre seminal para mezclase con mi saliva.
Saque su polla de mi boca dejando tras de sí un reguero de saliva, fruto de la mezcla de nuestros fluidos. Volví a metérmela en la boca todo lo que me fue posible, haciéndole una garganta profunda, no daba crédito a como me estaba gustando aquella situación.
El apretaba mi cabeza con fuerza contra su polla, creía ahogarme de gusto, hasta que sentí como me tiraba del pelo separándome de ese rabo que se estaba convirtiendo en mi perdición.
- ¡Ven aquí!, me dijo fuera de sí apretándome con su mano mi boca dejándola entreabierta para recibir una buena descarga de su saliva; ¡Así…, eso es…, trágatela, voy a disfrutar de ti puta…! ¡Vamos sigue chupándome el rabo, no pares joder!
Continúe chupándole la polla un buen rato, me gusta su sabor, me gusta su olor, me gusta cómo me bombea liquido pre seminal, me hace disfrutar con su mirada de gusto, me estremece, me pone los pezones tiesos y el coño caliente.
Después de esta placentera comida de polla, me cogió de las muñecas levantándome con suavidad, me giro, apoye mis manos en la cornisa y se coloco detrás de mí, estábamos de pies y yo era la que estaba más expuesta a la calle. Empezó a desabrocharme los botones de la blusa, uno a uno, poco a poco, hasta que llego al último botón de abajo. Siguió besándome y lamiéndome los lóbulos de mis orejas, me sentía estremecer, metió sus manos por debajo de mi suelta blusa en busca de mis pechos y empezó a acariciarlos suavemente. Tenía los pezones tiesos debido a la excitación. No pudo contenerse más tiempo y me termino de quitar la blusa, dejándola caer desde aquella azotea a la calle.
- ¡Uhhhh!, exclame excitada al ver como mi blusa se precipitaba al vacio; ¡me gusta! ¡tócame el coño y veras lo caliente que estoy!
Estaba desnuda de cintura para arriba, con mis pechos desafiando las alturas, excitada y muy mojada. Continúo deslizando sus manos por mis muslos y poco a poco las fue metiendo bajo mi falda, hasta que rozo mi sexo.
- ¡No llevas bragas, eso me gusta!
Empezó a frotar sus cálidos dedos por todo mi sexo frotándolo con las yemas de sus dedos. Cada vez más fuerte, cada vez más rápido y yo acompañaba mi excitación siguiendo sus movimientos con los movimientos de mi cintura. Me contoneaba y gemía llena de placer. Empezó a meterme sus dedos en el interior de mi ardiente coño a la vez que me susurraba al oído.
- ¡Uhhhh!, ¡Así!, ¡mueve tus caderas!, ¡disfruta de mis dedos preciosa!; ¡ahora mismo podrían estar viéndonos desde esas ventanas, más que a mí…, a ti y a tus tetas!; con esas palabras y sus tocamientos, mi coño no paraba de babear.
Entonces sacos sus dedos impregnados de mí y me los acerco a la boca donde pude saborearme, saborear todo mi interior, aquellos dedos me sabían a gloria.
- ¡Quiero follarte estas tetas que tienes!; me di la vuelta, me arrodille poniendo su rabo entre mis tetas, me las apreté y seguí masturbando su polla con mis preciosos pechos. El acompañaba mis movimientos moviendo su cintura, me estaba follando las tetas y su cara dejaba ver que le gustaba, que estaba disfrutando a más no poder.
- ¡Te gusta verdad!, le dije morbosa.
- ¡Si joder, claro que me gusta! ¡qué tetas tienes, son preciosas! ¡me gusta ver mi rabo entre tus tetas, me gusta ver tu cara de puta! ¡vamos lámete los labios con tu lengua de puta!
Mientras seguía moviendo esa polla entre mis tetas me empecé a lamer mis labios rojos con la mirada de una puta en celo, saque mi zorra interior una zorra que ni yo misma sabía que existía.
- ¡Joder que bien, que gustazo! ¡qué bien lo haces!…, seguro que no soy el primero que te follas aquí arriba ¿verdad?
- ¡Es verdad!…, le conteste rápidamente, joder que bien mentía no dejo de sorprenderme a mí misma y continúe diciéndole; ¡Me he follado a más de uno aquí arriba! ¡tengo el coño súper abierto de todas las pollas que me han follado!
- ¡Lo sabia zorra!, ¡vamos ponte de pies y apoya las manos en la cornisa!
Le obedecí como una buena puta apoyando mis manos en la cornisa, abriendo mis piernas y moviendo mi pelo sensualmente sobre mi espalda.
- ¡Esto no lo vas a necesitar!, como un sádico poseso me bajo la falda tirando de ella hacia abajo, deje que me la quitara y acto seguido me la acerco junto a mi mano derecha para que la agarrara.
Estaba totalmente desnuda lo único que tenia puesto eran mis zapatos de tacón negros.
Se coloco detrás de mí acercando su polla a mi coño y comenzó a penetrarme suavemente mientras tiraba de mi pelo hacia él.
- ¡Así, que buen coño tienes zorra y que abierto! ¡eres una autentica puta y me haces disfrutar como nunca nadie lo había hecho antes! ¡así siénteme, siente mi polla sin condón guarra! ¡vamos allá…, toma polla!
Empezar empezó suave pero una vez me tenia se despertó un sentimiento de deseo y posesión. Sus embestidas eran fuertes y contundentes, me estaba dando bien el hijo de puta, fuerte y duro, el muy cabron me iba a partir en dos…, pero me gustaba y gemía como una perra en celo. Me sentía libre, era libre de expresarme como quisiera, de gritar, de gemir, de disfrutar.
- ¡Así hijo de puta!, ¡mal nacido!, dame duro, nunca habías tenido una puta como yo… ¿verdad?…, ¡¿nunca te habías follado un coño como el mío?!
- ¡No nunca! ¡eres cojonuda te voy a sacar la polla por la boca!… ¡toma zorra!
Esa embestida fue bastante fuerte, demasiado para mi coñito, joder como estaba disfrutando.
- ¡Vamos guarra, ahora quiero que tires la falda a la calle! ¡quiero que te quedes sin ropa puta!
Menuda situación si tiraba la falda me quedaría sin ropa pero su petición me excitaba…
- ¡¿Y tú qué?! le dije excitadísima.
- ¡Mira como tiro mis pantalones a la puta calle!, efectivamente arrojo con fuerza sus pantalones a la calle así que yo también tire mi falda a la calle.
- ¡Eso es puta…, así desnuda entera!, sus manos agarraron mis caderas y sus movimientos de vaivén eran cada vez más rápidos, me estaba follando a gusto. Con su lengua me lamia toda la columna de mi espalda haciéndome estremecer, de abajo a arriba y de arriba abajo. De vez en cuando dejaba caer su saliva sobre mi espalda y podía sentir como la recorría de arriba abajo.
Mis tetas acompañaban el movimiento de su follada, estaba excitadísima, no podía contenerme más así que empecé a correrme como una zorra, empecé a gritar extasiada.
- ¡Ahhhh!, ¡ahhhh!, ¡así cabron, me estoy corriendo puto! ¡qué gustazo me estás dando!
- ¡Eso es puta yo también me voy a correr…, me voy a correr guapa!, rápidamente cogió una porción de la pizza que había traído, la cual dejamos apoyada previamente sobre el borde de la cornisa y se la acerco a su polla corriéndose sobre ella.
- ¡uhhhh!, ¡que gustazo guapa!; hecho una buena cantidad de esperma el jodido. ¡Vamos guapa! ¡Comete la porción, saboréala, quiero que te la comas entera, quiero ver cómo te la vas tragando poco a poco!
Sin pensarlo dos veces y de lo cachonda que estaba, acerque mi boca y mordí con ganas aquella porción de pizza llena de semen, la mastique y me la fui tragando con sumo gusto. Continúe así hasta que me la comí entera.
Al cabo de unos minutos empezó a sonar el móvil…, conteste:
- ¿Diga?
- ¡Perfecto…, felicidades! ¡as empezado bien tu nuevo trabajo pronto tendrás noticias nuestras! ¡lleva el móvil contigo y no te separes de él porque si lo haces no te ganaras los otros 9.000 euritos!
No me creía lo que acaba de hacer por dinero…, me estaba convirtiendo en una puta por 18.000 euros.
Cuando no tienes casa para follar
julio 15, 2011 by admin
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Cuando eres joven y no tienes casa propia, cualquier lugar está preparado para convertirse en un posible lecho sexual con tu novia.
Al principio de salir con Sara, el deseo era grande, pero al no tener casa propia para follar las posibilidades se reducían. Había que agudizar el ingenio. En este relato os relataré uno de nuestros mejores días sexuales al principio de la relación, cuando teníamos veinte-pocos, sin tener casa propia.
Era sábado y un amigo común nos había invitado aquella noche a una fiesta que hacía en su casa aprovechando que sus padres estaban de viaje. Sara, argumentando que no tenía nada que ponerse para el evento, me arrastró a ir de compras a unos famosos grandes almacenes.
Tras dar vueltas y vueltas, mi chica me cargó con unas cuantas pruebas para probarse. Conseguí convencerla para meterme yo también en el probador para poder dar mi opinión. Una vez dentro, Sara se desnudó y probó el primer conjunto. Rápidamente pasó al segundo que me hizo exclamar un “wow”.
Sara lucía un extraño conjunto compuesto por una minifalda de aspecto vaquero dividido en tres capas y un top del mismo material y color con forma de corsé que dejaba a la vista un suculento escote.
Ella me miraba con su cara de niñita buena. Esa cara angelical que en los momentos de pasión se podía transformar en un rictus de agonía y placer.
El instinto me venció. Yo estaba detrás de ella mientras que hacía posturitas frente al espejo. La cogí por la cintura y fui subiendo hasta los pechos. Tenía su culito redondito pegado a mi paquete, que estaba duro como una piedra. Se dio la vuelta y nos besamos como locos. Le bajé de un tirón el escote y el sujetador y empecé a chuparle las tetas. Mientras hacíamos todo esto, no parábamos de oír las voces de los otros probadores donde los acompañantes daban su opinión. Sara me subió la camisa y pasó su lengua por mi abdomen. Me bajó el pantalón y los calzoncillos y empezó a chupármela como una loca sin dejar de mirarme a la cara. No pude reprimir algunos gemidos y de repente tocaron a la puerta. “¿Va todo bien?” dijo una dependienta con voz de alarma. Tras un sonido de succión, mi novia dijo “Sí, sí, casi hemos terminado con la ropa. Ahora salimos”. Me dio tres chupadas más y al sacársela sonrió y empezó a vestirse.
- Esto no puede quedar así ¿me oyes? – le susurré al oído mientras salíamos de los probadores.
Mi chica se compró aquel vestidito vaquero, no sin antes guiñarme un ojo.
—
Llegó el momento de la fiesta en casa de nuestro amigo común.
Estaba deseando ver a Sara con su nuevo modelito, y contra todo pronóstico, me sorprendió. El modelito era el mismo, pero sus tetas parecían más grandes y el escote era más pronunciado, seguramente por el wonderbra que escondía debajo. Me sonrió y nos dirigimos a la fiesta.
Al principio nos decepcionamos un poco porque había poca gente y comida. Lo compensamos bebiendo y jugando a las cartas.
Sara fue sin duda la estrella de la noche, atrayendo todas las miradas a su indumentaria provocativa. Una de las veces que nos fuimos a hacer un cubata, Sara cogió mi dedo y empezó a chupármelo sin que nadie nos viera. Aquello me puso a mil y le supliqué que parara o que me la follaba allí mismo. Me lanzó una mirada provocativa y se fue.
Iba muy caliente y por mi mente sólo pasaba tirarme a mi chica. Me tenía como una moto. Pensé en pedirle a mi amigo que me dejara usar uno de los cuartos libres de la casa, pero quizás eso fuera demasiado para Sara.
Gané una mano jugando a las cartas y mi novia lo celebró conmigo dándome un morreo de infarto. Los pocos amigos que quedaban se reían y bromeaban sobre si acabaríamos follando allí mismo.
- Ya os gustaría guarretes .- le dijo Sara.
Seguimos jugando y bebiendo y paulatinamente los invitados se iban yendo a sus casas.
Al final de la fiesta sólo quedó el anfitrión, que iba bastante borracho, Sara y yo. Veíamos un estúpido programa de televisión aburridos.
Sara, bastante aburrida, empezó a darme pequeños besitos. Me quedé mirando su escote y sus tetas realzadas.
- Joder, qué buena estas. Esta noche nadie te ha quitado ojo.
- ¿Tú tampoco eh?
- No… Seguro que más de uno de los que han venido a la fiesta se hará una paja pensando en ti antes de dormirse.
- ¿Tú también?
- Calla, calla. Me tienes muy caliente.
- A ver…
Sara puso la mano encima de mi paquete y notó lo duro que estaba. Se rió, y empezó a darme un buen morreo. Aquello se estaba poniendo cada vez más caliente. Nuestro amigo pasaba de nosotros, sentado al lado nuestro en el sofá. Si se hubiera echado un poco hacia delante podría haber visto como Sara me acariciaba el paquete a la vez que me besaba. Yo le acariciaba las hermosas piernas y notaba como estaba cada vez más cachonda.
Cuando no aguantó más se subió encima de mí como si me fuera a cabalgar. Aquella mini-falda ocultaba por los pelos su culito. Nos besamos con pasión a la vez que, con cada vez menos timidez, Sara restregaba su coñito sobre mi paquete.
Miré a nuestro anfitrión, Ismael, que había dejado de ver la tele para contemplarnos a nosotros. Me sonrió y me levantó un pulgar para indicar que todo iba bien. Sara emitió un gemidito y no pude aguantar tocarle el culo. Al hacerlo le levanté sin querer un poco la minifalda. Lo justo para que se le viera parte del culo.
Sara se inclinó hacia mí, dejando pegado a mi cara su escote y me dijo:
- ¿Te gustan las vistas?
De perdidos al río. Estaba demasiado cachondo y ya no aguantaba más. Junté sus tetas con mis manos y metí mi cabeza dentro mientras se las chupaba y estrujaba. Aquello le puso aún más cachonda, y empezó a restregarse contra mi paquete sin disimulo. Le daba todo igual, sólo quería más placer. Metí mi mano entre sus piernas y la masturbé por encima del tanga como si quisiera sacarle brillo. Lo tenía empapado.
- ¿Por qué no me la chupas como lo hiciste en los probadores? ¡No puedes dejarme así!
No se lo pensó dos veces. Me empujó para que me tumbara y me quitó los pantalones y calzoncillos. Agarró mi pene erecto y empezó a chupármelo. Ella estaba a cuatro patas, dando el culo a Ismael. Seguro que debía de estar poniéndose las botas con lo que veía.
- Para, para, ¡no aguantaré si sigues así!
Me levanté, me puse detrás de ella y le arranqué el tanga tirándolo al suelo. Le agarré de las caderas y le metí la polla entera de un empujón. Ella gimió fuertemente. Sus tetas casi se le salían del vestidito con mis embestidas. ¡Cómo estaba disfrutando! De repente me acordé de Ismael y me giré para mirarle. El tío estaba totalmente desnudo y se estaba masturbando mientras nos veía.
Bajé el ritmo y me acerqué a Sara para decirle:
- Parece que Ismael ha empezado a cascársela antes de que te vayas.
- No le veo…
- ¡Espera y verás!
Ayudé a Sara a cambiar de postura y estar de cuatro patas mirando a Ismael. Ambos se sonrieron sin decirse nada mientras yo me la follaba a ella y él se masturbaba viéndonos. No me había dado cuenta de lo cerca que estaba.
Sara se puso uno de sus dedos en la punta de los labios y empezó a chuparlo al ritmo de mis embestidas sin quitar la vista de los ojos de Ismael. El chico se masturbaba con furia.
- ¡Fóllame a lo misionero!
Me pidió mi chica. Me levanté del sofá y ella se tumbó boca arriba, casi casi apoyada sobre Ismael. El chico se masturbaba a escasos 15 cm de la cara de mi chica.
Me coloqué encima suyo y la follé como un animal. Ella gritaba como una valkiria e Ismael se masturbaba sin compasión.
Al principio no me percaté pero luego pude darme cuenta que discretamente Ismael le estaba tocando las tetas a mi novia. Me proponía a decirle algo cuando un bramido por su parte me hizo callar.
- Me corro, me corooooo.
Soltó un gran chorro de semen que impactó contra su tripa. El segundo fue a dar contra la cara de mi chica cruzándosela de oreja a oreja.
Aquello fue más de lo que pude aguantar, me saqué la polla y me corrí sobre la tripita de mi chica.
Ismael nos dejó que nos ducháramos.
Nos despedimos y nos fuimos a coger un taxi que nos dejara a cada uno en nuestra casa.
El ex de mi mujer
abril 8, 2011 by admin
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Cierto día íbamos Verónica y yo de compras. Teníamos una boda próximamente y había que comprarse el modelito que lucir en la fiesta. Normalmente comprar ropa es algo que me aburre profundamente, como es el caso de la gran mayoría de hombres, pero en esta ocasión era diferente pues los modelos que mi mujer se probaba y me mostraba para que le diera mi sincera opinión, eran como para quitar el hipo. Cierto es que la mayor parte de culpa de todo esto lo tenía ella gracias al cuerpo que Dios le ha dado. Sobra decir que el ver los grandes escotes, por delante y por detrás, la tela de raso que se ceñía a su cuerpo, marcando todas sus curvas muy sugerentemente, etc. Estaban consiguiendo excitarme.
Por fin se decidió por un vestido, con el cual estoy seguro, triunfaría pues en verdad estaba para comérsela. Estando pagándolo apareció de pronto un tío alto y bien parecido, que se dirigió a mi mujer, saludándola y dando muestras ambos de conocerse, aunque no parecía que se hubieran visto desde hacía tiempo.
n Luis, este es Marcos. Creo que recordarás que en alguna ocasión te he hablado de él.
n Si, él es el antiguo novio con el que saliste justo antes de comenzar a hacerlo conmigo.
n Efectivamente, así es.
Ellos continuaron hablando, preguntándose entre sí que había sido de sus vidas, de sus trabajos, que si tenían hijos y todos esos temas que habitualmente se hablan cuando hace tiempo que dos personas no se han visto. Sin embargo, yo no paraba de pensar que aquel era el tipo que se había follado a mi mujer antes que yo, como ella misma me había confesado en alguna ocasión en la que habíamos intercambiado información sobre nuestras relaciones anteriores. Pero lejos de sentir celos por aquello, me estaba sintiendo excitado, seguramente influido por el pase de modelos que anteriormente había tenido, por lo que pensé que sería buena idea si consiguiera ver como aquel tipo se tiraba a mi mujer de nuevo, después de tanto tiempo. Por ello, hice como buen anfitrión y propuse a Marcos que viniera una noche a nuestra casa a cenar y que de ese modo podrían charlar más tranquilos y cómodos.
n No sé, no quisiera ser un intruso en vuestra vida.
n De ninguna manera. Vuestra relación ya acabó, y quedasteis como amigos, y como tales nos podemos ver y comportar. Somos personas adultas y con cultura, y creo que sabremos comportarnos como tales.
n ¿Estáis seguros? Preguntó él, mientras dirigía su mirada a mi mujer.
n Si, por supuesto, contestó también ella. Por supuesto tu mujer queda también invitada, sobra decirlo.
n Estupendo, pues decidme cuando podéis y nosotros hacemos planes para entonces, dijo él muy animado.
Quedamos en una fecha en la que nos convenía a todos y le explicamos nuestra dirección. Nos despedimos cordialmente hasta entonces.
Una vez solos Verónica me interrogó del porqué de aquella invitación, se olía que había algo raro en ella. Su sexto sentido era muy agudo.
No quise darle la verdadera razón de aquella invitación, aunque ella no tardaría en imaginársela, pues cada vez que follábamos esos días, introducía a modo de fantasía, la persona de su ex, diciéndole que se imaginara que era él quien en ese momento la follaba, o que participaba en el polvo penetrándola a la vez que yo, y todas aquellas guarradas que se me iban ocurriendo sobre la marcha, y que pude comprobar que a ella la excitaban más de lo habitual.
Por fin llegó la noche en la que habíamos quedado con su ex. Llegó puntualmente aunque solo.
n ¿Y tu mujer? Pregunté
n Se ha encontrado indispuesta a última hora, y me ha sabido mal dejaos en la estacada, con todo preparado, por lo que pensé que podría venir yo solo. Espero que no os importe.
n Claro que no, contesté yo, pensando inmediatamente que todo se ponía a huevo para que con un poco de suerte fuera aquella noche cuando se cumpliera todo aquello con lo que venía fantaseando desde hacía algún tiempo.
n Aquí os traigo una botellita de vino para acompañar en la cena.
n ¿Para qué te has molestado? No hacía falta, de verdad.
n No tiene importancia. He traído además un video de cuando Vero y yo éramos novios.
n Estupendo- añadí yo- tras la cena lo ponemos y lo vemos tranquilamente.
n Si, y nos reímos un rato con las pintas que tendríamos. Jajajaja
n Hombre, nos reiremos de mi pinta, porque lo que eras tú, siempre has sido muy guapa y con un cuerpo estupendo.
n Eso sí. ¡Quién pudiera tener aquel cuerpo de nuevo!
n No comparto tu opinión. Yo creo que ahora estás mucho mejor que entonces. ¿no lo crees así, Marcos?
n Totalmente de acuerdo…
n Bueno, bueno, vamos a dejarlo y vayamos en busca de la comida.
Pasamos al salón y no pude dejar de observar como Marcos miraba a Verónica en cuanto podía, especialmente su culo, el cual llevaba muy marcado con aquel vestido, y su canalillo, cosa muy comprensible pues aquel escote daba juego a ello.
Cenamos estupendamente, acompañando la comida con el vino que Marcos trajo y con alguna botella más que tuvimos que abrir pues esta se quedó corta. Lo cierto es que nos pasamos un poco con la bebida, sobre todo Verónica, que se sentía especial al ser el centro de atención de la noche, cosa que le encantaba.
Propuse tomar unos chupitos de licor mientras veíamos el video, idea que les pareció formidable, por lo que tomamos asiento: yo en mi sillón y ellos dos en el sofá de al lado.
Tras preparar las bebidas, Verónica quiso poner el video y ver cómo estaban de más jóvenes. Comenzó el video con las típicas grabaciones en fiestas de boda de amigos y demás, en donde se podía ver a la pareja más joven. Verónica estaba muy guapa, aunque la verdad es que con el tiempo había madurado su cuerpo y a mí personalmente, me parecía ahora muchísimo más atractiva que entonces, pues se le veía más mujer y no como un proyecto inacabado de esta.
Mientras veíamos el video los chupitos no faltaron sobre la mesa y las risas por todo aquello que veíamos iban en aumento, en parte gracias al alcohol que a lo largo de la noche íbamos tomando.
Llegó el momento en que una parte del video era una grabación en donde Marcos y Verónica habían ido de camping junto con otros dos amigos, o sea, mi mujer había ido de camping con tres tíos. En las tomas se les veía haciendo el tonto, bañándose en la playa y otras cosas por el estilo, en donde, ciertamente, no se veía a las claras que mi mujer fuese pareja de ninguno de ellos en concreto pues tan pronto estaba echándose agua en la playa con uno, como dándole bronceador a otro, lo que hizo que mi imaginación se disparase imaginándola con los tres, o ¿no fue mi imaginación?
La grabación continuó en el camping, pero ya por la noche en donde se veía a Verónica con una malla color gris claro, muy ajustada, marcando ese tremendo culo que ya por entonces tenía, y una camiseta de tirantes de nylon blanca, muy pegada y que, en ausencia del sujetador, marcaba muy a las claras sus dos tetas coronadas por un erecto pezón. ¡Estaba tremenda con aquella ropa! Anunció que se iba a la tienda que si quería acompañarla alguien. Cómo no, enseguida los dos tíos que en ese momento no tenían la cámara se ofrecieron a acompañarla. Ella se metió en la tienda tumbándose de frente a la calle, mostrando su rostro al que en ese momento grababa. Los otros dos, entre ellos Marcos, se metieron dentro de la tienda igualmente, tumbándose de igual modo, uno a cada lado de ella. Comenzaron a hacer chistes sobre el calor que hacía y que iba a ser peor a cada momento que pasara. Se reían y hacían comentarios con cierto carácter picante, hasta que Verónica quiso dar por concluida la grabación y dijo que ya era hora de dormir, poniéndose de rodillas, bajando la cremallera de la entrada de la tienda, quedando ella dentro junto con su novio y el otro amigo.
Dado que tenían una luz dentro de la tienda se veían las siluetas de los tres dentro de la tienda. El que grababa, que ya había observado el detalle, continuó grabando estas sombras chinescas de los que estaban dentro de la tienda.
Para mi sorpresa, inmediatamente después de haber bajado la cremallera de la puerta, Verónica comentó que con todo cerrado el calor era mayor aun, y que habría de remediarse de alguna manera. Y que mejor manera que quitándose la camiseta, como se podía apreciar a las claras en su sombra. A continuación se podía apreciar cómo se tumbó bocarriba y levantando las piernas se apreciaba como también se deshizo de la malla, permaneciendo posteriormente con los pies apoyados en el suelo, con las piernas flexionadas por la rodilla.
Lo que a continuación se pudo apreciar, muy claramente, me dejó de piedra: vi como sus brazos se extendían hacía los lados atrayendo hacia sí las cabezas de sus acompañantes, que se acercaron a su cuerpo de modo que se podía ver nítidamente que le estaban comiendo las tetas.
En ese momento parecía que el tiempo se hubiera detenido en mi casa, nadie comentaba nada. Verónica cogió el mando y cortó el video, y dijo que iba a la cocina a por hielo para preparar unos cubatas, de una forma muy natural, como si lo que acabábamos de ver se tratara de una película normal y corriente.
En ese momento pensé que mi mujer, antes de estar conmigo, ya había tenido experiencias sexuales con varios tíos a la vez, cosa que hasta aquel momento yo desconocía. Pero lejos de sentir celos o enfadarme pude comprobar que me sentía muy excitado. El pensar lo guarra que ya desde joven era me hizo sentirme muy excitado, lo cual se me traducía en una tremenda erección. También pude observar que el paquete de Marcos había aumentado de tamaño, seguramente recordando aquella noche, en la que a buen seguro lo pasó estupendamente compartiendo a la que era su novia con un amigo, o quizá con los dos, pues el video continuaba y no sé si el que grababa se sumó a lo que ocurría en el interior de la tienda de campaña.
n ¿Te echo una mano con los cubatas? Me ofrecí, acompañando a mi mujer a la cocina.
Una vez allí a solas, esta se excusó por no haberme contado lo ocurrido antes de conocernos.
n No tiene importancia. Únicamente es que me hubiera gustado que me lo hubieras contado antes y de ese modo hubiera podido satisfacer antes tus gustos, que yo desconocía hasta mucho después.
n ¿De verdad que no te importa?
n Todo lo contrario. Mira como me he puesto, señalé haciéndole ver la erección que sobre mi pantalón se marcaba. ¿y tú cómo te sientes?
n Pues yo… la verdad es que…
No se atrevía a responder, por lo que pensé que lo mejor era comprobarlo yo mismo. Lleve mi mano hasta ella y la metí por debajo de su falda hasta encontrar su braguita, totalmente mojada. La aparté y metí mis dedos en su raja, que como esperaba encontrar, estaba totalmente mojada.
n Parece que a ti también te ha traído buenos recuerdos ese video ¿no?
n Pues… si. Para que te voy a mentir. Echamos un polvo de campeonato.
Cogimos los vasos, el licor y el hielo y nos dirigimos al salón. Al llegar Marcos comenzó a excusarse pues decía que no recordaba que aquello estuviera grabado. Que esperaba no supusiera un problema entre nosotros el haberlo visto.
n No te preocupes. Nosotros hace tiempo que tenemos una mentalidad muy abierta y todo eso que hemos visto en el video ya lo tenemos superado, y es algo habitual en nuestra relación de pareja, le contesté yo.
n Me alegro, pues me he sentido muy violento cuando han salido esas imágenes, sin saber cómo os lo tomaríais.
n No te preocupes. Pero me parece que además de violento te ha hecho sentir de alguna manera más, añadí mientras dirigía mi mirada hacia su paquete, haciéndole ver que su erección no me había pasado desapercibida.
n No sé cómo excusarme, pero el recordar aquello me ha hecho sentirme… uffff, no sé cómo explicarlo.
n Si, vamos, que te has puesto como una moto, argumentó alegremente Verónica.
n Lo siento.
n No lo sientas. Nosotros nos hemos puesto igual o peor que tú, le dije a la vez que le hacía ver que yo también me encontraba totalmente empalmado.
Tras esta aclaración, comenzamos a hacer comentarios graciosos sobre lo guarra que era Verónica y de cuanto nos gustaba a nosotros que así fuera, consiguiendo que el ambiente que parecía se hubiera vuelto algo tenso, pasara a ser totalmente distendido.
Me levanté y puse algo de música ambiental, algo tranquilo que nos permitiera seguir charlando cómodamente.
Al poco rato, Verónica le dijo a Marcos:
n ¿Recuerdas lo que nos gustaba bailar música lenta en la discoteca?
n Claro, era el momento en el que más cerca te tenía. Además me daba mucho morbo el meterte mano delante de la gente.
n ¿Te gusta que te vean?¿Eres un poco voyeur?
n Sí, me encanta. Y si no ha cambiado a Vero también le gustaba.
n No, no he cambiado. Me sigue gustando.
n Podíamos hacer una cosa. ¿Por qué no bailáis y mientras yo os miro? Propuse con toda la mala intención del mundo.
n ¿De verdad te gustaría? Preguntó Marcos.
n Sí, pero esperad un momento que quiero coger la cámara de video y grabaos como aquel día hicisteis en la tienda de campaña.
Fui todo lo deprisa que pude a por la cámara de video, que por suerte tenía batería, y enseguida estuve en el salón.
n Cuando queráis, propuse.
Marcos no se hizo de esperar, como si aquel momento lo hubiera estado esperando durante largo tiempo. Se levantó y ofreció su mano a Verónica como si quisiera ayudarla a levantarse del sofá. Esta tomo su mano y se levantó. En seguida se abrazaron comenzando a bailar muy pegados aquella música lenta que sonaba en el equipo.
Trascurrieron unos minutos en donde bailaron sin más, parecía que ninguno de ellos se atrevía a dar el primer paso.
n Sois un poco aburridos o es que habéis perdido experiencia, comenté. Marcos comienza por acariciarle la espalda, no te cortes por que yo esté delante, de verdad.
Comenzó a hacer lo que le decía, como un autómata, mientras yo con mi cámara procuraba no perder detalle de nada de lo que hacían.
Marcos acariciaba su espalda cada vez más desinhibido, aproximando sus cuerpos más y más, de modo que ya sus piernas quedaban prácticamente entre las de mi mujer, por lo que deduje que rozaba su coño contra ellas. Ella comenzó a acariciar el pelo de su cabeza con sus dedos, signo inequívoco de que la cosa iba por buen camino. Por fin una de las manos de Marcos comenzó a pasar por encima del culo de mi mujer, buscando el camino que la raja de su culo marcaba en el vestido. Ella tomó la iniciativa y sujetando la cabeza de él por la nuca, acercó su boca a la suya y comenzó a besarlo, metiendo su lengua todo lo que podía, lo que inmediatamente fue correspondido. Ya no había marcha atrás. Sentí ganas de dejar la cámara a un lado y participar, pero pensé que me apetecía más aun ver como se follaba a su ex novio.
Verónica bajó una de sus manos hasta la entrepierna de Marcos, comenzando a acariciar aquel paquete a punto de estallar, sin dejar de besarlo. Él, por su parte, ya cogía con fuerza ambos cachetes del culo de mi mujer, como si lo hubiera echado de menos durante mucho tiempo. De pronto una de sus manos subió hasta sus tetas comenzando a tocarlas ávidas de sexo.
Ella bajó también la otra mano que le quedaba en la nuca para ayudarse con la hebilla del pantalón, que comenzó a desabrochar con prisa. A continuación hizo lo propio con el botón y la cremallera, haciendo que el pantalón cayera por gravedad hasta las rodillas de Marcos, mostrando así su erección en pleno, de tal forma que su polla casi conseguía salir por la cintura del calzoncillo, demostrando así su buen tamaño.
Él comenzó a bajar la cremallera del vestido que recorría la espalda de Verónica, consiguiendo que este quedara lo suficientemente suelto como para con un rápido movimiento de ella deshacerse de las mangas y quedar sujetos en su cintura, mostrando un bonito sujetador negro, que no parecía lo suficientemente grande como para albergar las dos tetas que esta tiene.
Con gran maestría desabrochó el sujetador, y lo desalojó dejando las dos tetas al aire, a las que lanzó su boca para chupar aquellos pezones que se le ofrecían en bandeja. Pasaba su lengua por la aureola, para a continuación succionar el pezón, alternándolo con un lametón de todo el conjunto de aureola y pezón, lo que provocó los primeros gemidos de placer de ella, a la cual le encanta que le chupen las tetas. A la vez que hacía esto las manos de él no estaban inactivas, haciendo que el vestido pasara las caderas y cayera por su peso hasta los tobillos, en donde esta, tras sacar una pierna, con la otra lo lanzó de una patada hacia un lado, quedando así solamente con unas minúsculas braguitas negras a juego con el desaparecido sujetador.
Marcos metió su mano dentro de la prenda, pasando sus dedos a lo largo de la raja del coño, totalmente húmeda desde hacía ya un buen rato, pudiendo apreciarse como alternaba este movimiento con el de entrada y salida del agujero que sin dificultad encontró.
Los gemidos de Verónica eran ya cada vez más frecuentes e intensos. Marcos, molesto por la barrera de aquella minúscula prenda, la bajó con furia, de tal manera que a la vez su cabeza quedó a la altura del coño, aprovechando para comenzar a chuparlo, pasando su lengua a largo de la raja, como antes había hecho con los dedos, tratando en la medida de los posible de meter su lengua también en el agujero, aunque al estar ella de pie, resultaba un poco difícil, aunque daba sus frutos pues ella sujetaba la cabeza del macho para que no se fuera del lugar que tanto placer le estaba proporcionando, hasta que su cuerpo comenzó a agitarse y contorsionarse con el primero de los orgasmos.
Yo me sentía excitadísimo, y más aún por estar grabando todo aquello con mi cámara.
En cuanto terminó su orgasmo se agachó, a la vez que ella bajaba los calzoncillos y el pantalón de Marcos, permitiendo que su miembro viera por fin la luz, aunque fue solo por unos instantes, lo que tardó en atraparlo con su mano y meterlo en su boca, comenzando a chuparlo de una forma magistral, como a mí me consta que tan solo ella sabe hacer, a la vez que con una de sus manos acariciaba sus testículos y con la otra masajeaba el culo de él.
Acerqué en la medida de lo posible el zoom de la cámara para no perder detalle de la mamada, pudiendo observar como su lengua recorría unas veces la polla en su longitud, otras veces la metía en casi toda su dimensión en la boca, y otras recorría con su lengua los huevos de este mientras con su mano meneaba la polla. Se aplicó tan certeramente que Marcos tuvo que detenerla pues iba a conseguir que se corriera y no quería hacerlo aún.
La separó de su miembro indicándole que se tumbara con las piernas abiertas sobre el sofá, ofreciéndonos a ambos una visión tremenda de todos los rincones de su coño, totalmente despejado de pelo. Marcos se arrodilló entre sus piernas hundiendo su cabeza entre estas comenzando a chuparlo, ahora sí con toda comodidad, lamiendo su clítoris a la vez que introducía un par de dedos en el agujero del coño, haciendo que estos entraran y salieran follándolo. Verónica está muy cachonda por lo que nuevamente volvió a correrse a la vez que casi gritaba de placer.
No hubo terminado el orgasmo cuando esta saltó como un resorte del sofá obligando a su ex a sentarse en él, para a continuación sentarse ella sobre él, pudiendo observar como con una de sus manos dirigió la polla hasta el agujero de su coño, en donde entró con la mayor facilidad. Comenzó a moverse unas veces arriba y abajo, otras delante a atrás y otras en círculo, mientras sus tetas caían a la altura de la boca de él, lo cual no lo desaprovechó chupándolas mientras ella lo follaba. No estuvo ni dos minutos así sin que ella volviera a correrse. Era increíble la facilidad con la que llegaba al orgasmo, como si llevara años esperando.
Se incorporó poniéndose de rodillas en el sofá ofreciendo su coño a Marcos, que desde atrás de ella dirigió su polla con gran certeza hasta el coño, metiéndola hasta que sus huevos chocaban al entrar y salir de ella, con su culo, mientras la sujetaba de las tetas, pellizcando sus pezones. A veces tenía que frenar y pararse durante unos instantes pues no podía seguir ese ritmo sin correrse y aun no quería que llegase el momento. Durante esos instantes de parón yo aprovechaba para meter todo lo que podía la cámara entre ellos dos y sacar unos impresionantes primeros planos de la polla, totalmente mojada por los fluidos de mi mujer, y de cómo esta entraba y salía del coño de esta.
Cambiaron nuevamente de posición a petición mía, pidiéndoles que se tumbaran de lado y se la metiera desde atrás para así poder ver y grabar con gran precisión como entraba y salía aquella polla del coño de mi mujer.
Tras unos impresionantes minutos de follada en aquella posición, Verónica pidió a Marcos que se sentara de nuevo en el sofá, para ella, sentarse nuevamente sobre su miembro de frente a mí, lo que hacía que de ese modo pudiera ver perfectamente la penetración que le hacía su antiguo novio. Paró de nuevo, sacó la polla de su coño y sujetándola con una de sus manos la dirigió hasta el agujero de su culo, en donde poco a poco la fue clavando, hasta conseguir que esta entrara y saliese por entero de su culo. Se inclinó hacia atrás facilitándome así la visión de aquella nueva penetración, y de modo que Marcos podía agarrar sus tetas pellizcando sus pezones, mientras ella subía y bajaba de su polla.
Marcos avisó que parase o se iba a correr. Verónica hizo caso omiso de su advertencia. Y, todo lo contrario a lo que esperaba, aumentó el ritmo, pidiéndole que por favor se corriera en su culo.
Aquello fue el detonante que necesitó Marcos para explosionar en un terrible orgasmo dentro del culo de mi mujer, que al sentir sus fluidos calientes dentro de ella también se corrió nuevamente.
Allí estaba yo, frente a mi mujer y su ex viendo y grabando como ambos se corrían simultáneamente delante de mí.
Una vez se hubieron calmado mi mujer me pidió que hiciera un zoom de su culo. Cuando estuve listo sacó la polla de Marcos de su encierro, permitiendo así que la corrida de este saliera de su culo resbalando fuera de él y goteando hasta las piernas de su ex.
Quedaron exhaustos, muertos de cansancio, pero totalmente satisfechos.
Por suerte mi mujer tuvo piedad de mí, y tras recuperarse un poco, quiso darme una satisfacción, arrodillándose ante mí, bajando mis pantalones y dejando mi polla al aire, la cual comenzó a menear y chupar hasta conseguir que me corriera, cosa que no tardó en ocurrir, en su boca, tragándose toda mi leche.
Tras desahogarnos todos, unos más que otros, nos sentamos como estábamos al principio, aunque ahora desnudos, y seguimos charlando y tomando los cubatas que parecíamos haber olvidado hacía rato, hasta que ya siendo tarde Marcos tuvo que marcharse, no sin prometernos volver a reunirse con nosotros, con o sin su mujer (preferiblemente sin ella), para repetir lo de aquella noche, aunque en esa ocasión pedí intervenir yo también.
(falmsfe@hotmail.com)
Una aventura sin igual con mis primas
febrero 4, 2011 by admin
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Soy un relator de tantos y primas sin fin, una historia que puede o no ser real eso dependerán del lector; mi edad estaré llegando al primer tercio de mi vida, tengo 6 pies de altura, en mi juventud era rechoncho, me puse atlético en un tiempo de búsqueda personal, ahí es donde mi intrigante aventuras comienza.
Al verme visto en búsqueda de como rebajar, comencé a ver el Internet, historias, y demás, cosas interesantes, entre otras relatos eróticos para distraerme, sin darme cuenta descomponía mi computador al entrarle virus, esto me llevo aprender a desarmar y componer computadores, había ido con amigos que me pedían ayuda en sus computadores unas simplemente que bajaban mucha pornografía, otras que sus hijos utilizaban sus computadora, en unas encontré fotos comprometedoras de mis amigos y sus esposas a los cuales les sacaba provecho o sus hijas mostrando sus cuerpos desnudos una que otra me las cogía como recompensa por no hablar a sus padres y así yo tenía como bajar mis calenturas cuando visitaba a mis amigos.
Bueno tal es el caso que mis tíos se enteraron de esto……… Les relataré la primera historia como me comenzó a gustar y deleitarme con las visitas….
Eran las 11 PM, un día como cualquier otro me encontraba pacifico en mi casa viendo el computador leyendo relatos (echándome la chaqueta debido a que mi novia estaba de viaje, no es por presumir pero la tengo de 20 cm de largo y mi novia me han dicho que es muy gruesa y al tener relaciones que lo haga despacio); en eso escucho el teléfono sonar, recibí una llamada de mi tío – su complexión es flaco de mediana altura entrado en sus años, está casado con mi tía morena igual estatura que mi tío, tiene unos enormes pechos y un culote dejado por tener a mis 3 hermosas primas, que les describiré al transcurrir el relato-……….
Me dijo
-oye necesito una ayuda a estas horas de la noche no se qué hacer, supe que tienes conocimiento en la computación, y por aquí ando algo preocupado pues necesito entregar unos reportes el día de mañana y no quiero tocar el computador por miedo a perder la información, estoy estresado.
A lo que le conteste que me tomaría un poco de tiempo llegar, le recomendé que hiciera unas cosas a la computadora, me dijo que iba a intentar hacerlo.
Me puse pantalón holgado, tenis y camisa saliendo de la casa, por razones del destino no había tráfico, llegue sin mayor problema a su casa con 30 minutos de anticipación.
Decidí tocar a la puerta, pero no contestaban, espere 5 minutos y me acerque a una ventana de la casa que daba hacia la calle a ver si alguien en la casa respondía, al aproximarme fui viendo claramente como la cortina se movió rápidamente, no sin antes percatarme de una silueta femenina y unos ojos azules que me miraban (eran tan cautivadores que me pusieron a mil en un parpadeo, eran indescriptibles), luego escuche unos ruidos de alguien corriendo por unas gradas y cayéndose.
Me abrió la puerta mi tío medio cubierto con una bata y por lo visto se había dado un golpe al bajar las gradas.
-Entra, ponte cómodo que en unos momentos prendo la luz.
Entrando con las luces apagadas observé un tipo de peluche en las gradas, creo que con ese obstáculo se había tropezado, por lo visto el muñeco no era casualidad que estuviera en esa posición; volteé a la ventana que estaba hacia la calle, miro un sillón con los cobijos desarreglados con otro muñeco de plástico, la cabeza en forma de miembro deformado y un perro pequeño que me gruño, luego de hacer a un lado todo me senté; en una parte del sillón sentí un liquido pegajoso junto con el muñeco, pensé que eran las babas del perro, me moví a un lado y mas abajo vi unas panti-medias blancas, antes que prendiera las luces y sin que mi tío se diera cuenta las guarde en mi bolsillo para observarlas con detenimiento mas tarde. (No sé porque me entro un sentimiento de ansiedad y excitación por saber que eran o que había pasado)…….
Bueno les diré como es la casa de mi tío luego que me la enseño, esta posee 4 niveles, en el inferior se encuentra la sala de estar, cocina, recepciones y donde se guardan los carros, segundo piso es donde duermen mis primas una en frente de la otra, y un baño que separa a 2 de mis primas; el ultimo es donde se encuentra mi tío y mi tía, ahí es más amplio, también poseen un cuarto de juegos con una mesa de billar, más arriba en el 4 nivel es donde están localizadas los computadores, el lugar de él tiene un escritorio viendo hacia otros es un escritorio cubierto, enfrente hay otros pero no tenia cobertura en la parte de abajo pero no se mira donde están las pantallas.
Al estar sentados comenzamos a platicar mi tío y yo.
– Me disculpo por el desorden no pensé que llegarías tan rápido; no quieres café o algo para calentarte con este frió…. – mientras él hablaba lo notaba nervioso – discúlpame que ande con esta bata- me dijo- que para desestresarme me fui a la cama con mi mujer, tu ya sabes a lo que me refiero.
– No gracias -le dije- solamente quiero revisar el computador (la verdad andaba de mal humor pues me había desconcentrado de mi meditación y tenía ganas de un polvo). ¿Logró avanzar en lo que le recomendé? (me imagine a mi tío y tía haciéndolo pues observe entre tanto movimiento una foto de joven de ella, figura 90-60-90 con 1. 70 metros de alto pelo rojo largo hasta medio hombro, en cierta parte excitante pues saber que mi tío se dio el lujo de hacer gozarla por la cola hasta llorar, por otra simplemente un vago recuerdo)
– La verdad que no le había hecho nada pues me sentía inseguro de esto y no quiero perder nada de información.
– No se cuanto me tome para revisarlo, y tengo que hacerlo rápido pues es muy peligroso por aquí (en ese momento el perro estaba va de molestarme donde había guardado la pantimedia solo empuje al animal al piso y se fue directo debajo de la mesa de ahí ya no salió.)
– No tengas pena si es por tu carro lo guardamos y te quedas a dormir.
– Mejor me apresuro y si hay algo le aviso si me quedo o no (una es porque no quería pasar la noche ahí, pero todo; iba a cambiar …….)
– Voy a cambiarme y te llevo a donde está la computadora. Dijo y se encamino al segundo piso
En lo que él se fue para su cuarto escuche que paso por el segundo piso y cerro una puerta con cuidado; mientras yo me puse a rondar por el salón viendo fotos, me quede viendo una donde están mis primas de pequeñas, eso hace unos años atrás apenas con faldas de charol y adornos en la cabeza, luego una foto a la izquierda que me llamo la atención donde estaban en la playa, mis primas ya crecidas, una delicia para mis ojos.
La mayor Sara es pequeña mide 1.65 metros, atlética con un cuerpo de avispa llevaba puesta una licra y se le notaba su conejito bien marcado, se le metía la licra, un ombligo hermoso y la colita para chuparse los dedos los pechos unas globos firmes, mas afondo me llamo atención en la foto, puse atención que ella empleaba lentes de contacto azules -pensé- (será que ella estaba mirando por la ventana), pase a ver a la foto de la prima de medio su nombre es Carla es más alta que su hermana mayor mide 1.70 metros un culito respingón y unos pechos enormes bien formados una figura 85-65-85 herencia de familia; en la foto casi se salen los pechos de ella del traje de baño, que era de 2 piezas, la parte de abajo dejando ver un poco los pelitos de oro que salían; y la hermana menor Crista ella es de la estatura de mi prima mayor pero con pechos enormes, tímida aparece con una camisa que marcan sus pechos y la colita tiene la forma de la hermana de en medio, todas una delicia para la vista…… (Omito sus edades para que el relato sea adecuado) pero la mayor apenas entrando a la universidad-
Entretenido escuche un ruido de jadeo por la mesa, fui a revisar pero a la vista no encontré nada sospechoso supuse que era el perro durmiendo; era una mesa con un mantel grande que la cubría, en lo que esperaba me fui a servir café y fui a sentarme en medio de la mesa.
Estaba tomando su tiempo mi tío y por la curiosidad al estar sentado saque la panti blanca, me sorprendió verla, también estaba manchada con liquido, algo descosida de la parte del conejito, toda usada con unos manchones y raspones, mientras más la veía me dio ganas de olerla y salir de las dudas si era baba de perro u otra cosa; con renuencia mientras más me la acercaba a la cara mi pene crecía debido al olor, me excitaba, ya lo había olido antes era esencia de mujer, jugos del monte de Venus; no aguante mucho el pantalón me aprisionaba mi miembro y ahí mismo me la saque me comencé a sobar mi herramientas lento pues quería disfrutar, era un olor especial divino, poco a poco mi calor iba creciendo; deje por un momento de sobarme mi herramienta pues sabía que podía manchar el mantel….
Poco a poco sentí una lamida, en la punta de mi herramienta y unos pelos que me sobaban pensé que era el perro que aprovechaba de mi situación y estaba entrenado por mi tío (creo que comenzaba a descubrir secretos de la casa); a esas alturas no aguante y deje que hiciera lo que quisiera mientras yo disfrutaba, fui pasando de pensamiento en pensamiento, pensando que era mi prima la que estaba ahí, cambiaba el ritmo más me excitaba, no podía ser, yo en mi fantasía ahí mismo, pensaba que eran mis primas, mi novia, mi tía que me la estaban saboreando me deje llevar pues quería disfrutar mi respiración aumentaba mientas mas fantaseaba con la prenda pensando que era mas de alguna mis primas, mas sentía como que me estaban haciendo una mamada de lo fenomenal, degustando, el momento de pronto …….escuche un sonido seco del segundo nivel,
……ZAZ… me hizo abrir los ojos…ZaZ…. Otro sonido fuerte era mi tío que venía bajando las gradas, pero al abrir los ojos todavía sentía que me estaban pasando la lengua por mi miembro era inigualable estaba tan sumido en el placer que no me entraban ganas de ver quién era, no sé si era la mascota o algo mas, pero en ese momento que escuche a mi tío desde arriba…
-Veo que te serviste café es de lo mejor que hay. (No pude responder al momento solo guarde con una mano en mi chaqueta la pantimedia y la otra la mano la lleve debajo del mantel para meter mi herramienta en el pantalón pero algo me detuvo, ya no había vuelta de hoja, mi tío estaba parado frente a mí yo estaba sudando frio…….
-Ohh siiii es algo fenomenal el cafeeee (con dificultad le dije),… no podía moverme, ni decirle nada a mi tío de que me estaba pasando…eehhh vi las fotoooos que tiene peeeeggadas como han creciiiiiido las priiiimas (se me quedo viendo con una cara de felicidad y extrañado como hablaba) -yo la verdad estaba haciendo tiempo pues me gustaba las sensaciones que me daban cada lamida bajo la mesa, quería acabar, librarme de mi lujuria, sentí como me lamian desde la base hasta la punta de mi herramienta con una delicadeza pronto sentí una mano pequeña tratando de rodear mi herramienta moviéndose de arriba para abajo, y otra acariciándome con gentileza mis genitales, cuando sentía venirme la mano y la boquita paraban sus maniobras la de los testículos me los aprisionaba para impedir que yo me viniera, una sensación indescriptible-
-La verdad que si –dijo mi tío-, la mayor ha sido una metida en el gimnasio le gusta estar en forma, se viste formal ella es mi orgullo muy santa, va a llegar lejos, estuvo en un colegio de monjas para ser recta con buenos pensamientos y llegar virgen hacia el matrimonio. La mediana es mas llegada a la casa pero es muuuuuuyy hermosa (con un acento de picardía lo dijo) y la pequeña se parece a su madre – se puso rojo y paro en seco la platica de las primas. –
Se fue a la cocina para servirse café, mientras a mi me estaban dando una chupada de maravilla, yo estaba llegando al límite sentía a una linda boquina que trataba de sacarle el chicle a su bombón con lamidas chupones y succionando como un popote, en cierto momento sentí que trato de meterse la punta de mi herramienta a la boca, ahí me quite las dudas, era una boca chiquita que me succionaba lo único malo era que no lograba su boca no abría lo suficiente o su quijada no estaba adecuada a abrir tanto, los cabellos de su cabeza me rozaban mis piernas brindándome un placer sin igual.
Mi tío se estaba aproximando a la mesa y me dice:
– Sabes si logras rescatarme de este pleito con la computadora te daré una gran recompensa (no sabía que me estaban dando mi recompensa, yo gozando sin saber quién era, pero por lo mas deseaba que fuera mi prima, subía y bajaba tratando de lubricarme, poco a poco mi liquido comenzó a salir)
– No saaaaabe el guuuusto que me da estar aquuuiiií……
Yo preocupado si mi tío se llegara a enterar y no podía hablar bien, pero entonces el jaló la silla de enfrente mío para sentarse, la criaturita estaba en la punta de mi pene besándolo saboreándolo degustándolo, yo por reflejo abrí las piernas, ella se hizo para adelante, la distancia entre la mesa y mi miembro no dejo cabida, arquee un poco la pelvis, yo sentí como abrió la boca de un solo forzada trato de evitar con sus manos pero era demasiado tarde, le entro hasta el fondo, sentí como logre tocar su garganta y como topo su barbilla con mis testículos, ahí no me podía mover, ni ella tampoco, no me moví por la situación y temeroso a que se ahogara, presto sentí su lengua, (ya no le seguía la conversación a mi tío) mas puse mi atención abajo, como se movía, salía, entraba, que placer, hasta logro saborear mis huevos, los jugaba a su placer con su lengua, esta salió una última vez presiono con una mano me aprisiono un testículo y no pude aguantar mucho tiempo era tan indescriptible las sensaciones, ahí mismo descargue lo que tenia directo a la garganta de ella, pase 5 minutos descargando ella no se movió pero si movía sus manitas por mis testículos tratando de ordeñarlos sacarles hasta la ultima gota, al fondo escuche un suspiro sabia que para que ella pudiera zafarse de mi herramienta tenía que esperar, ya pasado 10 minutos mi erección fue bajando. solo me agarro mi herramienta por ultima vez me la limpio con delicadeza succiono en la punta lo ultimo que quedaba, y me dio un beso para coronar el final. Sentí como un lapicero me escribía algo en mi pene y en la pierna como dejando un mensaje.
Ya aliviado le hablaba a mi tío de cosas sin importancia para hacer tiempo, en una de esas me comenzó a hablar de mi tía y como se miraba de hermosa, en la playa, eso me comenzó a excitar, sabía que no la boquita estaba exhausta y adolorida pues luego de eso no se movía y yo con otra erección no me la podría bajar; le dije a mi tío que fuéramos al lugar donde se encontraban los computadores, medio me arregle, luego de tan impresionante succión, me levante vi al perro en las gradas era obvio que el perrito resulto cubierto de jugo seminal debajo de la mesa, en eso voltee a ver hacia la mesa, vi un tobillo se movía tambaleante, indudablemente era de una mujer y tenia tatuado un sol, también la cubierta de la mesa al estar ahí se pego a la hermosura y delineo perfectamente un trasero fenomenal. Me dieron ganas de levantar la sabana y comerme ese trasero, a besos penetrarlo como un loco…… pero eso será en otro relato.
Comentarios por favor háganme los saber a gtesera@gmail.com, o contáctenme a noseguardar@hotmail.com mi nombre se los contare así sabre como les gusta el relato y ponerlo mas excitante
Mi plaza favorita
diciembre 27, 2010 by admin
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Ante todo le envío un gran saludo a todos los lectores que en este momento disfrutan de una buena lectura para apasionar sus momentos, bien sea fantasiosos o reales. Esta es la primera vez que cuento mis experiencias a través de la Internet, herramienta muy de moda que no tiene barreras para ningún idioma.
Por el momento solo puedo decir que me llamo Angel, soy venezolano, nacido hace treinta y cinco años, soy un profesional en el mundo de la seguridad, soy alto, aproximadamente 1.73 mts, moreno, me es indiferente donde haga el amor, sea un hotel o fuera de él, aunque debo confesar que es mucho más divertido, placentero, excitante y emocionante fuera de él, y la mayoria de mis experiencias que poco a poco compartiré con ustedes han ocurrido fuera de las aburridas y tormentosas cuatro paredes de un hotel y en aquellos lugares en los que la imaginación no tiene cabida; puentes, estacionamientos, detrás de una empresa, detrás de una iglesia, plazas (como la historia que les presento a continuación que es de la vida real), etc; sin embargo, una belleza de mujer sin darse cuenta, cumplió mi fantasia acerca de cómo me encanta hacer el amor. Y esto lo voy a compartir con ustedes.
Soy además filmador o camarógrafo; es decir, la gente me contrata para grabar sus eventos; quince años, matrimonios, bautizos, y cualquier fiesta a la que sea contratado. Y lo que voy a compartir con ustedes pasó una madrugada después de filmar un matrimonio.
La dulce muñeca que cumplio mi fantasia la llamaremos Zully. Ella es una catira despampanante, con una sonrisa que haria que a cualquier hombre se pare tan solo por ver su belleza a la hora de sonreir; tiene un cuerpo escultural y deliciosamente voluptuoso, ojos verdes que hacen relucir su belleza, acostumbrada a usar minifaldas cortas, con tacones super altísimos, y esto hace que culquier mortal sueñe hacer con ella las cosas que no podemos decir. Posee además, los melones más hermosos sobre la faz de la tierra, parecen romper cuanta blusa se ponga; y se le nota lo caliente que está porque se le paran los piquitos de las tetas. Yo estuve enamorado de ella y siempre me gustaba, solo que nunca hallé la forma de decirselo. No obstante, se había casado hace unos dos años con un teniente de la aviación y viviendo en la capital Caracas (o al menos, eso creía).
En la ciudad donde actualmente vivo hay una enorme plaza que a altas horas de la noche es el sitio propicio para que las parejas desahoguen sus deseos escondidos, y la lujuria se apodera del ambiente. Para llegar a ella hay que pasar por la avenida principal de la ciudad, donde primero se verá una plaza corta que está frente a la Alcaldia. Tres cuadras más adelante pasando por un boulevard, se encuentra la plaza que por siempre guardará mi secreto y mi fantasia hecha realidad.
La más hermosa de mis vivencias ocurrió en Agosto del año 2003. Eran las dos de la mañana, bastante fría por amenaza de lluvia, finalizaba un matrimonio que grabé, y unos familires de la novia me dieron la cola hasta la esquina de la avenida principal de la ciudad. Y tenía algo de frío aunque cargaba una chaqueta y debajo de ella una camisa negra manga larga y un bluejean.
Camino hacia abajo, paso por la plaza corta para agarrar un taxi con facilidad; en el momento en que me dispongo a agarrar el taxi, a mediana oscuridad en la distancia logro ver a una mujer sentada en los balcones de esa plaza adyacente a la Alcaldia. No podía ver bien quien era, y sin embago me acerqué para poder verla mejor, a riesgo de que me corriera, o fuese víctima de una emboscada. Como yo estaba un poquito tomado de tragos (alrededor de diez vasos de whisky de etiqueta negra), respiré hondo, dejé el taxi y me le acerqué. Cuando por disimulo le pregunto la hora y me dice que son las 2:30 de la mañana, sentí un escalofrio por todo el cuerpo cuando reconocí esa voz. Una voz que creí nunca iba a volver a oir porque hasta ese momento creia que vivia en la capital con aquel teniente.
Sin pensarlo dos veces, me arriesgué y le pregunté:
– ¿Eres Zully?
Ella levanto poco a poco el rostro y me clavó fijamente la mirada.
– Sí. ¿Y tu quien eres?
Por la oscuridad no podia distinguirme bien. Así que tuve que decirle aun con un nudo en la garganta, nudo hecho por la sorpresa.
– Soy Angel.
– ¿Qué Angel? Me pregunta.
– El que graba los matrimonios, quin te atendia en aquella tienda de video recomendandote peliculas y que siempre te tenia una sorpresa preparada cuando ibas a alquilar una pelicula.
Ahí fue donde recordó con plenitud quien soy. Se levantó de golpe donde etaba sentada y me dio un fuerte abrazo, esa clase de abrazos que se hacen inmortales y que nunca se olvidan.
– Oh claro. Tiempo sin verte. ¿Qué te has hecho?, diciendome esto mientras me abrazaba con un frenesí incontenible.
– Tu sabes, defendiendome un rato por aquí y otro por alla, haciendo lo que puedo.
Cuando logro verla por primera vez desde que se casó, cargaba exactamente el mismo vestido que le vi antes de casarse; blusa rosadita que pareciera no aguantar y romperse ante el volumen de sus deliciosas tetas; una minifalda jean, que solo bastaba una leve brisa para leventarla y así poder ver lo que hay debajo de ella; y unos tacones super altísimos, que me hicieron tambalear y leventar de inmediato mi “espíritu”. Cargaba también una mochila llena de ropa y cosas personales.
Apenas alcance a preguntarle:
– Y eso, ¿qué te trae de vuelta por aquí?
– Me separé de mi marido.
Debo confesar que aquello me hizo sentir un escalofrío, y le sentí un tono de tristeza.
– Pero ¿Por qué? Digo, si se puede saber. No es obligatorio que me lo cuentes, si no lo quieres hacer.
– Tenia amores con otra mujer mejor que yo, y no solo eso, tiene un hijo con ella.
Era la tristeza que tenia acumulada, y fue tanta que no pudo más y arrancó a llorar. No me quedo otro camino que intentar consolarla.
– Orita quisiera tomar hasta no saber de mí, dijo.
En la fiesta que grabé temprano me regalaron una botella de whisky que tenía guardada en mi bolso, donde guardo la cámara y los accesorios. Procedí a destaparla. Le dije:
– Tengo esta botella de whisky que me regaló un cliente por filmar el matrimonio de su hija; lo único malo es que no hay vasos.
– No importa, vamos a comprarlos en la tasca de allá abajo; es la única tasca que está abierta día y noche, me dijo.
– Ok. Vamos para allá, le respondí.
Agarró su mochila, nos levantamos del banco y caminamos tres cuadras hasta llegar a la tasca donde venden los vasos. Hacía tiempo que no hablábamos tanto y durante el trayecto me contó de su travesía terrible, lo que tuvo que hacer para abandonar al ser que destruyó su corazón y casi asesina su alma; de hecho, ella se vino sin él saberlo.
Llegamos a la tasca y compramos los vasos, además de pedir cigarros y suficiente hielo para la ocasión; esta era prácticamente una cita a ciegas sorpresa con una bella mujer y debo confesar que habían muchos momentos en los que no sabia como reaccionar.
Nos fuimos a la plaza principal de la ciudad; yo calculaba más o menos las tres de la madrugada, aunque el tiempo se va volando cuando uno está con una bella mujer. Y más aun cuando la noche está muy oscura y no se ven las estrellas y hay amenaza de lluvia. Y con el ambiente frío, yo cargaba una chaqueta gruesa impermeable y reversible, pero como no tenia frío y ella sí, se la dí.
Cuando llegamos, la plaza no estaba tan iluminada como en otras ocasiones, estaba a medio iluminar. Nos ubicamos en unos bancos medio visibles que se encuentran al frente de la estatua, y allí procedí a servirle whisky a ella y a mí. No obstante, y a pesar de los muchos esfuerzos que hice para evitar la conversación, volvimos a caer en ella sin querer cuando vimos pasar a una pareja de enamorados a lo lejos, y ella se sintió desolada. Intenté calmarla.
– Zully cálmate. No te me pongas triste porque me vas a hacer sentir mal a mí.
– Lo siento. No puedo evitarlo.
Mientras le sirvo el vaso de whisky y ella me observa cómo se lo servía, ella me dijo:
– Disculpame. ¿Te puedo hacer una pregunta personal?
– Claro que sí, le contesté.
– ¿Todavía yo te gusto?
Confieso que esa era una pregunta que no esperaba, es como en el beisbol, que te ponchan sin tirarle, porque te dejan pasmado. Yo me acababa de llevar un padazo de hielo a la boca, y me hizo tragar profundo, incluyendo el hielo que tenía yo en la boca.
– Sí. Todavía me gustas mucho. ¿Por qué la pregunta?
– Por nada-, dijo.
Sin embargo, no le creí mucho. Algo me decía que ella adivinó mis pensamientos en el hecho que ella me ha gustado toda la vida. Le sentí una leve sonrisa cuando me sintió tragar.
– Te sentí tragar profundo. ¿Por qué?
– Porque me hiciste una pregunta muy sorpresiva. Y tan sorpresiva fue, que me hiciste tragar el hielo que tenía yo en la boca.
Se echó a reir; había logrado al menos quitarle del rostro la tristeza acumulada. Sin embargo, disimulo y le pregunto:
– Mi amor, ¿Acaso soy payaso?
– No, no es eso. Es que me causó mucha risa la forma en que me respondiste.
– Y en qué forma te respondí?
– No sé, así como suave e inocente.
– Voy a responderte así con frecuencia.
Otra sonrisa le logré sacar. Mientras le sirvo un vaso lleno de whisky ví que su cuerpo se estremecía y se erizaba por el frío. Yo me sirvo el último vaso porque la botella se había terminado y me siento a su lado y la abrazo, para que se caliente con mi cuerpo. Aunque tenia mi chaqueta igualito tenía frío, y no entendía por qué.
– Aquí tienes tu vaso.
– Gracias papito.
Con esa respuesta ahora era yo quien temblaba y sentia escalofríos; y ella se dio cuenta de ello y ahora era ella quien me dio un abrazo de esos que nunca se olvidan para que te calentaras mejor.
Trato de reponerme a esa inesperada respuesta y le digo, intentando mantener el equilibrio:
– A tu salud.
– Igual.
– ¿Ya te sientes mejor, mi vida?
– Sí, gracias a ti. No sé qué hubiera hecho si no te hubiese encontrado.
– Yo tampoco.
– No sé por qué eres tan especial. Siempre me has sorprendido con películas y ahora me sorprendes con esta cita y estoy contenta por ello.
– Esto no es exactamente una cita, pero ya sabes como soy. Cada vez que pueda, siempre voy a estar a tus ordenes.
– Gracias mi corazón.
Y me da otro abrazo, solo que esta vez el abrazo era mucho más prolongado que los anteriores. Como premio al haber superado en parte esa crisis, procedo a darle un beso en la mejilla; sin embargo, algo ocurrió que no sé cómo explicarlo aún hoy en día, ella rodó un poquito el rostro y el beso fue a desembocar en la mitad de sus labios. Al mínimo contacto con los labios, me hago el loco y lentamente me aparto, pero en la medida que alejaba mi rostro de ella, ella me acercaba más el suyo. Ahí ya no me cabía la menor duda que esta bella mujer se sentía necesitada de afecto y cariño, y lentamente acerqué mi rostro al suyo y gradualmente le fui dando un beso suave en los labios, y ella me devolvió un beso de fuego que hizo que se levantara mi “espíritu”.
Ya mi boca estaba sedienta de ella, después de ese beso que desenadenó la clamante solicitud de Zully por sentirse amada y deseada.
Lo único malo del asunto (o al menos, creía), es que comenzaban a caer unas gotas de lluvia. Como no había nadie en la plaza ni en los alrededores, nos trasladamos hasta las estatuas, allí dejé mi bolso a la vista en las escaleras de las estatuas donde se colocan las ofrendas florales, y ella su cartera, cubiertas todas por una bolsa gruesa que tenía ella guardada en su mochila, y así se evitaba que mi cámara y sus cosas personales se mojaban. Allí me dio otro beso mientras sentía las gotas de lluvia caer sobre mi cabeza; iba a decirle que nos fueramos a un lugar techado, pero ella me silenció con otro beso largo y profundo, y ante la urgente necesidad de sentirse amada y deseada, pude ver en sus ojos que de alguna manera ella iba a hacer que mi fantasía se convirtiera en realidad. ¡¡Hacer el amor bajo la lluvia!!
Allí comenzó el desenfreno de besos, abrazos, caricias y deseos como si nunca los hubiésemos tenido mientras la plaza era testigo junto con la lluvia de lo que estaba pasando. Nos estabamos liberando de todas las estrictas reglas convencionales que impone la sociedad, no nos importó el lugar, ni las condiciones; solo estabamos ella, la plaza, la lluvia que ya estaba en gradual aumento y yo; en realidad éramos dos necesitados, uno de amor y afecto, y el otro por pasión.
Con mi boca comencé a explorar la suya, a sacar el delicioso sabor a fresa que tenían sus labios, a la vez que mis manos recorrían lentamente su espalda, y liberar discreta y cuidadosamente las espectaculares tetas de la blusa que las oprimía; luego bajaron con mucha sutileza hasta llegar a sus apetitosas nalgas, comenzaron a apretarlas de tal manera que la situación superó el límite de la pasión, después que mi boca recorriera los labios, comencé a besarla en el cuello y se estregó fuertemente contra mi cuerpo, lo cual era un indicio que se sentía bastante abandonada. Quise llenar de amor el cuello para así pasar a otra etapa.
Sus manos apretaban y recorrían todo mi cuerpo; rostro, pecho, cabello, etc; todo lo que ella pudiera acariciar y apretar, incluyendo mi verga que ya estaba tan dura como el hierro.
Al mismo tiempo que mi cara se aloja en las voluminosas tetas, mis manos poco a poco se iban alojando debajo de la minifalda de ella, y cuando ellas empiezan a tantear debajo de la minifalda para acariciar sus nalgas y su corazón, ¡¡me encuentro con dos sorpresas!! No cargaba nada debajo de la minifalda y su corazón estaba recién afeitado.
Habiendo ya llenado de amor, pasión, lujuria y deseo todas las zonas abandonadas, procedí a quitarle un zapato de tacón alto y comencé a besar con mucha ternura sus piernas, y paulatinamente fui subiendo hasta llegar a su corazón afeitado, que ya estaba bastante húmedo y procedí con suavidad a darle la mejor mamada de cuchara que nunca olvidará. Mientras le quitaba la minifalda, comenzó a acariciar y apretar mi cabeza y mi cabello, mientras que sentía las gotas de lluvia en aumento y yo trabajando en su cueva húmeda a la vez que mis mano jugaban y apretaban las columinosas tetas de una mujer necesitada. De vez en cuando sacaba mi cabeza para respirar pero ella me la ponia de nuevo en su caverna, y así lo hice hasta sentir la primera vez que ella acababa en mo lás profundo demmi garganta. Era tan delicioso que terminé tragándome todo el jugo que salía de allí.
La lluvia ya estaba en todo su esplendor, como queriendo impedir que alguien viese el más hermoso espectáculo de amor que estaba sucediendo como queriendo decir que es la única que tiene todos los derechos exclusivos para ser testigo de ese acto.
La cosa no terminó allí. El mismo procedimiento que le apliqué a ella, ella me lo aplicaba a mí ahora. Me quitó la camisa, zapatos, pantalón, etc. Con su voz excitada me preguntó:
– ¿Y tu interior?
– ¿Cuál interior mami? Yo no uso ropa interior.
Aquello creo que la encendió mucho más, porque estaba tan roja que parecía un horno que quemaba todo lo que se le cruzara. Su candente lengua pasó por mi boca, mi cuello, mis labios, mi pecho, en una palabra todo mi ser, hasta alcanzar mi verga que estaba ansiosa de entrar a su caliente boca. Habiendo descansado de esa mamada que le di, nos acostamos en el piso y ella se puso encima de mí. Una vez más volví a clavar mi lengua en su cuchara a la vez que ella clavaba su boca en mi tolete y allí el desenfreno y el deseo se apoderó de los dos, mientras que la lluvia, la plaza y la media luz eran testigos de ese volcán de amor, de esa pasión de fuego que estaba pasando.
Así estuvimos en un inolvidable 69 en el que ella se metía con mucho frenesí mi tolete hasta el fondo de su garganta, y en que ella se vino una vez más en mi boca, que era para mi un alimento dulce, el néctar de la savia de Zully, néctar que nunca olvidaré.
En la misma forma que estuvimos, mientras que la lluvia nos golpeaba con fuerza, ella se montó encima de mí dándome la espalda. Me cabalgó como quiso, tanto con cariño como con furia y así duramos un buen rato hasta que cambiamos de posición. Yo seguía en el piso, pero ahora ella se había dado la vuelta para verme de frente sin sacarse mi tolete de su mojada cueva. En el rato que me cabalgó sentí que se vino dos veces y estaba casi no podía más por tanto movimiento; así que ahora me tocaba a mí hacer el trabajo.
Me paré y la puse frente a mí. Con tan sólo colocarle mi verga en la entrada de ella, el tolete se fue solito por esa húmeda caverna. Nos abrazamos y besamos con tanta fuerza, que habíamos pasado de lo suave a lo salvaje; mientras más duro me mordía, más fuerte le daba. Aquellas embestidas eran para hacerla gritar. Hoy no sé como ella no gritó, porque esa era una embestida bestial. Trataba de buscar su boca con la mía para evitar tantos gritos, pero su boca estaba mordiendo mi cuello tan fuerte que creí que me lo iba a arrancar. En ese vaiven se vino dos veces más.
Decidí descansar unos breves segundos y decidí darle la vuelta para ponerla en cuatro. Ya mi verga entraba “como perro por su casa” como decimos aquí y ninguno de los dos lucía cansado, porque la lluvia nos daba la suficiente energía para continuar; luego me tocó a mí montarme encima de ella, y así estuvimos un largo rato, mientras que ella me apretaba con sus piernas con mucha fuerza. Allí se vino una vez más. Se lo saqué, agarré mi verga, se la puse en sus tetas y comencé a hacerle la paja chilena, como se dice aquí, que consiste en colocar la verga en las tetras de la mujer. Duré un rato mientras le masajeaba y apretaba sus tetas y mi verga introduciendose en el medio de ellas, pero ya me llegaba el momento de acabar; ya no podía más.
Y creo que sin darme cuenta le di algún indicio a ella, porque ella estaba lista para recibir mi material que iba a salir disparado como misil. Se acerca el momento, ella está atenta, aprieto con fuerza sus tetas, se me sale un suspiro de exclamación, es el momento que esperaba para prepararse, y en ese momento, de mi verga salen las vitaminas que requieren el cuerpo, muchas de ellas caen en la boca de ella, otros se riegan en sus tetas, mientras que se traga parte de mis vitaminas, siguen saliendo vitaminas de mi verga, se las riesgo en sus tetas, ella me ayuda, y yo me recuesto a su lado a la vez que me exprime para ver si sale más vitamina. Ya no quedaba ni una gota, casi toda había io a parar a su boca cuando acabé, y otra parte a sus tetas.
Descansamos un buen rato y aprovechamos un árbol bastante mojado por la lluvia que ya comenzaba a disminuir su intensidad, movimos el árbol y nos bañamos jutos allí, como si fuera el paraiso de Adan y Eva, frente a frente, juntos los dos, muy cerca, muy pegados, su pecho junto al mío. Yo todavía no lo podía creer.
Nos secamos con un paño que ella tenía en su mochila, nos pusimos nuevamente la ropa que teniamos puesta cuando nos encontramos y nos dirigimos a la esquina a agarrar un taxi, eran ya casi las seis de la mañana, mientras que la lluvia, ya menuda, se esforzaba por retardar el amanecer y ocultar el más hermoso acontecimiento de amor ocurrido en esa plaza que siempre recordaré. Despues tomamos el taxi con destino a mi casa, donde le ofrecí café y también mi cálida cama para que pudiera descansar y dormir plácidamente; y mientras observaba a la hembra más bella durmiendo y descansando, yo era el vigilante de su sueño, el guadián de su descanso, y el precursor de su nueva faceta en la vida.
Nunca logré nada serio con ella, sin embargo, me siento satisfecho de haberle dado un motivo de enfrentar la vida. De vez en cuando me llama, y estamos en contacto aunque estemos lejos, separados por ciudades y klómetros; siempre nos unirá la experiencia vivida en la plaza, independientemente donde estemos, siempre estaremos en el corazón de cada uno. Ella es mi primera experiencia fuera de las cuatro paredes ordinarias y aburridas de un hotel.
Una calida mañana en la playa
enero 26, 2010 by admin
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Hola, soy Luis nuevamente, en esta ocasión vengo a contar una historia un poco diferente. Voy a contar lo que me sucedió con Linda. primero que todo vamos a describirla, es bajita, piel color canela, pelo castaño y rubio, un rostro hermoso con unos labios sensuales, unos senos pequeños pero firmes, una cinturita finita y unas caderas que si bien no son muy anchas si van perfectas con su cuerpo. en fin una mujer demasiado bonita y sensual.
Son las 10:17am, yo estoy en casa cuando recibo una llamada de Linda, ella me pregunta si la puedo ir a buscar, que esta aburrida y quiere ir a la playa. yo acepte de inmediato y me puse unos pantalones cortos y una t shirt color blanca. como a los 10 minutos llegué a buscarla y nos fuimos juntos a la playa. ella me comenta, que necesita despejarse la mente y que no me puede contar lo que le sucedió por que es muy personal. En menos de 10 minutos llegamos a la playa, cuando nos bajamos del carro, observo que ella tiene una bata algo normal, de esas que llegan hasta las rodillas y tienen un osito dibujado al frente, pero una vez llegamos a la arena y ella me dice que necesita a tirarse al agua y se quita la batita, a mi casi me da un infarto. tenia un diminuto bikini de dos piezas color blanco con florecitas rosas, pero que era tan diminuto y ajustado, que era como tenerla desnuda frente a mi. entonces yo le comente, que ahora yo también necesito tirarme al agua y ella se ríe entendiendo por que lo dije.
Ambos acomodamos las cosas y seguimos hacia el agua, estuvimos un rato conversando y hablando de las pocas personas que se encontraban en la playa, ya que solo había unas 7 personas y estaban concentrados en el surfing. Comenzamos a jugar de mano y en uno de los movimientos a ella se le sale el pezón izquierdo, yo al darme cuenta no sabia que hacer, si decirselo o quedarme observando, total nadie mas se iba a dar cuenta, pero luego de pensarlo unos segundos, se lo digo de forma jocosa, le pregunto si me esta invitando a beber, ella al principio no entiende por que yo lo digo, pero solo la señalo y entonces se dio cuenta de por que lo decía, de inmediato guardó su hermoso pezón y me miro algo avergonzada. yo le digo que se tranquilice, que es algo que pasa y no es nada malo, que al contrario es algo muy bueno para mi. Ella se sonroja. Yo le respondo, que ella sabe lo mucho que ella me gusta. Ella me pide que cambiemos el tema y yo la complazco de inmediato.
Linda me dice que quiere ir un rato a tomar sol a la arena y yo la acompaño. Lo que a mi se me había olvidado era la increíble erección que yo tenia. yo trato de disimularlo, pero ella se da cuenta y me dice que no pierda el tiempo, que hace rato cuando estábamos jugando, ella se dio cuenta de mi erección, ahora el avergonzado soy yo.
Ambos nos acostamos sobre la unas toallas ella boca arriba y yo obviamente boca abajo, en un intento de seguir ocultando mi erección. Ella me pregunta si no me molesta estar así en publico, a lo que yo le respondo que es algo que no puedo evitar y que cosas peores he hecho en publico. Ella intenta sacarme información sobre lo que había echo y yo le digo que no se lo voy a decir, por que yo no voy a tirar al medio a nadie y mucho menos a mi. Seguimos hablando de otros temas, aunque de vez en cuando el tema del sexo regresaba.
Luego de alrededor de media hora, Linda me dice que quiere ir a caminar, que si quiero acompañarla, le digo que si. Cuando nos ponemos de pie y la miro, noto como a diferencia de antes, ahora se le notan los pezones parados y mucho, y les aseguro algo, no hacia frío. Salimos a caminar cada vez mas lejos de la poca gente que había, al punto de que al mirar hacia atrás apenas se veían del tamaño de una hormiga. Ella me dice que si podemos meternos al agua nuevamente, yo le respondo que conmigo no hay ningún problema. Ya dentro del agua y donde nadie nos veía, ella me confiesa que se siente mal, ya que se siente algo excitada, que cuando se le salió el pezón, se sintió rara y después al confirmar mi erección, que eso la puso mal. yo no le digo nada, solo le robo un beso en la boca. En un comienzo ella no me respondía, pero luego de unos segundos ella me respondió el beso y comenzamos a besarnos como si quisiéramos comernos uno al otro.
Así besandonos, ambos seguimos besandonos dentro del agua, cuando de momento yo siento su mano en mi cintura y se que esta buscando algo, mete su mano dentro de mi pantalón y agarra mi ya muy erecto bicho y comienza a sobarmelo y a masturbarme, luego yo con mi mano echo un poco hacia el lado su diminuto bikini y comienzo a sobarle el crítoris, y luego le meto dos dedos por la chocha y nos estamos masturbando mutuamente, mientras aun nos besamos entre gemidos, yo con la otra mano me bajo un poco el pantalón para que ella pueda hacermela con mas facilidad. De momento yo siento que ella me suelta el bicho y me saca la mano de su chocha, siento como dentro del agua, ella pone sus piernas rodeando mi cintura y nuevamente me agarra el bicho y siento que lo que esta haciendo es acomodarselo en la entrada de su chocha y se lo va metiendo poco a poco, hasta que ya lo tiene todo dentro, ella me abraza, me comienza a besar el cuello, mientras mueve las caderas.
Ahí estábamos los dos, teniendo sexo dentro del mar, ambos gimiendo sin parar con los ojos cerrados. Al cabo de varios minutos, yo le digo que me suelte, ella sorprendida, por que no entiende por que, ya que esta gozando mucho, me obedece. Yo, ahi mismo, le doy vuelta y ella entonces entiende. La levanto, un poco la pongo a la altura de mi cintura, ella se inclina un poco hacia el frente, yo la acomodo y se lo meto desde atrás en su chocha y ella comienza a gemir nuevamente. Cuando le digo que mire hacia el lado, y ella lo hace, ve que en la arena hay tres jóvenes, mirandonos y masturbandose, quien sabe desde cuando estaban ahí. Ella al verlos, se excito mas y comenzó a gemir mas duro, mientras movía mas rápido las caderas. Yo le suelto el top, dejando a la vista de los jóvenes los hermosos senos de Linda, mientras ella comienza a acariciarselos, a apretarselos y a pellizcarse los pezones… mirandolos a ellos. Ella me dice que nunca se había sentido mas bellaca. Ellos al ver eso, no aguantaron mas y se fueron viniendo uno tras otro. Ella comenzó a gemir mas, mientras los jóvenes se fueron al acabar.
Linda me dice que quiere terminar sobre la arena y ambos vamos hacia al orilla. Me pdió que me acostara boca arriba y una vez lo hize, ella se sentó en mi cara. Yo de inmediato comienzo a chuparle la chocha, mientras ella se inclina y me mama el bicho como si fuera fuera a comerselo: yo le aviso “me voy a venir” y ella “no me importa” y me lo sigue mamando.
Ya no aguanto mas y se la dejo de mamar, pero le meto dos dedos y de inmediato, ella me lo suelta y me vengo sobre su cara, mientras yo sigo dandole dedo. Entonces le meto un tercer dedo y ella comienza a gemir mas y mas, hasta que siento que se viene en mis dedos. Solo se acuesta a mi lado y nos quedamos mirando el cielo…. mirando el cielo.
Luego otro día hicimos otras cosas, pero eso será para otra historia.
En el ciber, sabiendo que quizas alguien observaba
enero 16, 2010 by admin
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Hola : Mi nombre es Angel y les quiero contar una historia veridica. Ocurrió hace como 3 meses en un Ciber.
Soy de Mexico, por obvias razones no diré de que región ya que ocurrió con una chica a la que quiero mucho.
Saliendo un sabado de un restaurante despues de desayunar con ella, que es una chica de estatura media, complexion delgada, muy sexi, bien dicen que las cosas buenas vienen en envases pequeños, pues es una delicia de mujer.
Fuimos a un ciber a realizar unos trabajos que teniamos pendientes que a ella le urgia entregar, entramos al ciber la que atendia era una señora de edad. Escogimos uno privado ya que al llegar no habia nadie y la señora dijo es la que tengo encendida.
Entramos nos pusimos a checar su trabajo ella sentada en la silla y yo para a su lado, la verdad yo tenia malos pensamientos ya que ella iba con una minifalda de mezclilla que hacia ver sus hermosas piernas bien formadas ya que ella pertenece a un grupo de danza.
Al observarla los pensamientos lujuriosos me excitaban cada vez mas, que empecé por besarle el cuello y acariciarle la espalda ella me decía, no vayas a empezar estamos en un lugar publico.
Y la verdad eso me encendia mas: saber que era un lugar publico. Poco a poco fui besandola hasta empezar a acariciarle los pechos, una mano fue descendiendo hasta llegar a sus piernas y empezar a tocarlas y subía y bajaba. Al principio, de negaba, no hacía ningun gesto hasta que al llegar sus bragas y pasar mis dedos por esa rajita dio un pequeño suspiro y acto seguido empezo a besarme en la boca. Nuestros labios se apresionaban cada vez mas como queriendo expresar todo lo que habia aguantado por tantas caricias, y empezo a acariciar mi pene por la parte del pantalon, y yo bajando más mis manos empece a introducirlas por debajo de su falta y acariciarles los gluteos, que son redonditos, y tambien la entrada de su vagina que ya empezaba a fluir liquidos.
Tanta era la excitación que empezó a dar pequeños gemiditos a los que callaba besándola, nos detuvimos un momento porque escuchamos que llegaba gente al ciber, eso como que nos encendía mas, tratamos de controlarnos pero yo me saque el pene a lo que ella respondió: !No, no lo saques porque me excitaras mas¡, y no quiero que el olor a sexo empiece a sentirse,… le dije que me besara y al principio de negaba, pero después empezó a darme unos besos en mi pene hasta que después empezó a chuparmela, eso ya me tenia a mil y sentí que casi ya me estaba por venir ya que todo el ambiente era excitante, saber que tal vez alguien nos observaba o nos podrían cachar.
Le dije al oído que se detuviera, porque podría ocurrir un accidente a lo cual con una sonrisa hizo caso omiso, pero después se detuvo, me metí el pene en el pantalón, pero estaba encendido y ella igual, ya que seguía acariciándome el pantalón, me dijo siéntate mejor, ya me canse de estar sentada, dijimos que nos tranquilizaríamos pero le dije que se sentara sobre mi y le subí la minifalda y empezamos a frotarnos ella empezó a gemir mas y mas y después echo su espalda hacia atrás y me dijo con un suspiro ya ya me vine y esto esta oliendo a sexo, nuestros aromas es mas fuerte, y nos detuvimos.
Nos controlamos, esperamos unos minutos y salimos del privado, ella se adelanto a comprar un agua y yo pagaba la hora del Internet, la alcancé en el auto, y nuestras miradas decían vamos a otro lado a terminar esto…
Con una sonrisa de picardia y de complicidad nos marchamos a un lugar mas solitario… al fin el primero me había costado 10 pesos la hora.

