Mi mujer por fin llego a acceder probar otro hombre en la cama

abril 12, 2012 by admin  
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Bueno somos pareja ya mas de 6 años y trabajando en una disco yo,conoci a mi mujer a sus 18 años cuando aun finita delgada,Anita andaba de la mano de un amigo,con su espingada figura y su ropa pegadita mostraba su bien redondito trasero y con sus picaros ojos la hacia una mujer apetecible… cada domingo ella venia a la disco donde trabajabamos a esperar que mi amigo jorge termine su labor y nos poniamos a tomar luego con otros amigos comunes.

ella bailaba bonito y sensual la salsa,y movia su trasero como las diosas,junto a su delicado rostro encandilaba a los presentes, eran aun enamorados y con unos tragos conversabamos amenamente con los demas amigos, y al rato de otra mesa en la disco,salia su hermana y le decia a mi amigo jorge, bueno chicos ya me voy cuidamela a mi hermana y mandala a la casa ni bien amanezca,eran 3 de la mañana, un buen rato seguiamos tomando y saliamos de la disco y en la puerta de un hostal ,nos despediamos y ellos subian a descansar y que cosas mas.

pasaron unas semanas mas y un buen dia terminaron,es que el era casado y no queria dejar su familia… la deje de ver par de semanas y un dia vino a la disco a bailar ella con su amiga, mi amigo jorge me decia al oido , tu le gustas richard me lo ha dicho anda sin problemas buscala, yo me sonrojaba porque me lo decia aquel amigo que hace poco los veia abrazados, pero ellos habian quedado como buenos amigos, aun asi no me animaba a buscarla…al rato el mismo jorge la habia traido a nuestra mesa, y hablamos amenamente casi hasta amanecer,jorge se despidio y nos dijo,chicos no pierdan tiempo y casi a jalones nos saco afuera para caminar la misma ruta hasta el hostal donde antes acudian para el despedirse ahora… nos hizo reir esta situacion,y bueno el deseo estaba en nuestras caras al maximo,asi que muy nerviosos y excitados subimos al hostal, y la verdad todo ese ritual de un enamoramiento que yo pensaba realizar hasta llegar a un dia robarle el primer beso como se estipula normal,lo habiamos saltado,y ya entrabamos a un cuarto de la mano,….. ni bien cerramos la puerta ya nos empezamos a devorar y decirnos juntos cuanto deseabamos este momento fue algo magico,su cuerpo tan angelical tan joven y terso con el aroma tan perfumado propia de ella, me hizo saborearla cada centimetro de toda su piel, y desnudos entregarnos al primer placer, aunado al trago hizo que el primer polvo sea una explosion de deseos…… los besos muy largos y tiernos llenos de amor,luego del polvito hizo que nos confesaramos ambos cuanto deseabamos estar juntos…..alli ya ella me confesaba que jorge habia sido su amigo pañuelo de lagrimas,pues, 2 semanas antes de conocernos recien salian y luego el le confeso era casado y le deseaba lo mejor a ella, muy buena persona jorge, le agradezco .

despues de ese dia,andabamos orgullosos por las calles, saliamos al cine, y todo lado muy contentos ana y yo… nuestra relacion habia nacido con sexo y en eso lo basabamos para seguir alimentandolo, los hostales eran nuestra segunda casa, y nos amabamos con harta pasion…… y bueno, luego de un mes yo pensaba la manera de decirle a ana, que no solo su linda cara me gustaba sino tambien su rico culito me tenia loco desde que la conoci y ahora que ya era mia, y tan cerquita a disposicion ese rico trasero que muchisimos deseaban en la disco, pero se lo dije,que tenia el culo mas rico que habia visto y deseaba ya hacerlo mio, me dijo, que le de un poco mas de tiempo, y nos besabamos y haciamos el amor rico,…y poco a poco ya me permitia meter mi lengua y saborear ese rico trasero tan virginal y apretadito se veia,aunque luego que ella me contara que jorge era su paño de lagrimas porque estuvo con un señor mayor que ella llego a amarlo,y estuvieron 4 meses saliendo, luego de esa historia me venian dudas de si aun era virgen ese culito,aunque me reconfortaba el hecho de ella que era muy drastica en negar dar la cola,y un dia me confeso que tenia miedo (yo me dije uy creo que la han probado),en esas epocas era muy celoso aun.

hasta que un fin de semana la invite de viaje,salimos 8 horas de lima a una ciudad bonita, paseamos y en la noche fuimos a bailar,tomamos,ella estaba alegre, muy amiguera,bailaba por aqui por alla en la disco,…. luego venia a mi mesa mas mareadita,la disco estaba abarrotada, pasaba que todo el mundo queria invitarla a bailar y le invitaban trago harto,estaba con un vestidito de tela muy delgada y tan pegado a su cuerpo que escandalosamente mostraba a sus nalgas muy voluptuosas, que la hacian una flaquita muy deseada…. un buen rato no venia y fui a buscarla, y en el mar de gente la vi bailando muy apretaditos con un señor que la pegaba a su cuerpo y su mano estaba en su culo, y ella embriagada dejaba posarse,me di cuenta que el trago la hacia indefensa asi que molesto me la lleva al hotel y la castigue la puse en 4, y con un poco de saliva se la meti en el trasero, yo tambien estaba mareado y sus gritos se ahogaban con mi peso que su boca aplastada al colchon hacian sus gemidos de dolor tan excitantes,estaba yo amargo pero feliz de estar rompiendole el culo a anita, nos quedamos ya dormidos hasta mediodia porque ya habia amanecido en la disco.

luego de ese dia yo me sentia ya el mas feliz del mundo,ya era dueño completo de ella,ya no me importaba que los hombres se salieran sus ojos al verla por la calle… y cada mes le abria el culito y era lo mas rico que habia probado, ya luego era una vez cada 3 semanas, siempre le dolia …Estuvimos un año felices y un dia la tentacion aparecio,su amiga stefani andaba con ella y me hacia ojitos,ana se molestaba y pensaba que algo pasaba,y asi empezaban las discusiones,ana tambien me hacia molestar porq muy coqueta se ponia a conversar si alguien le hacia el habla,….nos dabamos celos, tanto asi que una vispera de año nuevo le dije,vamos ANA de viaje 2 o 3 dias,ella me dijo,anda llevala a stefani pues, me hacia escenas DE CELOS que me hartó y le dije,si eso piensas, chau y me fui. viaje porque tenia un evento de fiesta fuera de lima.

No pense que Ana lo tomó como el fin,llegue el 3 de enero y la busque a su casa y no estaba, solo su hermana me dijo que la fiesta de año nuevo fueron a la disco,y que ella se retiro y dejo a ana tomando con un grupo de amigos en una mesa y la mayoria eran conocidos bailarines…. me preocupe y fui por la disco,nadie supo dar razon si la vieron, solo una vendedora de golosinas me dijo que la vio salir con un chico mayor pero chato, mareados.Pasaron 2 dias mas indagando me dijeron que entre los bailarines se celebraba un cumpleaños de un tal Miky que yo conocia mas o menos,de años,el tendria sus 35 años,y paraba en las discos porque tenia fama de seducir chicas y llevarlas a la cama. Me dijeron que ese dia ana bailaba con su grupo y se sento junto a el y tomaron muy alegres,toda la noche.Al final salieron con rumbo desconocido. Yo no aceptaba que mi anita sea capaz de irse con otro, algo malo habra pasado pense, fui donde su amiga stefani y ella muy tranquila me dice, oye richard que no sabes?, ana esta viviendo con el chato miky, no le crei tal respuesta a boca de jarro, me dijo ella, te demuestro y con un taxi bajamos en casa de miky, ella toca la puerta yo me escondo en la esquina a 5 metros,sale un hombre su hermano y escuchaba le decia estan por el mercado,se despide y stefani me dice – escuchaste cuando pregunte por ana y miky, que dijo su hermano? – le dije – no estaba seguro, en eso stefani saluda a un chico de ese barrio y le dice,amigo no has visto por aqui a miki, el sujeto le dice , por el mercado lo he visto con su chibola q esta fuertaza, ah esta con ana le dice stefani, – si con ella, es una flaca simpatica trigueña de buen poto,que esta con un shorcito fucsia y blanco y un dragon atras (ese le compre),– ah ya gracias dice stefani, y el chico responde, — que la va soltar miki si la tiene todo el dia en su cuarto full sexo, es rica pues y esta que se sadiquea con la chibola,…..mas de 5 dias que la tiene en su cuarto…..ufff me dije, pobrecita,nos fuimos,… Stefanie me dijo,ya olvidala, estoy yo, la verdad anodadado me fui a tomar con ella y terminamos haciendo el amor, y como se parecia a ana, claro stefani tenia un culito chico,pero me lo dio el primer dia que tiramos… me quede prendado de ella, estuvimos 3 dias en un hotel harto sexo tambien, era muy caliente ella,me saco a ana de la cabeza esos dias, fui con ella a la disco el finde semana y la señora vendedora me dice, ana estuvo aqui con el chato ya se fueron, y entré de la mano con stefani, …. a la sgte semana ya sabia q a ana le contaron yo andaba abrazado con stefani, y ana tambien lo hacia con miky,pero no nos cruzabamos en la disco,siempre se iba temprano….

ya habia pasado casi un mes,y Ana habia vuelto a su casa, fui a buscarla y sale miky molesto, no esta me dice (habia venido a llevarla a una fiesta o a un hotel)…..me fui a la esquina y aparece ella a los 5 minutos, para esto miky sale con amenazas,porq nos ve conversando y dice voy a la casa a traer un palo, se va corriendo y le digo — ana te vas a quedar con el??’ — me dice — no se, estoy confundida….. y la jalo de la mano y paro un taxi…. pasamos agachados por su casa , no la deje pensar y la lleve defrente a un hostal, con un poco de colera y arrechura le hice el amor, alli nos deciamos cuanto nos extrañabamos, mientras nos veniamos en un orgasmo tras otro, yo sabia que iba a tenerla una hora y dejarla con mi sabor … le mordisquee las nalgas deje mis labios alli, y saboree ese culito con mi lengua , y se la empuje casi seco por el ano, la hize sufrir, se quejaba,pero estaba contenta de sentir mi pinga,ella me decia termina tambien con stefani, estaba celosa, que ya estaba enamorandose de miky y justo a tiempo nos vimos,….estuvimos 2 horas sudando y culiando,hasta que sus hoyos ya rojos,indicaban buena faena, me prometio que iba terminar con miky,igual yo que me vaya a dar mi despedida con stefani,mientras ella recogia sus ropas donde miky, le iban a dar su despedida,y a los 2 dias ya estabamos nuevamente juntos, y juramos no separarnos….

Ahora a los años bromeamos de esa noche,y es bien reservada porque yo se que luego de CULIARLA en el hostal,ella volvio a su casa y miky lo esperaba molesto y se fueron a su cuarto de el, me imagino le habra dado tambien un buen castigo,y de hecho habra sentido el olor de mi semen muy dentro de ella por todo lado y hasta bebio medio litro mio,pero igual ansioso espere su llamada y a los 2 dias ya eramos nuevamente el uno para el otro…Pasamos 3 años muy felices y otro año mas ya olvidando todo lo malo,y mas bien nos volvimos mañositos, empezabamos a explorar cosas que no precisabamos, veiamos pornos de sexo entre 3 o 4 personas, la miraba y la alucinaba a ella,ana se daba cuenta y me decia , mañoso, yo le decia – bah te haces la puritana y ana decia– y tu bien con la stefani no??– y yo respondia — y cuentame tu luna de miel con miky…. y nos matabamos de risa y se avergonzaba…. pero alimentaba mi morbo de q algun dia me cuente las cositas ricas q probo….. para esto yo si le contaba q hacia con stefani esos dias, — ana me decia — se ve que la has tenido bien afinada…. yo le decia — lo justo pues amor y tu tambien matine vermouth y noche y se reia. Otro dia viendo porno y tirando me preguntaba y que tal es la flaca stefani en la cama, me han dicho es brava con su lengua– le dije — ella me dejaba sin leche, por lo menos un polvo y una mamada diaria, es licuadora me gustaria aprendas a culiar como ella….– y ana decia- ah entonces era verdad lo q comentan los chicos del barrio, todos se la han comido — me hizo sonrojar ana jajaja. Pero ana me preguntaba mas detalles, como se lo hacia, si le habia roto el culo — le dije todo, si amor desde el primer dia me solto el ano, y su conchita es succionadora,me ha hecho gritar de placer stefani, es una cachera, y le decia y tu mi amor cuentame tus sesiones, y ella si no soltaba prenda, solo decia , ay aburrida tomando todo el dia tirados en la cama, desnudos, y la mama del miky llamaba solo para comer….. yo me decia vaya tienes para contarme mucho,pero ella lo minimizaba , decia que mas paraban descansando porq la hacia tomar mucho, y yo replicaba- pero mi amor, todo el dia desnudos en la cama, habran roto colchon de tanto culiar, — me decia ay no como crees…..me daba besitos y cambiaba de tema….otro dia ella empezaba -y dime stefani te daba placer ?? — LE DECIA MUCHISIMO AMOR, –y te gusto su colita?? — le dije — si me hice vicioso de darle por su culito …. — ay pero cual te gusta mas ??? — le digo — ana el tuyo lejos pues amor…… y yo le preguntaba al oido — y miky se habra sadiqueado con tu culo, si tiene fama de emfermo de sexo anal que no deja nada sano, — ella me decia –ay como vas a pensar eso , el me ha respetado la colita, si eso es personal para la persona que quiero,igual nunca voy a besar otro pene que no sea del que quiero… y yo le decia — mentirosilla — y se molestaba…. Hasta aqui no entiendo a las mujeres, yo creo que lo logico es que Miki conocido por sus amigos por reventarles el culo a todas las mujeres jovenes como adultas,ya que se mete hasta con mujeres de 40 años, haya respetado el culo de anita, si eso es lo que a cualquier hombre obsesiona al conocerla,encima la mareaba y ana con tragos es obediente y no pone ninguna resistencia,….todo el dia desnudos, durmiendo me imaginaba yo que la agarro descuidada y facil se lo mete y caballera ella solo moverse…encima ella dijo, que se habia enamorado de miki, que quiere decir eso??? bueno me hacen ver su punto de vista, le habra roto el culito??

al final, igual pues ya da,pero me gustaria algun dia me cuente la historia completa solo pa alimentar el morbo….. mas bien, desde alli hace ya un año, me vino el morbo de ya no imaginarla sino verla a ana, disfrutar de otro hombre,y liberarme de celos que sentia en ese tiempo,y ya estamos seguros ambos que nunca vamos a alejarnos.

Ella se dio cuenta q de manera sutil, le decia que nuestra relacion se va alimentar mejor,si exploramos la mentalidad open mind,y que asi ya mis celos han pasado y mi confianza hacia ella va ser maxima,porq asi haya intimidad con otra persona, nuestro amor es mas fuerte y la complicidad es de ambos. me decia – eres loquito jeje….

Para esto conoci un amigo,edy que me brindo su incondicional amistad, era joven, casado y que conocia algo del modo de vida de parejas de amplio criterio que me podia ayudar si estaba seguro de un trio con mi mujer. le dije si, que mi mayor preocupacion era el que ana,deje de ser bien pasiva en la cama,ya que aprendio del sexo con poco de sentimientos, por el ambiente de las fiestas, solo un rato de hostal y nada mas,y que era algo frigida o dificil de calentar,por su caracter de muy sumisa, es que solo veia en el sexo el abrir las piernas y olvidarse de las caricias precoitales,la felacion,cunnilinguis,69,etc… me decia que le aburria, pero de a poquitos avanzaba lento cada año.Yo estaba decidido a que conozca mas del sexo verdadero e intenso,y ella no creia que las mujeres llegan a expresar sus orgasmos hasta con gritos,por eso ella me decia en un hotel,uy como gritan las mujeres,yo le decia , asi es lo normal ana, mis ex chicas todas jadeaban y gritaban asi, y me decia ella – ah me falta botar esa energia porq ella se viene pero de manera casi silenciosa jejeje, pero si es muy cariñosa.

y asi a edy le conte que yo tambien me excitaba rapido,porq ana me hacia desearla y me venia rapido,ella disfrutaba sacarme la leche lo mas rapido posible, y yo tratando de evitarlo, era como un juego que nos divertia.Pensamos varios planes y en una disco le presente, ella cuando estuvo con tragos, se le pego,y edy me dijo sintio su trasero y habia quedado prendado de ella, queria ya atravesarla. Al rato se despidio y ana me decia, estaba simpatico el chico que podria ser un polvito y se reia…..ya habiamos avanzado el primer punto. Luego de 2 semanas Ana solita me dice,cuando salimos con edy,y volviamos a salir,una, 2,y varias veces,se hacia la tonta pero sabia q estaba siendo seducida y que yo lo permitia alegremente,ella bailaba con edy,se abrazaban pero nada mas, de alli nos despediamos. Otras veces incluso ana queria seguir tomando con el, y lo llevamos al hotel pero ya ella mareada se quedaba dormida y edy me decia, asi no es bueno hacerlo,hay que esperar otro dia y hacerlo casi sanos todos.

Ya habian pasado varios meses y edy tuvo paciencia,muy loable su amistad,lo bueno que ella ya le tenia confianza,y una noche saliamos de una disco y la seguimos en un hotel,pusimos una porno justo de trios se trataba, ana tomaba y miraba la porno y callada se sentaba al medio de ambos, ya yo sacaba conclusion que su conchita pedia a gritos a edy ,dejaba que ella se queme la cabeza,conversabamos de otros temas con edy y en eso Ana se le sento en su falda, edy estaba al fierro pero yo ya sabia que no queria asi borrachitos, dejamos que ana alucine pero el vacilon o lo que dio risa , fue que ana se acomodo conchudamente y le puso todo su culito encima de su verga y se levanto y dijo – asu es grandazo y le miraba el jean, nos reiamos duro, y ella seguia tomando mas vasos llenos, al final se quedo dormida y se fue edy, pero antes la desnudo , y quiso verle su conchita y culito, me dijo asu hermano parece conchita de niña, sin vellitos,rasuradita,y al darle vuelta me dijo, ala mierd con razon te tiene loco ese culito, ami tambien me tiene arrecho, ojala sea algun dia mio dijo edy — le dije — quieres probarla hoy?? – me respondio me daria pena agarrarla asi, puede avergonzarse y no querer verme, bueno pero le dio un beso en el culo jaja…. se fue al baño a orinar y salio mostrando una verga grande , me dijo , tu crees esto le entre?? — le dije se muere, y nos reimos. me dijo, por eso la ste vez ya la agarro sanita vas a ver.A los 10 minutos que la empeze ya a besarla, se levanta ella, y empieza a mamarme la pinga, luego la sopeo su conchita y ana me dice– donde esta edy traelo quiero que me meta su vergaza – le dije – se fue, y ella me repetia — traelo por favor… le dije amor ya se fue..pa la otra diselo sana….y tiramos como locos, se imaginaba ya a edy poseyendola, yo la calentaba diciendole – asi vas a gozar la pinga de edy — si si me decia quiero su verga. y quedamos rendidos.

No paso 2 dias y almorzando me dice ana, deseo a edy, le dije pa cuando??? — ahorita…. sali a llamar a edy y en una hora estabamos en un hotel – cuando edy entro al cuarto le dijo a ana– hoy culiamos a fondo—y ella se puso roja y muy nerviosa, yo me rei y tomamos un vino pa calentar la cosa, y edy dijo,bueno pues, nos desnudamos y empezo a sacarse la ropa,hasta quedar en calzoncillo,ella corriendo de la cama se fue pa la ducha , me dijo voy a bañarme y vuelvo chicos, .– ya anda amor apurate le dice edy,…yo calladito jeje.

Ya la ducha estaba apagada y ella me llama, para q la seque, estaba nerviosaza, se moria de verguenza, le dije – amor ya estamos calatos edy y yo esperandote, – si pero tengo nervios, que dira el?? ….

le dije que va decir edy pues que te quiere culiar… – ay no seas asi me decia — le dije — te voy a ayudar y la seque con la toalla, y me vine pa la cama pero me traje toda su ropa y la toalla….. ella me decia , ay richard ven mi ropa….. – ya ven amor de una vez le dije — la deje calatita en el baño y no se atrevia a venir a la cama….. edy se levanto y camino al baño y ella dijo …ay edy q palta, la vi su cuerpo tan fragil y delicado en los brazos de edy que es alto,y cargada, la traia y la puso en la cama, y nos fuimos encima de ella….ella cerraba los ojos, edy se fue a su boca a besarla mientras yo a su conchita a meterle lengua,se empezo a calentar ella, edy me dice te cambio y se va a su conchita a meterle lengua y yo voy a su boca pero con mi falo paradito,los sonidos que hacia edy con su lengua en la conchita de ana eran estimulantes,ella jadiaba a cada lenguazo profundo, mientras me lo mamaba tiernamente…. entonces en ese momento mi cabeza estaba llena de incertidumbre porq ana me mamaba la verga, yo me decia “seria expectacular si ana aceptase la pinga de edy en su boca”, yo estaba seguro que no iba aceptarlo porq siempre en la cama ella se mataba diciendome que nunca habia mamado otro pene e,igual que su culo no ha probado otro miembro, y yo le decia, ya ana normal si lo has hecho, pero ella decia– de verdad papi como voy a hacer eso, pero yo me sonreia y me decia , pobrecita piensa que es lo mas pecaminoso.

Cuando ya mi pene toma su tamaño maximo y bien erecto, ella lo seguia chupando con los ojos semicerrados,y con una seña le indico a edy q traiga su verga a su boca, y el no me entiende, Ana miraba medio sospechosa y edy q seguia sin entender, le dije trae tu verga aqui , y no quise ver cuando edy se salio de besarle la conchita a ana y se dirigia a su boca con su pene recien engrosando,yo aun seguia con el pene dentro de su boca y ella me miraba tratando de decirme algo, ya cuando vio en su cara la verga de edy, no quise ver y saqué suavemente mi verga y espero a ver si deja entrar la de edy,……………………. pasaron fraccion de segundo que parecia eternidad y cuando bajo la mirada, ya sus ricos labios deguian la verga de edy, y en segundos empezo a crecer y ponerse roja y dura,Ana decia asu q miedo edy eso no me va entrar, seria unos 18 cm su verga, y la mia de 15 y ana maximo habia probado solo de mi tamaño antes, por eso se estremecia de nervios, cuando le saco la verga de la boca ayudo a edy a abrirle sus piernas y el se meta entre ellas, ana se pone tensa y le digo relajate amor , edy le pone la cabeza del pene y avanza, ana jadea y lanza un gemido ahogado, y un auuuu que indicaba la entrada del pene de edy.ya era suya y ana bien abrazada de el, le decia despacito edy y ya a los minutos su conchita ya acogia LA VERGA MAS RELAJADA SE VEIA COMO SE HACIA SITIO CADA ENTRADA QUE EMBESTIA,ya ana empezó a sentir otra clase de emociones, me cuenta ella que la verga era mucho pa ella esa primera vez le ardia y a la vez sentia placer, yo me fui a su boca y asi estuvimos buen rato amandola,y luego edy la cargo y la paseaba por toda la habitacion bien ensartada, ya jugaban y se besaban, le decia cosas q la hacia reir , la veia ya feliz a anita,luego la puso en perrito y la bombiaba mas rapido, la llevo ala esquina de la cama, luego su cabeza colgaba y saco de su vagina y le metio la cabeza a su boca la hizo atorar le hizo mamar sus bolas ,era algo que impactaba verla hacer todo eso pero arrechante, luego la puso al hombro y la hizo lanzar un gemido de placer ,….. estaban piel a piel porque edy me lo habia pedido de meses atras ya que trabaja en medicina y cada 3 meses me mostraba sus analisis medicos todo ok,y asi cuidaba su familia tambien,es por so que sus fluidos de ambos salian de la vagina de ana, y ella lo disfrutaba…cuando exploto edy dentro de ella , luego de un frenetico bombeo, ella jadio mas y mas, y quedaron enganchados buen rato cansados, y el salio luego, y me mostraba su conchita totalmente roja y le decia anita esta si es tu primera vez de recibir una buena pinga y ella sonreia feliz,…ya no me duele decia ella valiente jeje, y mas excitante fue ver su conchita con un espeso liquido blanco que manaba en cantidad para afuera y latia su conchita, edy decia que se habia guardado 2 semanas sus bolas llenas de leche , totalmente de leche estaba ana, y ella relajada y feliz lo mas importante.edy al lado de ella acariciandole los pezones, relajado y ella me pide la bese, y nos metimos unos lenguazos ricos, mientras la pinga la tenia dura , yo pensaba asu que ahorita esa boca habia probado la pinga de edy y con algo de jugo pucha, sera normal pense jeje, y ella me pide por favor amorcito metemelo , le intente decir que se vaya a lavar a la ducha , pero se iba enfriar el encanto, ella me rogo, y pues, su cavidad totalmente enlechado se enjugo con mi verga y entre, los olores de excitacion se sentian en el ambiente y a ella creo la elevaba al cielo,cada empujada se escuchaban especial porque la leche aun encajada con mi verga hacian un sonido arrechante y me ponia meloso mi vientre y su vientre de ella, sigue sigue me decia edy,….me levanto la arrechura y rapidamente se me venia la leche, me sali y me fui a su boca, ana abria la boca y lo recibio, para yo explotar en sus delicados labios muy dentro, edy se quedo amocionado y le decia toma todo mi amor, igual vamos a hacerlo okey, ella sonreia y todo su rostro,su cuello, pechos estaba embarrada de leche, y edy sacaba el jugo de su concha y la pasaba por su barriga , su boca, orejas , ufff fue loco….ella decia ay no hagan locuras jeje…. habiamos ensuciado la cama,edy seguia jugando con ella, y la llevaba pa la ducha,yo descansaba mirando al techo…. escuchaba como el chapuzon del agua la hacia reir el la bañaba delicadamente y no pense que en 5 minutos de nuevo la tendria con su verga haciendola mamar, ella se escuchaba q se atoraba con la verga y el agua q caia, luego escuchaba sus jadeos, pero leves aun….. me levante sigiloso a sapiar y ella estaba parada su cara contra la pared y sus piernas bien abiertas, edy estaba en su culo metiendo su cara, con el agua cayendo por su cabeza de el…. estaba preparandole el culo a anita , yo decia ufff no creo anita sea capaz de entregarle el arito a tremendo cabezon,…..la mata….. y me fui a la cama antes de que me vea de fisgon ella, y escuche cuando edy le decia ésto: – ana sabes que , desde q te conozco tu culo me tiene cojudo, tonto, solo deseo metertelo por el culo mas q nada en el mundo , asu lo mismo q le decia yo me dije y me sonrei jajaja…. anita le decia, ay edy eso no va entrar, –el insistia,le decia amor ,mis chicas tambien sin jovenes y se tragan todo y son felices, el inicio no mas duele pero despues ninguna pinga te va molestar, voy a ser tu verdadero bautizador y ella se reia duro jaja…. Ana le dijo: te prometo que te lo voy a dar recien estoy probando tu verga y dejame agarrar confianza, el la beso y la vuelve a fusilar en 4 en su conchita, …. q rica culiada en la ducha ahhh nunca vi algo loco , la hacia gritar Y todos seguroen el hotel, escuchaban la gran culiada q le daban a ana, …. cuando la trajo a la cama , ella estaba cabalgando en su pingazaa feliz, y mientras me fui a bañar para incluirme, ellos daban rienda suelta al colchon…. ya los bombeos sonaban mas fuerte los splash de cada pingazo y sus bolas chocando con su cuerpo eran fuerte algo violentos ya ana se habia adaptado a la pinga de el.

SALI De la ducha y la tenia encima de el….. como disfrutaba mi mujercita,yo veia como entraba y salia esa vena colorada de tanto meterla,su hueco de ella tambien rojo estaban….luego me la chupaba y edy me dice tubeala, es tu mujer,y le pido permiso a ella, un sanguchito le dije quieres probar , y ana dijo ya si de una vez, edy le metio un dedazo ella dijo au duele , le metio 2 y chillo mas y meto mi verga con aceitito y zas los 2 culiandola a la vez uff fue loco los 3 jadiabamos, yo queria ya llegar a llenarla, ella tambien deseava venirse fue loco,su culito aguantandome y sintiendo la pinga de edy al otro lado como si no habria pared entre las 2 vergas ,cuando ella exploto su orgasmo yo me vine junto a ella…. y el la besaba desesperadamente, segui hasta q no pude ya me habia vaceado y fui para la ducha a lavarme, cuando volvi ya ella estaba echada en la cama, el totalmente encima de su cara y me dije, chuch tengo que evitar la haga tragar su leche, ya seria demasiado …. pero al verla ya estaba totalmente ensuciada toda su cara de leche y la hacia tragar hasta el fondo su jugo en la garganta,….ella me miraba algo avergonzada pero feliz, ya pues tuve q celebrar , ella dice tontamente asu nunca he tomado tanta leche , me paro el pajaro , y las gotas gruesas q salian del miembro ensuciaba el cabello, sus cejas ,nariz, con lineas gruesas de semen, era algo increible, y graciosa me dice besame jajaja…nos reimos.EDY LE DIJO, ANA PARA LA PROXIMA ESTA VERGA DE BURRO VA REVENTARTE ESE ANITO TAN AJUSTADITO .

ya se habia entregado a los brazos de un buen culiador, faltaba por venir muchas cosas mas, por lo menos 20 sesiones mas, y su promesa de darle el culito a edy lo cumplio en la 2da vez, fue algo apoteosico,esos gritos de dolor y algo de placer y pasion aun lo tengo grabados en mi mente , y para siempre,…… ya les contare una segunda parte, y vivimos muy felices en lima,espero les guste esta historia de amor,y que sigue explorando cositas ricas, escribannos

No es lo mismo, cariño

marzo 23, 2012 by admin  
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El marido de Patricia estaba poniendo la lavadora mientras ella charlaba tranquilamente con su amiga Paula en el salón. Estaba cómodamente sentada con el móvil pegado a la oreja cruzando y descruzando las piernas con cierta inquietud.
―¿Un nuevo club? A Mario no le gusta salir ya de noche.
―Eres gilipollas tía. Llevas dos años casada y estás que no sales para nada, tía. Deberías ir, hay unos tíos que son la hostia.
―¡Paula! Te recuerdo que soy una mujer casada, ¿de qué estás hablando?
―Mira, el club se llama “La novia de Cucky”.
―¿Cucky? Qué es eso.
―Cucky es un diminutivo de Cuckold, la palabra inglesa para “Cornudo”.
Patricia notó un hormigueo en el estómago.
―¿De qué va ese club?
―Bueno, van parejas liberales. Los tíos que hay allí están pendientes de que a las mujeres no les falte de nada, mientras sus maridos quedan, digamos en un segundo plano. Tía, anima a Mario. Al principio le molestará, pero enseguida se les pasa.
―¿Tú has ido con Raúl?
―Mi vida ha cambiado totalmente. Tengo que contarte más. ¿Quedamos para tomar café?
―Bueno, tengo que arreglar la cocina.
―Bah, pídeselo a Mario, seguro que no le importa. Nos vemos en el centro comercial, y ah, llévate la tarjeta que nos vamos de compras.
Patricia colgó y miró a Mario con preocupación. Allí estaba su marido con un delantal puesto y pensó que ya había perdido todo el encanto físico que tenía antes de casarse. Ahora había echado barriga y vestía siempre con esos horribles pantalones de deporte baratos. Patricia se levantó del sofá y se dirigió a la cocina.
―Cariño, ¿te importa terminar tú las cosas? He quedado con Paula y tengo un poco de prisa.
―Bueno, vale.
Patricia se fue al dormitorio y se cambió. Se iba a poner su ropa diaria de batalla, pero lo pensó mejor y se puso unas pantimedias opacas con un jersey largo encima y unos tacones de Mango sin puntera. Se soltó el pelo y se maquilló a conciencia. El jersey apenas le tapaba el culo. Se sintió sexy por primera vez después de mucho tiempo. Se echó un poco de su perfume de Angel de Thierry Mugler y salió. Cuando Mario la vio, se quedó boquiabierto.
―¿Dónde decías que ibas?
―Al centro comercial con Paula.
―Cuando vas conmigo nunca te pones así.
― Estoy mal o qué.
Patricia no quería prolongar demasiado la conversación y salió de la casa. En el ascensor soltó un suspiro. Le gustó salir a la calle vestida así, atractiva y sin marido.

Al llegar al centro comercial, Paula estaba sentada en una cafetería, con un minivestido espectacular, pelo recogido y medias marrones. Estaba impresionante, la tía. Levantó la mano al ver a Patricia. Se saludaron.
―Qué guapa estás―dijo Patricia con cierta reserva. No era realmente guapa, estaba lo que se dice buena.
―Tú también estás monísima. Siéntate. ¿Has dejado a Mario en la cocina?
―Sí, allí se ha quedado.
―Mmmm. Qué calzonazos, es perfecto.
―Oye, sin faltar. Qué es mi marido.
―Mira nena. Desde que fui a ese club y supe lo que significa un hombre de verdad, le he perdido totalmente el respeto a mi marido.
―Pero qué dan allí si puede saberse.
―A ver… ¿Mario te sabe follar?
―¿Perdona?
―Mira, a ver… Cuando has follado con tu marido, ¿no has deseado que la tuviera más grande, que fuera más fuerte, más guapo, Dios, que fuera uno de esos tíos buenos que consiguen humedecerte nada más verlos?
―Creo que estás fatal.
―Esos tíos del club tienen todo lo que has soñado y saben lo que te gusta y cómo te gusta. Hay mulatos, negros…
―¿Negros?
―Ajá. Tienen servicios de toda clase. El otro día contraté una segunda noche de bodas.
―¿Noche de bodas?
―Un chico, el que tú elijas, viene a tu casa y te folla delante de tu marido interpretando a un intruso en tu noche de bodas. Imagínate, yo vestida de novia sexy con un macho detrás follándome de lo lindo mientras Raúl se quedó sentado delante de nosotros con un ramo de novia en las manos. Joder, Patri, me corrí tantas veces y casi me desmayé.
―Estás de broma. ¿Raúl accedió a eso?
―No pueden hacer nada. Esos tíos son tan imponentes y tan dominantes que los maridos se quedan neutralizados.
Patricia se cruzó de piernas. Notó que aquella historia la había excitado un poco. Se imaginó a Mario mirándola mientras follaba con otro hombre y le pareció repulsivo y morboso al mismo tiempo. ¿Cómo reaccionaría?
―¿Y quieres meterme en esto a mí?
―Mmmm, pagaría por verte en brazos de unos de esos chicos. Eres guapa, atractiva y estás casada con un calzonazos. ¿Qué más quieres?
―Estás loca.
―Bueno, prepárate, porque tenemos que comprarte algo para el club. Debes ir especialmente llamativa.

Patricia se dejó llevar por Paula. Se probó varios minivestidos hasta que dio con uno ceñido de color fucsia que resaltaba su figura de manera espectacular.
―Este te queda muy pero que muy bien.
―Pero si parezco una puta…
―Se las pondrás dura a esos cabrones, mmm. ¡Cómo envidio ese cuerpazo que tienes, zorra!
―Eh, no me llames así que no me gusta.
Paula se rió.
―El sábado por la noche será lo más suave que te digan, guapa, y te encantará, hazme caso.
Patricia se miró en el espejo del probador y se sorprendió a sí misma de la silueta tan sexy que le hacía. Estaba fascinada cómo el vestido le marcaba las nalgas. Definitivamente parecía una puta fácil.
―Lo malo con ese vestido es que no puedes llevar bragas. Te marcarían mucho y quedaría ordinario.
―¿Sin bragas? Estás chalada.
Paula la miró con lascivia.
―Unas pantimedias de brillo y sin bragas, nena. Y por Dios, depílate, que ya no se lleva el bosque encantado.
―¿Depilarme entera?
―Pídeselo a Mario que te lo haga antes de salir. Que te depile. Cuando esos machos te metan mano y alaben lo suavecito que tienes el chochito, les dirás que tu marido te lo ha depilado para que ellos lo disfruten mejor. Te volverá loca humillarlo delante de esos tíos.
―¿Humillarlo? Pero si yo quiero a Mario. Paula, en serio, creo que no estás bien. Todo ese rollo no me va. Voy a comprar el vestido porque me gusta lo sexy que me hace. Me compraré las medias porque Mario es muy fetichista y siempre me pide que me las ponga cuando lo hacemos y yo nunca quiero. Voy a darle una sorpresa a él, y solo a él. ¿Me oyes?
―Bueno, tú te lo pierdes guapa.

Aquella noche, tumbada al lado de Mario, no dejaba de imaginar cómo se sentiría manoseada por unos cuantos tíos guapos y musculosos mientras Mario la estuviera observando como un fracasado. Se imaginaba con su vestido nuevo, taconazos, medias, superpintada, rodeada de machos alfa que la dominaban y utilizaban a su antojo. Se imaginó de rodillas chupando una polla, una polla de verdad y no la que Mario tenía. En el fondo ella sabía que podía aspirar a algo más, a un pollón de esos imponentes que la hicieran sentir una sucia hembra en celo. Patricia empezó a masturbarse en silencio mientras Mario dormía. Maldecía a Paula por haberle metido aquellas ideas en la cabeza. Se corrió imaginándose vestida de novia con velo incluido y saltando sobre una polla negra y majestuosa, apoyando sus manos enguatadas en blanco sobre unos musculosos pectorales morenos y sudados que contenían una irresistible mezcla de colonia varonil y olor a semen. Mario estaba al lado con su traje de novio, compungido e hipnotizado por los vaivenes de su mujer sobre aquel negrazo. “Tu no puedes satisfacerme como él y lo sabes. Él me llega hasta el fondo, hasta donde tú jamás llegarías con esa pichita de maricón”. “Lo sé, Patri, espero que me perdones. Siento mucho no ser lo suficiente hombre para ti”. Patricia se quedó dormida totalmente empapada en flujos y sudor. Tal vez le comentaría a Mario algo de ese club, tal vez accedería a dar una vuelta por la noche.

Al día siguiente, mientras desayunaban, Patricia no dejaba de mirar a su marido. Estaba nerviosa y no sabía cómo preguntarle por lo del Club.
―¿Mario?
―Dime.
―¿Hace tiempo que no salimos por ahí?
―Ajá.
―Podríamos salir esta noche.
―¿Salir? No sé, ¿te apetece?
―Sácame a bailar, ya nunca me sacas a bailar.
―Pues no sé. Eh, bueno. Si quieres…
―Perfecto. Saldremos.
―Bien, y ¿adónde?
―Paula me comentó que han abierto un nuevo club.
―¿Paula? Pues bueno.
Patricia decidió dejarlo tal y como estaba. No quería estropearlo. Cuando llegó la noche, se metió en la ducha. Utilizó el gel de baño de Angel de Thierry Mugler que todavía no había abierto. La ocasión se lo merecía. Se enjabonó bien con él por todas partes. Cuando salió se puso el albornoz y se fue al salón. Mario estaba ya vestido con una camisa de cuadros horrible y unos pantalones que le daban aspecto de profesor de universidad.
―Mario, cariño. ¿Me haces un favor?
―Claro.
―Ayúdame a depilarme…
―¿Cómo?
―Será divertido.
Mario se levantó y no daba mucho crédito a lo que oía.
―Quiero que me depiles…el coño.
Cuando lo dijo, se sintió extrañamente bien. Era su primer impulso dominante sobre Mario y su primera expresión salida de tono desde hacía años. Mario tenía los ojos como platos. No sabía cómo tomarse todo aquello. Ella tomó las riendas. Lo sujetó del brazo y le dio la cuchilla.
―Vamos, que no tengo toda la noche.
Se sentó en un taburete y se abrió de piernas sin remilgos. Se echó el pelo hacia atrás y miró a Mario con desafío. Éste se arrodilló sonriendo y vertió sobre el enmarañado pelo de Patricia una bola de espuma.
―¿Qué bien hueles?
―Cállate y haz lo que te he dicho.
―Mmm, estás en plan dominante. ¿Qué te ha pasado?
Mario empezó a pasar la cuchilla tímidamente sobre la piel de Patricia. Poco a poco iba quitando más y más porción de pelo hasta que le dejó el coño depilado a su mujer. Ella le guiaba la mano a veces con rudeza y resoplaba como si su marido fuera un torpe. Esa actitud prepotente la ponía a mil.
―Trae anda, que no sabes hacer nada.
Patricia se levantó y puso un pie sobre el sofá. Terminó de repasarse todo el sexo a conciencia para dejarlo liso y suave.
―¿Te gusta cómo se me ha quedado?
―Oh, sí cariño. Me encanta.
Mario se acercó a su mujer con intención de meterle mano.
―Shhhh. Quieto, nene. ¿Crees que esto lo hago para ti?
Mario se quedó cortado.
―No entiendo.
Patricia se quedó un rato pensando. No era el momento de ahondar en su nuevo rol. Debía tomarse su tiempo antes de que se le fuera de la mano. Debía hacerlo poco a poco.
―Que esto es una sorpresa para después, tonto.
―Mmmm, me estás poniendo cachondo.
Patricia pensó en cómo se pondría al verla con las pantimedias puestas, el pobre, con lo fetichista que era. Entró en el dormitorio y se vistió. Se puso unas pantimedias transparentes color piel de 20 deniers, sin refuerzo de puntera y con una costura en la entrepierna que desembocaba en un rombo de algodón justo encima de su chochito depilado. No se puso bragas debajo, dándole una sensación de caricia sobre su recién depilado sexo que le hizo increíblemente sexy. Se puso el vestido y los tacones más provocativos de su repertorio, unos negros de aguja sin puntera. Cuando se miró al espejo se quedó anonadada. Parecía una bomba sexual a punto de explotar. Joder, pensó, los tíos me van a acosar. Se maquilló, se peinó y se volvió a mirar. Se contoneó y dejo que sus piernas se rozaran un poco. Estaba caliente perdida. Decidió que el golpe de salir así delante de su marido iba a ser demasiado. Corría el riesgo de que rechazara salir así con ella a la calle. Se puso un abrigo encima que la tapaba hasta encima de las rodillas. El brillo de las medias y su estilizada figura no dejaban de proporcionarle un atractivo arrebatador, a pesar del abrigo. Dos gotas de Angel en el cuello y lista. Tomó aire y abrió la puerta.
―Dios mío, estás guapísima ―dijo Mario entusiasmado―. Y te has puesto medias. Joder, Patri. Me vas a volver loco esta noche.
―Vamos anda, que no quiero llegar muy tarde.
Sinceramente Mario parecía un estropajo al lado de ella. No iba acorde en la vestimenta ni en la actitud. No congeniaban en absoluto. Pero a Patricia pareció no importarle, en realidad le gustaba ese contraste, la hacía sentir más dominante.

“La novia de Cucky” era un club que destilaba sexo nada más entrar. Había muchos negros en la entrada formando grupos. Reían y hablaban de forma chulesca. El portero era un tipo impresionante, mulato, con una apretada camiseta negra que le marcaba su arrogante cuerpo de músculos y unos vaqueros tan ajustados que parecían una segunda piel, marcando un paquete impresionante que se distribuía hasta uno de los muslos. Patricia no podía apartar la mirada de aquel tío. Entraron y un chico italiano muy atractivo le pidió amablemente el abrigo a Patricia.
―Per favore, your cappotto. Avete un corpo troppo sexy per le navi.
Su voz sonaba tan varonil que a ella le sedujo de inmediato.
―Questo è per il marito.
El chico le ofreció a Mario una felpa con cuernos de ciervo.
―¿Qué es esto? ―preguntó Mario.
―Tutti i mariti sono qui.
―Dice que es para los maridos. Póntelo, todos los llevan. Será divertido.
―Son unos cuernos, cariño. ¿Dónde está la gracia?
El chico italiano le ayudó a Patricia a quitarse el abrigo, dejándola visible con su vestido fucsia y sus piernas de brillo.
―Joder, cariño, ¿cómo coño vas vestida?
―Sua moglie mi mette caldo.
―¿Qué dice?
―Sua mujer, me pone caliente ―dijo el chico agarrándose un majestuoso bulto que sobresalía de su entrepierna.
―Cariño, ¿qué sitio es este?
―Vamos, tonto. No seas aguafiestas, vamos a entrar.
Entraron y se dirigieron a la barra. Muchos hombres estaban con sus felpas colocadas apoyados en la barra, mientras sus mujeres bailaban y se frotaban con unos tíos grandes en la pista de baile. Había mulatos, negros y algunos hombres blancos (parecían la mayoría italianos). Todos tenían unos cuerpos de infarto y eran guapos, cada uno a su manera. Patricia se apoyó en la barra y enseguida se le acercó un mulato. Vestía una camisa blanca desabrochada con unos pantalones negros muy ajustados. Llevaba una cadenita de oro alrededor de su robusto cuello lleno de venas. Un tatuaje de ramajes tribales asomaba por uno de los laterales del cuello. Su rostro era espectacular, mandíbula firme, ojos verdes, moreno. Desprendía un olor a perfume cautivador, varonil, sexy. Patricia se notó enseguida atraída por él.
―Hola mi amor, estás arrebatadora con ese vestido.
―Gracias, tú también estás muy bien ―lo dijo sin pensar. Miró de reojo a Mario, algo avergonzada. Éste la miraba desconcertado, una mezcla de enfado e impotencia. La música era un tecno de ritmo sucio, casi pornográfico.
El tío la cogió por la cintura y comenzó a bailar como solo los latinos saben hacerlo, moviendo las caderas con una soltura endiablada. Patricia pensó en cómo sería ser embestida por un hombre que movía las caderas de ese modo y se presionó los muslos. Mario la miraba y ella sonreía. El tío se puso detrás de ella y entonces la notó. Al principio imaginó que sería una rodilla, pero pronto comprendió que lo que le rozaba las nalgas era el paquete de aquel tío. Era un bulto imponente y provocador. Al principio Patricia intentaba apartarse sin dejar de mirar a Mario. No sabía si aquello era ir demasiado lejos. Poco a poco, al ver que su marido, a pesar de los celos, no reaccionaba negativamente a la situación, se dejó manosear con más desenfreno. De pronto, el tío llegó a meter su mano bajo la falda y a tocarle el coño por encima de las pantimedias. Acariciaba el rombo de algodón que cada vez estaba más mojado. Patricia lanzó un pequeño grito y se volvió, aferrándose al cuello del tío. Sus pectorales eran grandes y duros como rocas. Se le acercó al cuello a oler su perfume mientras notaba sus dedos grandes y fuertes frotarle un clítoris cada vez más excitado.
―No puedo estar más húmeda ―le dijo ella al oído y acto seguido le metió la lengua en la boca.
El tío besaba de puta madre. Primero batía su lengua en una batalla loca con la de ella. Luego le succionaba la lengua, cosa que a Patricia le volvía loca. Luego le dejaba su lengua tiesa a la espera que ella hiciera lo mismo. Entretanto el vestido fucsia se la había subido por encima de la mitad del culo dejando bien visible la exploración de su mano.
―Me vuelven loco las tías con pantimedias y sin bragas.
―A mi marido también ―dijo Patricia y se estremeció de gusto al oír cómo sonaba mencionar a Mario en aquella situación.
Su marido estaba de pie, atónito, mirándola mientras un mulato guapísimo y supercachas la magreaba a su antojo a escasos metros. Sus rodillas le flaqueaban y se tuvo que agarrar al cuello de aquel tío para no caerse
―¿Cómo te llamas? ―le preguntó ella.
―Yago.
Sonaba sexy.
―¿No vas a preguntar cómo me llamo yo?
―No me interesa. Yo te llamaré puta, zorra, perra… lo que me plazca en cada momento.
Aquella respuesta era arriesgada, desde luego, pero si pretendía encenderla más, lo logró sobradamente.
―Él nunca te llama así, ¿verdad ―preguntó Yago señalando a Mario con la barbilla.
―No, él me respeta demasiado.
Yago lanzó una carcajada al aire.
―A ti lo que te hace falta es un macho que te apriete bien los meados, ¿verdad puta? Que te haga sentir una furcia barata empalada por una polla de verdad.
Patricia estaba completamente extasiada escuchando a aquel hombre. Se sentía entregada a sus antojos.
―Ufff, qué calor. Siempre hablas así a las mujeres. Eres un cabronazo.
―¿Es que no te gusta? Ven, vamos a la barra que tu maridito se aburre.
El mulato cogió a Patricia de la mano y se la llevó hasta dónde estaba Mario con su felpa ridícula puesta sobre la cabeza.
―Hola, me llamo Yago. Tienes una mujer preciosa.
―Patricia, ¿lo has besado o es que tengo visiones?
―Perdone, ¿señora si lo desea me retiro?
Patricia negó nerviosa con la cabeza.
―¡No, no! Quédate, por favor ―dijo sujetando a Yago por la camisa. Después se acercó a su marido al oído y le susurró: ―Mario, no te preocupes. Es solo un juego. Pide unas copas y disfrutemos de la noche.
―Ese tío te estaba metiendo la mano debajo del vestido mientras tu le comías la boca. ¡Lo he visto!
―¿Debajo del vestido? Lo que me ha hecho me ha gustado y punto. Anda tómate algo que estás muy soso.
Yago se acercó por detrás apoyando su paquetón contra las nalgas de Patricia, sujetándola de la cintura y presionando para que notara la creciente dureza de su polla. Ella puso los ojos en blanco y se agarró al hombro de su marido para no caer hacia delante.
―¿Qué te pasa, Patri? No te reconozco -dijo Mario mirando a su mujer con dolor.
―Pues ve acostumbrándote, cariño ―dijo Patricia con una media sonrisa―. Por cierto. Te quedan muy bien esos cuernos, estás monísimo.
Yago lanzó otra carcajada sonora y giró bruscamente a Patricia hacia sí.
―¿Quieres chupármela aquí mismo o prefieres ir adentro?
Ella se asustó un poco al oír aquella proposición tan descarada. Temió que Mario reaccionara de pronto negativamente y se fuera todo al garete. Lo miró de reojo y no supo bien cómo interpretar la cara de su marido. Tal vez lo oyera o no, pero no dijo nada, solo estaba callado, mirando.
―No…, eh, aquí no ―dijo en voz baja.
―¿Es que no quieres experimentar lo que es meterte un buen nabo en esa boca tan linda que tienes?
―Shhh, por favor. Sí, quiero, pero vámonos por favor. Es mi primera vez, y no sé si podré delante de él… ―imploraba en voz baja Patricia, con miedo a que Mario rompiera el hechizo con un arrebato.
Yago tiró de ella y la arrastró hacia el final de la pista de baile. Patricia miró a su marido y le hizo señas con ciertas disculpas con la mano como diciendo “ahora vengo, no te enfades por favor”. Mario se quedó de pie, impotente, viendo cómo su mujer seguía los pasos de aquel chulo de mierda. Al cabo de un rato, decidió cruzar la pista de baile y dirigirse hacia el lado donde aquel tío se escondió con su mujer. Llegó al fondo de la sala y vio una puerta. Había varios hombres negros hablando al lado que se quedaron mirándolo. Mario se quitó la felpa para dejar de sentirse ridículo, pero uno de ellos le agitó el dedo índice con autoridad, señalándole que se lo pusiera de nuevo. Mario resopló y se lo puso. Se acercó a la puerta y la abrió. Dentro había decenas de mujeres gimiendo y jadeando. Una de ellas estaba completamente desnuda, salvo por unos tacones de vértigo y una máscara de carnaval veneciana muy sofisticada. Tenía una de las piernas en alto sujetada por un hombre enjuto que debía ser el marido mientras un negro vestido de policía se la follaba por detrás. Se podía apreciar cómo la polla del negro entraba y salía, sacudiendo unos huevos majestuosos. Al fondo vio a su mujer. El mulato estaba apoyado de espaldas a la pared, sin camisa, mostrando un torso velludo y musculoso. Patricia estaba inclinada sobre él, mostrando a su marido su culito. Sus nalgas de manzana estaban a la vista, ya que el vestido fucsia se le había subido. La costura de las pantimedias dibujaba su línea irregular entre las nalgas, hasta perderse en el puente de algodón que cubría su precioso coño. En el centro del rombo de las pantimedias se veía una mancha, prueba inconfundible de que estaba mojada como una perra. Mario se quedó mirando el hueco en forma de corazón que se apreciaba en su entrepierna y se dio cuenta de lo perfecto que era el culo su mujer. El tío empujaba su cabeza con las dos manos, obligándola a bajar y a subir. En ese momento, lo vio y le dijo algo a Patricia. Ella volvió la cara para mirarlo. Tenía restos de presemen colgando de la barbilla. Entonces fue cuando Mario vio la polla del aquel tío. No estaba totalmente erecta, pero aún así impresionaba por su robustez. Tenía la misma tonalidad oscura que el resto de la piel, y estaba rodeada de un ramaje de venas gordas y dilatadas. Era, en el sentido más profundo, una pedazo de polla. El tío estaba rasurado y tenía un tatuaje tribal en la ingle que le daba un aspecto peligroso, agresivo. Patricia tenía en la mirada una mezcla de vergüenza y excitación. De pronto, el mulato le dio la vuelta para dejarla con la cara mirándome de frente y le bajó las medias. El rostro de Patricia se estremeció justo cuando el tío se la clavó. Mario se fue acercando hasta quedar a un metro de distancia, observando cómo era embestida su mujer por aquel hijo de puta. Patricia ponía los ojos en blanco, abría la boca como suplicando clemencia, mientras agonizaba de gusto. Había momentos en el que se le notaba como el miedo se fundía con un abandono lujurioso que a Mario empezó a calentar.
―Tienes a esta puta demasiado hambrienta, cornudo. No veas como aprieta el coño, la muy perra.
Se oía como chapoteaba cada penetración. ¡Plof! ¡Plof! ¡Plof!
―¡Joder, Mario! ¡No te cabrees conmigo, por favor! ¡No es lo que parece! ¡No siento nada por él! ¡Es un chulazo de mierda! ¡Un engreído prepotente! ¡Un cabronazo, siiiii! ¡Dios!
―Te está follando y tú lo dejas…―pensó Mario en voz alta.
El mulato contoneaba las caderas como si estuviera bailando, cacheteando el culo de Patricia como su fuera una yegua, cuyos gemidos se hacían más agudos con cada empuje, más desquiciados, más entregados.
―¡Oh Dios míoooo, oh Dios miiiioooooo, oh, no, no puedo aguantar más, me viene, siiii, me corrooooooo, Diooooossssss, siiiiiiiiiiiii!
Su mujer extendió las manos y Mario acudió a ella para sujetarla. Ella se agarró con fuerza a sus antebrazos, arañándolos con fuerza mientras los orgasmos la sacudían por dentro. Se miraron a los ojos mientras el tío no paraba de follar y follar.
―Patricia, ¿qué has hecho?
Se quedaron un rato así, incluso después de que el mulato explotara dentro de ella y se limpiara la polla en su vestido fucsia. Ella besó a su marido apasionadamente, metiéndole la lengua y explorando con ella el fondo de su garganta. Mario percibía por todas partes la colonia varonil del mulato. Había caído en lo más bajo.
―¿Te ha gustado verme como me folla un hombre?
―¿Un hombre? ¿Es que yo no lo soy?
Patricia rió como una niña maleducada.
―Bueno, no es lo mismo, cariño, debes admitirlo. Por cierto, ya te puedes ir acostumbrando a llevar esto, cielo. Porque una vez que he probado a un macho, no pienso volver a perder el tiempo contigo.
Y le ayudó a enderezar la felpa de cuernos de la cabeza.

Chico para grabarnos follando

marzo 21, 2012 by admin  
Filed under Infieles

Decidí sorprender a mi novia Sara publicando el siguiente anuncio en una página de contactos liberales:

Pareja joven (menos de 30) de visita en Barcelona busca chico de entre 18 y 35 para grabarnos follando con máscaras. Nos gustaría que fuera educado, simpático y respetuoso. Si graba bien, ella se lo pagará en especias ji ji.< En el anuncio adjuntamos dos fotos sexy de Sara: una vestida, mostrando canalillo y otra en ropa interior en una postura muy provocadora.

Pasados unos días teníamos el correo saturado de mensajes de tíos que habían contactado. La mayoría era muy explícito y adjuntaba fotos desnudos o primeros planos de sus penes erectos.

Hice una primera criba para que mi novia eligiera. Sara se quedó muy sorprendida por mi ocurrencia y en seguida se entusiasmó con la idea.

Se decidió por un chico que había enviado un e-mail muy correcto y un par de fotos que no eran muy explícitas pero que según dijo ella “daban morbo”.

Le contestamos y le propusimos vernos por Webcam sólo para conocernos y ver si ambas partes estaban interesadas. Le subrayamos que la videoconferencia sería con ropa y sólo sería una toma de contacto. El chico, de nombre Jaime, nos dijo que no habría ningún problema.

Así pues, un viernes por la tarde nos conectamos y enfocamos la webcam de tal forma que no se nos viera la cabeza. Jaime había hecho lo propio y apareció vestido con unos vaqueros y una camisa entallada y con un par de botones abiertos. Se deducía un buen cuerpo baja aquella ropa.

Sara iba vestida bastante normal, con vaqueros y una camiseta de manga corta.

Hablamos un poco de nosotros, sin mencionar explícitamente el sexo, y el chico nos pareció bastante sincero y de fiar. Nos confesó que tenía 36 años y nos preguntó si eso sería un problema. Mi novia dijo que no, y concretamos fechas para la escapada que íbamos a hacer a Barcelona para conocernos y para lo que pudiera surgir…

***

Unas semanas después, llegamos al hostal de mala muerte que habíamos reservado cerca de las Ramblas. Durante el día hicimos un poco de turismo visitando los lugares típicos, y por la noche nos vimos con Jaime para ir a cenar los tres juntos.

Le estábamos esperando, cuando de repente nos sorprendió viniendo por el lado contrario a donde mirábamos. Como aún no le habíamos visto la cara, no le reconocimos, pero él sí a nosotros, y nos llamó por nuestros nombres. Según nos confesó durante la cena, nos reconoció al ver el cuerpo de Sara, el cual no se había quitado de la cabeza tras la vídeo conferencia que habíamos hecho.

Sara se había vestido para la ocasión de forma simple pero efectiva luciendo un top rosa a rayas que dejaba su obligo al descubierto y una mini falda también rosa. Aquel conjunto, su delgadez y poco pecho le daban un aire muy juvenil; de chiquita traviesa.

Le di nuestra cámara de vídeo y le dije que grabara todo lo que quisiera, pero sin enfocarnos las caras. Jaime no perdió el tiempo e hizo una primera toma de Sara, relamiéndose al ver su esbelta y delgada figura realzada por un culito redondito y respingón y coronada con unos pechitos no muy grandes pero muy bien puestos.

De camino al restaurante, los tres mantuvimos una charla divertida y Jaime nos cayó bien desde el principio. Fuimos andando hasta un restaurante que él conocía por la zona donde había reservado mesa.

La cena transcurrió como si con un amigo de toda la vida estuviéramos. Aprovechando que empezaba a hacer calor, nos pedimos una sangría que vaciamos en bastante poco tiempo.

Nos hicimos algunas fotos juntos y Jaime grabó algunas escenas intentando captar el mejor ángulo del escote de mi novia.

Durante la cena no me di cuenta, pero días más tarde, al volver a casa y ver todo lo grabado ese día, me di cuenta que durante la cena Jaime había metido la cámara debajo de la mesa y grabado todo lo que había podido. En un par de escenas se podía ver lo que Sara escondía bajo su falda…

Al terminar de cenar, no nos dejó pagar argumentando que “bastante habíamos gastado nosotros ya con venir aquí”.

Nos acompañó hasta el hostal para que “no nos perdiéramos”, y de camino nos reímos con él sobre lo cutre que era aquel sitio. Al llegar a la puerta dijo:

JAIME: tan mal me habéis hablado del sitio que me cuesta creerlo. ¿Puedo subir a ver la habitación?

Sara y yo nos miramos con complicidad y le dije:

LUIS: claro que sí. No te olvides de grabarlo todo por si tuviéramos que denunciar algo.

El hostal tenía el ascensor roto, y subimos hasta el tercero por las escaleras. Jaime no perdió la oportunidad de grabar con la cámara las piernas de Sara y casi casi lo que aquella subida dejaba ver de su culito.

Tras forcejear un poco con la cerradura, conseguimos entrar en la habitación. Nada más cerrar la puerta, repartí entre todos unos antifaces.

LUIS: es para que no se nos reconozca cuando grabes el cuarto.

Los tres nos reímos y Jaime empezó, como si de una inmobiliaria se tratara, a grabar todo el cuarto: la tele culona con el panel de botones roto, la cama con barrotes medio oxidados, las paredes con papel pintado y desconchado en algunos sitios, la grifería antigua por la que apenas circulaba un hilillo de agua, etc…

Sara y yo estábamos sentados en la cama, ella recostada sobre mí, mirándole. En aquella postura seguro que Jaime debería de poder ver la ropa interior de mi chica. Empecé a morderle y besarle suavemente el cuello. Cuando miré hacia delante, Jaime estaba frente a nosotros grabándolo todo sin dejar de sonreír.

Bajó la cámara hasta la altura de la colcha y Sara abrió las piernas al darse cuenta de lo que estaba intentando filmar.

JAIME: mmm, qué tanguita blanco tan rico.

Nos besamos lentamente, con pasión, ante el objetivo de nuestro nuevo amigo.

JAIME: Sara ¿Por qué no te pones más cómoda?

SARA: ¿quieres que me ponga el pijama? – dijo con cara inocente.

JAIME: no jejeje, quiero que te desnudes, que me duelen los huevos de tanto imaginar tu cuerpo.

Sara se recostó en la cama con la cara orientada hacia la cámara de Jaime. Se acercó a tan sólo unos centímetros de la cámara y se mordió los labios provocativa. Se inclinó un poco hacia un lado y se puso la mano en su pecho derecho, apretándolo y aumentando su escote. Se bajó un poco el top dejando a la vista la parte derecha de su sujetador y su pechito apretado en su interior.

Se dio la vuelta y le toqué el culito. Al percatarse, se sentó encima de mí. Fui subiendo con mis manos por su cintura al descubierto, pasando por su top, hasta sus tetitas. Las apreté y junté para que Jaime pudiera grabar aquella belleza mejor. Saqué un pecho de su prisión y me puse a chuparle su rosado y pequeño pezón. Le quité el sujetador y el top y me amasé sus tetitas como si fueran plastilina. Nos besamos y la levanté para quitarle la minifalda al ritmo de sus contoneos de cadera. Le apreté el culito y Jaime se puso a mi lado para grabarlo todo bien. Colocó su mano en su culito y fue levantando lentamente su falda, dejando a la vista su tanguita.

Se colocó a cuatro patas quedando de lado a Jaime y puso su culito en pompa marcando aquella preciosidad que apuntaba al techo. Lo contoneó de tal manera como si fuera una gatita que juguetona quisiera mover su cola. Se giró, y arrodillada frente a la cámara, colocó su mano en su ombligo desnudo y fue subiendo hacia arriba levantando su top. Paró al llegar al inicio de sus pechos y colocó sus dedos en su escote. Apretó en medio del mismo, desvelando sus dos tetitas bailando en su sujetador.

Giró sobre sí misma dándole el culo, y se subió la falda desvelando las curvas de su trasero. Lo contoneó hacia delante y atrás, haciendo que el tanga desapareciera engullido por momentos. Se acarició lentamente sus nalgas hasta llegar a su rajita donde se entretuvo unos segundos.

SARA: ¿te ha gustado? – dijo tras sentarse en la cámara.

JAIME: Uff, me has dejado sin palabras. ¿Por qué no ayudas a que tu novio esté más cómodo?

Me tumbé boca arriba en la cama y Sara me desnudó dejándome en calzoncillos.

Sara se acercó lentamente a mí y me bajó los calzoncillos dejándome con la polla al aire. Jaime se tumbó en la cama al lado mío para grabar lo mismo que iba a ver yo. Sara empezó a hacer pasadas con su lengua sobre mi falo, hasta que lo cogió por la base y empezó a chupármelo. Me estaba haciendo una mamada increíble y pude ver que nuestro amigo no era de piedra. No sólo se le apreciaba una buena erección dentro del pantalón, sino que con la mano libre se lo acariciaba.

JAIME: mira qué bien lo haces… ¿No te molesta la ropa?

SARA: un poco ¿por qué no me la quitas? Pero sin tocar nada, ¡eh!

Jaime dejó la cámara encima de la tele, se acercó a mi chica, y le subió el top lentamente. Sus dedos se recrearon más de lo normal al entrar en contacto con su piel. Después le desabrochó el sujetador y lo tiró al otro lado del cuarto. Ella se tumbó, y Jaime le bajó la falda sin dejar pasar la oportunidad de acariciarle el culito. Se quedó mirando el tanga, que a todas luces parecía empapado.

SARA: esto ya me lo quito yo…

Se lo quitó rápidamente y se puso con el culo en pompa volviendo a su magistral mamada.

Jaime cogió rápidamente la cámara y grabó el cuerpo de mi novia desde todos los ángulos posibles, deleitándose en su coñito pequeño y mojado.

El chico giró la pantalla de la cámara de vídeo y Sara se vio reflejada mientras me chupaba el capullo con la punta de su lengua. Se rio y se la metió en la boca haciéndome sentir en la gloria.

JAIME: ¿os importa que me quite el pantalón? Lo voy a terminar rompiendo con lo que estoy viendo.

SARA: quítate todo lo que quieras guapo.

Dicho y hecho, el chico se quedó en pelotas. Tenía la cámara casi metida entre las piernas de mi chica cuando pude comprobar que se la estaba cascando viendo la escena.

SARA: graba esto.

Sara se dio la vuelta, y dejó su culito en pompa apuntándome. Me puse de rodillas y tras apretar mis manos bien en sus nalgas se la metí lentamente. Estaba totalmente empapada, y en seguida empecé un rápido mete-saca.

Jaime estaba frente a Sara y podía ver cómo sus tetas saltaban al son de mis empujones de cadera. La cara de ella era un rictus de ojos cerrados y placer, mientras que entre embestida y embestida me pedía a gritos “más”.

SARA: cariño ¿crees que Jaime está grabando bien?

LUIS: s.. sí.

SARA: pues habrá que darle su premio ¿no?

Sin decir nada, Jaime se acercó de rodillas hasta ella.

SARA: tienes un buen pollón.

Lo agarró y empezó a masturbarlo mientras yo la penetraba desde atrás. Desde la cámara se podía ver la parte de arriba de la cabeza de mi novia mientras masturbaba a nuestro amigo.

Jaime bajó la cámara justo en el mismo momento en el que mi novia se llevaba su polla a la boca y empezaba a chupársela. Desde aquel punto de vista más bajo se podía apreciar en la pantalla como mi chica se introducía aquel miembro hasta la mitad en la boca. Ella gemía mientras yo le follaba el coño y Jaime la boca.

Jaime se levantó y se puso al lado mío. Acercó la cámara hasta mi cintura y pude ver cómo grababa un primer plano de cómo le metía la polla dentro a mi chica.

Sara se separó y me dijo que me tumbara. Se montó encima de mí, dándome la espalda y empezó a cabalgarme como una loca. Jaime fue esta vez más directo y se puso frente a ella y puso su polla a dos centímetros de su boca.

Sara la agarró y empezó a chuparla al tiempo que me cabalgaba. Jaime primero grabó desde su punto de vista, pero luego se movió alrededor de nosotros para filmar bien la cabalgada de mi chica. En un momento dado se acercó a mí me dijo:

JAIME: déjame metérsela tío.

Se lo pregunté a Sara y ella se tumbó boca arriba.

SARA: Me da igual quién lo haga, pero ¡no paréis de follarme!

Sin dudarlo, Jaime se lanzó sobre mi chica y la cubrió con su cuerpo. Hurgó nerviosamente con su polla sobre sus labios inferiores hasta que se la metió. Empezó a follarla al tiempo que lo grababa todo desde su cámara. Me acerqué, y pude ver cómo la pantallita mostraba a mi chica con las piernas abiertas y los ojos cerrados recibiendo embestida tras embestida.

Le dije a Sara que me la chupara y lo hizo entre los gemidos agónicos de su placer.

Pasados unos minutos, Jaime y yo cambiamos posiciones. Y me follé a mi chica con fuerza.

Cuando no aguanté más, le die que se sentara, que nos íbamos a correr.

Se arrodilló frente a nosotros y empezó a chuparnos las pollas, alternando la una con la otra.

Fui el primero en correrme ante la boca abierta de Sara. Jaime lo grabó todo: un gran chorro de semen saliendo de mi polla y cruzando la cara y el antifaz de mi chica seguido de otros con menos fuerza que impactaron sobre sus tetitas.

Sara se lanzó a chupársela como una loca a Jaime hasta que éste no aguantó más. Mi chica apenas tuvo tiempo de sacársela de la boca y una bocanada de leche le salió por la comisura de los labios al tiempo que el resto de impactos le caían en la cara.

Nos fuimos a limpiar, sin que por ello Jaime dejara de grabar nada.

Nos despedimos y nos prometimos que la próxima vez vendría él a vernos y ver el vídeo…

Mi primo se folla a mi esposa

marzo 16, 2012 by admin  
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Amigos en esta ocasión les contare se una de nuestras fantasías realizadas. Resulta que una de las muchas veces que mi esposa y yo platicábamos de quienes nos gustaban, ella me dijo que mi primo (al que llamaremos) Vicente le resultaba muy atractivo para las chicas voy a describirlo un poco el mide aprox 1.75 mts es muy blanco delgado con cabello chino más o menos largo no les voy a mentir no sé de qué color tiene los ojos, pero tiene mucho pegue. Ahora para nosotros los hombres describiré a mi hermosa esposa a la que ya les he descrito en otros relatos, ella es guerita, chaparrita, de pechos grandes unas caderas de esas que no puedes evitar voltear a ver y deleitarte con su hermosa panochita y su redondito y firme culito. La verdad si es una mujer mucho muy atractiva tiene un pegue que no hay día que salga a la calle y no la chulien.

No por nada ha tenido ya de casados algunos novios y una larga lista de rechazados.

Mi primo y yo siempre la hemos llevado muy bien, de chicos andábamos para todos lados juntos solo que él vive ahora en el extranjero razón por la que después de que ella me comento que le gustaba tuvimos tiempo para pensar en cuál sería la mejor manera de llevar acabo nuestra fantasía.

Después de mucho pensar y considerando la relación que tenemos creímos que el mejor camino seria ser claros y decirle lo que queríamos yo con la firme convicción de que el aceptaría encantado.

Llame a mi tia para pedirle que cuando mi primo llegara le dijera que quería verlo para tomar un trago, esto no era nada raro para nadie ya que siempre que el viene me busca para salir a algún antro.

Poco tiempo paso antes que recibiera su llamada, diciéndome que nos viéramos esa misma tarde. Desde luego acepte encantado y nos fuimos solo yo y el a tomar un trago.

después de hablar de cosas triviales empecé a llevar el tema hacia mi esposa, que ella le mandaba saludos, que también tenía muchas ganas de verlo etc. Le dije que se había emocionado mucho ella de saber que estaba en nuestra ciudad. Y sin más se la solté, “es que a ella le gustas mucho” mi primo me voltio a ver sin palabras imagino que pensó que estaba jugando o diciendo una cosa por otra, pero antes de dejarlo decir cualquier cosa. Le dije a ti no te gusta ella?? Apoco no está bien buena??? El solo me miraba y como me conoce que soy bastante directo afirmaba con la cabeza. Fue entonces cuando sin más le dije que nosotros siempre hablamos de nuestras fantasías y de las personas que nos gustan. Y que teníamos la fantasía de poder hacer un trio con él. Su respuesta fue “we neta los 2 están de acuerdo?” le aclare que si y que además habíamos tenido tiempo de sobra para reflexionarlo ya que pasaron meses antes de poder verlo y proponérselo. El “siendo así no mames, yo encantado we nomas no quiero broncas we.” Le dije que desde luego eso no tenia porque afectar en nada nuestra relación, si, no todo lo contrario ya que además le permitiríamos entrar a nuestra intimidad y que eso era por la confianza que le tenía y que sabía que de esto nadie jamás debería enterarse

lo siguiente fue que le pregunte que cuando él estaría disponible para poder preparar todo, me dijo que por él en ese mismo momento. Lo que a mí me puso bastante cachondo y llame a mi mujer para pedirle que se preparara ya que íbamos para allá.

El camino transcurrió con mi primo contándome algunas de sus experiencias sexuales y diciéndome que mi mujer le había resultado muy atractiva desde siempre, que agradecía la confianza y la oportunidad.

Al llegar a casa todo estaba en silencio y las luces apagadas, ofrecí algo de beber a mi primo dejándolo en la sala y subí para ver a mi mujer que se estaba peinando y maquillando en el baño de arriba. Se veía espectacular con una microminifalda pegadita de mezclilla que dejaba ver su delicioso par de piernas, su pantorrilla se le marca muy bien a pesar de que tiene piernas muy blancas, duras y muy bonitas. También vestía una blusa café clarito con un escote que dejaba ver perfectamente parte de sus grandes tetas y el canalillo que hay entre ellas, se veía muy buena como para ni siquiera dejarla terminar de arreglarse y de un tirón volver a desvestirla para ponerla sobre el lavabo y hacerle el amor como loco.

Le dije que mi primo estaba abajo y que no solo había aceptado si, no que había estado encantado de poder coger con ella, que me había dicho que siempre le había gustado y que se le hacía bien rica. Solo sonrió y le dije que la estaríamos esperando abajo en la sala.

Baje nuevamente con mi primo que ya había encendido el radio y me tenía lista una cerveza. Estuvimos esperando platicando de cosas de la infancia y escuchando música.

Paso un buen tiempo antes de que mi esposa nos deleitara con su hermosa figura al aparecer por las escaleras, ambos la miramos sin parpadear ni decir nada, mientras descendía por las escaleras hacia nosotros. Creo que en nuestra mente ambos la veíamos bajar en cámara lenta con sus bucles brincando lentamente y rebotando entre sus duras y ricas tetas.

Saludo a mi primo como siempre, de un beso en la mejilla y se sentó a mi lado. Charlamos un poco de otras cosas mientras mi primo no dejaba de recorrerla con la mirada una y otra vez, lo que me hizo pensar que estaba ya bastante deseoso e impaciente.

Propuse entonces un juego. Este consistía en vendar los ojos de mi esposa para tocarla sin que según ella supiera quién era quien estaba haciéndolo.

Pusimos una silla en medio de la sala. Y vendamos sus ojos asegurándonos de que no pudiera ver. El primero que procedió acariciando sus tetas por encima de la blusa fui yo. Comencé a sobar despacito. Viendo sus gestos.

Ella no decía nada. Solo hacia pequeños gestos y mi primo no se animaba a tocar aún. Solo estaba parado muy de cerca mirando a mi mujer y viendo como tocaba yo sus tetas.

Use mi otra mano para tocar ambas tetas y juntarlas haciendo ver a mi primo como se veían mas grandes aun. El solo se acercaba un poco más para mirarlas, pero no tocaba, por esta razón tomé su mano y la dirigí hacia el estomago de mi mujer. Pocos segundos dejo su mano ahí ya que de inmediato la metió bajo su falta acariciando su conchita por encima de la tangita que llevaba ella puesta.

Acariciando la y masturbándola uso su otra mano para tocar también sus tetas, y comenzó a besarla. Mientras tanto yo torpemente me encargaba de ir quitando su blusa para poder tocar mejor. Mi primo se paró a un lado de nosotros para permitirme quitar la blusa por completo y ella levanto sus manos para que esta saliera por encima de su cabeza.

Al bajar sus manos y aun que según esto, no veía ella comenzó a acariciar su verga por encima del pantalón mientras yo ya sin blusa comenzaba a chupar sus tetas.

Ella saco la verga de mi primo. Una verga mas blanca que la mía pero un poco menos grande. La chupaba con muchas ganas mientas el continuaba acariciando su puchita por debajo de la falda.

Mi esposa se levanto y se quito lo que cubría sus ojos. Comenzaron a besarse y tocarse por todo el cuerpo. En ese momento la cerveza (que no tomo mucho) me traiciono y tuve que ir al baño. Por su puesto fui al de abajo que está más cerca procurando no tardar para no perderme nada.

Aun que sentí no haber tardado casi nada. Al regresar mi primo ya estaba sentado en el sillón y mi esposa con la falda levantada y sin tanga lo montaba mientras el daba nalgaditas y se besaban. La tenía ya totalmente ensartada, sintiendo ese calor tan delicioso y lo apretadito de su hermosa panochita. Se besaban y tocaban por todo el cuerpo con desesperación.

Yo acerque la silla en la que ella antes había estado sentada con los ojos tapados y acercándome otra cerveza me senté a mirar el espectáculo de la megacojida que mi primo le daba a mi amada esposa. Estuvieron así un buen rato los gemidos tan ricos de mi mujer, sus caras de placer y las fuertes embestidas que mi primo le estaba dando me hicieron sentir la polla reventar.

Saque mi pene y comencé a masturbarme muy cerca de ellos mirando tremenda cojidota. Con la calentura que ya tenía no dure demasiado antes de soltar tremendos chorros de leche.

Con la polla en la mano continúe embriagado con el sudor, el olor a sexo, los gemidos y lo hermosa que se veía mi mujer siendo penetrada y gozada por aquel macho que a menos por instantes la hacía suya y la penetraba con mucha fuerza, nada tardo mi pene en volver a cobrar vida, como diciendo y yo qué??

Pero en ese momento no había espacio para dos vergas. Ella solo quería disfrutar de aquel pito que tenia remojando en su interior, gozando de esa deliciosa panochita apretadita y mojadita que mi primo sentía por primera vez.

Mi primo la besaba y chupaba sus tetas de una forma que la hacía gritar pidiendo con besos y apretones que no parara de penetrarla, de gozarla, de tenerla de hacerla sentir, y de tener esa vergota explorando en su interior.

Pero todo tiene que acabar aun que el placer sea inmenso, y mi primo no pudo resistir mucho mas, la separo con las manos tumbando la en el sillón quedando casi acostada, se paro cerca de su boquita y sin mediar palabras la hizo que recibiera en ella toda la descarga de lo que en ese momento ella recibía, chupando para obtener más y no perder ni una gota de ese néctar con el que inundaba su tierna boquita.

Tan solo espere lo suficiente para que mi mujer recibiera las ultimas gotas de semen y limpiara con cariño aquel falo que minutos antes tanto placer le había dado, dejándolo reluciente y trajando todos los jugos que sus cuerpos habían dejado untados en esa verga.

Cuando esto sucedió y se separaron sin previa advertencia me lance sobre mi mujer dando unas fuertes embestidas. Trataba de evadir su boca ya que momentos antes había sido llenada con el esperma de mi primo. Pero ella buscaba mis besos y yo nunca he podido resistirme a uno de sus besos, por lo que nos besábamos con desesperación. Yo sintiendo el extraño sabor de la mezcla de fluidos de la cogida anterior.

Poco paso para que ambos termináramos de nuevo y yo inundara ahora su ya muy mojada panochita con mi leche que se juntaba a los ricos jugos que ya tenía de ella y de mi primo.

A menos en su interior había un trio de jugos que se mezclaban unos con los otros. Terminamos todos con los ojos mojados de sudor, dijo ella que el sudor le picaba los ojos por lo que mi primo con una servilleta delicadamente limpio el sudor de sus ojos dándole un par de besos mas a esa hermosa y cachonda mujer.

La sala ya se sentía caliente y creo que ninguno pensábamos en terminar la noche solo con una cogida. Yo estaba muy caliente aun y conociendo a mi esposa se que ella quería disfrutar mas de la verga de mi primo dejando en su cuerpo, su verga y su mente el recuerdo de aquella gran noche, de aquella gran mujer.

Estuvimos descansando un rato sentados en el sillón platicando sin comentar mucho de lo ocurrido poco antes. Pero mirándonos con miradas cómplices. Ninguno volvimos a acomodar nuestras ropas el único vestido era yo aun que tenía el pantalón desabrochado y estaba sin camisa, mi esposa se termino de quitar la falda y todos así nos quedamos.

Al poco tiempo mi mujer sin decir nada tomo a mi primo de las manos y dándole la espalda lo repego a su trasero. Llevándolo hacia la recamara (la de nosotros está en la parte de abajo) yo fui tras ellos y los tres entramos en la recamara.

Ya una vez ahí. Ella se voltio hacia mi primo dando apenas un par de besos, se subió a la cama poniéndose como de perrito pero con la cabeza también recostada sobre el colchón, levanto su traserito invitando a mi primo a gozar nuevamente de sus deliciosos encantos penetrando su apretadita pucha nuevamente.

El antes de eso se acerco y posando su lengua sobre su vulva comenzó a saborear sus deliciosos juguitos de mujer cachonda. Le chupaba de arriba abajo y metía su lengua con cuidado extrayendo con ella mas de sus ricos juguitos. Mi mujer cerraba los ojos y pegaba gritiditos y gemidos de placer, diciéndole “ya vente Vicente, dame verga” el sin hacer caso seguía saboreando su panochita ya con desesperación y con sus dedos masturbaba la deliciosa vulva de mi mujer. (después ella me dijo que nadie masturba como él. Le encanto!!) duro un rato masturbándola a pesar que mi mujer trataba de jalarlo hacia ella haciendo sus manos hacia atrás pero si siquiera poder tocar mas que una de sus manos que se posaba en su rico traserito.

Al poco tiempo el se levanto, tomando su pito con las manos lo acerco a la panochita de mi mujer dirigiendo la penetración.

Comenzó a penetrar con lentitud, mientras mi mujer gemía y hacia muchos ruidos con la boca. Cuando estuvo totalmente dentro la sujeto fuerte de las caderas atrayéndola hacia el provocando que su pene quedara lo más profundo posible.

Poco a poco comenzaron los movimientos que parecía dirigir mi mujer con sus gemiditos y gestos los juguitos se impregnaban en la verga de mi primo haciendo la aparecer barnizada cada vez que salía de el interior de la vagina de mi bella esposa.

Los gritos, gemidos y movimientos se hacían cada vez más fuertes y rápidos comenzando a sudar nuevamente.

Mi esposa jalaba el cobertor intentando con el limpiar el sudor de sus ojos. Verla con sus ojitos cerrados, y su culito levantado para permitir las fuertes penetraciones de mi primo. Gemía, gritaba y se relamía los labios disfrutando del pito de mi primo que se abría paso en el interior de mi mujer haciéndola gozar.

Mi mujer parecía un poema. Se veía hermosa como siempre. Nunca olvidare esas imágenes, me encanta verla ensartada en una buena verga gimiendo, sudando, gritando y gozando de las embestidas, es como salir de mi mismo y poder ver desde otro Angulo como se ve mientras yo mismo le hago el amor.

Es lo mejor verla gozar, una mujer así de sabrosa es para disfrutar, ella debe disfrutar de su sexualidad y sacar provecho para su placer de ese maravilloso cuerpo y belleza que dios le dio.

Es una reina. Y ensartada es la reina más linda. Las embestidas de mi primo provocaban demasiado movimiento la cama ya estaba bastante alejada de su lugar y sus cuerpos se movían con mucha fuerza. Los gemidos y gritos de ambos se hacían casi violentos, mi mujer continuaba con sus ojitos cerrados y su culito levantado para recibir ese pedazo de verga.

Después vimos que termino ella hasta con las rodillas lastimadas por la fricción de el movimiento tan intenso. No pensé que una colcha pudiera rasparle las rodillas. Pero los movimientos fueron tan intensos que así fue y sus rodillas terminaron raspadas.

En un movimiento muy rápido en el que mi primo lanzo un berrido y saco su verga del interior de mi mujer con un solo movimiento para ponerla en la rayita de sus nalgas muy cerca de su culito y apretando sus nalgas comenzar a echarle los chorros de leche en su culito y nalgas. Ella seguía casi por inercia haciendo movimientos hacia delante y atrás permitiendo que la leche se escurriera por todas sus nalgas incluso a su espalda, piernas y desde luego a su puchita.

Sin limpiarse la leche se dejaron caer satisfechos sobre la cama donde los 3 nos quedamos desnudos y dormidos.

La mañana siguiente nos bañamos cada quien por separado y mi primo se fue aun antes de desayunar-.

Viendo follar a mi esposa al otro lado del cristal

marzo 6, 2012 by admin  
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–¿Cómo quieres que me vista, amor? –le pregunta Ana al desconocido, al otro lado del celular.

Después de escuchar las últimas solicitudes de su próximo amante ocasional, Ana cuelga el teléfono. Son las diez de la mañana. Tiene cerca de dos horas antes de su encuentro, así que aprovecha para lavar los trastes, dejar tendida la cama y alistarse. Cuando termina, se da una ducha. Le permite al agua sus caricias tibias. Después, sale y se arregla. Desnuda, elije la ropa que el extraño le pidió y de frente al espejo de su cuarto, comienza a vestirse. Se coloca la tanga oscura y el sostén que la acompañará. Desliza por sus piernas la minifalda escocesa de color rojo y la contempla. Es muy corta; demasiado corta. Sonríe, así es como le gustan. Se coloca su blusa negra de mangas y se mira el ombligo descubierto. El piercing es brillante y lucirá muy sexy así. Ahora los tacones. En esta ocasión, serán descubiertos y de correas. Le gusta cómo resaltan sus tobillos y marcan sus muslos en cada paso que da. Ahora, se mira completa y se siente húmeda.

Ana tiene veintisiete años. Su cabello negro le cae como cascada por debajo de los hombros, casi a la altura del omóplato. Es delgada y de piel morena clara; procura cuidarse pero no es una mujer obsesionada con el ejercicio. Y sus piernas… sus piernas torneadas que siempre han sido la fijación de los hombres. Ana recuerda que desde muy jovencita le gustó lucirlas; por ello, ha usado faldas cortas todos los días desde entonces. “Once años para ser exactos”, piensa divertida y se sonríe. Se detiene un momento para contemplarse y respira. “Bien, ahora el maquillaje”. Algo sencillo y sutil; algunas sombras en los ojos, un labial que no llame mucho la atención y listo. Ana toma su bolso y sale del departamento.

Camina por la calle hasta la parada del camión, sabiendo que los hombres a su alrededor le acarician las piernas con sus miradas lascivas. Ana sonríe. Aquella sensación le excita. Se detiene en la esquina y mientras espera al autobús, piensa en las últimas dos preguntas que le hizo el chico con el que se encontrará.

–¿De verdad no cobras por esto?

–No –había respondido ella.

–Y cómo es que teniendo novio haces estas cosas.

Ana sabía la respuesta.

–Porque me gusta ser una puta –contestó–, por eso nada más.

**********

Cuando Ana entró a la preparatoria sintió que un mundo nuevo se abría ante sus pies.

Ana vivía con su madre y con su hermano, quien era cuatro años más chico que ella. En aquel entonces, no llevaban una buena relación y pasaban la mayor parte del tiempo en silencio. Por otro lado, Ana casi nunca veía a su madre. Era una mujer muy ocupada para estar con ellos. Después del divorcio, ella se dedicó a trabajar, mientras su padre se regocijaba con su amante juvenil en algún lugar de Estados Unidos. Por ello, Ana y su hermano tuvieron que aprender a resolverse las cosas por sí mismos.

Ana resultó ser la sensación para los chicos de su clase y para los de último año. Era la única que iba con minifaldas todos los días y su coquetería natural, le ayudaba a tener siempre con quien platicar.

Conoció entonces a un chico del sexto semestre que se llamaba Lalo. A las pocas semanas se supo que Ana y Eduardo eran novios. Él se mostraba siempre protector y cariñoso, detallista y seductor. Ana estaba enamorada. Pero conforme fue pasando el tiempo, la insistencia de Eduardo respecto al sexo se incrementaba cada vez más. Sin embargo, ella tenía cierto temor que, a la hora de la hora, no la dejaba avanzar. Aquello fue irritando a Eduardo, tanto que en una ocasión, amenazó con dejarla. Ana le pidió que reconsiderara, lo intentaría de nuevo la próxima vez. Y así fue. Lo intento. Y volvió a fracasar. Eduardo, desnudo por primera vez ante ella, estaba completamente furioso y le dijo que ese era el fin. Llorando, Ana le pidió su comprensión y admitió abiertamente que sí quería pero tenía algunos miedos de por medio. Él no cedió. Entonces, Ana hizo algo que no se había imaginado hacer: se arrodilló ante su novio. Y le suplicó.

Eduardo vio una oportunidad. Acarició el cabello de Ana y la atrajo hacia su pene, que aún no perdía por completo su rigidez. Ella sintió un temor que le recorrió el cuerpo y supo lo que Eduardo quería. Eduardo le pidió que le diera su mano. Ella lo hizo. Acarició los dedos de Ana y los llevó a su pene. Ana quiso retirar la mano, pero la apretó ligeramente y ella comenzó a ceder. Con movimientos lentos, comenzó a masturbarlo. Después de algunos segundos, Eduardo volvió a jalar a Ana hacia su pene y entonce sí, ella lo vio muy, muy cerca de su rostro. Ana dudó, pero algo dentro de ella quería acercarse. Entonces lo hizo, y con cierto temor aún, le dio un ligero beso al pene de Eduardo, quien se estremeció. Ella sacó su lengua y lo probó. Se acercó cada vez y de pronto, se lo metió completo a la boca. Aquel miembro invasor dentro sus labios, le produjo una sensación que la excitó muchísimo y sin darse cuenta, Ana se encontró a sí misma masturbando y mamando la verga de su novio sin poder detenerse.

Eduardo comenzó a jadear.

–¡Me vengo, me vengo! –Exclamó.

Al no saber qué hacer, y para evitar otro percance, Ana siguió haciendo su labor. De pronto, los gemidos de su novio se convirtieron en un grito y estalló. Ana sintió la descarga de un líquido espeso y tibio que le cubría toda la boca. El pene de su novio se sacudía dentro de ella. “Esto es maravilloso”, pensó Ana y saboreó el semen de su novio. El sabor le resultó tan placentero que la hizo tener una sensación cálida y húmeda entre las piernas. Su cuerpo entero se estremeció. Ana supo, que desde aquel momento, sería una adicta a aquella sustancia blanca y ajena. Había disfrutado tanto la ocasión que la siguiente vez que lo intentaron, Ana pudo finalmente hacer el amor con su novio. Por segunda ocasión, Eduardo había terminado en su boca. Fue aquella tarde cuando Ana descubrió un mundo nuevo, un mundo de lujuria y pasión. Eduardo había sido tan dulce que se sintió de verdad amada y protegida. Sin embargo, algo inesperado sucedió.

Después de aquella tarde de viernes, Ana había intentado llamarle durante el fin de semana sin lograr hablar con él. “No importa”, se dijo con ternura y esperó con entusiasmo al lunes para verlo y decirle cuánto lo amaba. Pero Eduardo no la había buscado en toda la mañana y lo que fue peor: cuando Ana fue a buscarlo en el receso, encontró a Eduardo abrazando a una de sus compañeras.

Durante las siguientes semanas, Ana buscaba desesperada a Eduardo, pero él la ignoraba, se escondía de ella y no le contestaba el teléfono. Hasta que sucedió lo que tenía que suceder.

Una tarde, Eduardo se encontraba en casa con dos amigos más. De pronto, tocaron a su puerta. Eduardo abrió y se encontró de frente con Ana. Aquella imagen lo incomodó muchísimo. Ana estaba llorando. Ella le preguntaba que qué había pasado, que si había hecho algo mal, que la perdonara, que… los amigos de Eduardo miraron desde el sillón.

Eduardo no aguantó y la hizo pasar a la casa, guiándola al piso de arriba. Los dos amigos no pudieron evitar sonreírse cuando la vieron desde abajo mientras la chica subía los escalones. Su minifalda les dejó ver la ropa interior de color blanco y parte de sus nalgas redondas.

–Qué buena está la vieja del Eduardo.

–¡Shh! Creo que ya no es su vieja.

–¿No?

–No… a ver, vamos.

Cuando se aseguraron de que el cuarto de Eduardo quedó completamente cerrado, subieron con sigilo para espiar. Mientras tanto, al otro lado de la puerta, Ana le rogaba a Eduardo por una explicación. El chico no sabía qué decir, o más bien no sabía cómo decirle la verdad. ¿Acaso tenía otra novia y no se lo había dicho? “No, no era eso”, le dijo una voz muy dentro de él. “Tú sabes que sólo querías cogerte a esta niñita, la más sexy de toda la escuela. Tú has hecho lo que nadie más”.

Entonces, Ana se arrodilló desesperada y comenzó a desabrocharle el pantalón.

–¿Qué haces? –Preguntó Eduardo, tratando de apartarse.

–Déjame demostrarte que te quiero –sollozaba ella.

De alguna manera, Ana logró desabrocharle el pantalón, se acercó y de un solo movimiento, bajó el boxer y sacó el pene de Eduardo. Entonces, se lo llevó a la boca y comenzó a chupárselo. Eduardo fue cediendo ante aquella sensación.

De pronto, la puerta se abrió. Ana vio entrar a los dos amigos de Eduardo e intento quitarse de esa posición para que no la vieran. Sin embargo, Eduardo la tomó del brazo y le impidió que se levantara.

–Dice Omar que ya no es tu vieja.

–Depende de ella –respondió Eduardo.

–¿Qué quieres decir? –Preguntó Ana, alarmada, mientras los dos chicos se ponían junto a Eduardo, frente a ella.

–Que te vas a tener que esmerar para convencerme.

–¡A qué te…!

Entonces, los dos chicos desabrocharon sus pantalones. Ana supo que la pregunta estaba de más.

–No, no, Eduardo, no me hagas hacer esto…

–Anda, nena –dijo él acariciando su cabello– Hazlo por mí… por nosotros.

Ana vio que dos penes extraños se acercaban poco a poco hacia su rostro y comenzaban a hacerle caricias en las mejillas. Ella intentaba apartarse, pero Eduardo hacia presión, sin lastimarla, sobre su cabeza

–No, por favor… –sollozaba ella, mientras la mano de su novio, le giraba la cara hacia la derecha. Su amigo se acercó más y su pene erecto hizo contacto con los labios de la chica. Comenzó a empujar suavemente y Ana no tuvo más remedio que abrir la boca y recibir a aquel nuevo invasor. Mientras tanto, sus manos se dedicaron a trabajar sobre el pene de Eduardo y el de su amigo.

Ana comenzó a sentirse excitada y así arrodillada, fue quitándose la ropa. Entonces hicieron con ella lo que quisieron. Ana no supo de quién era el pene que la penetraba en la vagina, de quién era el que estaba en su boca, de quién el que estaba dentro de su culo. Ana cerró los ojos y se entregó por completo. De pronto, sus amantes cambiaban de posición y ella tenía nuevas sensaciones, nuevos orgasmos, nuevos sabores.

–Qué rica está tu vieja –dijo alguien.

–Ella ya no es mi vieja –respondió Eduardo–, yo no ando con putas.

Y entonces, los tres chicos se rieron a carcajadas, burlándose de ella. Ana, mientras era cogida por ellos, sintiendo un placer físico que no tenía límites, sintió que en su pecho el corazón se le hacía pedazos. Aún sabiendo que la estaban usando y que Eduardo la había engañado, la lujuria extrema que le invadía la obligó a someterse a sus amantes. Al final, todos y cada uno de ellos, terminaron en la boca de Ana y sentir tanta cantidad de semen, la hizo incluso llegar al orgasmo.

–Vete –le espetó el chico–, tú y yo, ya no somos nada.

Humillada, y con sentimientos encontrados, Ana sólo tuvo fuerzas para tomar sus cosas, vestirse con rapidez y salir corriendo de la casa. A los pocos meses, Eduardo y sus amigos terminaron la preparatoria y Ana no volvió a saber de ellos.

Aquella tarde, Ana se encerró en su habitación y tomó una ducha caliente. Dejó que el agua la acariciara por completo y se quedó durante unos minutos ahí, como ida, como perdida en su interior. Al cabo de un rato, se dio cuenta de dos cosas que ahora estaban claras para ella: tenía el corazón roto y tardaría en sanar; el engaño y la degradación física no se irían tan fácilmente. “Me siento ultrajada”, se dijo, “pero no puedo negar que me gustó ser la puta de varios hombres”. Ana supo que ya nada sería igual. “Eso soy y eso quiero ser”, se dijo. “Soy Ana y soy una puta”.

Entonces, comenzó a llorar.

**********

Ana aborda el camión. Le toca irse de pie una parte del camino. No le extraña que no le cedan el lugar.

–¿Sí le van pasando para atrás por favor? –Dice el chofer.

La gente se recorre y se acomoda a lo largo del pasillo. Los hombres observan a Ana, algunos con disimulo, otros con descaro. A ella no le importa; de cualquier manera es muy excitante. De pronto, algún hombre pide permiso para pasar. Ana siente como se restriegan contra sus nalgas. A veces, alguna mano extraña le roza los muslos o descaradamente se introduce por debajo de su falda. Siente las caricias; a veces son suaves, otras apresuradas y a veces forzadas.

Ana se sienta junto a un chico más joven. Ella mira hacia la ventana y de pronto siente la mano del chico sobre su muslo derecho. Lo está acariciando. Ana sonríe y lo deja seguir pero decide no voltear a verlo. Prefiere pensar en su amante. ¿Cómo será? Desde hace algún tiempo, Ana gusta de buscar chicos por Internet. Elije a alguno a través del chat y queda con él para verse en algún lugar público. Por lo general, juega a que es su novia. Comparten muchos besos y caricias. Ella suele sentarse con las piernas abiertas para enseñar su ropa interior. Le gusta ver la cara que ponen a su alrededor. A veces, cuando están por subir al auto, el chico en turno la abraza, la besa y desliza sus manos hacia las nalgas de Ana. Sube la minifalda y acaricia sus muslos desnudos así a los ojos del público. Ya en el hotel, Ana es una chica sumisa. Le gusta de todo, menos las cosas dolorosas y “raras”. Suele complacer a los chicos. A veces le piden, previamente, sexo anal y ella accede. Más allá de eso, nada. Pero eso sí, la única condición que ella pone: “Cuando termines, hazlo en mi boca”. Ana se considera adicta al semen, disfruta del sabor y la textura, y siente un inmenso placer al recibirlo, más si es de un extraño al que, probablemente, no vuelva a ver.

Ana recuerda que durante la preparatoria, después del incidente con Eduardo, se dedicó a salir con varios chicos. No volvió a tener novio en ese periodo pero sí algunas aventuras. En la universidad, Ana conoció a Manuel, quien se volvería su amigo con derechos. Tuve otros, sí, pero con Manuel era distinto. Era un gran amante y compartían sus experiencias con otras personas.

Ana tuvo un trabajo en una agencia de publicidad. Ahí, conoció a uno de los clientes jóvenes y prometedores, un arquitecto en vías de iniciar su carrera. Se trataba de Miguel, su novio actual. De alguna manera, Miguel y Ana se enamoraron y al paso de los meses, se fueron a vivir juntos. Ana dejó de ver a sus amigos cariñosos; creyó que aquella etapa había terminado y se entregó por completo a Miguel.

Ana y su novio tenían una vida sexual plena y el acuerdo era que, siempre que estuvieran en el departamento, Ana estaría desnuda en todo momento. Aunque no se tratara de un momento íntimo e hicieran lo que hicieran, ella se quedaba sin ropa y a veces, podía estar así durante todo el día si no salían a la calle.

Con el paso de los meses, el trabajo de Miguel le exigió mayor demanda de tiempo y comenzó a estar muchos días fuera de la ciudad, viajando a las obras que llevaba a cabo el despacho de arquitectos donde trabajaba. Coincidió, también, que Ana se quedó sin trabajo y se dedicó a la labor del departamento y a sus asuntos personales: la lectura, el ejercicio, el Internet y algunas otras cosas que la mantenían ocupada.

Al principio, resintió mucho la ausencia de Miguel y en el sexo, tuvo que acudir a su propio placer. A veces, Ana podía estar viendo imágenes eróticas en la red y masturbándose con intensidad. Poco a poco, fue buscando otras formas de entretenerse y acudió al cibersexo con personas de otros lugares, completamente desconocidos entre sí. Ana creyó que no tenía nada de malo. Fingían ser novios interactivos, tenían “sexo”, se escribían cosas y si quería, los borraba de su lista de contactos.

Fue en ese entonces cuando Ana se reencontró con su viejo amigo Manuel y bastó una salida a tomar café para que Ana se entregara de nuevo a sus placeres. Aprovechando que su novio pasaba mucho tiempo fuera, y aunque lo quería mucho, Ana se dio cuenta de lo que en realidad le gustaba ser: una puta.

Al principio, Ana salía con amigos y personas conocidas. Después, fue conociendo y entregándose a los desconocidos en las discotecas y más adelante a través del Internet. Tal era el caso del chico de hoy. La sensación de estar con alguien desconocido era algo excitante para ella. Se habían descrito físicamente, Ana le dijo lo que le gustaría hacer, escuchó las peticiones del chico y quedaron para esa misma mañana. No se dijeron sus nombres, se reconocerían por la ropa. Él llevaría una camisa blanca y jeans azules. Era alto y delgado. Se encontrarían a la puerta de un café y dejarían que todo fluyera según el ritmo de las cosas.

El chico que está al lado de Ana en el camión se levanta. Ana no lo mira pero sonríe, como agradeciéndole por las caricias sobre sus muslos. Ana introduce su mano entre las piernas y se descubre húmeda. Comienza a acariciarse. Suspira. Mira hacia la ventanilla y después cierra los ojos. En lo que llega a su encuentro, Ana piensa en aquella última ocasión que vio a Manuel, antes de que el chico se fuera a otro país por cuestiones laborales.

**********

Manuel era un chico agradable e intenso, así lo definía ella. Habían compartido muchas cosas juntos, eran cómplices de sus aventuras. Ana se preguntaba algunas veces cómo había sido que, conociéndose tan íntimamente bien, nunca se hubieran enamorado. Tal vez, eso era lo que hacía funcionar la relación.

Pues resultó que Manuel le dio la noticia de que lo transferían a otro país, así que deseaba pasar algún tiempo con ella. Coincidió que era el cumpleaños de Ana y en alguna ocasión, le había contado a Manuel una fantasía que hasta ese momento no había podido realizar. Aquella última vez, Manuel tenía la sorpresa perfecta.

Manuel la invitó a casa de unos amigos suyos a las afueras de la ciudad. Le dijo que sería de sábado a domingo.

–Vente muy sexy –le había dicho.

Ella no tuvo problema. Habló con su novio, quien para variar estaba fuera de la ciudad, y le dijo que saldría con unas amigas y que pasaría la noche fuera de casa. Todo en orden. Manuel pasó por ella y tomaron la carretera hacia la casa de “las amigas”.

Ana se veía tremendamente sensual. Traía puesta una minifalda negra muy ajustada que apenas le cubría el trasero, zapatillas de tacón, top negro y tanga de color blanco. Tenía el cabello suelto y sombras ligeras en los ojos. Durante el trayecto, Manuel aprovechaba para acariciarle los muslos y de vez en vez, se regalaban un beso tierno y apasionado.

Al cabo de unas horas, llegaron al lugar. El clima era caluroso. Era una casa con un jardín que rodeaba la estructura y en la parte posterior tenía una piscina. Ana escuchó voces.

–¿Y eso? –preguntó sorprendida.

–Es una sorpresa –respondió Manuel con un beso en su mejilla.

Así, tomados de la mano, Ana y Manuel cruzaron a la parte de atrás.

–¡Llegó la festejada! –exclamó un chico.

Entonces, aplaudieron. Ahí, frente a ella, había ocho hombres, amigos de Manuel. La única mujer era ella.

–¡Bienvenida, princesa! –dijo el chico–. Yo soy Roberto y ésta es tu casa… cuando gustes.

–¿Mani? –le preguntó Ana a su amante.

–Bueno –dijo Manuel–, esta es una fiesta privada para ti por ser tu cumpleaños y, pues, como me dijiste alguna vez que tu fantasía era estar con varios hombres pues…

–¿Es en serio? –insistió Ana. En verdad estaba sorprendida. En unos momentos, sintió la adrenalina en todo su cuerpo, se puso nerviosa, no supo bien a bien qué decir. Lo único cierto era que de inmediato, Ana se sintió sumamente húmeda.

–Es cierto –dijo Manuel–. ¿O no, chicos?

–¡Sí! –dijeron ellos.

–Tómate algo y relájate, preciosa –dijo Roberto, extendiéndole una cuba–, siéntate acá con nosotros.

Ana se acercó adonde estaban los demás y se sentó en una silla. Su falda era tan corta que todos pudieron apreciar su ropa interior de color blanco. Sus muslos parecían brillar con la luz del sol; lucían suaves y hambrientos de caricias. Ana se sentó con las piernas ligeramente abiertas y así se quedó. Pudo sentir las miradas lujuriosas de los chicos. Durante un rato, ellos platicaban y Ana escuchaba y reía. De vez en cuando comentaba algo y aunque estaba muy sonriente, no podía evitar sentirse nerviosa. A veces, alguno de ellos pasaba y le acariciaba una pierna. Otro la abrazaba y le daba un beso en la mejilla. Aún con los nervios, Ana estaba muy excitada y el calor que su bebida producía en su cuerpo, fue ayudándola a relajarse. Así, con el paso de las horas, fue sintiéndose más en confianza. Manuel notó que ella se relajó cuando abrió por completo las piernas para quedarse en esa posición. Entonces, se acercó. Acarició su mejilla y la besó apasionadamente en la boca. Deslizó su mano a las piernas de Ana, acarició los muslos y la subió. Ana sintió que Manuel apretaba su vagina húmeda y que la acariciaba en círculos, y no pudo evitar emitir un ligero gemido de placer.

–¿Y para nosotros no hay besos? –preguntó alguien. Los demás exclamaron “sí, sí, sí” y Ana y Manuel se rieron.

–¡Oigan, oigan! –dijo Roberto–. La verdad es que Ana ya se siente más relajada y en confianza. Yo opino que la motivemos para que se quite el top.

–¡Sí, sí! –exclamaban todos sin parar.

Ana sonreía nerviosa. Se estaba animando pero…

–Sí quieres yo te ayudo –le susurró Manuel en el oído. Ella asintió.

Suavemente, Manuel se acercó a su rostro y lo llenó de besos en las mejillas. Se miraron un momento y la besó en los labios. Mientras se entregaban al encuentro de sus lenguas, las manos de Manuel descendieron hacia los senos de Ana y los acariciaron por encima de la ropa. Poco a poco, Manuel fue introduciendo sus manos dentro del top, lo levantó y lo deslizó sobre sus hombros. Ana levantó los brazos, sintiendo las caricias de Manuel en su espalda. Aquello la hizo estremecer. Cuando abrió los ojos, se sentía invadida por una excitación nueva al ser observada por tantos hombres. Sus senos eran redondos, pequeños pero firmes. Manuel acarició los pezones, se agachó y los chupó. Ana gimió sintiendo las manos de su amante entre las piernas.

Manuel quiso hacerse para atrás, pero Ana lo retuvo y con besos en la boca lo animó a continuar. Un silencio alrededor se hizo y lo único que había eran miradas sobre ella. Ana puso su mano en el pene del chico por encima del pantalón y comenzó a acariciarlo. Entonces, Manuel levantó a la chica de su lugar, puso sus manos en la minifalda y la deslizó hacia abajo, dejándola sólo con la tanga. Sus nalgas eran redondas, firmes y paradas. Manuel las acarició y removió la parte trasera de la ropa interior. Jugó con ella y de la misma manera, la fue llevando hacia abajo hasta despojarla por completo. Ana se quedó con los tacones, se sentía húmeda, excitada; a partir de ahora, ya nada la detendría.

–Deléitanos a todos, putita –le susurró Manuel. Ana sonrió. Buscó el camastro más cercano y se acostó. Cerró los ojos, abrió las piernas y comenzó a acariciarse todo el cuerpo. Bajó una mano por su vientre y se masturbó delante de todos. Al cabo de unos minutos, Ana gimió y cuando alcanzó el orgasmo, no pudo contener un grito intenso de placer. Por unos momentos, su cuerpo tembló hasta encontrarse relajado nuevamente. Entonces, Ana llevó sus dedos hacia la boca y lentamente, los chupó.

Los chicos se quedaron boquiabiertos. Uno de ellos se acercó y la ayudó a ponerse de pie no sin antes acariciarla y darle un beso en los labios. Ana se quedó desnuda el resto de la fiesta. Hubo mucho baile y todos ellos pudieron ir gozando de sus labios y su piel. A veces, alguno de ellos se la encontraba en un pasillo de la casa, la sujetaba y la besaba mientras recorría su cuerpo con las manos.

En algún momento de la tarde, Ana entró al baño, pero uno de los chicos se escabulló con ella. No la dejó preguntar, sólo se introdujo, la colocó de espaldas al lavamanos y la penetró. Empujaba fuerte y la jalaba del cabello. Ana no supo cómo reaccionar al principio, pero decidió que era mejor entregarse a él. Entonces, comenzó a disfrutarlo y a gemir.

–Desde que te vi, te quise coger –dijo él.

–Entonces, cógeme –dijo Ana–, cógeme así.

–¡Ah, qué rico, putita! ¡Te gusta!

–¡Me encanta!

–No sabes ni mi nombre.

–Tú cógeme. Así, así…

El chico aceleró el paso y comenzó a gemir. Ana se volteó y sentada sobre el retrete, llevó ese pene extraño a su boca y lo dejó eyacular sobre su lengua. Entonces, saboreándolo, miró al chico y se tragó el semen.

–Qué rico, putita.

–Delicioso –dijo ella.

Ana se levantó y lo besó en los labios.

–No le digas a los demás de esto.

–Claro que no, putita –respondió él guiñándole el ojo.

El chico se abrochó el pantalón y antes de salir le dijo:

–Por cierto, me llamo Daniel.

Ana se río.

Fue hasta la noche, cuando dentro de la casa, ella se entregó por completo a esos hombres, todos juntos y a la vez. Ella cerró los ojos y se dejó llevar. De pronto, se veía a sí mismo sobre el cuerpo de alguno de ellos. De pronto, alguien llegaba y la penetraba por atrás. Ana recibía a otro en la boca. Sentía que se salían y que intercambiaban lugar. Ana no supo quién la penetraba por delante, quién por detrás, o a quién le hacía sexo oral. No supo de quién eran los labios, las manos, el cuerpo. No supo cuántas veces había llegado al placer.

Al final, Ana se arrodilló delante de todos y con un vaso de cristal en las manos, los hizo eyacular uno por uno. Cuando terminaron, Ana se levantó y comenzó a bailar de manera muy sensual. Ellos la animaron y entonces, Ana tomó despacio el vaso y bebió todo su contenido. Los chicos le aplaudieron y Ana se sonrío.

–Qué rica eres –dijo alguien.

–Y esto apenas comienza –dijo otro, acercándose y poniéndola de nuevo sobre la mesa.

La noche se prolongó y Ana se dedicó a recibir a aquellos hombres, a sentirlos, a ser su objeto de deseo. Ana se tragó el semen de todos, no una, sino varias y aquello la dejó extasiada; se percibía saciada, llena y viva. Pero al cabo de un rato, la sensación fue abandonándola para entregarla por completo al cansancio. Poco a poco, cada uno de ellos se fue a dormir y ella pasó la noche en una cama. No supo a qué hora la venció el sueño ni si había estado acompañada.

A la mañana siguiente, Ana despertó cansada y adolorida. Manuel la llevó a su casa y durante el trayecto no cruzaron ninguna palabra. Cuando llegó la hora de despedirse, se dieron un beso y Ana descendió del auto. No hubo adiós, no hubo gracias, no hubo sonrisas. Aquella vez, fue la última que vio a Manuel.

Así, al otro lado de la puerta, Ana se quitó la ropa y se dio un largo baño, dejando que el agua tibia la cubriera una y otra vez. Al salir, se secó y desnuda, se acostó en la cama para no salir en todo el día. Ana se abrazó de una almohada. Suspiró. Se aferró más al cojín, buscando unos brazos que le correspondieran. Entonces, cerró los ojos.

Ana comenzó a llorar.

**********

Ana vuelve en sí. Se ha dejado llevar por sus pensamientos y ha tenido un orgasmo prolongado. Abre los ojos. Mira a su alrededor y se da cuenta de que el camión se ha vaciado casi en su totalidad. Nadie la ha visto al momento de terminar. Mira de nuevo hacia la ventana, más allá de su propio rostro, más allá de sí misma. El sol desciende sobre sus mejillas y la hace enfocar hacia el cristal. Por primera vez en todo el trayecto, Ana mira su reflejo. Pareciera como si se estuviera viendo por vez primera. Ana se reconoce. Hasta ese momento, se da cuenta de la tensión que había acumulado durante el camino. Por primera vez, se siente relajada. Ana sonríe. Algo ha pasado en su interior. Mira su propio rostro y pareciera que el reflejo ha adquirido otro semblante, otras facciones, un rostro distinto al de ella, el rostro de un hombre quizá. Entonces, con sus pensamientos, habla con él, tierna y dulcemente.

Existo gracias a ti a través de la hoja. Podría decirse que soy una mujer encerrada tu cuerpo. Podríamos decir muchas cosas. Hasta hoy, nos vemos frente a frente. Me has imaginado, me has soñado, me has llevado a los límites de la perversidad. Me he dejado llevar por las circunstancias, lo he gozado, ha sido muy intenso, pero la verdad, es que nunca me has preguntado qué pienso, qué siento o qué espero de todo esto. La verdad, también, es que yo nunca había hablado sobre el tema. A estas alturas, ya no espero nada, tan sólo que me dejes ir. No es tu culpa; tampoco mía, pero es que yo también quiero dejarte para no volver.

Tardaste mucho en hacer esto; tal vez por miedo, por tu moral prejuiciosa hacia tu persona, tal vez porque no soportabas la idea de que esto te excitara; o tal vez, simplemente, porque yo no quería hablar sobre mí.

Mi vida en el papel ha sido sólo esto. Y lo he disfrutado. Pero hoy, por primera vez, me detengo para aceptar que siempre me he sentido sola. Hoy, existe algo en mí que me dice que todo puede ser diferente. Hoy, por primera vez, me pregunto: “¿para qué todo esto, cuál es el fin, es que no podrá terminar nunca?” Hoy, ya no deseo pensar en lo que pasó, no quiero pensar en Miguel, no quiero estar con nadie, quiero perderme en un lugar en el cual, tú tampoco me encuentres y ser ahí otra de la que he sido hoy. Sí, eso es lo que anhelo. Sé que me estás viendo sonreír. A ti, sí te puedo decir un “adiós”, porque de alguna u otra manera, hemos vivido esto los dos, tú desde ese otro mundo que yo no conozco. Tal vez, ni siquiera me llamo Ana. Hoy, quiero encontrar mi propio nombre. Yo veré este lado del vidrio con mis propios ojos y eso será todo. Adiós, adiós te digo. Adiós. Encontraré la noche oculta de mis piernas y amanecerá en este lado del cristal.

El camión llega a la plaza donde Ana ha quedado con aquel desconocido en el teléfono. El chofer la mira descender. Ana camina hacia el lugar. Los hombres a su alrededor clavan su mirada en sus muslos, en sus muslos morenos y desnudos, en esa minifalda roja que se levanta levemente con su andar y que permite la contemplación de sus nalgas redondas.

Ana sabe que el chico ya debe estar ahí. Pero ya no se pregunta cómo es. Ana tiene otro semblante, otro rostro, otro destino. Ana se desvía y entra a la plaza. Va directamente a su tienda departamental favorita. Mira la ropa, la estudia, la conoce. Hay muchas minifaldas de varios tipos. Ana las ve y les regala una sonrisa. Es una sonrisa coqueta, tierna. Ana sigue hacia el fondo de la tienda y observa algo que le llama la atención. “Sí, eres tú al que vine a buscar”, se dice para sus adentros. Ana se va al probador y cuando sale, lo hace sonriendo. Por primera vez, Ana se ha puesto unos pantalones de mezclilla.

–Me los llevo puestos –le dice a la cajera.

Ana paga y sale de ahí, sale de la plaza, sale de sí misma para entregarse a sus pasos, al camino incierto, a la sorpresa.

Ana camina por una calle solitaria. Ahí, en algún lote baldío, Ana abre su bolsa, avienta su minifalda escocesa y sigue caminando. Sonriendo. Libre. Libre de sí misma, sin ver el lugar donde la falda se pierde para no volver jamás.

Mi esposa, su novia y mi querida suegra

febrero 17, 2012 by admin  
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Me llamo Francisco 30 años casado hace cerca de dos años y sin hijos, 16 cm de pija, 1,70 de altura y algo gordito, mi mujer, Estefanía una petisa de 33 años, poca tetas pero buen culo, llegue a tener relaciones con su madre ya que mi suegro no la satisfacía plenamente.

Mi suegra, Mabel, 52 años, toda una señora, tetas no muy caídas un culo que empezaba a notarse la celulitis pero toda una atorranta a la hora de coger, en su vocabulario el nó, no existe y con un vocabulario de lo más sucio que hayan podido escuchar al estar en la intimidad. Todo se dio por casualidad, habíamos estado discutiendo con mi mujer ya que yo deseaba tener un hijo y ella no, su culo solo se había hecho para cagar ya que ni siquiera un dedo se dejaba meter, cogíamos una vez a la semana siempre y cuando ella no estuviera cansada, ya que trabaja de enfermera turnos rotativos en un hospital y cuando le insinuaba si había tenido alguna relación con algún enfermero, médico o si le gustaba alguna pija de las que higienizaba como para ir calentándonos, me mandaba a la mierda diciéndome que ella no era ninguna puta para estar revolcándose con cualquiera. Ese día, se termino de ponerse el uniforme y pegando un portazo se fue puteando. Me quede un rato en la habitación y después fui al living para fumarme un cigarrillo mientras veía un poco de tv, me encontré con Mabel, quien al verme llegar me pregunto que ocurría con su hija que se fue sin despedirse.
•Mabel, me va a tener que disculpar pero usted tiene por hija a una loca, no hay nada que le venga bien y la verdad me está empezando a cansar, todo lo que le digo está mal, le pregunto sobre su trabajo si vio algo interesante o si alguien le tiro los galgos y se enoja diciéndome que no es ninguna puta, como si no la miraran o si nunca llego a calentar a alguien mientras lo higieniza.
•Pero si serás morboso, que te crees, si a Estefanía anda haciendo algo te crees que sería tan boluda en decírtelo, imagínate que te diga, si, te hice cornudo con el enfermero o se la chupe a un paciente que se la hice parar después de limpiársela, si lo hace bien por ella, no es porque no te quiera ni por necesidad como lo podría hacer yo, ya que ella está bien atendida por vos.

En esas palabras me dio el pie para que le preguntara si ella no estaba bien atendida ya que Jose parecía ser todo un semental, siempre con se le notaba el bulto debajo del pantalón dejando ver que tenía una buena pija, no podía ser que no se la cogiera como debe ya que por lo que se podía ver a simple vista estaba mejor dotado que yo.
•Mabel, que me quiere decir, que don Jose no la atiende como es debido, por lo que se puede ver tiene con que para satisfacerla.
•Ay querido, si supieras el infierno que es para mí todas, me atiende todas las noches pero para su satisfacción, como tú dices tiene una buena pija pero no la sabe usar, es eyaculador precoz por lo que me la mete y en dos estocadas acaba y a mí me deja para que me autosatisfaga.
•Mabel, no le puedo creer lo que me cuenta, con semejante semental en la cama y que tenga que terminar pajeandote solita es un crimen, que daría yo por que usted fuera mi mujer, si la podría tener todos los días para amarla disfrutaríamos ambos sin tener que llegar a la paja.
•Para un poquito, me querés decir que con Estefanía no lo hacen todos los días, es boluda o que mi hija.

Bueno, por fin una aliada, ella que no era bien atendida y yo con falta de concha, que mal se había repartido las cartas, Mabel una hembra con ganas de coger acabando como una loba y su marido un eyaculador precoz, y yo que la tengo más chica pero de mas aguante me toco en suerte una frígida o era un cornudo y mi mujer se la pasaba cogiendo quien sabe con quién.

Le pregunte por su marido, a qué hora volvería y me contesto que dentro de media hora pero dentro de una semana, ya que le había tocado irse a recorrer unas sucursales en las afuera de la ciudad, quise saber si a ella no le molestaba estar tanto tiempo alejada de el pero me dijo que le daba lo mismo, que se encontraba mejor sin el ya que toda la cama la tenia para ella y su pepino. Cuando trate de averiguar a qué se refería a su pepino me dijo muy suelta que era su amigo con el que le metía los cuernos a su marido, la verdad que me dejo helado y me empecé a calentar imaginándome a mi suegra con el pepino entrando y saliendo de su concha.
•Bueno Mabel, si vos estas mal atendida, yo no estoy ni siquiera atendido podríamos juntar nuestras penurias a ver que sale, con un poco de suerte acabamos con las pajas y vos dejas descansar al pepino.
•Hay Paco, lástima que soy una vieja para vos y soy a la vez tu suegra, sino el revolcón que te daría te haría hasta olvidar de mi hija sacándote hasta la última gota de leche de tus huevos, siempre que y cuando no resultes ser como Jose.
•Mabel, sos una hermosa mujer, y necesitas lo mismo que yo, ambos estamos mal atendido y tal vez resulte, contame un poco sobre tus fantasías y que es lo que más te gustaría hacer.
•Mira querido, ya estoy vieja, las tetas se me están cayendo de a poco y ningún atractivo para un muchacho joven y buen mozo como lo sos vos, lo que te recomendaría es que busques afuera de casa lo que no te da tu mujer, si mi hija es boluda ya que así lo creo se merece que la hagas cornuda y puedes pasarla bien haciendo lo que desees sin que ella lo sepa, ya que si se entera sería el fin de tu matrimonio.

Bueno las cartas habían sido repartidas sobre la mesa, para ella lo único que nos separaba para podernos disfrutar de un buen polvo no era otra cosa que la diferencia de la edad, ya sabía que no era de mi edad y ni que decir que no era una modelo, que su cuerpo estaba en decadencia pero no así sus deseos sexuales ya que todavía deseaba disfrutar de un buen polvo y llegar a acabar con su pareja pero mi calentura iba en aumento y ni que decir el morbo de poderme coger a la madre de mi esposa, nunca me había imaginado ni la había tomado como modelo para mis pajas pero ahora era distinto, sus tetas apenas caídas eran toda una atracción para mí al verlas en su movimiento al respirar, tenia puesto un batón floreado que su escote permitía verle el comienzo de su canal entre ambas tetas las que descansaban dentro de un corpiño negro, sus piernas que solo dejaba ver de sus rodillas para abajo y unos pies descalzos bastantes cuidados, en ese momento al compararla con mi mujer me di cuenta de lo que tenía en casa, era hermosa con todo en su lugar y ni una arruga, pero ella no quería saber nada y mi suegra que la superaba en edad y era superada en belleza andaba necesitando lo mismo que yo.
•Hay Paco, me podrías decir en que te quedaste pensando, me estas preocupando, acaso te dije algo que te incomodara.
•Mabel, si pudieras leer mis pensamientos te darías cuenta de lo mucho que te deseo, en este momento lo que más deseo es acercarme a vos desabrocharte el batón, deshacerme de tu corpiño y de tu bombacha, besarte para que nuestras lenguas se conozcan y recorrer cada milímetro de cuerpo con mi lengua para acabar haciendo el amor como locos.
•Paquito, me parece que me estas tomando el pelo, que podrías ver en mi mejor de lo que tienes en tu dormitorio, no me gusta que te burles de mi de esta manera.
•Mabel, en mi dormitorio tengo a una hermosa mujer, histérica y frígida, le tome su mano y la dirigí a mi pierna para que tocara mi pija sobre el pantalón, piensas que si te estuviera jugando una broma estaría así, no sos una chiquilla y sabes que solamente esto lo consigues excitando, y es lo que estás haciendo me estas calentando a fuego lento, y ya que estamos solos, y si lo deseas, te levantas del sillón, me abrazas para besarnos y probamos, si resulta matamos dos pájaros de un tiro, ya no tendremos que recurrir a las pajas y cuando estemos solos seremos pareja y cuando estemos con los cornudos serás nuevamente mi suegrita.
•La verdad que me gustaría probar pero a la vez me da miedo, no creas que por mi marido, ya que amar, amar no lo amo, solamente lo aguanto porque a mi edad cambiarlo por otro no da, mira si me sale peor de lo que tengo en casa, pero si por mi hija, ya que moriría si se llega a enterar de lo que pueda estar ocurriendo en casa.

Extendí mi mano para ayudarla a levantarse del sillón, no porque le hiciera falta, sino como para apurar un poco el tramite, ya incorporada le pegue un tirón y se me quedo pegada a mi cuerpo, la abrace y la bese en su boca, a ella no le incomodo y mientras nos besábamos mis manos recorrían su culo y su ingle pegada a mi pija, ya no había vuelta atrás nuestras calenturas estaban hablando por si solas y la barreara de la edad había quedado en el pasado abriéndose para darle paso al gozo, me elogio el beso y quiso saber en qué habitación deseaba cogérmela y me decidí por la de ella, comencé a caminar hacia ella tomados de la mano pero ella se desprendió de mi y se alejo, en ese momento el mundo y la pija se me derrumbaron ya que pensé que se había arrepentido, fue al modular, tomo sus llaves y se fue hasta la puerta de la entrada cerrándola colocándole el pasador y dejando la llave puesta para que no pudieran abrir de afuera, me miro y me dijo que había muchos ladrones rondando la zona y no fuera que las moscas nos atraparan infraganti, volvió a mí para volverme a besar y nos fuimos al dormitorio donde me pidió que le desabotonara su batón. Comenzamos a caminar hacia el dormitorio mientras que mi mano iba botón por botón desabrochando sus botones al llegar al dormitorio faltaban solamente los dos botones inferiores y una vez suelto su batón como caballero se lo saque.

Quedo una veterana con corpiño y bombacha, ella me ayudo a sacarme la remera, me soltó el pantalón que me ayudo a sacarme para dejarme en slip, ya la cabeza de mi pija salía por un costado de mi slip y ella se agacho para pasarle la lengua sobre él, mi pija pugnaba por salir y ella abría su boca para morderla sobre la prenda, ni su hija me lo había hecho antes y mucho menos lo que me hizo Mabel, me bajo el slip y comenzó una mamada increíble, pocas veces había adquirido dimensiones como la que tenía mi pija, le pedí que se levantara para poder desprender su corpiño, como ya sabía las tenía algo caídas pero unas aureolas rosada coronadas por unos pezones en punta y mi boca terminaron en ella, era una delicia esas tetas, mi mano dentro de su bombacha recorriendo el canal de su culo en busca de su agujerito y en cambio de su hija se dejaba, sin antes decirme que podría salir sucio, lo saque y era cierto, estaba sucio de mierda, y yo me lo metí en mi boca saboreando por primera vez la mierda de una mujer.
•Te gusta mi amor, parece ser que sos de los míos, viste que sucia es tu suegrita que ni siquiera se limpia el culito y lo tiene todo sucio, mira lo que le espera a tu pija, porque supongo que te gustaría hacerme el culo.
•No me digas que te gusta que te cojan el culo, a tu hija le parece algo asqueroso, Mabel no sabes lo que daría porque fueras mi mujer, me enloqueces sos hermosa y deseo chuparte la conchita que tenés, me encanta que no estés depilada, por favor acuéstate que deseo probar tu concha.

Se acostó y le tome ambas piernas colocándolas sobre mis hombros y mi lengua empezó a trabajarle su concha, primero lamiendo sus pendejo para humedecerlo y poderlo separar para ver su concha ya húmeda y rosada y al empezar a trabajarla como corresponde ya que teníamos toda la tarde por delante empezó a gemir al llegar a su botón, pidiéndome que por favor la dejara que se iba a mear, no le hice caso y comenzó a salirle gotitas de orín lo que yo tomaba con sumo placer y entre gemidos acabo por primera vez en la tarde, ya tranquilo que estaba bien lubricada empecé con la pija como si fuera pincel a pintar su concha, estaba totalmente ida y me pedía que se la metiera, que la necesitaba dentro, que me la cogiera, que era vieja pero que deseaba coger y le hice tragar sus palabras al meterle la cabeza, la sorprendí y más cuando le saque un quejido con una nueva embestida, y en dos estocadas mas mis huevos estaban haciendo presión sobre ella, ella me iba contando lo que iba sintiendo y que su marido a esta altura ya se estaba descargando, boludo de mierda, si por lo menos fuera como vos tu mujer tendría hermanos y que no se imaginaba como mierda había nacido la pelotuda de su hija que no sabía aprovechar lo que tenía en casa. Ya la tenía toda adentro y empecé a acariciarle las tetas, tomaba sus pezones para pellizcarlo y ella gemía y me pidió que la cogiera, al empezar a moverme sentía lo húmeda que estaba y me enloquecía por lo que estaba disfrutando y yo ni que decir, comencé con un vai ven lento pero en cada salida y entrada era como que iba creciendo en grosor o era ella que estaba trabajando con sus músculos vaginales, mucho no me importaba, lo único que sabía que mi suegra me estaba dando y recibiendo el placer que su hija tendría que haberme dado, lo que si se que habré estado como veinte minutos dentro de ella serruchándola, parando cuando sentía que me estaba por venir terminando mi boca sobre sus tetas las que eran lamidas como si fueran las primeras que saboreaba para comenzar nuevamente la faena, a esta altura la humedad de su concha se hacía sentir y el clásico ruido de una pija saliendo y entrando en una concha regado por sus propios jugos mezclados con nuestros gemidos se hacían sentir y una mezcla del aroma típico del sexo mezclados con su orina la hice acabar nuevamente con un aullido y luego la llene yo con mi lechada. Me desplome a su lado y fue ella la que comenzó a hablar.
•Hay Paquito, sos terrible, vos sí que sos todo un macho que entiendes a las mujeres, esta vez sí que le digo adiós al pepino que va a terminar en alguna ensalada para el impotente de mi marido o la maricona de mi hija, parece que te gusto estar con esta vieja y sobre todo mis tetas.
•Mabel, que sea la última vez que te diriges a tu persona como una vieja, la vieja decrepita es tu hija que no sabe disfrutar la vida, podes creer que ni siquiera le puedo meter un dedo en el culo, si le chupo las tetas que le duele, si le quiero chupar la concha que es algo sucio, coger, si no está cansada no tiene ganas, te digo la verdad, es el día de hoy que me arrepiento de haberme casado con ella, pero ya no me importa ya que te he conocido tu faceta de mujer fatal y para mi sos hermosa, sexy y deseable y por lo que he visto nos llevamos a maravillas, no hay nada en vos que no me agrade.
•A mi amor, me has hecho sentir mujer otra vez, perdí la cuenta de las veces que me has hecho acabar, pero lo que si te aseguro que mi primera acabada fue con nuestro primer beso, al sentir tu dureza contra mi ingle supe en ese momento que a tu lado gozaría como una loca, ni decir cuando te llevaste tu dedo con mi mierda a tu boca y lo saboreaste, sos tan o más cochino que yo y me agrada que seas de esa manera.

Ambos desnuditos nos dirigimos al baño para higienizarnos, estábamos en una nube, habíamos disfrutado de un buen momento y en el baño se desato, de una y antes de entrar paro, me beso y se agacho para empezar a mamármela, ni siquiera me dio tiempo a higienizarme que ya estaba sucia después de la cogida, mi mujer ni loca me la hubiera tocado sin embargo Mabel me la estaba chupando, pajeandome con un mano y a la vez gozando como loca. Empecé a acabar dentro de su boca y ella seguía chupando y tragando toda mi lechada, parte le salía por la comisura de su hermosa boquita y al sacar su lengua para terminar de limpiarse lo que le había quedado a cada lado de su boca.
•Hay Paco, como me estás haciendo disfrutar, no te imaginas del tiempo que no tenía un polvo como el de hace un rato y ni te digo lo que hacía desde que no tomaba el semen, pero ahora tengo que mear, ya no aguanto más.
•Espera un minuto, me recosté en el piso de la ducha, bueno mi amor, colócate sobre mí y empieza a descargar tu líquido.
•Pero mi vida, no me digas que te gustaría que te mee encima, mira que te lo hago desde la cabeza hasta los pies, pero después me tenés que devolver el favor, aunque no me lo creas es una de mis mayores fantasías, el pelotudo de mi marido jamás lo hizo.

Le pedí que comenzara de una vez por toda, pero sobre todo en la cara y en mi boca, deseaba saborear su orina si para ella era su fantasía también lo era para mí, la única orina recibida por mi cuerpo era la mía, ya que al bañarme dirigía mi pija hacia mi cuerpo para que mi pecho recibiera el cálido liquido y sin darme cuenta empecé a recibir el deseado liquido de mi querida suegra que estaba dirigiendo el chorro hacia mi cara, en especial a mi boca, la que abrí para comenzar a degustar el preciado liquido, este era tibio y a la vez agridulce el que empecé a tragar, la cerraba para poder saborear lo que me estaba entregando hasta que llego el final del chorro. Me levante con cara feliz y la bese para luego separarme de ella y con mi pija en la mano empecé a dirigir el chorro de la meada desde sus tetas hacia abajo, cuando termine, ella tomo una de sus tetas y se la llevo a la boca para saborear mi orina. Abrimos la ducha y empezamos a bañarnos entre mimos, caricias y besos, nos secamos y me pidió que nos fuéramos a vestir para poder comenzar a hacer la cena y esperar que llegara Estefanía para que compartiéramos la cena en familia.

Mi suegra se puso el batón sin bombacha ni corpiño y yo con un short y nos fuimos a la cocina, pero antes paso por la puerta de entrada a la casa sacándole la llave junto al pasador y recién se fue a la cocina, me le coloque por detrás abrazándola apoyándole mi pija sobre su culo mientras le besaba su cuello y le pasaba la lengua sobre sus orejas, me pidió que me fuera al comedor para que viera tv mientras ella terminaba de cocinar. Estaba en el sillón cuando sentí abrir la puerta, era mi mujer que paso delante mío sin saludar para ir directamente a la habitación. En eso entra Mabel trayendo la comida colocándola sobre la mesa, nos sentamos uno frente al otro esperándola que volviera Estefanía, se sentó a la cabecera, se sirvió en los platos la comida para comenzar a cenar, al terminar mi mujer se levanto diciendo que se iba a bañar para acostarse, ni se termino de darnos la espalda que mi suegrita se tomo sus tetas amasándoselas, se me acerco y me pidió que acosara a mi mujer intentando cogerla para disimular, la bese y me fui al dormitorio. Al entrar a mi dormitorio me saque el short y me acosté en la cama empezando a acariciar mi pija para ponerla en forma, en mi cabeza estaba la imagen de Mabel desnuda y de lo que había vivido durante el día con la veterana, veterana pero me hizo disfrutar de lo lindo que es el sexo junto a todo lo que hicimos, cosas que no hice jamás con mi mujer, en eso entra Estefanía.
•Pero será posible, ahora te pajeas sin importarte que yo te vea, te das cuenta que sos un degenerado, porque debo pasar por todo esto después de un duro día de trabajo.
•La estoy poniendo a punto para cogerte como corresponde, sos mi mujer y lo que estoy haciendo delante de ti no es de degenerado, sino que me gustas, me excita verte desnuda y deseo hacerte el amor, saborear tus tetas, acariciarte el culo mientras estoy dentro de ti.
•Ni se te ocurra, te crees que porque soy tu mujer me vas a coger cuando vos quieras, sos una mierda que no tiene conciencia de lo que haces, déjate de joder, ándate al baño y pajeate porque va a ser la única manera que hoy te corras.

Me canso, le di un empujón y la tire sobre la cama, me fui sobre ella y le tome de las muñecas y me puse sobre ella como para inmovilizarla, lleve mi boca sobre sus tetas, empezó a patalear y a putearme, y como pude logre meter la cabeza de mi pija en la entrada de su concha pero la atorranta trato de girar sacándomela, seguía gritando como loca y pateando logrando tirarme al suelo, quede en el suelo boca abajo cuando siento el peso de mi mujer sobre mí.
•No creas que me vas a hacer lo que quieras, no te deseo y punto, aborrezco estar a tu lado y es una maldición regresar a casa y encontrarme con vos acosándome a algo que no me gusta hacer.
•Entonces, me podes para que mierda te casaste, sos frígida, boluda, todo te parece mal y me aborreces, que estabas pensando cuando diste el sí en registro civil, ante el cura y los invitados, quiere decir que todo fue una farsa.
•Siéntate a mi lado, llego la hora de que sepas toda la verdad, pero déjame que termine de hablar antes de juzgarme, yo jamás te quise, me case con vos por mis padres, ya que no los quería matar de un disgusto, ellos son muy tradicionistas a la vez antiguos en su forma de pensar, cuando cumplí mis quince años me violaron y no me gusto para nada mi inicio, desde ese momento comencé a odiar a todos los hombre, incluyéndote, pero me case con vos porque era el que más me respetaba y pensé que podría manejarte, pero eres tan cabron que si no coges no puedes vivir y yo no deseo a ningún hombre, yo ya estaba de pareja con novia, si con una chica que convivimos juntas dentro del hospital y somos felices, de vez en cuando vamos a su casa donde realmente somos una verdadera pareja, ella es mi amor y vos mi pantalla, si esto lo hubieran sabido mis padres de entrada se hubiera podrido todo terminando yo en un internado lejos de mi amor.
•Ahora empiezo a entender un poco, pero porque te dejabas coger si no te agradaba, no te parece que nos hubiéramos llevado mejor, sin insistirte, haciendo la mía sabiendo que no te haría daño, si ya estábamos casados, para que quisiste vivir junto a tus padres.
•Porque pensé que estaría más segura en casa y ante mis relinches no te animarías a dañarme ya que siempre hay alguien cerca, ya sea mi padre o mi madre, se que lo que te hice está mal, te pido disculpas ya que pensabas que era una mujer y no lo soy.

Bueno, ya se había aclarado un poco la situación, me había casado con una lesbiana que tenía miedo de decirle la verdad a sus padres por cómo iban a reaccionar, en verdad no me gusto para nada que después de tanto tiempo recién me contara la verdad, pero en el fondo la entendía, ya que si a mí me hubieran gustado los hombres, mis padres me mataban y hubiera hecho lo mismo que ella, ocultarlo, por lo que deberíamos encontrar una solución que nos sea favorable a ambos.
•De acuerdo, ahora entiendo y no te voy a dejar en banda y te voy a ayudar a que seas feliz con tu pareja, quiero conocer a tu novia, mañana iremos los tres a la salida del hospital a buscar algo para alquilar para nosotros dos, alejados de tus padres, será nuestro nuevo nidito de amor para ellos, yo viviré en el, tu solo dejaras algo de ropas para cuando vengan de visitas o los invitemos a cenar para algún cumple o porque sí, que vean que somos felices donde también estará presente ella, quiero que conozca a toda tu familia y que sepa que por más que sea hombre, ambas podrán contar conmigo, que te parece.
•Me estas proponiendo que sigamos como si nada, que deseas no solo vos conocer a mi novia sino que lo hagan mis padres y que encima alquilar un departamento para cubrirme la espalda.
•Ahora ándate, como siempre con cara de pocos amigos y pasen una hermosa noche con tu pareja, ya aquí están acostumbrados a que esto suceda, pero mañana, cuando nos encontremos frente a tus padres, me trataras muy bien y mimosa, todo lo que hablamos hoy deberá quedar entre los tres, vete coméntale lo que te he dicho, disfruta de la noche y dale un beso a tu novia de parte de tu marido.

Me abrazo, me beso, tomo su cartera, su guardapolvo, y se fue pegando el característico portazo, en verdad la quería, pero ante semejante revelación por su parte pensé que sería mejor no mover mucho el avispero, mi posición económica era pasable gracias a mi suegro que había logrado ubicarme en mi puesto de trabajo por ser el macho que le daría nietos, su mujer la cincuentona me satisfacía sexualmente, por lo que no debería sentirme herido, al contrario, casado con vivienda propia y con las amigas que tenía que siempre me habían lanzado los galgos, tan mal no la iba a pasar, pero que haría con Mabel, le diría la verdad o se la ocultaría, por más que tuviera la mente abierta en cuanto a sexo, no sé cómo lo tomaría si supiera que su hija era lesbiana. Estaba tirado sobre la cama cuando sentí que se abría la puerta, era Mabel con su batón semi abierto, como no la registre cerro suavemente la puerta y se fue. Habrán pasado como dos horas y sonó el teléfono que atendió Mabel, Paco, para vos, baje atendí y era Estefanía que me pedía que la pasara a buscar por la puerta del hospital a eso de las diez de la noche que deseaban hablar conmigo. Vi a mi suegra y me fui hacia ella besándola mientras acariciaba su culito, la lleve conmigo a mi dormitorio, le saque su batón, empecé a chuparle las tetas con cierta pasión pero mucho no entendía mucho, que antes no la había registrado y ahora era toda pasión, mis dedos jugando con sus pendejos y mi boca de las tetas hacia su boca, le tome una mano y la lleve a mi pija entonces ella se separo de mí.
•Bueno Paquito, a que estás jugando, cuando fui a tu habitación ni me registraste y ahora estas que ardes conmigo, me puedes decir que te sucede.
•Que te quiero mucho, sos mi amor y te voy a hacer disfrutar de la vida lo mas que pueda, pero no te sentí cuando fuiste a mi habitación, pero ya ves, estoy ardiendo por vos, recién llamo la boluda pidiéndome que charlemos fuera de casa, que la pase a buscar a las diez, como veras, tenemos un par de horas para que me hagas lo que más desees.
•Coger, eso es lo que más quiero en este momento, que me rompas la concha como deberías hacérselo a mi hija, pero si ella no lo desea, aquí esta su madre cuerneandola de lo lindo con su macho. Cerca de las nueve fue Mabel que me pidió que me fuera preparando para ver a su hija y fue ella quien me vistió entre mimos como si fuese su hijo, ya listo para salir, le mordisquee los pezones, la bese y le pedí que me esperara para que le hiciera el culo, solo sonrió y me hizo que me fuera con un chirlo en mi culo.

Por fin llegue al lugar donde me encontraría con la que era mi mujer de mentirillas y me encontré con lo que confirma que el amor es ciego, su pareja, una chica algo mayor que ella, gordita, buenas tetas y demasiado culo para mi gusto, hasta Mabel estaba mejor que la chupa concha de mi mujer, detuve el coche y ambas subieron atrás.
•Bueno Francis, te presento a Mónica, mi novia, Moni, el es mi marido que deseaba conocerte y a la vez hablar de algo que según él nos beneficiara a los tres.
•Bueno Mónica, aunque no lo creas es un placer conocerte, deseaba saber con qué clase de mujer iba a estar, aunque hace tiempo que están juntas, pero recién lo supe hoy, si están seguras de que se quieren y desean convivir, ante el problema de Estefanía le propuse alquilar un departamento donde viviré yo con ella ante los demás, solamente vendrá ante algún acontecimiento como cenar o festejar algún cumpleaños con sus padres, el que por supuesto vos deberás estar con ella, como compañera de trabajo o como amiga.
•Pero lo que no entiendo que ganas vos con ayudarnos a estar juntos, no te hace sentir mal que tu mujer fue robada no por un hombre mejor que vos sino por una mujer.
•Discúlpame Mónica, a mi no me robaron nada, yo te la estuve usando todo este tiempo ya que antes de que nos casáramos ya estaban juntas, o me equivoco.
•Bueno chicos, eso no viene a cuenta por ahora, yo los quiero a ambos por todo lo que me quieren y lo que hacen para poder mantener mi anonimato, no deben estar discutiendo, la idea es conocernos y saber a quién recurrir si alguno de los tres necesitara de algo.
•Mira Mónica, yo no quiero separarlas, lo que hay entre Estefanía y yo es solamente amistad, la misma que me gustaría tener con vos, para mi ella es como la hermana que no tuve y vos serias mi cuñada, a la que respetare mientras me respetes.

Habremos estado más de media hora y por fin Mónica se dio cuenta que mas que enemigo era su aliado, hasta me invito a su departamento en la que convivía con Estefanía para desayunar y ver un departamento en su mismo edificio que estaba alquilándose y que tal vez sería bueno ya que ante una visita imprevista seria Estefanía quien bajara a abrir la puerta después de un llamado mío. Al estar los tres de acuerdo me anoto una dirección Mónica me la dio y como subieron bajaron del auto pero esta vez ambas me saludaron. Ya siendo cornudo consciente arranque el auto y me fui para casa, pase por un supermercado, compre un par de champán y cigarrillos y me fui con mi suegra, abrí la puerta y me la encuentro sentada en el sillón totalmente desnuda mirando una peli porno.
•Hola como te fue con la loca de mi hija, ven siéntate y cuéntame todo con lujo de detalle, solo espero que no te haya pedido el divorcio.

Me le acerque, la bese y me fui a la cocina para poner las botellas en la heladera, volví con los cigarrillos y le pedí un minuto, llame a mi jefe avisándole que mañana no iría a trabajar que me había salido un improvisto y debería acompañar a mi mujer para hacer unos trámites personales. Ya más tranquilo, empecé a desnudarme y fui yo quien puso no solo el pasador sino cerré con llave la puerta principal, me dirigí hacia ella, me senté a su lado, prendí un cigarro y se lo pase, no lo quiso por qué no fumaba, pero mi amante si, por lo que insistí y lo tomo, al principio le causaba como arcadas pero de a poco y bajo mis indicaciones le fue tomando el gusto y las arcadas se hacían más espaciadas. Le conté pero haciendo ver que le daba vergüenza que sintieran sus padres mientras cogíamos por lo que decidimos mudarnos, buscaríamos un departamento para alquilar y solucionado todo.
•Justo ahora que me había entregado a vos por completo, te me vas a ir, tendré que volver a comprar un pepino más grueso, ya que como la tuya no creo que encuentre, pero si es tu felicidad, adelante mi amor.
•Pues te equivocas, ahora que fumas sos completa y si acepte es porque así podremos tener más intimidad sobre todo cuando tu maridito impotente está de viaje, por lo que ve encendiendo este puro que va a entrar en tu culito.

En el mismo sillón, se acomodo sobre el respaldo dejándome en pompa su culito, el que sería mío después de prepararlo con unas buenas lamidas y escupitajos, en su agujerito negro metiéndole un dedo para que le siguieran dos y empecé a jugar con la cabeza de mi pija entre los cachetes de su culo y logre que entrara la cabeza, mientras jugaba con sus tetas iba de a poco entrando en ella y parando para seguir empujando, solo escuchaba sus gemidos y su pedido de mas, y le di mas, tres estocadas y ya estaba dentro de ella solo faltaban los huevos que entraran, y de a poco empecé a realmente cogérmela, al principio con un vaivén lento el que fue incrementándose y mi suegra solo gemía de placer, lo estaba realmente disfrutando como yo, pero como todo lo que comienza debe acabar, fue lo que sucedió después de cerca de media hora de entrar y salir dejando solo la cabeza dentro de su agujero, fueron un par de chorros potentes de semen que le entregaba a su culo, cuando por fin se me salió, me la encontré solo con semen, sin mierda, como pudo ella se acomodo en el sillón para mamármela, era única mi suegrita, me estaba empezando a gustar mi nueva vida, al terminar con mi pija, se llevo un dedo a su culo para recoger algo de semen para llevárselo a su boca, se sentó en el sillón y fue ella la que prendió los cigarrillos para darme uno a mí.
•Hay mi amor, que manera de cogerme el culo, mira como dejamos el sillón, menos mal que es de cuero, entre mis acabadas, tu semen y mi meadita lo dejamos todo sucio, pero que bien que haces el culo todavía no entiendo como mi hija no te lo permite, hacía tiempo que no recibía una serruchada de esta manera, si mi marido me quiere hacer el culo, acaba tan solo al ponerme la cabeza adentro y vos hasta me hiciste mear.

Me fui a la heladera para volver con la champán y dos copas, le serví y brindamos por lo hermosa que era la vida desde que empezamos a disfrutarla juntos, ya medios borrachitos nos fuimos a acostar sin bañarnos ni nada, Mabel estaba agotada y yo había tenido un duro día en la casa de mi ex, nos quedamos dormidos y en la noche me despierto húmedo, me había meado en la cama, seguro estaría soñando, no le importancia y seguí durmiendo hasta que llego la mañana, me duche, y me fui a la dirección que me habían pasado, pase por una confitería compre facturas y dos ramos de flores a un muchacho, golpee en la puerta y me abrió Mónica con un Baby Doll donde se veía claramente que estaba sin ropa interior, le di un ramo de flores el que me agradeció con un beso en las mejillas y me pidió que le entregara el paquete a Estefanía, pase y ella estaba poniendo la mesa, vestida al igual que su pareja, le entregue el ramo el que recibió junto al paquete y al igual que Mónica me beso en la mejilla y me hizo sentar, ellas se sentaron juntitas. Estaban ambas casi desnudas, me estaba empezando a excitar sobre todo viéndole las tetas a Mónica, más grandes con una aureola casi negra.
•Bueno Francis, te hemos invitado a desayunar para agradecerte lo que estás haciendo por nosotras a la vez hablemos de lo que tienes pensado hacer de ahora en adelante, ya que nosotras estaremos bien juntas pero vos, que vas a hacer.
•En verdad para mi va a ser mas difícil Mónica, ya que debo mantener una pantalla que me va a ser dura de llevar a cabo, soy muy calentón y no me podre hacer ver con ninguna chica ni traerla al departamento para no levantar sospechas.
•Es lo que hablábamos con Estefanía, como harás vos con tu vida, con tus vacaciones que siempre salían juntos, para vos es distinto, ya que a Estefanía siempre la verán con una mujer, su amiga, nadie sabe de nuestra relación y al ser del mismo sexo no tendremos muchos problemas.

Les pedí que no se hicieran problemas por mí, ya que yo sabría cubrirme, pero que eran ellas que deberían cuidarse, pero me sentía bien, ya que veía que se preocupaban por mí y deseaban saber que sería de mí, terminamos de desayunar a la vez fue Mónica que las acompañaran al dormitorio para cambiarse, seguir charlando para luego ir a ver el departamento. Quise esperarlas afuera pero Estefanía me pidió que entrara, ya que los tres nos queríamos mucho y que no debía haber ocultamientos, pase me senté en una butaca mientras se sacaban el Baby Doll una a la otra, que bellezas de mujeres, me salió del alma lo bien que había elegido, Mónica sonrió girando para que la pudiera observar detalladamente. Mi pija estaba ya por romper el pantalón, las chicas empezaron a juguetear entre ellas gozando del momento, fue Estefanía la que me pidió que le mostrara a Mónica la pija que tanto deseaba usar con ella, al principio me hice el boludo y ante su insistencia le hice entender que no sería usado para que jugaran conmigo, si la sacaba era para coger, y por lo visto este no sería el caso, y para pajas, mejor solo. Por lo que decidieron vestirse para ir a ver el departamento, este se encontraba en el piso de abajo, el departamento, con dos dormitorios y lo que más me gusto que ya estaba amueblado, solo haría falta el traslado de mis pertenencias, ellas me dijeron que se dedicarían a la limpieza de mi ropa y del departamento, acepte gustoso y al verlas que empezaban nuevamente a franelear, las salude con un beso apoyándole a ambas mi pija, no dijeron nada, por lo que al irme cerré la puerta y me fui para la casa de mi suegra, pobre, todavía dormía en la cama mojada por su propia orina, fui a la cocina y prepare el mate junto con unos bizcochos y me fui para despertarla mordiéndole las tetas.
•Hay mi amor, buenos días, que bien que dormí, pero parece que me mee sentí el olor que hay, y vos despertándome mordiéndome las tetas y me traes el desayuno a la cama, me estas mimándome demasiado, pero por dios, como tenés la pija, tanto te caliento.
•Tengo ganas antes de desayunar cogerte, quiero entrar en tu conchita para que gocemos juntos de un polvito matutino, te gustaría empezar el día cogiendo mi amor.

Empecé a desnudarme y al finalizar me le tire encima para besarla y chuparle las tetas, despacio fui bajando hasta llegar a su concha donde me deleite chupándosela, antes de hacerla acabar me meo, pero no un chorrito sino una señora meada que mientras iba saliendo de su concha humedeciendo sus pendejos mi lengua saboreaba la primera orina del día, pero lo que yo mas deseaba era sus jugos, por lo que seguí hasta lograr que explotara en un orgasmo, chupe su acabada y comencé a ponérsela, estaba más que caliente por lo que no fue difícil la penetración, le di como veinte minutos y ella seguía acabando como una quinceañera, cuando sentí que yo estaba por acabar, se la saque para pajearme y depositar mi semen en su boca, la que recibió de buen agrado, como todavía estaba al palo por la calentura que tenia de ver a mi mujer con su amante desnudas, la hice dar vuelta, le coloque dos almohadas debajo de su vientre y me fui a su culo, costo que entrara la cabeza pero con paciencia y dedicación de a poco fue entrando perforando su culo, que delicia era ver ese culo donde mi pija trataba de entrar y lo que le costó llegar al final, me detuve para mimarla acariciándole su espalda como masajeándoselo y ahí tuvo lo que siempre deseo, que le rompieran bien el culo, ya que había acabado este sería más duradero, por más que fruncía el culo a mi me excitaba mas y aumentaba el ritmo, habré estado dándole a su culo cerca de media hora cuando sentí que me venía, no fue como la primera pero recibió mi enema de semen.
•Hay mi amor, como estas hoy, no solo me la diste por la concha sino que me rompiste bien el culo, que manera de coger, si mi marido durara la mitad que vos, seria la mujer más feliz del mundo, mira hasta deberemos cambiar el colchón, esta todo meado, y hasta me parece que me cago, déjame ir al baño por favor.
•De ninguna manera, deseo verte cagar aquí para ver si surtió efecto la enema que te di, mira como me dejaste toda cagada la pija, ayer no paso esto, sos algo asquerosita mi amor, por eso te quiero tanto.
•Lo que ocurrió ayer, mientras te fuiste me hice una buena enema para tener limpito el culo para recibir tu hermosa pija, pero hoy no me diste tiempo.

La hice que se pusiera de costado y comencé a mearla desde las tetas hacia su cara, totalmente morboso ver a mi suegra cagándose en la cama mientras yo la meaba y tomaba parte de ella. Al terminar de mear, me acomode a su lado y comencé a cebar el mate para pasárselo a ella. Estábamos en un chiquero, un olor a mierda y nosotros todos traspirados y sucios de mierda y orín, tome un bizcocho, se lo pase por su culo y se lo puse en su boca, hice lo mismo con otro para mí. Nos levantamos luego de un desayuno tan peculiar y nos fuimos a bañar para no solo comenzar el día sino mi nueva forma de vivir.-

Gracias y espero sus comentarios para saber si les agrado.-

Pronto se viene la segunda y última parte, no se la pierdan.

Pamela se deja hacer

febrero 10, 2012 by admin  
Filed under Infieles

Hola:
Mi nombre es Pamela, tengo 19 años, soy rubia, ojos celestes, mido 1.70mts, tengo cuerpo de modelo, pero con carnes, (quiero ser modelo, tapa de revistas, no me interesa desnudarme ante nadie, al contrario, me gusta que se deleiten con mi cuerpo)(si tengo que acostarme con cualquiera para llegar a mi cometido, lo haré sin ninguna duda), por ahora, hasta que alguien me descubra, trabajo de repositora de mercaderías en un supermercado, me encanta usar minifaldas, y mostrarle al mundo mis contorneadas piernas, mi cabello es lacio y llega casi a mi estrecha cintura.

Salí como todas las mañanas a mi trabajo, tomo el tren atiborrado de gente, siempre dejo que alguien me apoye o me toque en el tren, me divierte y calienta mucho, casi todos los días llego a mi trabajo bien toqueteada por algún pasajero del tren, me hago la distraída y gozo cuando me tocan el culo o mis tetas, esta mañana en especial, estaba muy provocativa, llevaba una falda tableada que apenas tapaba mi trasero, zapatos bajos con medias a las rodillas, camisita blanca muy apretada y transparente, el pelo lo llevaba recogido con una cola de caballo, subí al tren como todos los días a las 7 de la mañana, fui pasando, por el pasillo atiborrado de gente que iba a trabajar igual que yo, un señor gordo y con bigote me dio paso para que pudiera sostenerme, con una sonrisa le agradecí, y me quedé quietita delante de él, puse mi cola lo más cerca que pude de su entrepierna, el señor gordito ni lerdo ni perezoso me refregó su pene ya erecto en mi trasero, me acomodé más cerca para sentir ese pene, él me rozaba y con una mano acariciaba mis muslos, a mi me gustaba el juego, su mano iba subiendo despacito por mi muslo, yo lo dejaba actuar, estaba muy excitada, su mano llegó a mi entrepierna, y me tocaba la tanguita, me acomodé mejor sobre su pene duro y abrí un poco mis piernas, para facilitarle el toqueteo, el señor empezó a tocar mi conchita húmeda, y yo me movía, estaba toda húmeda, me movía despacito, el señor gemía en mi nuca, la estaba pasando muy bien él y yo, lástima que ya llegaba a mi estación y debía bajar, dí un respingo, le pedí permiso, el señor no se movía quería seguir con su juego, volví a pedirle permiso ya debía bajar, me dió paso sin sacar su mano de mi lubricada vagina, al pasar hacia el costado le refregué mis tetas por su pecho. Y con mi mano saqué la suya de mi conchita.
Me iba a bajar del tren totalmente excitada, pensaba apenas llegue al super voy al baño y me masturbo, cómo me calentó ese gordito!!!mmmm, si hubiera estado en otro lugar más tranquilo lo hubiera dejado que me cogiera, paciencia!!! Y a otra cosa.
Llegué al super, fui al baño varias de mis compañeras estaban allí charlando y riéndose, contando sus cosas privadas, no iba a poder masturbarme con todas las chicas allí, estaba superexcitada, fui al depósito a cargar bolsas de arroz para reponer en la estantería del super, Cristian, un compañero de trabajo, pasó por allí y le pedí si por favor podía recibir las bolsas de arroz y ponerlas en el suelo, para después transportarlas hacia las estanterías.
Cristian me dijo que si que me ayudaría, yo estaba arriba de la escalera y él desde el piso podía ver mis intimidades, su mirada era bastante libidinosa, y yo me aprovechaba de la situación y con disimulo le enseñaba todas mis partes pudendas.
Cristian con sus veintiun añitos, estaba muy lindo, a mi me gustaba mucho, tenía un cuerpo muy bien torneado y musculoso gracias a estar varias horas en el gimnasio, su cara era perfecta, ojos verdes, cabellos negros muy cortos, boca carnosa, un arito en su oreja izquierda, era muy lindo.
Bajé de la escalera al terminar y le agradecí.
-Pamela, me calentaste mostrándome tu culo, no doy más nena, mira como estoy.
Con su mano tomó mi muñeca y me la llevó directo a su cremallera, que en cualquier momento explotaba, yo lo acaricié y pasándome la lengua por los labios le dije:
-Mmmmmmmmmm, mmmmmmmmmmm!!!!, guauuuuu!!!.
-Te gustaría sentirla toda dentro tuyo???.
-Si, le dije con desparpajo.
Me tomó de la mano y me llevó a un costado del enorme depósito, me puso contra la pared y comenzó a besarme, mientras sus manos recorrían mis piernas de punta a punta, su lengua besaba mi cuello, y yo respondía con suspiros, estaba muy excitada, mis hormonas adolescentes iban a mil.
Me dió vuelta, sacó mi tanga solo de una pierna, yo abrí mis piernas y saqué mi trasero, él tomó su verga y mientras la metía en mi húmedo nidito, me decía:
-Ahora te lo hago rápido, pero esta noche si quieres vamos a mi casa y te cojo sin parar.
-Si, si, pero ahora damela toda, ponela bien adentro, no deseo otra cosa que recibir tu verga.
De un empujón me la metió hasta el fondo y comenzó a entrar y sacar, yo gozaba mucho, le pedía más que siguiera, con una mano me tocaba los pezones y con un dedo me fregaba el clítoris, qué delicia, Dios!!!!, me gustaba mucho, en un tiro, me dijo, Cristian, ahhhhh!!!!!!, me corro.
-Siiiiii!!!!, llename de leche, siiiiii!!!!!.
Mi orgasmo fue junto al de él, cuando terminó, me abrazó contra la pared, me di vuelta y nos dimos un terrible beso de lengua.
-Señorita Pamela, señor Cristian, los dos a mi oficina. Esto es una vergüenza!!!.
Nos sorprendió el señor Álvarez, el dueño del supermercado, un señor de unos 60 años, robusto y muy alto.
-Los espero a los dos en mi oficina. Y se retiró con paso firme.
Cristian y yo nos miramos, no sabíamos que hacer, puse mi cabeza en frío y le dije:
-Deja, no subas, esto lo arreglo yo, déjame que hable con él, tal vez pueda convencerlo, no subas, déjalo por mi cuenta.
Puse mi tanguita en su lugar y me fui caminando tranquilamente hacia la oficina del señor Álvarez, al llegar toqué la puerta, y desde adentro me dijo que pasara.
El señor Álvarez con cara de pocos amigos estaba sentado en su sillón de gran jefe.
-Permiso señor Álvarez.
-Pamela, lo siento mucho, pero lo que presencié en el depósito es inadmisible, tendré que despedirlos a los dos.
-Señor Álvarez, le pido por favor que tenga piedad de nosotros, ambos necesitamos trabajar, por favor, no lo haga.
-Pamela, eres una chica muy tentadora y mis empleados están distraídos cuando tú andas por ahí mostrandoles el culo sin un poquito de recato, no, no, ya lo decidí, por el bien de mis empleados debo despedirte.
-Señor Álvarez, estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para que usted no me despida a mi ni a Cristián, los dos necesitamos este trabajo.
-Si necesitas el trabajo, ¿por qué no lo cuidas??.
-Señor Álvarez, usted tiene razón, me fui acercando al viejo, y me agaché entre sus piernas, puse mi cabecita en su regazo, y le decía:
-Señor Álvarez, le ruego que no nos despida.
-Anda niña, levántate, vamos.
-Le pagaré muy bien señor Álvarez, haré lo que me pida, pero no me despida.
-¿Qué quiere decir que harás lo que yo te pida?.
-Quiere decir esto…
Y levanté mi cabeza, lo miré a los ojos y con mi mano le abrí la cremallera, busqué su pene y lo encontré erecto, era el pene más grande que vi en mi vida, y había visto y probado muchos, desde los quince que probaba penes, me gustaba el pene y me gustaba coger más que comer, el pene del señor Álvarez era grueso, largo, con venitas brillantes, y muy duro…
Lo puse despacito en mi boca y lo empecé a chupar, lo introduje hasta mi garganta, como pude, era muy grueso y grande, le pasé la lengua, lo mamé, lo chupé, mientras hacía esto, le tomé ambas manos y las llevé a mi senos, sabía que el viejo no se iba a resistir a esto…, lo hice gozar un ratito, le hice probar el dulce.
-Señor Álvarez, no le gustaría comerse este caramelito, cuándo, dónde y como usted quiera y las veces que quiera??.
Sin decir más me subí arriba de él y lo monté, empecé a subir y bajar, el viejo ponía los ojos en blanco del placer, salí de arriba de él, me puse de espaldas y levanté mi falda. Le mostré sin vergüenza alguna mi trasero.
-Señor Álvarez, no le gustaría a usted, tener este culito a sus disposición cuando se le antoje?.
Y le tomé las manos y le permití que me tocara mi culito durito, tierno y sabroso.
El señor Álvarez, me dijo:
-Estás segura que harás todo lo que yo te pida?.
-Si no nos despide, seguro haré lo que quiera y lo haré con mucho placer, se lo prometo. No se va a arrepentir.
-Si yo te pido que lo hagas conmigo y con otro a la vez, lo harás??.
Tomé su pene entre mis manitas y se lo empecé a besar.
-Si quiero hacertelo por delante y por detrás, ¿te dejarás?
-Ya le di mi palabra señor Álvarez, lo que desee conmigo lo tendrá. Seré su puta preferida.
-Niña, que ya me estás volviendo loco.
Lo abracé y le dí un terrible beso de lengua, sus manos desabrochaban mi camisita, mis pechos ardientes esperaban su lengua…

En una memoria USB perdida

enero 24, 2012 by admin  
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Aquella semana no encontraba mi memoria USB por ningún lado. La había buscado por todos los sitios donde podría estar, pero nada. No me preocupaban tanto los 10 € que costaba el aparato como el contenido que tenía dentro. Estaba sin trabajo, y tonto de mí allí tenía entre otras cosas que había ido acumulando con el tiempo, mi currículo vitae. Me daba una pereza enorme volver a redactarlo.

Era viernes, y me encontraba sólo en casa mientras que mi novia Sara trabajaba. Navegaba por un famoso portal de búsqueda de empleo cuando de repente recibí un e-mail que decía esto:

Hola no nos conocemos pero me he encontrado algo que creo k es tuyo. Para saber que es tuyo dime si has perdido algo y k tenia

Sorprendido, en seguida se me encendió la bombilla. ¿Sería mi USB? No perdía nada por intentarlo. Le contesté diciéndole:

Hola!

He perdido una memoria USB de 8 GB de color verde. Dentro tenía muchos archivos entre los que estaba mi curriculum vitae, de donde seguramente habrás sacado mi e-mail. Estoy dispuesto a darte 20 € si me lo devuelves todo por favor.

Gracias por ponerte en contacto conmigo,

Luis.

El chico no tardó en contestarme y quedamos ese mismo día, después de comer, en mi casa.

Con algo de retraso, el portero sonó y al poco tiempo el chico estaba en la puerta. Se presentó como “Isma” y entró. Era jovencito, de entre 18 y 19 años frente a los 10 más que tenía yo.

Le agradecí su buena fe, y le pregunté si no le importaba que comprobara que el USB era el mío conectándolo al ordenador.

Al conectarlo, en seguida me di cuenta que era el mío. Navegué un poco por las carpetas y me alegré cuando encontré mi currículo. Isma me confirmó que había mirado un poco por los contenidos para ver si podía devolver el USB a su propietario o propietaria.

ISMA: me he sorprendido con algunas de las cosas que he encontrado.

LUIS: ¿sí? ¿cómo qué?

Isma puso cara sorprendida y empezó a reír.

ISMA: ¿de verdad que no lo sabes?

LUIS: no sé… A ver, enséñamelo.

Con reticencia, Isma navegó por los subdirectorios y llegó a una carpeta en la que había varias imágenes. Eran fotos de mi novia Sara, de 27 años.

En la primera foto se podía ver a Sara frente a la cámara vestida con una camiseta y unos piratas.

En la segunda, de espaldas, estaba en ropa interior marcando un tanga en su culito blanco y perfecto.

En la tercera estaba de frente, en ropa interior, y con un dedo en los labios.

En la cuarta, sin sujetador, estaba de frente y se tapaba sus pequeños pechos turgentes con una mano.

En la quinta y última estaba desnuda, a cuatro patas con el culo en pompa de lado.

Me quedé de piedra. Isma me dijo sonriendo:

ISMA: ¿es tu novia? ¡Está buenísima!

LUIS: ss… sí.

Recobre un poco la compostura.

LUIS: ¿te han gustado las fotos?

ISMA: ¡ya lo creo! Viendo esas fotos tenía una motivación extra para devolver el USB.

Los dos nos reímos rompiendo la tensión.

LUIS: Las fotos se las hizo ella misma este verano cuando fue al pueblo de sus padres. Como estuvimos una semana sin vernos, me envió estas fotos para pensara en ella.

ISMA: ¿y lo hiciste?

LUIS: joder, vaya, menudas pajas me hice. Ya no me acordaba que las tenía en el USB.

ISMA: así también las he podido disfrutar yo.

LUIS: j aja ja. Seguro que las has disfrutado y te has hecho un buen pajote con ellas.

ISMA: pues sí. Si me hubiera abierto ella la puerta, creo que me habría puesto palote.

LUIS: j aja ja. Pues en unos minutos vendrá ¿quieres conocerla?

ISMA: ¡vale!

Nos tomamos una cerveza hasta que llegó Sara de trabajar. Se sorprendió al ver un desconocido y le expliqué (sin entrar en más detalles) que se había encontrado mi USB y me lo había traído. Le dio las gracias y se quejó de lo despistado que yo era. Le dimos 20 € y se fue.

Ya solos, mientras mi novia se ponía ropa más cómoda le expliqué aquel chico había visto las fotos que ella me envió en verano y que esa había sido una de las principales motivaciones para devolver el USB. Al principio Sara pareció enfadarse. Poco a poco comenzó a hacer más preguntas:

SARA: ¿y qué te ha dicho de las fotos?

LUIS: que estás buenísima.

SARA: j aja ja. A ver, déjame verlas, que no me acuerdo.

Las vimos en el ordenador y me dijo:

SARA: joder, me ha visto casi desnuda. ¿No estás celoso?

LUIS: no. Me ha dado morbo y todo. Seguro que te ha desnudado con la mirada cuando has entrado.

SARA: ya lo creo. Parecía jovencito, seguro que se ha pajeado con las fotos.

LUIS: sí, me lo ha dicho.

SARA: creo que no deberías haberle dado 20 €. Ver las fotos ya has sido bastante pago je je je.

LUIS: tengo su e-mail por si quieres decirle algo.

SARA: pues sí, mira tú por donde.

Hola soy Sara la novia de Luis el que perdió el USB. Estoy escribiéndote este email con mi novio, que me ha contado lo de las fotos que has visto y lo bien que te lo has pasado con ellas y que encima te has llevado 20 € por devolver el USB. No me parece bien y no es justo, porque me has visto con poca ropa y nosotros a ti no. Espero que pienses en ello. Sara.

Lo enviamos y estuvimos hablando un poco. Al poco rato recibimos un email de Isma:

Hola Sara. Siento haber hecho como si nada cuando te he visto pero me daba vergüenza y tenía miedo de empalmarme nada más verte. Tienes razón y no es justo asi que te envio estas fotos. Un beso guapísima.

En el e-mail había adjuntas tres fotos: en una salía Isma sin camiseta marcando abdominales, en otra en calzoncillos y en la última con una polla bien gorda al aire y en erección.

SARA: ¡vaya pollón tiene el nene! Coge la cámara cariño, que vamos a contratacar.

Sara se fue un momento al cuarto y volvió totalmente desnuda. Le hice una foto y se la enviamos a Isma.

Mi chica se vistió y nos fuimos a hacer la compra. Hicimos la cena, cenamos, vimos la tele y antes de acostarnos miramos el correo. Había un correo de Isma.

En el e-mail no había texto, sólo una foto en la que se veía la última foto que le habíamos enviado de Sara en pelotas, su polla y una corrida enorme encima de la foto.

Ambos flipamos y aquella noche follamos excitados como animales.

La semana siguiente no supimos nada de Isma hasta el sábado. Sara había quedado con unas amigas para salir de marcha y yo me había quedado sólo en casa. Aburrido me conecté al Messenger y me encontré a Isma conectado. Estuvimos bromeando un rato y le dije que estaba de rodríguez, que Sara me había dejado solo en casa. La conversación fue la siguiente:

ISMA: no te da palo que otros intenten ligársela?

LUIS: qué va, confío en ella. Qué se lo pase todo lo bien que quiera.

ISMA: jajajaja. A ver si voy a tener que salir yo de marcha para encontrármela…

LUIS. Tú mismo, ya te he dicho por dónde salía.

ISMA: qué va, seré buen chico. Hoy mis colegas no querían salir y también estoy tirado.

LUIS: ¿por qué no te vienes y nos hacemos unos cubatas en casa?

ISMA: venga va, todo sea porque me invitas. En 1 hora estoy allí.

Había pasado cosa de una hora y media y estaba empezando quedándome dormido hasta que de repente llegó Isma.

LUIS: ¡hombre, ya era hora!

Pusimos la tele y nos hicimos unos cubatas. Al principio hablábamos poco, pero a medida que el alcohol hacía efecto nos íbamos soltando más y pronto nuestras carcajadas llenaban la casa.

ISMA: Luis tío ¿le gustó a Sara la última foto que le envié?

LUIS: ¿qué si le gustó? ¡Joder tío! Esa noche follamos como conejos de lo cachonda que se puso.

ISMA: ¡qué suerte cabrón! Yo me tuve que conformar con una paja.

LUIS: ya, ya. Seguro que no fue la única.

ISMA: la verdad es que no. Aunque también me he hecho otras recordando las fotos aquellas de tu USB.

LUIS: ¿sí? ¡vaya memoria! ¿Te gustaría verlas ahora?

ISMA: ¡ya estás tardando!

Fuimos hasta el cuarto del ordenador y en seguida busqué las fotos; las copié en un CD regrabable y las puse en el comedor. Sentados en el sofá, en cuanto las puse enla tele, Isma no paró de decir lo buena que estaba mi novia y empezó a tocarse el paquete por encima de la ropa.

LUIS: cáscatela si quieres hombre. Estoy seguro que si se lo cuento mañana a Sara, se pondrá bien mojadita.

Isma se bajó los pantalones, y sin quitarse los calzoncillos empezó a masturbarse lentamente con la mano metida dentro de su prenda interior.

LUIS: me voy a ir a buscar la cámara. Si lo grabo, ya será la leche. Aguanta hasta que vuelva ¿vale?

ISMA: vale tío.

Mientras buscaba la cámara en unos cajones, sonó la puerta de entrada al abrirse. Era Sara. Fui hasta allí y me la encontré bastante bebida.

SARA: mishhh amigasss se han rajado y hemos terminado pronto. No me ha dado tiempo a que… se me bajen los cubatas.

Medio trastabillando con los tacones se fue hasta el salón donde se encontró con Isma con la mano metida en los calzoncillos.

SARA: ¡anda! ¿qué hacíais vosotros? ¿No os habréis hecho gays verdad?

Isma, con su polla erecta y bien agarrada bajo el calzoncillo se quedó mirándola de arriba abajo sin saber qué decir. Sara lucía un vestidito negro muy corto que dejaba los hombros al descubierto y un buen canalillo. El vestido estaba un poco destartalado y podía vérsele un poco de sujetador con encaje, también de color negro.

SARA: ahhhh, ya veoooo. Ahora lo entiendo todo. Os la ibais a cascar con mis fotos ¿eeeeeh?

ISMA: yo, yo… yo ya sabes que ya lo he hecho en mi casa pensando en ti.

Mi novia se sentó en el sofá al lado de nuestro joven amigo. Se quedaron mirando fijamente.

SARA: ¿estás nervioso?

ISMA: sí…

SARA: bueno, seguro que no es la primera vez que estás con una chica.

ISMA: No, aunque con las dos que he estado… ya sabes, eran más de mi edad y no tenían mucha experiencia.

SARA: ¡¿Me estás llamando guarra?!

ISMA: ¡no, no! No te ofendas. Es sólo que la experiencia que tengo es muy básica y me da miedo no estar a la altura.

Isma puso una mano en la espalda de ella y otra en su abdomen. Sara colocó una mano en la espalda de él y otra en el pecho.

SARA: ¿a la altura? – miró al paquete del chico, donde se descubría el bulto que ocultaba una erección. – Creo que por allí abajo estás alcanzando altura.

Sus cabezas se acercaron lentamente y Sara dio el último paso saltando hasta los labios de Isma y devorándolos.

Isma contra atacó besándola, casi comiéndosela. La mano que tenía sobre su abdomen subió hasta sus pechos y los acarició suavemente. Apretó un poco más su mano y le bajó el vestido dejando su precioso sujetador con relleno a la vista. Sara le desabrochó los botones de la camisa cuando las acometidas de él contra la parte que su sujetador no tapaba se lo permitían. Sara le acarició el musculoso pecho y decidí irme a por la cámara para grabar aquel momento.

Cuando volví, ambos estaban besándose llevando tan solo los calzoncillos y el tanga respectivamente. Sara estaba casi tumbada bocarriba en el sofá y con una mano, con apenas la punta de los dedos, acariciaba el paquete del chico por encima de su prenda íntima. Él por su parte la besaba con pasión y frotaba sus dedos contra su tanguita.

No perdí el tiempo y me puse a grabar.

Isma se lanzó a comerle los pezones y Sara aprovechó para buscar hábilmente y extraer el pollón del joven de su calzoncillo. Le acarició el prepucio con la punta de los dedos, masturbándole de una forma muy delicada.

El chico se echó para atrás y se quitó el calzoncillo, momento el cual Sara aprovechó para sentarse en el sofá y agarrar aquel miembro erecto. Sara se puso de rodillas en el sofá y acercó sus labios a aquel pene. Con la punta de su lengua dio lengüetazos sobre el prepucio de Isma, que suspiraba con pasión. Su lengua se deslizaba por todos los lados de aquella punta hasta que sin avisar se metió todo el prepucio en la boca.

Sara se la mamaba lentamente, metiéndose todo el pene que podía dentro de la boca. De vez en cuando se la sacaba de la boca y jugaba con la puntita de su lengua sobre su capullo. Ella le sacó la lengua y empezó a dar golpecitos con aquella cabeza genital encima; se la metió en la boca y su mejilla mostró el bulto al tenerla dentro. Se la sacó, la cogió al revés, y tras agacharse un poco empezó a chuparle los testículos: primero a lametazos aleatorios y luego metiéndose sus pelotas enteras, una después de la otra, en la boca.

Aquella escena que estaba grabando era sumamente excitante. No pude evitar empezar a masturbarme, lo cual perjudicó a la calidad de la grabación por los temblores ocasionados. Me acerque a Sara y le acaricié una nalga, totalmente visible en aquel pequeño tanga negro.

SARA: ¿te lo estás pasando bien cariño?

LUIS: ufff. Mira como tienes al pobre chico, haciendo esfuerzos por no correrse. Seguro que está deseando follarte ya.

SARA: ¿Es verdad Isma?

ISMA: ahora mismo te la metería hasta los huevos…

SARA: ¿sí? ¡Pues no lo harás!

Mi novia empujó al chico para que quedara tumbado boca arriba. Lentamente, con movimientos felinos, se encaramó encima de él. Movió su cadera contra el cuerpo de Isma rozando con sus labios inferiores aquel pene erguido. Sara cogió aquella polla con delicadeza y dijo:

SARA: ¡quien se la va a meter hasta los huevos seré yo!

Empujó con su cintura y se introdujo todo aquel falo dentro de su pequeño y húmedo coñito.

Empezó a cabalgar lentamente y de vez en cuando se paraba, metiéndosela toda y contoneándose para notarla mejor en su interior. Isma suspiraba, gemía y bufaba sin parar, disfrutando del momento.

Di vueltas y grabé desde distintos ángulos.

SARA: ¿qué? ¿Encuentras la mejor toma?

LUIS: de frente se vería todo mejor.

Dicho y hecho. Sara se levantó y se sentó sobre Isma dándole la espalda. Yo, justo en frente, podía ver el cómo entraba aquel miembro sin parar en el coñito abierto y baboso de mi novia. Isma le agarró el culo, y empezó a follársela haciéndolo subir y bajar. Las tetitas de mi niña saltaban como pañuelos agitados al viento. Hice zoom sobre su cara y sus ojos entrecerrados y boca abierta llena de gemidos me puso aún más cachondo.

ISMA: ¿podemos cambiar de postura?

SARA: ¡claro que sí guapísimo! ¿Cómo quieres?

ISMA: a cuatro patas.

Sara se colocó en aquella postura rápidamente, con su turgente culito en pompa.

SARA: venga ¡fóllame!

Isma le sobó el culito y se la metió. Empezó a follársela lentamente mientras la acercaba y alejaba de sí agarrándola por las caderas. Me coloqué justo en frente para grabarlo mejor.

En un momento dado, sin avisar, Sara agarró mi pene y empezó a chupármela.

LUIS: ufff, para o me correré. Ahora me toca a mí.

Nuestro invitado se retiró a un lado, y yo, sin soltar la cámara me puse a follarme a mi novia. Mi polla entró con facilidad y la cueva que la acogió estaba muy húmeda y caliente. Aquello era un volcán. Follamos con frenesí y grabé como pude escenas de mi polla entrando, alternadas con su espalda.

Cambiamos de postura, me tumbé boca arriba y Sara se encaramó como una amazona. Empezó a cabalgarme como un jinete salvaje. Isma se acercó rabo en mano y a través de la pantalla de mi cámara pude ver a Sara sonriendo y chupándosela. Jugueteé con sus tetas mientras ella no paraba de chupársela a nuestro amigo.

Cambiamos de postura e Isma volvió a follársela a lo perrito mientras ella me la chupaba a mí. No duramos mucho así porque de repente yo, en un arrebato, le di la cámara a Isma, ayudé a Sara a darse la vuelta y me lancé sobre ella como un león sobre una gacela; le abrí las piernas y empezamos a follar como locos en aquella postura. De reojo pude ver cómo Isma nos grababa con la cámara mientras que mis acometidas eran cada vez más fuertes.

Sara gemía muy fuerte y se agarraba a las sábanas cerrando los puños mientras que yo le agarraba las piernas y la perforaba como un berbiquí. Cuando no aguanté más, me la saqué, y entre fuertes gemidos empecé a correrme sobre el coñito de mi chica.

Me aparté y pude ver cómo Isma estaba cascándosela, sin soltar la cámara, mirando a Sara con la boca abierta.

SARA: venga ven, que te vas a correr como seguro que tus amiguitas no te han dejado…

El chico se acercó y Sara no perdió el tiempo y, sentada en el sofá, empezó a hacerle una mamada de olimpiada. Desde el visor de la cámara se podía ver un primer plano de mi chica chupándosela a aquel chico.

ISMA: para, para, que me voy a correr…

Sara sonrió y no paró. Al poco tiempo el chico empezó a gemir cada vez más fuerte, y con un sonido desgarrado soltó su primer chorro de semen. Sara se la sacó antes de que se corriera dentro de su boca, y aquel disparo golpeó contra sus labios superiores, cayó, resbaló por la cara y terminó en el sofá. El siguiente chorro le cortó la cara y llegó a mancharle el pelo y el resto fueron golpeando contra los labios y lengua de mi chica y resbalando en una estalactita seminal hasta el suelo. Cuando terminó, Sara se la metió en la boca y se la sacó tras darle un buen chupetón que hizo gemir con pena a Isma.

Sara y yo nos fuimos a dormir e invitamos a nuestro amigo que lo hiciera en el sofá. Aquel fin de semana fue muy especial, todo gracias a la memoria USB que yo había perdido, pero el siguiente fue más tremendo aún…

La conoci y me la folle en la oficina

enero 16, 2012 by admin  
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Hola amigos como están, quiero contarles algo que paso hace como año y medio con una chera que conocí en mi oficina.

Primeramente quiero decirles que soy investigador, y que me gusta mi trabajo auque un poco riesgoso a veces pero me gusta.

Cierto día para la empresa que estábamos trabajando me llamaron para que hiciera una investigación de un robo de unos relojes que se extraviaron del almacén y me dijeron que me iban a mandar a unas personas para investigarlas, les dije que no había ningún problema que las mandaran, bueno vinieron 6 personas a mi oficina y entre ellas venia muñeca (así la llamare en este relato) una chica de estatura de 1.60 mts. aproximadamente su color de piel blanca, pelo rubio teñido, ojos color miel, unas nalguitas bien paraditas, unos labios gruesos (de esos que son bien ricos para chupar), comenzamos la entrevista correspondiente ella se sentó frente a mí y yo no dejaba de admirar la belleza de esa mujer, me cautivo desde el primer momento en que la vi, su forma de hablar y un poco coqueta, lo mejor fue cuando le iba a poner los accesorios del aparato que ocupamos que le dije que hiciera su cuerpo hacia delante y pude ver que andaba un hilo dental blanco y se le miraba hermoso por que el pantalón se le había bajado un poco y pude ver parte de su rico trasero, hice como que se había trabado la cadenita de uno de los accesorios para poder admirar un rato mas ese culo rico que tiene esta muñeca, por cierto el día siguiente era su cumpleaños así que le pregunte si no habría algún problema si la llamaba para felicitarla y me dijo que no había ninguno que la podía llamar y me dio la hora en la que estaría desocupada para llamarla, bueno y así comenzó nuestra relación.

Empecé con llamadas por teléfono preguntándole como iba todo en su lugar de trabajo y así pasaron los días cuando le dije que la invitaba a comer y ella me dijo que si esta bueno que cuando y a donde yo le dije para mañana y vamos a comer comida china por que anteriormente me había comentado que le gustaba la comida china, bueno nos pusimos de acuerdo y antes de pasar por ella le compre un ramo de rosas, cuando se subió al carro se las di y se puso nerviosa y me dijo no se hubiera molestado pero están muy linda y me dio un beso en la mejía, la lleve a comer, pasamos un rato muy agradable y luego le digo la voy a ir a dejar a su casa la cual dijo que si por que la podían regañar, cuando llegamos cerca de la casa de ella me dice estaciónese aquí para que mi mamá no lo vea le hice caso y me estacione y me dice gracias por todo se acerca a mí y me da un beso en los labios el cual correspondí y no la solté nos dimos un beso tan apasionado nuestras lenguas jugaban entre sí, yo acariciaba su rostro bajaba por su espalda llegaba hasta sus nalguitas que tanto había deseado tocar y se las estrujaba quizá pasamos unos quince minutos así cuando me dice me tengo que ir, nos vemos otro día y gracias por todo le llamo o usted me llama mañana, así pasaron unos días que salíamos a comer algo o a tomar algo y para las fiestas de navidad mi esposa tuvo que salir de la ciudad por dos días, así que le llame y le dije ahora tengo toda la noche para usted, me dijo está bien páseme a traer a mi trabajo como a las 6:00 p.m. voy a ver qué invento para salir más temprano ya que en esa época ella salía a las 11:00 p.m., así que pase por ella y nos fuimos a cenar pasamos un rato muy agradable entre la comida yo pasaba mi mano sobre su pierna y ella solo me miraba y me hacía una sonrisa picara, de tanto toqueteo que nos calentamos y decidimos irnos de ese lugar ya que había mucha gente, así que nos fuimos para mi casa, estando ahí comenzamos a platicar de trabajo y una que otra tontera de la novela que ella estaba viendo en la tele, sentados en el sofá empecé a sobarle la pierna a pasarla de su rodilla hasta llegar hasta su ingle y ahí con delicadeza con mi dedo pequeño le acariciaba su sexo empezamos a besarnos tiernamente y luego apasionadamente ella pasaba sus manos por mi espalda las deslizaba por mi muslo hasta llegar a mi paquete y lo acariciaba encima de mi pantalón yo me dedicaba con una mano acariciar sus nalguitas y con la otra la metía debajo de sus blusa para tocarle esos pechitos tan ricos duritos y su pezón bien paradito de lo excitada que estaba a todo esto seguimos besándonos, nos paramos sin separar nuestros labios y así nos fuimos a mi habitación donde me senté en la cama y ella de pie y empecé a desabotonarle la blusa y suavemente se la quite y frente a mi quedaron esos pechitos que tanto había deseado, le desabroche el sostén y al quitárselo me dedique a mamarle esos pechos tan deliciosos, acariciar sus pezones con mi lengua ella solo hacía su cabeza para atrás y pasaba sus manos sobre mi cabeza haciéndome presión para que siguiera mamando su preciosos pechos, con mi lengua fui bajando hasta su vientre donde me detuve a desabrochar su pantalón suavemente se lo baje y puede observar que llevaba una tanga color blanco baje completamente su pantalón luego pase mi lengua desde su rodilla hasta llegar a su sexo el cual acaricie con mi lengua por encima de su tanga y estaba súper mojada de lo excitada que estaba, suavemente empiezo a bajarle la tanguita con mi boca ella con su movimiento hace más fácil la tarea, luego que se la baje por completo siempre sentado sobre la orilla de la cama me queda frente a mí su sexo bien depilado y comienzo mi labor a darle una buena mamada en su tortita que estaba bien mojadita luego me paro y le digo que se acueste en la cama se tumba boca arriba y abre las piernas, que panorama más hermoso el que vi en ese momento toda su tortita mojadita abierta y toda para mí, la tomo de las piernas y la hago a la orilla de la cama para poder comerle la tortita, empiezo a pasar mi lengua por su tortita de arriba hacia abajo con mis dedos abro un poco sus labios vaginales para tener más libertad de chuparle su clítoris mientras tanto ella solo decía mmmmm mmmmm que rico y con una mano acariciaba sus pechos y con la otra presionaba mi cabeza y levantaba sus caderas para que siguiera comiéndome y saboreando su clítoris, al rato siento como ella presiona mi cabeza contra su tortita y empieza a jadear a moverse rápidamente a gemir mmmm mmm que rico cosita me vengo haaaaa haaaaa haaa hasta que tuvo su primer orgasmo y me lleno la cara de sus líquidos vaginales yo pase mi lengua por su tortita bien mojada y ella se estremecía estaba muy sensible después de su orgasmo y me dice papi que ricoooo me quedo un rato esperando se recupere y me dice hoy quiero que tu sientas lo que yo sentí se sienta en la cama y comienza a desabrochar mi pantalón lo baja y me quedo solo en box ya mi pene esta re duro y la punta bien mojada de liquido pre seminal me baja el bóxer y comienza a pasar su lengua por la punta de mi pene a quitar el liquido pre seminal que tenia comienza suavemente a metérsela en la boca se la saca pasa su lengua desde mis testículos hasta la punta y así lo repite varias veces se la mete a la boca y comienza a metérsela y a sacársela primero solo la punta luego hasta la mitad hasta que se la traga toda, que mamada tan rica que me estaba dando, luego me dice acuéstate en la cama me acuesto en la cama boca arriba y ella se hinca al lado mío y sigue mamando mi verga, yo mientras tanto acariciando sus pechos y metiendo mis dedos en su rajita mojadita bien lubricada, después de un rato de estármela mamando se detiene y me dice hoy quiero tener tu verga aquí señalando con su dedo su tortita, agarra mi verga con su mano y la dirige hacía la entrada de su vulva y suavemente se la va metiendo hasta que se la introduce toda y así empieza a cabalgarme lentamente con un movimiento de atrás para delante de un lado a otro luego fue acelerando el ritmo cabalgándome fuertemente y yo la tomaba de la cadera para acoplarme a su movimiento, paso un buen rato así luego se detiene y se recuesta sobre mi pecho para descansar y tomar aliento aprovecho para meter uno de mis dedos en su vulva mojada y así deslizarlo a la entrada de su ano el cual empiezo acariciar y a introducir la punta de mi dedo y como que eso la encendió que así como estaba empieza a moverse y comenzamos con un mete y saca de película se detiene y me dice papi que rico coges, rica tu verga haaaa haaaa mmmmm mmmm estaba llegando a su segundo orgasmo, se queda recostada en mi pecho para recobrar fuerzas ya cuando veo que esta recuperada la pongo en cuatro y dirijo me verga a la entrada de su vulva y se la meto suavecito y así sigo un mete saca despacio ella comienza a moverse también despacio a llevar juntos el ritmo luego acelero y comienzo a metérsela con todo y ella solo decía haaaa haaa mmmm mmmm cógeme rico métemela con todo amor dale dale dale mas fuerte métemela hasta el tope quiero sentirla todita haaa haaa hahaaa yo la tomaba por las caderas y le daba con fuerzas mis huevos pegaban en su vulva también así pasamos un buen rato cuando siento que casi me vengo me detengo y saco por un momento mi verga para calmar la temperatura y que rica se veía en esa posición mi muñeca preciosa ofreciendo sus dos hoyitos para mí su vulva rojiza y brillante de sus jugos vaginales una delicia luego vuelvo a meter mi verga en tortita pero con un movimiento suave uno de mis dedos lo paso en su rajita para mojarlo de sus jugos y acariciar su ano y me doy cuenta que ese es su punto débil por que empieza a moverse como si estuviera poseída a jadear a pujar fuertemente hahahahaaaa haaaaaa mmmmm papi que rico, mi amor que sabroso esto haaa haaa haaa y yo dándole con todo metiéndosela hasta el fondo me decía así papi, así dame más más fuerte dale dale haaaa haaa mmmm mmmm papi papi riccooooo haaaaaaaaaa y tuvo otro orgasmo y yo llegue también al mío y le vacié toda mi leche en su tortita ella se acostó boca abajo y yo detrás de ella pegado con mi verga todavía dentro de su tortita así nos quedamos un rato, luego me dice me tengo que ir mi mamá me está esperando, se dio una media ducha se cambio y la fui a dejar a su casa, no pudo quedarse conmigo toda la noche, pero el rato que estuvo en mi casa lo disfrutamos en gran manera.

Mirando como se follan a mi novia

enero 13, 2012 by admin  
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Primero y antes que cualquier cosa mi nombre es Arturo, soy un hombre de 28 años de edad, mido 1.90 centimetros de estatura, siempre he tenido el cuerpo atletico y bien marcado, parte por el ejercicio que siempre he hecho y en parte por que mi cuerpo es asi. Aun a la fecha de hoy mantengo mi cuerpo muy bien ejercitado, tengo 5 años de casado, esto que les contare sucedió antes de que yo me casara con la que actualmente es mi esposa, siempre me considere un hombre normal con gustos muy normales y nada fuera de lo cotidiano, ustedes saben tenia un gusto y atracción normal por mujeres que tuvieran buenas piernas, unos muslos un poco gruesos, pero sobre todo me gustaban las mujeres que tuvieran unas caderas y un trasero que sobresaliera de cierta manera de lo demas de su cuerpo, algo que se presento en todas y cada una de mis novias.

Desde que mi cuerpo se comenzo a desarrollar entrada la pubertad el tamaño de mi pene podia yo considerarlo mi maximo orgullo dado que aun a mis 18 años de edad ya tenia un tamaño que se consideraba muy grande y cuando el desarrollo de mi cuerpo culmino en mi cuerpo, por eso de los 22 años de edad su tamaño era espectacular, llegando a sobrepasar los 26 centimetros sin problema. Pero la escencia de este relato comienza justamente un año después de eso, yo recien habia cumplido mis 23 años de edad cuando en la Universidad conoci e hice mi novia a una mujer llamada Bianca, era una mujer preciosa y del tipo de mujer que a mi siempre me gustaron, era blanca, de cabello negro y unas curvas capaces de impactar a cualquiera, pero sobre todo tenia unas caderas y un trasero que a pesar de ser bastante grandes no la hacian ver para nada ostentosas

Teníamos aproximadamente cinco meses de novios cuando los dos fuimos a una fiesta que iba a hacer un amigo que yo tenia desde hace muchos años atrás y que tenia tiempo de no haberlo visto en varios años pues el se había ido a trabajar a los Estados Unidos y recién acababa de volver, Bianca se vistio acorde a la fiesta con un vestido ceñido a su cuerpo de color negro que enmarcaba muy bien cada una de las curvas de su cuerpo, como toda fiesta de gente en edad universitaria lo que sobro fue el alcohol, recuerdo bien que la fiesta termino cerca de las 10 de la noche pero, Bianca, mi amigo de nombre Fernando y yo nos quedamos aun tomando unas cuantas copas mas hasta que yo estaba tan mareado que le pedi a mi amigo que si me podia recostar un poco en su sofa antes de irnos, ya que si algo bueno tengo yo y mi cuerpo es que con dormir un poco cualquier tipo de borrachera se me baja, el no se nego a dejarme y me dejo que me recostara en el sofa que estaba en su recamara tapandome con una cobija hecha de lana, ya que para quienes no son de Mexico estas son bastante calientes en epoca de frios, y esta fiesta fue hecha en diciembre.

No tarde ni un par de minutos en quedarme completamente dormido, no tengo idea ni cuanto tiempo me habre quedado dormido pero lo que me hizo volver a abrir los ojos fue el haber escuchado a Fernando riendose y hablando, ya que tenia la cobija tapandome por completo hasta la cabeza, tuve que pestañear un par de veces antes de poder acostumbrarme a la luz que se filtraba entre los orificios de la cobija, pero cuando fui capaz de ver podia ver a Bianca con un vaso entre sus manos, sentada en la cama con ambas piernas cruzadas y por eso el vestido algo levantado por lo menos hasta sus muslos, mientras este Fernando estaba por el sonido de su voz pude saber que se encontraba a un lado del sofa donde yo estaba, pero lo que mas me extrañaba es que Bianca estuviera de la manera que estaba pues a mi a lo mucho me habia dejado acariciarle alguno de sus muslos alguna vez, pero sobre todo nunca le gustaba mostrar de mas, en ese momento deberia de haberme movido y destapado pero no lo hice cuando escuche hablar a mi amigo, pues sus palabras me dejaron con la curiosidad de saber de que hablaban

- Shhh, espera calla, creo que se movió

Movi mi mirada entonces hacia mi movia con la esperanza de ver que si asi podia yo ver algo extraño, pero no parecia que todo estaba tan normal, claro fuera de la manera de la cual ella estaba sentada, su mirada estaba hacia donde yo estaba y entonces parecia que ellos notaron que no habia movimiento y siguieron con lo suyo

- Sigue estando dormido, vamos sígueme contando, quiero saber mas

- Bueno pero solo un poco mas por que seguro se despierta pronto y ya sin borrachera

- Vale, esta bien pero continua, no te creo lo que me dices

- De verdad te lo digo en serio la tengo de ese tamaño

No me lo podía creer en realidad, estaba mi novia hablando con mi mejor amigo del tamaño de su pene, si algo sabia yo por el tiempo que nos conociamos y que algua vez habiamos llegado a hacerlo con varias chicas en la misma habitación era que el pene de mi amigo si era grande, no tanto como el mio pero aun asi si podia yo considerarlo bastante grande. Podia ver entonces a mi novia mirandolo a el bastante incredula de lo que decia, pero después de eso yo ya no supe nada mas al respecto pues me quede dormido nuevamente hasta que termino volvi a la realidad despertado por las risas de mi amigo y voltee para ver lo que sucedia, en ese momento si que me queria morir al ver lo que sucedia

Estaba Bianca sentada sobre de mi “mejor amigo” y restregando su trasero contra el pene de Fernando

- Te gusta de esa manera

- Claro que me esta gustando lo estas haciendo muy bien, ahora quieres hacerlo pero sin nada de por medio

Mi amada novia se separo de el y tras darle una ultima mirada hacia donde yo estaba se levanto el vestido dejandome a la vista sus grandes caderas y sus enormes y bien formadas nalgas, mi amigo se bajo el pantalón dejando fuera de este aquel grueso y largo pene que el tenia y la jalo por completo hacia el restregandole ahora si su pene contra el sexo de ella que estaba aun tapado por una pequeña tanga de color blanco

No se hasta el dia de hoy por que razon no me movi ni un milimetro de donde estaba o por que razon no hice ruido o algo, ellos seguian creyendo que estaba yo dormido y en parte seguian teniendo razon pues una vez mas volvi yo a quedarme dormido por solo unos cuantos minutos, pero cuando me desperte lo que mire fue aun mas impactante pues estaba mi novia Bianca acostada en la cama completamente desnuda y mi mejor amigo estaba enterrandole dentro de su pequeño sexo su pene el cual con muchos trabajos podia entrar dentro de el

- Cuidado papi que me destrozas

Le decia ella ami amigo mientras sollozaba del dolor que le estaba dando por completo cada vez que embestia mi amigo el cuerpo de mi novia, pero el no se paraba en lo mas minimo si no todo lo contrario, en vez de detenerse se movia mucho mas velozmente contra la vagina de mi novia. Apenas llevaria la mitad de su pene dentro del sexo de ella y varios orgasmos que ella habia ya alcanzado, lo se por que la expresión de mi novia mostraba absolutamente un placer sin igual cuando el bufo de gozo y pude ver aquel liquido blanquecino salir de la vagina de mi novia, ella estaba molida por completo pues se quedo sin moverse durante varios minutos mientras el semen de Fernando salia de su sexo

Después de una media hora de haber terminado ellos dos me despertaron y Fernando con llevo a los dos a nuestra casa, esa noche no deje de pensar lo que habia yo visto, y lo peor de todo es que no me molesto haberlo visto, ademas no fue la unica vez que vi a mi novia y a mi mejor amigo teniendo sexo pues a unas semanas de esa fiesta fui testigo de cómo mi amigo le rompia el culo a mi novia

Espero les guste mi relato, y si quieren que continue solo coméntenlo aquí