Crónicas de una secretaria
mayo 4, 2012 by admin
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¿Por qué escogí este trabajo? Ni yo misma lo sé. Por aquel entonces tenía yo los 23 años ya y estaba deseando irme de casa, pero llevaba varios años saltando de trabajo basura en trabajo basura, ganando tal miseria que no podía ni pagarme un alquiler en piso compartido.
Así que un día leí el anuncio: Se busca chica joven y guapa, sin prejuicios, para trabajar de secretaria personal para ejecutivo. 3.000 €/mes. Ni que decir tiene que fue el sueldo el que me atrajo. En cuanto vi la cantidad vi el resto de mi vida: hermoso pisito alquilado para mi sola, quizás incluso en propiedad, y viajes, cenas en restaurantes elegantes, ir en taxi para variar…
No pude evitar ir a la entrevista. El señor Gutiérrez me abrió la puerta él mismo, porque lo cierto es que la empresa era él y nadie más. El señor Gutiérrez tenía una pequeña oficina alquilada en un edificio de alquiler de oficinas donde los servicios comunes (fotocopiadora, cafetería, etc) se compartían con otras empresas.
El señor Gutiérrez me pareció un señor vulgar y corriente. Ni feo ni guapo, ni alto ni bajo, ni gordo ni delgado. Llevaba gafas, eso sí, y detrás de ellas había unos ojos castaños que tenían que haber sido bonitos allá por los 20 años. Ahora que el señor Gutiérrez andaba en algún sitio entre los 40 y los 50, tenían la mirada algo triste y las pestañas casi ausentes, seguramente por los muchos años con gafas.
Yo me había puesto una blusa con un generoso escote, y tal como había supuesto, su mirada se aposentó en mis pechos en reiteradas ocasiones durante las primeras preguntas de la entrevista. No esperaba menos.
El señor Gutiérrez se interesó por mi currículum, por mis estudios y experiencia previa porque necesitaba una secretaria, aunque esas no fueran las únicas funciones que pedía; y por último, pasó al tema más comprometido, aquel que justificaba la elevada remuneración que tanto me hacía soñar.
Comenzó a contarme que él era una persona casada, que no se divorciaba porque tenía hijos en casa, pero que hacía años que su esposa y él no se amaban, y ella no satisfacía sus necesidades conyugales. Me contó que él era una persona sexualmente muy activa, y que hacía tiempo que estaba cansado de rodar por distintos prostíbulos, por lo que había decidido que esta era su mejor alternativa para satisfacer su apetito sexual.
Acto seguido, me pidió que me desnudara. –No le voy a pedir que me muestre sus dotes sexuales porque aún no media ningún contrato ni sueldo, pero comprenderá Vd. que desee asegurarme de que Vd. es la persona que necesito.-
Y comencé a desnudarme. Me pareció más sexy quitarme las medias con la falda puesta, así que comencé por los zapatos y las medias, que me quité despacio y con cuidado para darle más morbo. Lo siguiente fue la falda. Desabroché el botón y bajé la cremallera para dejar caer después la falda sobre mis pies. No sabiendo qué tipo de lencería le gustaría, me había puesto unas bragas de encaje negro que me parecían muy elegantes.
Me fijé en su cara y sonrió levemente. Me pareció que se metía la mano en el bolsillo, pero lo cierto es que no puedo asegurarlo porque la mesa le tapaba y desde donde yo estaba no podía verle la entrepierna.
Comencé a desabrocharme la blusa, y pronto quedó a la vista mi sujetador de encaje negro a juego con las bragas. Debo decir que estoy generosamente servida, así que la sonrisa del señor Gutiérrez creció, y su mirada se tornaba más lasciva por momentos.
Le miré y pregunté si deseaba que me quitara más. Él afirmó con la cabeza, y sin dejar de mirarle a los ojos, me desabroché el sujetador, que dejé sobre su mesa a modo de ofrenda.
El señor Gutiérrez miró mis pechos desnudos fijamente, y después me miró a los ojos y me pidió que me quitara lo único que quedaba. Así que me quité las bragas hasta las rodillas y desde ahí las dejé caer, tal y como había hecho antes con la falda.
Totalmente desnuda, el señor Gutiérrez me dijo que tenía un cuerpo precioso. Me hizo girar sobre mi misma y estando de espaldas, me pidió que me agachara y me tocara las puntas de los pies. Me pidió también que me abriera de piernas sobre el suelo para comprobar mi flexibilidad, y finalmente me hizo la pregunta más comprometida de todas. – ¿Tiene Vd. problemas con las prácticas sadomasoquistas?-.
Me dejó sin saber qué contestar. No sabía muy bien si decir que sí o que no. Por un momento me pasó de todo por la cabeza -¿Y si es un asesino y te corta en cachitos? ¿Y si sólo habla de darte cachetitos en el culo?-.
Yo creo que él notó mis preocupaciones y se apresuró a aclarar que sus prácticas no eran peligrosas para la salud de nadie.
Aunque un poco preocupada aún, me seguía atrayendo la perspectiva de ganar mucho dinero, y pensé –Más masoquista es seguir aguantando a mis padres-.
Así que le dije que no tenía problemas con las prácticas sadomasoquistas, aunque no tenía experiencia previa con ellas. En cuanto me lo indicó, comencé a vestirme de nuevo. Lo hice despacio para seguir dándole morbo, porque pensé que al fin y al cabo, tenía que apetecerle contratarme a mi antes que a otras. Mientras, él me fue contando que el primer mes sólo iba a ser secretaria a secas. Que él entendía que hasta el primer sueldo, hasta que yo viera que todo aquello no era ningún engaño, no tenía derecho a pedirme que ejerciera las otras funciones. Luego, cobrado ya mi primer sueldo de 3.000€, comenzaría a desempeñar la totalidad de mis funciones.
Os puedo decir que resulta muy raro estrechar la mano de un desconocido que te acaba de ver desnuda, pero me tocó estrecharle la mano. Aquella mano que yo sospechaba que se había metido en el bolsillo durante mi strip-tease. No me sentí mal. Me pareció hasta graciosa la situación, así que lo tomé por una buena señal. Quizás yo fuera capaz, después de todo, de desempeñar un trabajo así.
Y me fui de aquella entrevista tan rara, moviendo el culo de un lado a otro con coquetería, camino del ascensor mientras notaba su mirada en él.
Sólo un día después me llamó. Me daba el trabajo.
Ballbusting por baboso
abril 23, 2012 by admin
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Estoy parado justo en la puerta de la vivienda de pisos donde vivo, jugando con las llaves en la cerradura haciendo algo de tiempo como suelo hacer cuando veo a mi vecina dirigéndose hacia el portal.
De reojo la veo venir con sus mallas negras del gimnasio y su camiseta deportiva roja ajustada y mi entrepierna empieza a crecer institivamente. Justo unos segundos antes de que ella llegue a la puerta del portal consigo abrir la cerradura y entrar justo a tiempo para abrir la puerta y dejarla pasar.
– Buenos días – digo por cortesía -.
Ella me mira por un momento de arriba a abajo y pasa sin dirigirme la palabra. Puedo verla andando delante mía con esas mallas negras ajustadas que pone de manifiesto un trasero generoso pero curtido por el gimnasio y esos muslos fuertes y prietos.
Por un momento mira hacia detrás y me pilla mirándole el trasero, su mirada lo decía todo: vaya tela el salido este! Pero con la superioridad que su físico le otorga sigue hacia delante y empieza a subir las escaleras.
Yo voy detrás suya hipnotizado por ese culo, incluso fantaseando con poder besarlo, todo ello en un tramo de escaleras corto. Llegamos al primer piso, donde yo me quedó, pero antés de seguir con el siguiente tramo de escaleras se agacha casi delante mía para abrocharse los cordones de sus zapatillas deportivas. Os podeís imaginar la situación, con ella agachada a escasos centímetros míos , no pude evitar mirar fijamente la excitante vista que tenía delante.
Solo fueron unos segundos, tras los cuales ella se enderezó y me lanzo una mirada cargada de desprecio:
– sera guarro…- acerté a escucharle decir entre dientes mientrás subía las escaleras-.
Debí haberle pedido perdón en aquel momento pero no lo hice quedando mi imágen por los suelos. Lo que en aquel momento desconocía es que ella lo había hecho queriendo para ver mi reacción y justificar lo que mas tarde me haría.
Una horas después….
Estoy en mi casa cuando escuchó el timbre de la puerta. Miro por la mirilla y para mi sorpresa ahí estaba la vecina, con la misma ropa que llevaba antes y con cara de pocos amigos. En aquel momento estaba haciendo ejercicio en casa con unos shorts solamente por lo que fuí a ponerme una camisa… pero pensé que ya tenía un físico aceptable porque no hacer gala de él.
Así que abrí la puerta de esa forma con una amplia sonrisa. Si me esperaba una reacción de sorpresa por su parte no ocurrió, de hecho lo que hizó fue entrar hacia dentro con decisión. En ese momento el sorprendido era yo y no reaccione a pararla en ese momento.
– Estoy harta de las miradas por las escaleras, harta de que estes todo el rato babeando detrás mía, es repugnante… para mas inri mira como me abres la puerta…
– Yo….-
– No quiero escuchar ni una sola palabra ! – me gritó mientrás levantaba la mano.
Instivamente me protegí, porque pense que me golpearía de verdad, pero se contuvo aunque podía ver la ira reflejada en su rostro. Aproveché ese momento de relax para tratar de disculparme, procurando humillarme lo máximo posible y convencerla.
– Dime que quieres que haga para disculparme, haré cualquier cosa -.
– ¿Cualquier cosa?
De repente su expresión cambio, fue entonces cuando me di cuenta de que lo había planeado desde el principio para conseguir que yo dijera esa frase.
Me ordenó que me quitará los shorts que llevaba, quedándome solo con los boxers que usaba de ropa interior. Me dijo que buscará cuerdas o algo similar. Mi mente calenturienta empezaba a volar pensando en lo que podía venir y eso se veía reflejado en el bulto de mi entrepierna que crecía rápidamente.
Encontre un rollo de cuerda de la que se usan para tener la ropa.
– pfff, de verdad así crees que me voy a creer tus disculpas – y mientrás me decía eso me cogío de mis huevos apretándolos con fuerza y haciéndo que me retorciera de dolor.
– Esto es lo que entiendes por una disculpa – me seguía diciendo apretando aún mas fuerte y poniéndo su cara pegada a la mía.
Cuando me solto me eché las manos a mis doloridos huevos pero ella me cogió primero una mano y luego otra y me las ato separadas a cada una de las patas de la mesa larga que tenía en mi salón. Para mi sorpresa también me ato cada una de las piernas a las patas de la mesa, quedándo totalmente a merced de mi vecina y de todo lo que quisiera hacerme.
– Tranquilo, que no vas a poder desatarte – me advierte cuando institivamente intente mover las manos y las piernas -
Sin darme ninguna explicación, me soltó una tremenda patadas en los huevos. Como me cogíó por sorpresa solte un grito de dolor.
– Solo acabo de empezar y ya estas gritando así -
Se quitó las zapatillas y los calcetines que llevaba, tomó uno de los calcetines y fue metermelo en la boca. Trate de mantenerla cerrada pero con la mano que tenía libre me cogió los huevos con fuerza.
– ¿a que vas a abrir la boca? – y siguió apretando más y más hasta que no pude aguantar más y la abrí.
En un momento tenía los pies atado a cada pata de la mesa, y mi boca tapada con los calcetines que había usado en el gimnasio y asegurado con cinta aislante.
Lo siguiente fueron tres patadas seguidas en mis huevos, pero esta vez mis gritos de dolor se apagarón en los calcetines que llevaba en la boca.
Una sonrisa asomo a su cara mientrás yo asistía impotente a lo que iba a ser una paliza en toda regla . Y empezarón a llover las patadas una tras otra, alternando con rodillazos y mas patadas.
– esto es lo que te pasa por ser tan salido – y me soltó una patada con todas sus fuerzas -.
– a que te gustan mis piernas bien formadas en el gimnasio – mas patadas en los huevos -.
Despues de casi mediahora tuve la esperanza de poder parar la tortura cuando ella me preguntó si había aprendido la lección a lo que respondí moviendo la cabeza afirmativamente.
– Quiero escucharlo gusano ! – y otra serie de patadas que me dejo mis piernas temblando.
– Mumhmhm – fue lo máximo que conseguí decir.
– ¿Como? – y otra patada más impacto en mi entrepierna -.
– Mumhmhm…
– No puedo entenderte así que supongo que todavía no has tenido suficiente. Vamos a ver si logro hacerte cambiar de opinión.
Se puso de cuclillas enfrente de mi huevos y empezó a soltarme puñetazos primero de intensidad débil para ir incrementando la fuerza acabando con tres puñetazos en toda regla que hizierón que empezará a llorar.
– Uis, el pobre esta llorando, ¿demasiado para tí? – otra patada más en mis doloridos huevos.
– Haberlo pensado antes – y vinieron varias patadas más esta vez con todas sus fuerzas.
No pude soportar más y me desplome, pero de nada sirvió porque estaba tan firmemente atado que el único movimiento que podía hacer para relajar el dolor era tratar de juntar minimamente las rodillas.
– Jajaja, tendrías que ver lo patético que te ves ahora… -.
– Voy a darme una ducha y a relajarme después del ejercicio, ha estado bien esto de practicas mi juego de piernas con tus bolas. Seguro que repetiremos…
Cogió las llaves de mi casa que estaban encima de la mesa y me dejo así: atado de manos y piernas, con unos calcetines bien sujetos a la boca y con mis huevos destrozados.
Mi perra en el súper…
abril 18, 2012 by admin
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Cuando entramos en el súper mi perra y yo, lo primero que vi fue como la boca del seguridad se abría para no cerrarse más. Bajé la vista por la camisa marrón hasta el pantalón y comprobé cómo le debía estar apretando desde este mismo instante.
Primera víctima.
No nos dijo nada. No podía. Sólo miraba a mi perra. Se ve que estaba en celo. Como ella. Bueno, ella siempre lo está.
La llevaba bien sujeta con su correa favorita: de cuero negro con tachuelas y cadena plateada de eslabones pequeñitos… el ruido que hacen cuando se mueven pone mi polla como un resorte.
Iba a cuatro patas, meneándose a cámara lenta, lentísima, como si quisiera ralentizar todo el placer provocado a su paso. Con la cabeza alta como si la coleta apretada de rizos castaños le tirara desde arriba. La mirada tan desafiante como su culo. Se paró en seco y giró la cabeza. Me miró. Al volverse el pelo le había dado en la cara y como un látigo volvía a su sito. Impresionante mi perra. Me miró, le señalé en un gesto seco el camino y obedeciéndome continuó el paseo.
Dominar esas nalgas que bailaban delante de mi y de todo el que quisiera mirar… uf, por un momento pensé que era suficiente para correrme…pero no, el espectáculo aún no había comenzado.
Las botas negras infinitas de charol y tacón fino que le llegaban a los muslos y se deslizaban por el suelo cuando arrastraba las rodillas, reflejaban todos los fluorescentes. Sonaba como una serpiente.
Tiré de la correa hacia la derecha y giró. Entrábamos en el pasillo de los yogures.
Había una empleada reponiendo magdalenas, enfrente, agachada. Nos vio e inmediatamente hizo como que no nos veía. Pero la muy zorra miraba a mi perra que iba muy orgullosa con su corpiño negro abotonado por delante y ajustado con un cordoncito por detrás. El zig-zag que le hacía en la espalda me la terminaba de poner tiesa. A mi y al otro empleado que reponía, éste con un palé de panes de molde al lado.
El seguridad le seguía el rastro de hembra en celo. Llevaba el coño al aire y todo el pasillo olía a ella. A mi perra. Yo empezaba a babear. Igual que el chico que estaba comprando y se esforzaba porque no se le cayeran al suelo los cuatro flanes que sujetaba como podía con la mano derecha.
Llegó el momento.
-Para, putita- le ordené-¡sube!
Y se alzó apoyando las manos en el borde de la nevera, subiendo el torso. Sacó la lengua, ya sabía.
Y pudo acabar conmigo cuando empezó a levantar despacio los párpados hasta que aparecieron esos ojos oscuros que me atravesaban gritándome lo perra y lo mía que era.
Cogí una botella de yogur líquido, la abrí y se la chorreé en la boca.
-Qué rico, perrita…Así, chupa, chúpalo todo…Chupa la botella, puta.
Y cómo lamía la botella. Sedienta. Muy, muy rápido. Casi tan rápido como se fueron acercando todos los de alrededor.
El seguridad ya se había bajado la cremallera del pantalón y estaba tocándose el muy cerdo.
Cómo los ponía mi perrita…
El fuerte olor de su coñito también puso cachonda a la empleada, que se había abierto la blusa para meter la mano y sobarse las tetas intentando aliviar el calentón. Su compañero no pudo más y metió la manaza también.
A mi se me iba a romper el pantalón así que me la saqué, aparté la botella de la su lengua y la pusé encima de mi rabo. El líquido blanco fue cayendo en la polla y de ahí al suelo, goteando.
-Chúpamela. Chupa el rabo de tu amo, perra. Y el suelo también. Eres muy guarra. Chúpalo todo, ¡todo! así. Cómo te gusta….
Y ella iba de mi polla al suelo y viceversa. Desesperada, caliente. Obediente.
Deseando que le mandara, que le ordenara. Deseando ser mía, ser de su amo.
Ya así, encantada de ser una perra cachondísima, estiré el brazo y le toqué por detrás el coño. Como esperaba, me mojé la mano,
Le di en el culo un azote.¡ZAS!
-Pero cómo te has mojado, puta.
Y otro azote ¡ZAS!. No dejaba de sacar la lengua muy rápido sorbiendo yogur y babeándome la polla, y clavándome los ojitos. Parecía que sonreía. Tenía toda la boca blanca.
-Un azote más por ser la perra más zorra que conozco ¡ZAS!
Se estremecía y yo sabía que a cada torta su chochito se empapaba más y más de fllujo….
Miré el panorama alrededor. Creí morir de gusto cuando vi que el empleado le había quitado el pantalón a su compañera y la tenía en el palé abierta completamente mientras se merendaba el conejo de la chica, que a su vez le comía el enorme pollón que el segurata se había encargado de acercarle amablemente a los labios, para que la muchacha se entretuviera jugueteando con su rabo y a su vez se corriera restregándose en la carita del reponedor de pan, que se hacía una paja mientras dejaba más que a gusto a la chica, desencajada ya, perdidamente cerda, gimiendo como podía con aquello que entraba y salía de su boca…
Sólo quedaba al lado nuestro el cliente de los flanes inmóvil. La tienda de campaña que delataba su pantalón corto me hizo pensar que podía hacer lo que quisiera con él.
-¿Te gusta la perrita?
-Sí-contestó tragando saliva.
-Pues huélele el chocho… ¿¿a qué esperas??
Como un zombie se agachó detrás de ella y empezó a jadear, a oler…Le agarró las nalgas por los lados firmemente y metió la cabeza en todo el trasero. La movía como loco, queriéndose tragar todos los olores. Se empapaba de sus líquidos y le metía la la lengua por todas partes.
-¡Por el culo, métele la lengua en el culo! Por el agujerito. Así es como le gusta a esta putita. ¿Verdad putita?
Y ella, deliciosamente rica, con la lengua fuera porque no podía meterla ya de lo bruta que estaba y con una cara de zorrón que me desarmaba dijo: -Sí, mi amo, así le gusta a esta puta.
-Muy bien chico, date la vuelta que te va a comer todo. Y a ti también-dije mirando al seguridad.
Éste se acercó dejando a la otra chica con la boca vacía, y los dos a mis órdenes, se pusieron delante de mi perra, a la que cogí de la coleta y adelanté hasta que los tres rabos, el mio incluído, estuvieron muy juntos y pudo comenzar a succionarlos casi a la vez.
-Trágatelas, perra, las tres, todas, como tú sabes ¡venga! venga, más, más dentro.
Los tres estábamos en trance, bueno, todos…
Se había levantado la pareja del palé y de repente estaban al lado. Ella se metió entre nosotros, y para mi sorpresa, se agachó, le abrió las piernas a la perrita y se amorró a comer y a comer, y a comerse todo, y a llenarse la cara de los jugos de mi perra, que estaban causando estragos.
Como pudo su compañero se puso detrás de ella en cuclillas y se la empezó a follar como un loco.
Éramos una piña de carne humana, yo sin soltar los rizos de mi zorrita le decía:
-Que suerte tienes puta, que te comen el chocho y todo. Guarrona, con lo que te gusta dejar caras marcadas para que huelan a ti.
Entonces empezaron a soltar leche el segurata y el chico joven encima de mi perra. La pusieron perdida.
Y también el reponedor se corrió en el culo de su compañera, que seguía devorándole el coño chorreante a mi perra que se estaba corriendo sin poderse contener más…
Yo respiré hondo. Aparté a la chica del súper un poco hacia atrás.
-Mira qué sucia estás…Date la vuelta puta, ¡ya!
Y ansiosa mi perra, con la cara manchada, se dio la vuelta y me puso ese culazo delante reventado de saliva, enrojecido e hinchado.
Un azote, ¡ZAS!
-¿Quién se va a follar esto? ¡¿Quién?! ¡Contesta perra!
-Tú mi amo, tú- soltó como pudo.
Empecé a meterle todo el rabo por el coño, que de lo caliente que estaba quemaba. Y resbalaba y daba un placer indescriptible. Ella lo sabía y apretaba fuerte, me aprisionaba la polla. Me mataba de gusto. Y en esto que había una boca cerca…una boca abierta que pedía, la de la muchacha que quería su leche también. Así que cuando vi que me corría la saqué y apunté a la boca de la pava que no había tenido un día de trabajo igual en su vida. Me juego lo que queráis.
Y me temblaron las piernas cuando le eché el semen.
Mi perra se había girado sonriente, feliz, retorciéndose de gusto muy despacio y me decía sólo a mi…porque los demás estaban desinflados, caídos, tirados, muertos…
-Quiero que me saques más a pasear por el súper…¿¿Lo harás, mi amo??
Y me guiñó un ojo…
………………………………………
Y …sonó el despertador. Por una vez en el momento adecuado. Y noté que tenía una erección bastante importante. Me di la vuelta buscándola. Dormía, la agarré por la cintura y llevé mi mano hasta el coño por debajo del camisón, tan pequeño y accesible él… Hizo un ruidito y llevó hacia atrás el culo…
-Mmmmmm…buenos días, perra, te voy a contar lo que he soñado-le susurré.
Ella ya se reía y tiraba mano a mi polla.
-Cuéntame, mi amo.
Pero eso ya es otro relato… ;
Gracias por leerlo
Academia Femdom 1: Secuestro
abril 3, 2012 by admin
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Corría una brisa fresca en la mañana en que me dirigía a casa de Clara. El cielo estaba despejado y ninguna nube lo empañaba dando buen augurio para un día de playa en su chalet de la costa. Clara era una buena amiga a la cual hacía tiempo que no veía. Habíamos sido compañeros de facultad hacía unos años y allí habíamos forjado amistad, la cual podía haberse transformado en otra relación más seria pero que nunca llegó a cuajar. El motivo de la ruptura había sido mi rechazo ya que, aunque siempre habíamos coqueteado en mayor o menor medida, nunca había llegado a sentir una verdadera atracción por ella, a pesar de que motivos no me faltaban. En el email que había detonado mi actual visita tras años de separación aparecía una foto suya, atestiguando que con 26 años recién cumplidos seguía siendo tan bella como siempre: de un 1’70 aproximadamente, con buena figura curvilínea, pechos generosos y un culito respingón muy deseable. Su pelo era moreno rizado, y su piel tostada por el sol, conjuntando con unos penetrantes ojos verdes. En mi defensa he de decir que cuando recibí su proposición en la universidad, principalmente para tener sexo, me encontraba empezando una relación con Laura, una chica que acababa de conocer.
Según dijo Clara, había estado mucho tiempo esperando a que yo declarara mis intenciones y estaba ansiosa por conocer mi respuesta. No pude hacer otra cosa que negarme ya que tenía esperanzas en mi nueva aventura. No se lo tomó muy bien y decidió desaparecer de mi vida durante unos pocos años hasta hace tres días, invitándome a visitarla en la casa de la playa que tenía a unos 200km. De la ciudad para pasar un fin de semana y escapar del calor que nos atenazaba. Huelga decir que aún hoy en día, continuo con la pareja de entonces, sin embargo las cosas han ido de mal en peor debido a sus celos y habíamos decidido darnos un tiempo para reflexionar. Sin embargo, Laura parecía tener más agobio que dudas y parecía que realmente estaba todo acabado, incluso había vuelto a casa de sus padres. Por ello creí que unos días alejado de aquel ambiente me ayudarían a relajarme y sin pensármelo dos veces recogí mis cosas, desconecté teléfonos y tomé el coche para dirigirme al sur.
Cuando llegué a su chalet, me estaba esperando y me saludó con una sonrisa agitando su mano. Llevaba puesto un vestido cortísimo con transparencias y unas sandalias a juego. El escote remarcaba su talla de sujetador, una 100, a ojo, y dejaba entrever el canalillo que separaba sus pechos. La brisa marina comenzó a soplar de nuevo, haciendo agitar su pelo rizado.
•¡Buenos días! Pero que cambiado estás y eso que sólo han pasado unos años. Estás muy guapo.
•Gracias – dije un poco cortado – te veo con muy buen aspecto. – Dije acercándome a ella y dándole dos besos. Cuando Clara me dio un abrazo pude sentir el intenso olor de su perfume a frutas tropicales, que ya había olvidado.
•Pero pasa, te voy a enseñar el chalet. – dijo cogiéndome de la mano y llevándome hacia la entrada.
Aunque al principio me la imaginaba con un marido y dos o tres hijos, ella me había dejado claro que nunca se había llegado a casar. Tras salir con dos chicos al terminar los estudios, había encontrado trabajo en la redacción de un periódico local y por lo tanto, ocupaba el antiguo chalet de sus padres, que ya casi no venían nunca. Éste estaba formado por un gran espacio de césped verdinoso, una casa de dos plantas acabada en pico y una piscina en un lateral. Unos muros altísimos separaban el recinto del de sus vecinos. Mi mirada se distrajo al encontrar una caseta de perro grande que parecía recién pintada. Estaba vacía, parecía como si hiciera tiempo que su dueño había desaparecido del lugar. De pronto me acordé del perro de clara. Era un pastor alemán de grandes dimensiones con el que jugábamos por aquel entonces.
•Se escapó hace ya un tiempo y como no me he visto con fueras para comprar otro, dejé la caseta tal y como estaba.
Le sugerí que me parecía algo extraño que la caseta pareciera tan nueva haciendo tanto tiempo que su dueño faltaba.
•Quizás pronto me compre otro perro para que me haga compañía, no sabes lo sola que me encuentro algunos días aquí. – Dijo con una sonrisa.
Entramos dentro y me ofreció un café, disponiéndonos a hablar de nuestras vidas. Yo le comenté que actualmente me encontraba sin trabajo y como mi relación con Laura había casi tocado fondo.
•Yo por mi parte, no me puedo quejar en lo profesional. Trabajo como redactora y cobró un buen sueldo. Sin embargo, a veces noto que la casa se me cae encima, especialmente los fines de semana, antes tenía a Basil para que me hiciera compañía, pero ahora…por otra parte, mis relaciones con los hombres han ido de mal en peor y es que me recriminan que soy demasiado competitiva y mandona en casa y acaban hartándose de mi.
•No recuerdo haber tenido peleas contigo cuando estábamos en la universidad.
•Bueno, cariño, eso será porque tú nunca tuviste problemas para amoldarte a mis deseos y siempre fuiste un amigo fiel. – Dijo mirando por la ventana ausente. – Mi trabajo es para mi lo más importante, y no puedo permitir que un par de polvos lo echen por tierra. -Dijo volviéndome a mirar y poniéndose seria. Pude notar como un brillo de enfado en sus ojos había aparecido por unos instantes, pero su sonrisa lo borró a continuación.
Pasaron los dos días y el fin de semana tocaba a su fin. Parecía que habíamos recobrado nuestros tiempos de facultad y que volvíamos a ser uña y carne. Vimos películas juntos y nos tumbamos en la playa para ver luego el atardecer. La noche de sábado, Clara me invitó a salir a una discoteca de la playa, cosa que yo acepté gustoso. He de reconocer que estaba despampanante, maquillada con esmero y con un carmín fuego en sus labios. Llevaba un corto vestido negro que apenas tapaba su ropa interior, dejando entrever algunos encajes de vez en cuando. Esta vez, había vestido un sujetador que realzaba sus ya de por si abundantes senos. El pelo lo llevaba recogido en un tocado que dejaba admirar sus hombros desnudos. Unos zapatos negro vinilo de tacón de unos 8 cm. remataban el modelito, dándole un aspecto despampanante. Nunca la había visto tan atractiva como entonces (antes ella había odiado los zapatos de tacón), el cambio que se había producido en ella me hizo dudar un poco de mis intenciones amistosas, aunque sólo fuera por un instante.
La noche había ido y bien y tras bailar un rato, nos habíamos sentado en un sofá en la zona de copas. Ya habíamos tomado unas cuantas copas y no parábamos de hablar entusiasmados de nuestro primer encuentro en la universidad. De pronto, entre el ruido de la pista de baile Clara aprovechó la oscuridad para sentarse encima mía y comenzar a besarme el cuello. En mi embriaguez me dejé hacer, hasta que me metió la lengua en la boca. Fue como un rayo lo que me iluminó la mente y me hizo retroceder ante su ataque. Tras despegarse un momento, se inclinó y me dijo al oído que estaba caliente y que quería follar.
•Clara, me parece que has bebido demasiado…sabes que sigo con Laura y que no puedo darte lo que pides.
La mirada de odio volvió otra vez a sus ojos. Automáticamente se despegó de mi y se levantó para recoger las cosas. Su tono de voz había cambiado, desapareciendo toda su dulzura.
•Vamos, llévame a casa. Quiero dormir y aquí ya no nos queda nada por hacer.
En el camino de regreso no dijo una sola palabra. Cuando abrió la puerta de su casa se giró y me pidió perdón por todo, indicándome que podría dormir en la habitación de su hermana si quería y que ya partiría al día siguiente. Cuando ya iba a subir las escaleras para acostarme me la encontré sentada en el salón principal preparando unas bebidas.
•Vamos, tómate la última conmigo. Que no haya funcionado no significa que no podamos despedirnos como amigos, ¿no?
Acepté a regañadientes y me senté a su lado. Brindamos por el futuro mirándonos a los ojos. Había un silencio absoluto, los relojes marcaban la medianoche y sólo esperaba terminarme la copa para huir de ese ambiente tan asfixiante. Poco a poco empecé a notar un calor extraño que me hizo marear. Intenté incorporarme pero noté como me faltaban las fuerzas, me mareaba, no podía siquiera emitir palabra alguna. Mis brazos y piernas pesaban mucho y no podía hacer otra cosa que contemplar lo que ocurría a mi alrededor medio drogado.
Al verme en ese estado, Clara sonrió maliciosamente.
•No creas que he olvidado los dos desplantes que ya me has hecho. Pero no te preocupes, lo tenía todo preparado de antemano. Sabía que te volverías a negar por culpa de esa zorra de Laura, pero ya no te me volverás a escapar.
Clara se levantó y avanzó hacia una cajonera. Sus zapatos de tacón resonaban en el suelo de mármol. En estado semiinconsciente, no podía hacer otra cosa que dejarme llevar. Su culo se movía acompasando sus pasos. Clara volvió y con unas tijeras comenzó a cortar mis pantalones y camisa, y a dejarme completamente desnudo.
•Esto ya no te va a servir más. – dijo maliciosamente.
A continuación, la oí subir arriba y la vi bajar con mi maleta y mis cosas. Vació todo el contenido de la maleta en la chimenea, la cual se encontraba ya preparada para su uso y le prendió fuego. Poco a poco me iba poniendo nervioso, mi DNI, mi teléfono móvil y otros documentos estaban ardiendo junto a mi ropa para siempre, y no podía ni pestañear. Clara se acercó poco a poco a mi con algo en la mano, que no logré identificar. Se arrodilló justo delante miá y me separó las piernas. Un aparato de castidad de plástico apareció ante mis ojos con horror.
•Una faceta que tú no conocías de mi es mi pasión por la dominación femenina. Siempre he sido un poco vergonzosa y no me he atrevido a contárselo a nadie. Pero creo que tú eres el candidato ideal para ser mi…primer esclavo. – Dijo mordiéndose el labio carmesí – Antes de colocarte este cinturón de castidad, voy a colocarte otra cosita en su interior. Sólo podrás tocarte cuando yo te deje y del modo que yo diga…después de haberme rechazado dos veces, podré ver como te arrastrarás para pedirme que te deje correrte en mis zapatos de tacón.
A continuación, me colocó una especie de gomilla con un chip en el flácido pene, el cual introdujo en el aparato cerrándolo con una llave que a continuación se colgó del cuello y que reposó entre sus calientes pechos. Seguidamente sacó de una bolsa oscura que se encontraba entre mis piernas y que no había descubierto antes, una serie de tobilleras y muñequeras de cuero negro, con una anilla y un candado que las cerraban y nos las dejaban abrir, colocándomelas una a una. Para finalizar, sacó lo que parecía ser un collar y una correa de perro que me colocó.
•En esta correa pone tu nombre a partir de ahora, LAMEDOR. Más te vale no intentar quitártela nunca, porque si no, te daré tal paliza que no podrás ni arrastrarte por el suelo.
Se alejó un par de pasos hacia atrás y pareció satisfecha. Colocó los brazos en sus caderas y me dejó a entender que esta situación duraría.
•Por si no te has dado cuenta, estúpido perro, tu vas a ser el próximo animal que ocupará la caseta del jardín. No te preocupes que ya lo tengo todo preparado para que te instales – dijo con una sonrisa.Poco a poco noté como algunas facultades volvían a mi y comencé a poder mover la lengua aunque no podía ejecutar sonido alguno, era como si mis cuerdas vocales siguieran entumecidas. Clara se sentó tranquilamente y encendió uno de sus cigarros. Al ver como intentaba desesperadamente levantarme, soltó una carcajada. No pude hacer otra cosa que dejarme caer al suelo y ponerme a cuatro patas para intentar sostener mi cuerpo.
•Así me gusta, veo que vas aprendiendo. Será mejor que te acostumbres porque vas a ser mi perro durante mucho, mucho tiempo. – Dijo expulsando el humo de su boca.Fue tirando poco a poco de su cadena, acercándome más y más a su entrepierna.
•Para agradecerme el entrenamiento al que voy a someterte y que te haya acogido podrías darme unos besos, ¿no? Vamos, ¡lame los zapatos!
A pesar de encontrarme débil, tenía consciencia de lo que hacía y por nada del mundo iba a humillarme hasta esos extremos. Viendo como me negaba a sacar la lengua, sacó lo que parecía ser una fusta de detrás del sillón. Era negra, de cuero cordado, acabada en una pala cuadrada. De pronto se levantó y empezó a fustigarme por toda la espalda mientras colocaba un tacón en cada mano del suelo para que no intentara escapar. Mi cabeza quedaba entre sus piernas, aprisionada.
•Así que te has vuelo rebelde, ¿eh? -dijo cuando acabó de darme 10 veces. – ¡lame ahora mismo, perro de mierda! ¡Más vale que sirvas para algo!
Mi espalda estaba ardiendo y a pesar de mi estado, sabía que no tenía otra alternativa que hacer lo que ella me decía. Cuando soltó mi cabeza, fui bajando poco a poco hasta tocar con mis labios sus zapatos que seguían aprisionándome las manos.
•Así, saca la lengua y embadurna bien los tacones. Esto lo tendrás que hacer cada vez que me veas llegar de la calle a modo de saludo, como una buena mascota, ¡vamos! – grito viendo mi indecisión.
Poco a poco fui sacando la lengua y fui abrillantando sus zapatos manchados de polvo. Clara se relajó un poco y se volvió a acomodar en su silla esta vez con las piernas abiertas. Cuando se cansó de verme humillado, fue tirando poco a poco de la cadena hasta que hizo coincidir mi boca con sus bragas, teniendo su sexo al otro lado del tejido. Desde allí podía sentir su calor y oler sus flujos, los cuales se habían producido por toda la situación, ella amaba el control.
•Ahora baja mis bragas y demuéstrame que realmente sabes servir a una mujer.
Esta vez no iba a pasar por ello, y debió notarse como me iba retirando poco a poco, porque una mirada de furia me dejó petrificado. Clara tomó un pequeño mando que tenía colgado al cuello junto a la llave y apretó el botón. Una fuerte corriente eléctrica atenazo mi miembro, haciendo que cayera al suelo presa del dolor. Con la punta de su zapato, levantó poco a poco mi cara.
•Esta es la sorpresa de la que te hablé antes. Más vale que no me decepciones o tendré que utilizarlo más veces. La fusta y el látigo te parecerán caricias al lado de lo que te voy a hacer.
Poco a poco logré incorporándome. Por mis ojos caían lagrimas de impotencia por no poder utilizar la fuerza física contra Clara y poder escaparme, pero estaba claro que no tenía ninguna posibilidad. Hice amago de levantar mis manos para bajar su culotte de encaje piernas abajo, pero una bofetada me paró en seco:
•Con las manos no, animal. Hazte a la idea de que no las vas a necesitar más para utilizarlas como hasta ahora. Aprende a utilizar tu boca y tu lengua…
Con delicadeza, mordí la parte superior del culotte y ayudado por los movimientos de Clara, fui bajando hasta llegar a sus zapatos. A continuación, ella pegó mi cara con su sexo y se frotó intensamente. Sin otra salida, saque mi lengua e intente hacer el mejor trabajo de toda mi vida, porque viendo las cosas como pintaban, realmente temía por mi seguridad.
•Eres un perro rebelde, pero pronto todo eso va a cambiar. – dijo Clara mientras yo seguía complaciéndola como podía. – Tengo unas amigas que están interesadas en tu caso y me van a echar una mano para domarte.
En ese momento no entendí a lo que se refería. A pesar de todo lo sucedido, no podía dejar de albergar la esperanza de que todo aquello fuera una mera venganza y de que Clara al día siguiente me dejaría marchar si me “portaba bien”. Cada vez que tocaba su clítoris notaba como se ponía más y más húmeda. Sus piernas me aprisionaban de tal forma que apenas me dejaban respirar, mientras que con la mano libre me asía el pelo, y me empujaba hacia el fondo de su sexo. De pronto se arqueó levemente y comenzó a dejar escapar pequeños gemidos. Ignoro si le había tenido algún orgasmo, pero al rato Clara se levantó, se puso de nuevo el culotte y satisfecha, me sacó al césped. Debido a sus fuertes tirones, no pude hacer otra cosa que acompañarla y dejarme llevar a cuatro patas. Sentía con cada paso, el césped fresco bajo mis manos. Apenas podía sostenerme sobre el suelo y varias veces tropecé, recibiendo varios fustigazos como castigo.
Por fin, llegamos a la caseta de perro, vi como una inscripción con el mismo nombre, LAMEDOR, aparecía en la puerta. Confiada en mi debilidad, soltó la correa y levanto el techo y las paredes de la caseta, dejando a la vista una base de cemento con cuatro argollas.
•Vamos, LAMEDOR, se bueno y sube aquí arriba.
Para evitar más castigos hice como me ordenaba. Vi como fijaba uno a uno cada uno de los candados de mis extremidades a las argollas de acero, dejándome inmovilizado a cuatro patas. De repente, abrió el bolso y sacó una mordaza de bola, la cual fue colocándome poco a poco.
•Buen perrito. Todo esto es necesario, porque por si no te has dado cuenta, estás recobrando poco a poco tus facultades. – dijo terminando de poner la mordaza. -Seguramente estás algo confuso y no entiendes nada de lo que ocurre pero lo único que has de saber a partir de ahora es que serás entrenado, domado y esclavizado para convertirte en mi nuevo perro, LAMEDOR. Empiezo a creer lo que dicen de que el hombre es el mejor amigo de la mujer…¿o debería de decir…el perro? – dijo sonriendo maliciosamente.
Con cuidado, volvió a colocar la pieza de la caseta con las paredes y el techo y me sumí en una oscuridad profunda. Sólo notaba su voz en el exterior.
•Será mejor que duermas, lo que puedas, porque mañana vendrán a buscarte bien temprano para empezar tu entrenamiento. Será mejor que aceptes tu nueva condición de perro y te olvides de tu vida para siempre y más te vale que sea rápido porque no tengo ni una pizca de paciencia.
Escuché la hierba crujir bajo sus tacones y luego de un repiqueteo de estos en el suelo de mármol de la entrada, la puerta se cerró de golpe. Estaba totalmente acobardado, en pocas horas había sido secuestrado y convertido en un simple perro y lo peor de todo era, que no había hecho nada más que comenzar…
Deseado encuentro con mi perra
marzo 26, 2012 by admin
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Buenas, soy Ángel, un chico de 29 años, vivo en el sur de España, soy un chico que lleva una vida sana, y amante de la playa, de la noche, del deporte al aire libre, de viajar, de las cosas buenas de la vida, sobre todo el sexo, , soy alto, mido 185, de espaldas anchas y esbelto, con una misteriosa, profunda e inocente mirada, una bonita sonrisa, y.. sin ser un chico de gimnasio, me ayuda mi buena genética que por naturaleza me concedió atractivas formas, una bonita, flexible y armoniosa figura, y piernas de futbolista, muy bien proporcionadas.
Sobre sobre mi fuente de virilidad..para que andarme con rodeos, aparte de mi atractivo tengo una buena polla, lo se, a las chicas le gusta, su textura, su grosor, su sabor, su forma, su calor, su energía, su movimiento eléctrico, su potencia, su leche..umm, No te estaras relamiendo de gusto no putita? No me pareció que te hubiera dado permiso.
Esta historia relata uno de mis encuentros con la que fue mi servicial y complaciente esclava M, en homenaje y como premio a su completa sumisión y servicio hacia su Amo, es este relato.
Estas arrodillada en el suelo, con la cabeza sobre un cojín y sigues con los ojos tapados con un antifaz, con las manos esposadas, puedo ver todos tus agujeros expuestos, calientes, pudorosos ante mi, me acerco a esa rajita
A–Umm, no tienes ni un pelo, mi perra ha hecho un buen trabajo..
Pero no me fio y siento con las piernas abiertas rodeando tus piernas, teniendo tu culo a esacasos centimetros de mi cara, saco una linterna cilíndrica, la habitación está casi en penumbra, a linterna tiene el grosor de un rotulador, quizás un poco más, y oyes el clik, y sientes el calor de la luz muy cerca de tus orificios….te hago un examen riguroso mientras te estimulo con mis dedos el coño, después llevo la linterna a tu culo, sigo estimulandote el coñito….y notas el calor, la presencia de la luz por tu ojete, meto y saco dos deditos de tu coño, que pronto se ven lubricados de tus jugos, y presiono con la punta de la linterna en tu ano…esta caliente la pequeña bombillita de la linterna, y notas un molesto objeto en tu entrada, que además arde..,
A- Parece que te has esforzado y tomado en serio mi orden, debería premiarte?
M-Sí amo, si tu crees que lo merezco.
A- Calla puta insolente, estaba pensando en voz alta, crees que necesito preguntarte que debo o no debo decidir?
M – Perdón Amo, yo pensé…
A- Tú no estás aqui para pensar, estas para ser mi puta, mi zorra, mi esclava, entendido?
M- Perfectamente Amo.
A- Oyes el ruido de la cremallera de una bolsa de viaje, estás expectante, y enfrende ti oyes un…cloc, el sonido de un objeto como de plástico que retumba en el suelo, como si hubiera sido lanzado desde un metro de altura,
A- Ahora te voy a retirar el antifaz, pero…no quiero que levantes la vista del suelo ni un momento o me enfadare…entendido?
M-Sí amo.
A- Sientes como te retiro la venda, no estoy enfrente tuya, estoy detras, casi en cuclillas sin llegar a tocarte la espalda, me he puesto así porque no me fio de que fueras a resistir la tentación de mirarme, y …no quiero que me mires, aún no..
El antifaz queda colgando en tu cuello, mis manos no te han llegado a tocar, puedes ver levemente mis dedos que se retiran de tu vista a la altura de tus ojos, sientes como permanezco alli, justo encima de ti, y en el suelo observas para tu sorpresa un cuenco de color rojo, te quedas boquiabierta…humillada, no sabes como reaccionar…yo te ayudo a descifrar tu cometido…
A-¿Que es eso perra?,
M- Un recipiente para que coman los perros Amo
A-Te equivocas, y mientras digo esto apoyo mi pantalon vaquero sobre tu espalda, levemente, no dejo caer más que sólo un poco de mi peso sobre ti, para que me sientas
A-Es un cuenco para que coma mi perra…
Estas palabras se te quedan grabadas, .. Mi perra.. “¿como puedes estar dejando que te humillen de esta manera?” (piensas).
A — Los dos lo sabemos que adoras, ansias, ardes de deseo porque te trate así, no merece la pena que sigas haciendote la dura ..
A-Sabes cuál es tu comida perra?
M-No amo.
Cambio de posición y me siento en una silla de forma que quedo por encima de ella y del cuenco, en esa posición mis pies quedan frente a ti, pero tu visión no alcanza tanto por mucho que muevas los ojos como para ver hasta mi rodilla, si quisieras mirar más arriba de allí, tendrías que ascender el cuello bruscamente hacia arriba, y sabes que eso tiene castigo…,
A-Tu comida perra, es esta…y acto seguido pego la punta de mi zapato sobre tu cara…la rechazas…pero no puedes moverte en esa posicion, por lo que te pongo toda la planta del zapato derecho aplastándote la cara…desde arriba puedo contemplar tu cara de asco… de repulsa…,
A-Tranquila perrita, son zapatos distintos a los que llevaba, tienen la suela perfectamente limpia, tu amo los preparo para ti, para que disfrutaras de un buen plato, así que no se te ocurrira rechzarlos no?
Se oye el silencio.. vuelvo a acercar la planta de mi zapato izquiero ahora, te acaricio el pelo con el borde, te arrasco la oreja, y tras bajar por tu cuello lo situo nuevemente la suela frente a ti…
A-¡Chúpala.¡ te ordeno… no te veo sacar la lengua y me desespero..
A-.No me oyes perra? … Sí amo..me dices desconfiando de todo, de la limpieza de esos zapatos, de porque soportas esa humillación, pero te saco de dudas para que comprendas porque estás aquí, cuando te digo,
A-¡Chúpala Puta¡…o tendré que castigarte…
Esas palabras retumban en tu alma, c-a-s-t-i-g-o, no sabes porque temes y al mismo tiempo te excita tanto esa sensación, esa palabra….quieres complacerme, pero también estás ante la oportunidad de probar mi ira, mi venganza, mi forma de adiestrar y enderezarte en el camino de la obediencia hacia mi… tienes ante ti la oportunidad precisa para comprobarlo, ….sigues sin abrir la boca…. Pierdo la paciencia, me quito el zapato rápidamente con mi mano derecha, lo cojo con fuerza, alargo mi brazo, y ¡ZAS… ZAS…¡ te doy dos severos cachetes con el zapato en las dos nalgas…en su parte superior….
M-Aayy, mi pobre culo.. te oigo decir…
Tu culo ha temblado como un flan cuando ha sentido los golpes, , , todo tu cuerpo se ha estremecido…me encantaria ver tu mirada en ese momento…si está más cerca del dolor, de la excitación, del llanto.. de la humillación, o una mezcla de todo.
A-Perra? ..
M-Sí amo..
A-Ves lo que me haces hacer, yo no quiero tratarse así, pero si no me complaces no me dejas otras opciones, entiendes?.
M-Sí amo, prometo que no volvera a ocurrir..
A-No prometas nada que no puedas cumplir, eres una puta sumisa del montón, todavía no me has demostrado nada.
Dejo el zapato con el que te golpeé en el suelo, en el lado izquierdo,
A- Quítame con tu boca el zapato derecho, no es complicado…sólo tienes que usar tus dientes.
Te veo vacilar unos insntantes
A- Hazlo¡, ahora puta
Comienzas la tarea y te esmeras en ello, veo como optas por coger el borde lateral interno del zapato, aprovechas el hueco libre que se produce en esa zona que está mas holgada y yo te ayudo poniéndotelo de manera que puedas agarrarlo con los dientes, lo sacas un poco de esa zona y después te diriges hacia la zona del tacón, donde vuelves a morder el borde y poco a poco, con mi ayuda está claro, el zapato cae por sí soloen el cuenco y queda enfrente de tu cabecita, ha caido por la zona del tacón, y hacia arriba,
A-Huelelo mi esclava
M-Amo…
A–Algún problema? te doy el privilegio de oler el zapato que he estado usando
y me cuestionas?
M–No, no amo..
Me obedeces y metes tu nariz, la mantienes un segundo sin profundizar mucho y intentas retirarte rápido cuando…sientes la opresión de mi pie empujándote de manera firme y continua la cabeza contra el zapato, intentas hacer resistencia, pero no puedes combatir contra la fuerza de mi pierna, tras unos segundos de divertida lucha para mi, optas por resistirte y te dejas guiar por mi pie…esta vez no tengo piedad y te incrusto la cabeza de forma que tu rostro se aplasta contra el zapato y el cuenco, quedando tu nariz bien metida dentro de él, y no contento con eso te mantengo ahí unos segundos…
A-Respira zorra, disfruta de mi aroma..
Intentas no respirar pero tienes la cabeza aplastada contra el zapato y el suelo, y no apenas puedes mover un músculo de la boca, sólo te queda la opción de respirar por la nariz y yo lo sé…acabas realizando una inspiración bien amplia cuyo sonido llega a mis oídos como nota musical celestial, , um,
A-Ves como te gusta? ….un poquito más, mi perrita quiere repetir?
M-No Amo, gracias…
A-Tranquila perra, si te queda probar más platos.
Retiro el bol para comida de perros y los zapatos, el bol no era el recipiente más idoneo para unos zapatos, pero simplemente era un capricho mio, quería verte humillada como si fueras a comer como una perrita,
A-Entonces perra, ¿ te gustan los manjares que te estoy dejando lamer, oler?
M-..sí amo..
A-Eres una perra embustera
M-No amo
A-En ese caso, ya que te gusta, te dare un plato más exquisito aun, me situo debajo de ti, en posicion hacia arriba, pongo las piernas dobladas de manera que mis pies quedan a la altura de tu boca, mis piernas rodean tu cuerpo, y tu culo queda a la altura de mi cabeza, umm, me encanta esta posicion, se me ocurren tantas cosas…
A-Perra, te gustan las pruebas?.
M-Sí Amo
A- Porqué?piensas que las puedes superar?…
M-Sí, para mi es una forma de poder superarme en complacer mejor a mi amo.
A-Bien, ves mis pies, que tienes delante?
M-Sí amo
A-Escucha atenta, tienes dos minutos, y tengo el cronometro preparado en mi muñeca, para quitarme con tu boca los calcetines de los dos pies, y no debes morderme, cada vez que lo hagas te golpeare severamente en el culo, sin piedad, cada mordisco nuevo, más fuerte te daré una vez los hayas quitado, quiero que los cojas con la boca y te los metas en ella, hay algo que no hayas entendido putita?
M-Es muy poco tiempo amo,
A-Perra protestona, no haces más que quejarte, bien atenta..que voy a dar el 3…2…1…tiempo…
Siento como rápidamente diriges tu boca a mi pie derecho…te metes la puntita en los labios, te da una especie de arcada y lo sacas, pero rapidamente lo vuelves a meter, inetntas buscar un punto donde el calcentin este hueco y tenga más tela para arrastrar y sacarla del pie, en concreto en mi dedo anular e indice parece que existe un margen, dirigen tus dientencitos a ese lugar, y …erroooor, muerdes mi dedo indice un poquito, no has calculado bien y….TOMA …ZAS… te doy con, la mano abierta en tu nalga, ha sido un golpe, seco, duro, ha sido un aviso de lo que se te avecina si vuelves a fallar, nisiquiera te has quejado, has guardado silencio estoicamente, y retomas de nuevo mi punta con la boca, esta vez veo que te lo piensas un rato más.
A-un minuto y veintitrés segundos.. te aviso en voz alta….das un mordisquito más pequeño intentando asegurar no volver a fallar y tocar hueso y parece que de esa manera aunque es más complicado y haces más esfuerzo al arrastrar con los dientes, estás consiguiendo avanzar sin tropezar…el calcetín avanza lentamente, sobre todo sale por la parte central de los dedos…y eso te anima a morder más amplitud de tela, , , lo haces con rabia….
A-un minuto y cuatro segundos…..se te oye gruñir.
A-¡Ánimo mi perrita, ¡ sigue así…el calcetín avanza a lo largo del pie, va saliendo, ya esta por la mitad, un último bocado de rabia metiéndote casi todo el calcetín en la boca, y tu mandíbula consigue hacer la fuerza necesaria para arrastrarlo y mantenerlo en la boca unos instantes como trofeo, pero en seguida reaccionas…el tiempo..¡¡¡, todavía te queda el otro pie…
A- Cuarenta segundos…vas a toda velocidad aturullada, intentas no repetir errores, y dar pequeños mordisquitos…pero te estas desesperando porque ves que así no enganchas nada de tela…tienes que arriesgarte, los segundos cuentan, parece que hay una zona que esta libre…te arriesgas, total, si te equivocas recibiras unos merecidos azotes por torpe….y tu misma sabes que no te desagradan, es más eres una perra que es capaz de calentarse con eso…por tanto muerdes con cuidado en la parte lateral, y enganchas tela, tiras hacia arriba, grr, se te oye gruñir..
A-veinticuatro segundos…
Los nervios se apoderan de ti, enganchas mas tela aun y me pegas un mordisco en el meñique sin querer,
¡ZAS, ¡ te golpeo con fuerza A- ¡PUTA, MAS CUIDADO¡, te grito,
No oyes nada, no sientes nada, te enganchas con furia a esa tela que ya tienes entre dientes…
A- dieciocho segundos..
Tiras, tiras, ves como va saliendo del lateral, pero estas pillandome piel aún,
A-TOMA.. ¡PAM, PAM¡ te doy dos buenas ostias que resuenan en cada nalga, ….que puta eres, estás cachonda, y encima estás a punto de superar la prueba
A- ocho segundos
Va saliendo de ese lateral, ya lo tienes, falta el otro lado, , , vas con rabia al otro lateral, hay una zona de tela arrugada que muerdes con la parte delantera de tu mandibula
A-CUATRO….TRES.. va saliendoo DOS … queda un dedito…UNO….sale todo el calcetín como un resorte y tu cabeza rebota hacia atrás de la rabia con que hiciste el ultimo tirón….
Te oigo jadear…se te ve exhausta….hundes la cabeza hacia abajo….rendida…
Sientes como me levanto, no tienes fuerzas para mover un musculo, notas tu cuello en tensión..y tus manos, tu espalda…la adrelalina te ha permitido aguantar todo el rato..pero empiezas a temblar…y a flaquear un poco, aunque sigues tremendamente excitada…te pongo el antifaz nuevamente desde la misma posición que te la quité, suavemente desciendo a tu cuello y la voy ascendiendo hasta colocarte el antifaz perfectamente, —Muy bien mi perrita, estoy muy satisfecho de como me has servido.., éste es el camino que tiene que seguir… y entonces me agacho para poder tener tu cabeza a mi altura, y te cojo del cuello, y te doy un dulce beso..restriego tus labios con los mios, los humedezco, busco tu lengua y meto la mia en tu boquita para entrelazar las dos, exploro toda tu boca, está muy calentita, te acaricio tiernamente el pelo, el cuello, –Mi SIERVA, estás muy incomoda atada? –Lo que quiera mi amo, estoy aqui para servirte
Te quito las esposas, las guardo, y suavemente separo tus muñecas, te tiro nuevamente del collar que tienes en el cuello, de manera leve, y te indico, perrita, gira 90 grados a la derecha, y avanza tres metros, lo haces y cuando llegas al pie de la cama, te aviso..te ayudo a incorporarte de pie, te quito la correa del collar, y quiero tener un gesto hacia ti, te cojo en brazos, para dejarte claro que eres mía, de mi exclusiva propiedad, aunque hayas compartido tu vida con otros, tu mente, tu alma siempre han pertenecido a mi, y ahora tu cuerpo tambien mi esclava.
Te coloco boca abajo en la cama, tienes que estar destrozada, tus musculos, tus articulaciones, han sufrido un gran esfuerzo….me oyes sacar de una bolsa como un bote, y sientes el sonido de un liquido y la sensación de sentirlo chorreando sobre tu piel, está frío, pero pronto mi mano calentita, agradable, se desliza sobre él, esparciondolo sobre la zona superior de tu espalda y tu cuello, y comienzas a sumirte en un estado de relajación, en el que comienzas a disfrutar y recordar todas las sensaciones prohibidas que estás viviendo hoy junto a mí, nunca nos hemos visto, y sin embargo siempre me has sentido tan cerca..como sientes ahora mis presionando en zonas..que..ummm, te hacen sentir genial..
Que será lo siguiente? se pregunta tu mente inquieta, lo siguiente…..
SER? LO QUE A MI ME SALGA DE MIS COJONES PUTA, YO MANDO, TU OBEDECES
Continuará…)
Si eres una chica o mujer ardiente, sensual, morbosa, con fuertes fantasías de ser dominada y sometida, quizás podamos vivir nuevas y excitantes fantasías juntos, puedo desplazarme por andalucía y la zona de levante, y también tengo sitio para recibir.
Así que esto va dirigido para ti, zorra sumisa que le gusta ser dominada, si quieres experimentar toda esa perversión que llevas oculta, podemos hablar, y quien sabe si un día terminar yo como Amo, en una habitación con poca visibilidad, azotando tu culito de sumisa sudoroso, expuesto ante mi, arrodillada en el suelo, mientras gimes excitada y nerviosa, y yo con mi polla como un mástil rozándote las nalgas, haciendote dudar si te la voy a clavar por el culo, o voy a hacertela tragar hasta el fondo de tu garganta. ¿Te excita verdad putita?
Estas ahí, perra
marzo 22, 2012 by admin
Filed under Dominacion
Buenas, soy Ángel, un chico de 29 años, vivo en Andalucía (España), soy un chico que lleva una vida sana, y amante de la playa, de la noche, del deporte al aire libre, de viajar, de las cosas buenas de la vida, sobre todo el sexo, , soy alto , mido 185, de espaldas anchasy esbelto, tengo una bonita y armoniosa figura sin ser un chico de gimnasio, pero me ayuda por mi buena genética que por naturaleza me concedió atractivas formas, piernas de futbolista, muy bien proporcionadas y bueno, para que andarme con rodeos, tengo una buena polla, lo se, a las chicas le gusta, su textura, su grosor, su sabor, su calor, su energía, su movimiento, su potencia, su leche..umm, no te estaras relamiendo de gusto no putita? No me pareció que te hubiera dado permiso.
Me encantan disfrutar del maravilloso mundo del sexo, me pueden dar morbo infinidad de situaciones, pero desde luego, me encanta dominar a esas chicas que en el fondo son unas buenas perras, sobre todo las que van de duras y divinas, y luego son las que mas cachondas se ponen cuando son dominadas, o las que tienen novio y te sonrien seguras de sí misma como queriendo decir yo ya estoy ocupada, pero en el fondo están deseando probar cosas nuevas y ser tratadas de manera dominante, que las caliente, les haga arder, profundizar en sus deseos perversos, hacerlas sentir sucias, traviesas, quebrantando las normas morales, descubriendo el placer oscuro de disfrutar siendo humilladas, cuando en la realidad luchan por aparentar mucha dignidad y orgullo..
Sigues ahi zorrita? No te hagas la sorprendida, te gusta que te llame así verdad, ahora mismo estás sola delante de la pantalla, quizás tengas una gran vida social, una agenda apretada llena de actividades interesantes, hasta puede ser que la que va a ser mi puta, tenga novio, o esté casada, o te conectes desde la oficina, lo que tengo claro es que te gusta hacer esto, sacar esa parte oscura y perversa que tienes, que nadie sabe, poder dar rienda suelta a tus instintos no guarra? Porque eres una chica muy cerda verdad? A ver, a ver, continuemos conociéndonos, que te lleva a seguir leyendo…
Quizás ya ha crecido dentro de tí la ansiedad que recorre tus venas, transporta la esencia de tu naturaleza hasta todo tu ser, desde el tacto de tu piel, hasta el calor que emana de tus entrañas, pasando por la expresión de tu mirada, y el rubor de tu rostro, tu respiración entrecortada, el movimiento nervioso de tus manos, ey, hacia donde las llevas? No te di permiso, no me cabrees zorra, las manos quietas.
Puede ser que una amiga te esté esperando para tomar café, o que tengas plan con tu novio, o tengas planeado llevar a los niños a la piscina o a la playa mientras el gañán de tu marido duerme la siesta, pero…sea lo que sea lo que tienes que hacer, vas a posponerlo, y lo mejor de todo es que no tengo que ordenártelo, porque estás deseando quedarte y portarte mal, tienes intimidad, estás sóla, y no piensas despegarte del ordenador en estos momentos, ya no, porque ya empiezas a tener el coño calentito, a sentir tus agujeros juguetones, tus pechos humedecerse, tu boca abrirse de forma sensual, tu piel encenderse, pero mirate en un espejo… si te miras pareces una puta, pero no te excita parecerlo, necesitas que te lo diga, puta, zorra, golfa, guarra, perra, te gustan todos los adjetivos, porque realmente te definen.
Por cierto, mi polla quizás tengas el honor de verla algún día, de sentirla frente a tu nariz, de olerla, de sentir el calor que emana de mi tranco cerca de tus labios, no tengas prisa , disfruta y sufre con la espera, imagina que tienes ese plato tan apetitoso que te gusta chupar, ese helado cremoso, que te gusta relamer, imagina su olor, ese olor a mi polla, acercas tu nariz de puta y hueles desde mi ano, pasando por mis huevos, y sube tu nariz restregándola por el tronco, te gusta olisquear no guarra? Que zorra eres, pero yo te conozco bien, que embriaga todos tus sentidos, la textura de mi rabo, con esas venas marcadas, conductoras del nectar de la excitación, que transportan ríos de lava, de crema cálida, jugosa, sabrosa.. que te mueres por lamer, sentir calentita como cae sobre tu piel, tus labios, tus mejillas, tu lengua, donde juegas con ella para sentir esa leche calentita que deseas tragar llevándotela lentamente hacia tu garganta, tragando y sintiendo como se desliza hacia tu interior, y te deja el sabor a mi por toda tu boca.
¿Sigues ahi?, te has quedado, buscas una respuesta? Quieres jugar? Umm, la respuesta ya la sabes, vas a ser mi puta obediente, quiero ver lo guarra que puedes ser, tus límites, hasta donde te excita la humillación, el insulto, mis órdenes, mis caprichos. Comienza a satisfacerme puton, venga a quitarse ropa, estamos en verano, así que no te será dificil quitarte la camiseta y dar rienda suelta a esos pechos jugosos, pecaminosos, prohibidos, umm, como te gusta tocartelos eh zorrita, pero como te gustaría mucho más que te los tocara, que los lamiera suavemente recorriendo con mi lengua tu pezón,… pero no voy a hacerlo, no se si te lo mereces. Lo que si te mereces es sentirte muy puta, umm, si te viera tu familia, tus amigos, tu novio, enfrente del ordenador en una tarde de verano, ardiendo, sintiendo el fuego por las venas, sofocada, deseando recibir la siguiente orden, deseando que te mande jugar con tus pezones, deslizar las manos por tus pechos, amasarlos, estrujarlos, mientras te muerdes el labio inferior, juntas las piernas de forma clara en la que das indicios que necesitas tocar tu coñito, piensas que tu amo, tu señor perra está lejos y que no necesitas pedirle permiso.
Pero lo que a ti te excita es obedecerme, aunque eso signifique calentarte al máximo, aunque deseas hervir, pero soy sólo yo tu dueño el que te lo tiene que permitir y ordenar.<
Pero es muy pronto aún, nos estamos conociendo recuerdas? Quiero que te quedes con las ganas, con esa camiseta quitada, humillada frente a la pantalla, frente a mi, deseando que te vea, pero no te preocupes te veré, todo a su tiempo, hoy sólo quería jugar, divertirme, experimentar, pero tengo las cosas claras, no dudes de tu amo nunca puta, odio las putas insolentes.
Ahora tal como estás, ardiendo guarra lo sé, quiero, te ordeno que te hagas fotos con tu móvil, con una cámara digital, con la webcam o con tu puto móvil, búscate la vida, pero hazte fotos de este momento, en el que estás teniendo el privilegio de ser mi puta, mi perra, y en el que estás siendo capaz de portarte bien y ser complaciente, inclinate a cuatro patas con el culo mirando hacia el ordenador, si estas en una silla tirate al suelo, y ponte a lo perrito, si estás en un sofá coloca las rodillas en el suelo y pon las nalgas bien expuestas, quiero ver perfectamente tus orificios
Bajate el pantalón corto, apartate el bañador, el tanga, lo que lleves puesto y hazte fotos en las nalgas, en tu sucio culo, mueéstramelo, quiero ver tus formas, un culo me da mucha información de si una chica es de verdad una auténtica puta, o si es una vulgar zorrita del montón. Quiero verl tus nalgas bien, quiero sentir esa piel ardiendo, enrojecida por los golpes,ese ano que se ha humedecido de la humedad, de la calentura que has vivido, esos labios de tu chochito tan jugositos, que parecen sudando de excitación, ese culo juguetón que ansia que su amo lo lama, lo azote, lo huela, que juegue con mis dedos amasando tus nalgas, restregando mi lengua vulgarmente por tu ano, sintiendo su sabor.
Si has sido una buena perra, y te has hecho fotos, abajo tienes mi correo,si eres un poco lista ya sabes que toca…, no busco una vulgar esclava, busco a una perra digna de que la domine, demuestrame que estás a la altura de pertenecerme y hacerte sentir lo que no imaginas.
Te sientes sucia golfa? Le dijiste a tus amigos, o a tu novio, que irías más tarde, o buscaste o una fácil excusa con tu marido, pero a mi no me engañas, ya no tienes secretos para mí, te has quedado porque deseabas sentirte así, muy puta, y porsupuesto quieres seguir sintiéndome, pero eso no depende de ti, jeje…(Continuara..)
Si eres una chica o mujer ardiente, sensual, morbosa, con fuertes fantasías de ser dominada y sometida, quizás podamos vivir nuevas y excitantes fantasías juntos, puedo desplazarme por andalucía y la zona de levante, y también tengo sitio para recibir.
Así que esto va dirigido para ti, zorra sumisa que le gusta ser dominada, si quieres experimentar toda esa perversión que llevas oculta, podemos hablar, y quien sabe si un día terminar yo como Amo, en una habitación con poca visibilidad, azotando tu culito de sumisa sudoroso, expuesto ante mi, arrodillada en el suelo, mientras gimes excitada y nerviosa, y yo con mi polla como un mástil rozándote las nalgas, haciendote dudar si te la voy a clavar por el culo, o voy a hacertela tragar hasta el fondo de tu garganta. ¿Te excita verdad putita?
Ya eres mío
marzo 20, 2012 by admin
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•Te repito que no tengo porqué darte explicaciones, no quiero volver a verte por la casa y ya está. A ver si te mete de una vez en la cabeza que hemos cortado. – dijo Elena desde el otro lado de la puerta.
•Pero, Elena… – dijo Alberto con los ojos húmedos – ¿Cómo puedes decir esto de repente, después de tanto tiempo?
•Mira, no tengo ganas de seguir hablando con un fracasado como tú. Mañana mismo enviaré tus trastos a casa de tu madre. Por mi parte no quiero volver a verte el pelo. – dijo Elena cerrando la puerta de golpe.
Alberto se dio la vuelta y se marchó por donde había venido. No entendía lo que había ocurrido unos días atrás. Hasta hace poco, él y su novia habían compartido piso en el pueblo de ella, fue una de las condiciones que ella le había impuesto para establecerse, desde el inicio de su relación años atrás. El pueblo era un lugar apartado de cualquier ciudad grande, de interior, rodeado de tierras valdías. Al acabar el instituto, Elena decidió estudiar magisterio en la universidad más cercana, mientras que Alberto se colocó como vendedor de seguros en la misma capital. Aunque esperaron a que Elena terminara la carrera para compartir piso, Alberto era feliz. El pobre no había tenido constancia de un par de flirteos que Elena había tenido con chicos de su clase. Bueno quizás sí que llegó a intuir algo, pero era de carácter tranquilo y sumiso, los explicó como naturales para una bella chica, al dejar el pueblo e ir por primera vez a una gran ciudad.
Y esto es así porque Elena era una verdadera diosa griega. Alta, de aproximadamente 1,74 mts, delgada, con una sorprendente talla 100 de pecho y un culito respingón moldeado por años de ejercicio , la hacía más que apetecible. Desde siempre había llevado su largo pelo negro suelto, liso, dándole un aspecto aún más fiero a sus misteriosos ojos verdes. Elena siempre había cuidado mucho su apariencia, procurando siempre vestir ropa cara y de buena calidad. A pesar de tener tan despampanante cuerpo, era muy discreta y casi nunca dejaba entrever algo, guardándolo como un tesoro oculto bajo. Si no destacaba por las minifaldas o los tops que nunca se ponía, sí que era una maravilla verla en sus zapatos de tacón. Eran su verdadera pasión, casi un fetiche que coleccionaba par a par.
Respecto a su forma de ser, Alberto había ido notando un progresivo cambio. Desde que volvieron al pueblo y se mudaron a vivir juntos, su relación parece que se había ido apagando. Elena había pasado de ser una chica sencilla, quizás algo presumida, a ser una completa ególatra. No le importaba a quien tenía que pisar con tal de cumplir sus deseos. Era caprichosa y se le había ido haciendo difícil pensar en otra persona que no fuera ella misma. Alberto seguía pensando que su cambio de actitud se debía a la influencia de sus amigas del pueblo, en concreto por la influencia de una tal Rafi, una vecina de sus padres. Ambas se habían hecho poco a poco muy amigas, y parecía que Elena había acabado por copiar la forma de ser de su antigua vecina.
Era cierto que él se había ido dejando. Hacía tiempo que no iba al gimnasio y se encontraba fofo, y cansado. Estaba claro que su aspecto no era el mejor para sus 27 años, pero no había hecho nada para remediarlo. Para colmo, Rafi había ido quedando con Elena cada vez más a menudo para salir por la noche con sus amigas. Algunas noches al principio las acompañaba pero después dejó de hacerlo y empezó a quedarse en casa. A diferencia de ella, Alberto no tenía apenas conocidos en el pueblo, habiéndolo dejado todo por irse a vivir con Elena.
Ya en su casa, Alberto comenzó a recordar como se habían desencadenado los acontecimientos de los últimos días. Un día, volviendo de la ciudad, la encontró en la cama con otro. No podía creer que le hubiera podido hacer esto en su propia cama. Elena estaba completamente sudada, a cuatro patas sobre la cama y siendo penetrada por un chaval joven musculoso y desconocido. Pero lo más extraño de todo es que no pararon al verle y Elena en ese momento cuando consiguió correrse, casi en las narices de su querido novio. Nunca la había visto tan excitada y con esa cara, mezcla de placer y malignidad.
•Pero Elena, ¿qué coño estás haciendo?
•¿A ti qué te parece, gilipollas? Follándome a un hombre de verdad…
Todo fue muy rápido. Alberto, no pudo hacer otra cosa que marcharse de la casa con lo que tenía encima puesto. Era en general un hombre tranquilo, y decidió cortar por lo sano. Después del último encuentro de esta mañana en su antigua vivienda no le quedaban ganas de volver a intentar aclarar las cosas con Elena pero todavía la seguía queriendo muchísimo, y había decidido no separarse de ella tan fácilmente a pesar de los cuernos. Todo estaba así cuando al día siguiente recibió una inesperada llamada en la habitación del hostal, que cambió todo y que a continuación nos será contada.
CAPÍTULO 1
•¿Alberto? ¿Eres tú? – dijo una voz conocida desde el otro lado
•Hoooola Elenita… – dije con la voz temblando
•Sabes perfectamente que no me gusta que me llames así, atontado. – dijo Elena tras una pausa – me he enterado por mis amigas que te has alojado en el hostal y después de hablar con ellas, me han convencido para que te de otra oportunidad…
•¿De verdad? – No podía caber en mi gozo, pero estúpidamente no me daba cuenta de que yo no había sido el infiel en esta historia.
•Pero no creas que todo será como antes. Si realmente estás dispuesto a volver a casa, habrán cambios que deberás de asumir.
•Claro, lo que quieras. – dije sin pensar
•Cuando te hayas arreglado un poco, ven a verme. – dijo colgando el teléfono.
Me quedé pensativo con el teléfono en la mano. ¿A qué tipo de cambios se refería? Pero no estaba para pensar, la excitación me podía, y una hora después ya me encontraba con mi mejor aspecto llamando al timbre de mi ex-casa. Elena abrió la puerta mostrando un vestido negro corto y ceñido que se ponía en algunas ocasiones especiales. Llevaba puestos unos zapatos negros de tacón de aguja que yo le había regalado (como casi todos) e iba con el pelo recogido. Sus uñas, pintadas de color negro resaltaban la delicadeza de sus manos y pies. Parecía que sus pechos iban a salirse del vestido, erguidos, jóvenes, hipnotizantes.
•Siéntate ahí, Alberto. – dijo señalándome el sofá.
Yo obedecí y me senté sin abrir la boca, extasiado por su belleza. Esperaba una charla corta y después un revolcón en la cama. La verdad es que la había perdonado ya y estaba deseando volver a poseerla de nuevo. Pero nada más lejos de la realidad..
•Mira Alberto, la cosas han ido cada vez de mal en peor. La verdad es que desde hace un tiempo no funcionamos y ya estaba harta de ti. Me había decidido a dejarte, quedándome yo con el coche que compramos juntos y la casa que nos construimos con ayuda de nuestros padres, claro está . Pero mira por donde , Rafi, la que te cae tan mal, me ha dado una solución aún más ventajosa que espero estés dispuesto a aceptar.
Se giró un poco y cogió una carpeta negra que contenía una serie de folios que me entregó en mano.
•Te recomiendo que lo leas todo muy, pero que muy bien porque una vez lo hayas firmado no habrá vuelta atrás. Además esta será la última oportunidad que te doy.
•Contrato de esclavitud, sirviente, Ama Helena…¿pero qué locura es esta?
Elena no pudo menos que esbozar una sonrisa…
•Vamos no te hagas el tonto, sé que esto te gusta.
•Pero no es lo mismo, una cosa es en la cama y otra muy distinta en la vida real.
•No te preocupes por nada, Rafi y Nani ya lo han aplicado a su novio y marido respectivamente y les va muy bien, créeme…
•No me lo puedo creer…
•Decídete ahora mismo: o te conviertes en mi esclavo y haces todo lo que yo te diga o ya puedes olvidarte de mi. Siempre se necesita alguien para que te limpie la casa y haga las tareas domésticas.
Aunque todo aquello me parecía muy raro, no pude pensar y decidí firmar el contrato. Con una mirada pícara, Elena destapó un bolígrafo con la boca y me lo dejó para firmar. Una vez lo tuvo en la mano, se levantó y me miró directamente a los ojos.
•Vete al cuarto de baño y ponte la ropa que te he dejado sobre el borde la bañera. Te quiero ver allí, a cuatro patas y con los ojos tapados.
Sin rechistar y con la esperanza de que todo fuera una broma o un juego erótico más, me dejé llevar y me metí en el cuarto de baño. No pude dejar de sorprenderme al ver un juego de corpiño, liguero, tanga, medias y tacones. Todo era de color rosa y negro, y no lo había visto antes por su armario. Una vez me lo puse todo me vi ridículo, toda la ropa sexy de Elena me quedaba pequeña, incluidos los zapatos de tacón. Me puse a cuatro patas y esperé a que me llamara durante unos 15 minutos.
Pero cual sería mi sorpresa cuando me percate de que la puerta se abría y vi a Rafi y a Elena entrar dentro del cuarto y ponerse a hacerme fotos a diestro y siniestro.
•¿Pero esto qué es?
•Tú cállate, guarra. – dijo Rafi sin parar de hacer clics
Tras unos instantes, se marchó por la puerta y abandonó la habitación.
•Con estas fotos, idiota, me aseguraré de que cumples tu palabra. En cuanto dejes de desobedecerme, las mandaré por email a todos tus conocidos y familiares, y mucha gracia no creo que les vaya a hacer. – dijo sonriendo
Mi primera impresión fue de rabia. Quise tirarme al cuello de ella y obligarla a eliminar las fotos. Pero ya había escuchado la puerta principal cerrarse tras la salida de Rafi. Me tenían atrapado y no pude hacer otra cosa que agachar la cabeza, a cuatro patas como estaba.
•Así me gusta, cornudín. – dijo Elena acercándose y acariciándome la cabeza – quítate inmeditamente esa ridícula ropa y baja al comedor.
Cuando me hube quitado toda la ropa, bajé al comedor y me quedé erguido ante la figura de Elena, sentada con las piernas cruzadas en el sofá central. Estaba tomando una copa, que saboreaba lentamente. De pronto, crucé mi mirada con la suya, y de un salto, Elena se planto delante mía dándome un bofetón que me hizo temblar.
•¿Cómo te atreves a mirarme directamente a los ojos? Seguramente no te ha dado tiempo a leerte bien el contrato que firmaste antes. – dijo comenzando a caminar hacia el sillón de nuevo. – Siempre que estés en presencia de una mujer, por muy joven que sea, tendrás que bajar la mirada como sumisión. ¿Entendiste?
•Sí, Elena. – una sonrisa diabólica se dibujo en su rostro a escuchar su nombre.
•A partir de ahora responderás siempre Sí, ama a cualquier mujer que te ordene algo. Como no aprendas rápido juro que lo vas a pasar muy mal…
•Sí ,ama Elena. – dije yo intimidado
•Muy bien – dijo ella levantándose del sofá. – Las reglas son muy sencillas, yo mando y tu obedeces. En las clases de ultrafeminismo que recibí en la universidad hicimos algo más que escribir pancartas y leer a Sutton. Allí aprendí que no está bien que un gusano como tu gane más dinero que yo, así que dejarás el trabajo desde hoy. No te preocupes, yo soy ahora la única que lleva los pantalones en esta casa y me ocuparé de ti. – dijo acariciándome la barbilla. – En un principio había pensado que fueras desnudo, sin no ataduras dentro de casa, pero visto lo que paso con el marido de Nani, he reconsiderado mis ideas y voy a ponerte algunas cositas… – dijo mientras cogía una bolsa de encima del sofá.
La vi agacharse y colocarme un par de grilletes de cuero cerrados con un pequeño candado en mis tobillos, no pude evitar comenzar una erección que luego me acarrearía problemas. Lo mismo hizo con mis muñecas y con el cuello:
•Con este collar vas a estar guapísimo. En el está escrito el nombre de tu dueña, Elena, por si algún día se te olvidara… – dijo riendo.En ese momento sacó un cablecito unido a una especie de goma y un microchip que colocó rápidamente en la base mi pene que se hallaba erguido. Con falta de tacto, tomó una bolsa de hielo que tenía en un cubo cercano y presionó en mi miembro reduciéndolo a la mínima expresión.
•Sé que eres un pajillero empedernido. Pero esos tiempos ya se acabaron, ahora tomo yo las riendas de tu pene. – dijo empezando a colocar un aparato de castidad masculino. – No tienes ni idea del bien que hace a una pareja la castidad…masculina.
Cuando terminó de colocarlo, pude ver como giraba su mirada hacia arriba desde su altura y sacando la cadenita que le colgaba entre sus abundantes senos me dirigió una palabras acompañadas por una mirada de alegría radiante y poder que nunca podré olvidar:
- Ya eres mío…
Sumision con el profesor de matematicas
febrero 27, 2012 by admin
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Habiendo apenas probado las bondades del sexo, el deseo parece agigantarse… Repetí segundo año del secundario y el nuevo profe de mat me encantó, no porque entendiera de la asignatura, sino por lo lindo y masculino. Era un tipo de unos 24 años corpulento (sin ser gordo), de pelo enrulado y castaño, con los ojos enormes y pestañas larguísimas…
Yo soy un desastre para las matemáticas y con semejante especímen de masculinidad, menos atención prestaba a la materia y más al profe…. En fin, yo lo miraba, lo admiraba en silencio, estaciado y cuando me preguntaba algo quedaba en blanco…
Terminé el secundario y a José (así lo llamaré), no lo volví a ver.
Aunque lo recordaba como un imposible, la vida siempre te da otras nuevas experiencias….
Pasaron los años (yo tenía 24) , y sucedió que una noche volvía a mi casa y entré a un bar a comprar cigarritos (serían como las 01:30 pm).
Al entrar vi que estaba el muchacho de la caja (de unos 30 años), el mozo… (más o menos de la misma edad o unos años más) y un cliente tomando un whisky.
Al momento de comprar los cigarritos y pagar, el cliente dice: tu fuiste alumno mío…. Yo lo miré asombrado y descubrí a José… algo cambiado, pero no mucho, seguía teniendo el mismo encanto y desparpajo de siempre… Entonces se puso a relatar anécdotas de mis disparates matemáticos y el chico de la caja y el mozo se reían y yo también. Pidió otro whisky para mí y así siguió mientras el mozo iba cerrando el lugar.
De pronto (ya algo entonado y estando el bar, cerrado del todo), dijo: sabés cómo me miraba el bulto éste (o sea, yo)…
El de la caja y el mozo me miraron… me miraron de una forma especial. Yo me sentí felíz porque pensé que jamás me había registrado pero sí lo había hecho y a la vez incómodo porque lo decía frente a extraños….
Pero el siguió: estoy seguro que se moría por tenerla adentro… ¿la querés todavía?
Yo quedé mudo, no podía emitir palabra… sólo lo miraba muy fijo a los ojos… y a su bulto, experimentando una dilatación que inevitablemente llevaba mis manos a mi cola. Los del bar se percataron de eso y se acercaron a mí. José dijo: vamos a mostrarle a este putito lo que son los machos de verdad…
Ellos comenzaron a tocarme por detrás y a besarme y lamerme la nuca y las orejas mientras me quitaban la ropa y siguieron toqueteándome y manoseándome hasta dejarme desnudo. Yo no podía moverme, estaba estaciado mirando a José que me veia relamiéndose tocándose su pija, sonriendo…
“Gócenlo que para eso está.. para complacernos”
Ellos me llevaron hasta la mesa de villar y me hicieron chuparle sus pijas gordas.
Todo era gemidos de placer… de ellos y míos. Mientras se la chupaba a uno el otro jugaba con sus dedos en mi culo… me lo abría, escupía, me penetraba con su lengua…
Yo lo miraba a José que se preparaba para darme mirándome fijamente. Anibal (el encargado) me la metía por la boca sin piedad y Carlos (el mozo) trabajaba en mi culo para abrirlo todo lo más posible. José miraba todo aquel panorama y me decía las ordinarieces más bajas que le venían a la mente, Anibal y Carlos también me decían groserías que lejos de molestarme, me ponían cada vez más caliente….
A que sabe la sumisión?
febrero 8, 2012 by admin
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Eran las siete de la mañana y a los pies de la cama trataba de complacer el sueño de mi ama. Llevaba dormida dos horas y tenía miedo que volviera a despertarse. En los últimos días le había costado dormirse, mi labor era sencilla masajes en los pies y en especial en los callos que tenía al final de sus perfectos dedos. Lo había conseguido y no estaba dispuesto a que mi sueño provocara el despertar de mi divina ama. No dormí en toda la noche pero con mis atenciones había logrado que mi dueña consiguiera encadenar tres horas de sueño.
Divina despertó y un giro brusco de sus pies daba a entender que pronto querría bañarse y desayunar. Preparé el baño a la temperatura que más le gusta y prepare sus tostadas ligeramente rayadas. Cuando todo estuvo dispuesto me acerque a cuatro patas al borde de la cama y elle subió dulcemente a mi lomo que no a horcajadas. Me dirigió al baño y me dijo:
Supongo que esta el baño en condiciones. Quédate en la puerta no quiero perros molestando
Esperé. Oía como el agua tropezaba con su piel y salpicaba, como descalza pisoteaba la alfombra del baño. También Oí un chasquido y entendí su significado. Recogí su bata y se la preparé, de nuevo me puse a cuatro patas y la lleve a la cocina. Al llegar me dio una bofetada, creo que algún vaso no estaba del todo limpio o tal vez el agua de la bañera no estaba en condiciones. Debo estudiarlo detenidamente, más tarde me lo preguntará y si no acierto tendré el castigo oportuno. Para los castigos mi ama es muy concienzuda sabe darme o no darme lo que realmente vaya a molestarme sin que mi condición sumisa me permita beneficiarme del castigo.
Permanecía agachado a su lado a la espera de sus ordenes, de vez en cuando se derramaban algunas sobras al suelo unas veces por atención a su esclavo y otras porque caían de su boca, todas debía recogerlas del suelo con la boca. Este fue un día de suerte ya que mi ama no se termino su tazón y puede tomar algo de leche revuelto con migas de pan, mi señora gusta de hacer gachas en la leche.
Fregué los platos, recogí la cocina. Mientras mi ama leía. Fui a por el periódico y alguna revista. Divina se enoja cuando no tiene lectura y la novela que leía estaba a punto de terminar. Me vestí y tapé mi collar con un pañuelo. Mis vecinos sonríen al verme con el pañuelo, les sonrío. Compré también lo que mi ama sugirió le gustaría comer. Lo hace durante el día anterior en forma de clave debo estar atento y saber descifrar sus apetencias. Ayer durante una película de Ganster, dijo:
-Que bien comen estos Italianos, verdad perro.
-Guau.
Creo que en la escena la comida eran spaguetti a la boloñesa, no lo pude ver bien ya que estaba de espaldas a la tele, me encontraba masageando sus cayos. Esta tarde lo sabré, cuando después de comer me acaricie el lomo o tire de mi correa y me sacuda un bofetón. Es una estupenda adiestradora y sabe despertar mi atención. Todo lo que se se lo debo a mi Diosa.
Llegue a casa y bese los pies de mi Ama, ella no dijo nada. Empecé mis tareas. El Baño, la cocina y la comida. Cuando terminé me acurruqué a los pies de mi ama, ella siguió leyendo algunos cotilleos. Sus acertados comentarios me acercaban a la prensa rosa, una Duquesa de avanzada edad se acababa de casar y este acto colmaban las páginas de las revistas del corazón.
Estaba a punto de empezar el sueño del borrego cuando note un suave tirón. Mi ama estaba vestida y me dijo:
Perro holgazán hoy no has hecho ejercicio ni tus necesidades. Levanta el culo que nos vamos.
Si mi ama
y zas guantazo. No recordé que cuando el tratamiento de mi ama hacia mi es de perro debo ladrar.
Guau.
Cogimos el coche y nos fuimos a un descampado algo solitario. Mi ama no le gusta que nuestros juegos sean públicos y por eso al salir tratamos de ser discretos. Al llegar jugueteo conmigo lanzándome una pelota. Después de jugar un rato y de mear y cagar bajo un árbol volvemos a casa.
Le sirvo la comida a mi dulce Ama y parece que no le desagrada. Creo que acerté en el menú. Mi Diosa se dispone a comer:
Perro no molestes, fuera de aquí .
y me da un puntapiés. A cuatro patas desaparezco y salgo a la terraza. Desde allí puedo oír su chasquido para cambiar los platos. Al terminar mi Justa Diosa cogiéndome de la barbilla, me dice:
Perrito cocinero veo que ayer estuviste atento. Si, para hoy quería Spaguetti a la boloñesa, lo ves cuando te esmeras sabes complacerme. Esta noche tendrás tu premio, ahora come los restos,recoge, limpia y te espero en el salón. Así fue.
En el salón mi Dueña estaba recostada viendo la tele. Señaló sus manos y comencé a estirar sus dedos. Alterné ambas manos, pasaron mas de 20 minutos. La dueña de mis sueños me dijo:
También tengo espalda.
Empecé un masaje a lo largo de hombros y espalda. Rascaba, acariciaba y besaba. A mi hermosa Ama le entró sueño y el sofá no le era suficientemente cómodo, me dispuse como un caballo y monto hasta el dormitorio. Allí señalo los cayos de sus pies y comencé su masaje. Vi como al cabo de una hora estaba dormida, de su boca salía un precioso y suave sonido. Aproveché y dormí también. Despertó y no me vio chupando sus pies, acto que tanto le relaja. Con sus dos pies me dio una fuerte patada, caí al suelo rodé y desperté.
¡Inútil, vago y estudido perro!. Hogazan no te mereces mi protección, hoy mismo te abandono desnudo en una gasolinera.
No era una amenaza fue un hecho, minutos después aparcó el coche en una gasolinera que estaba a dos kilometros de casa y me dijo.
¡Fuera Perro bobo! No quiero verte más.
En la gasolinera sólo y desnudo sabia lo que me esperaba. Busque las calles menos transitadas y conseguí llegar a casa sin toparme con autoridad alguna. Una vecina mayor se quedó mirándome.
Traté de saludarla como si la situación fuera de lo más normal:
Hola vecina
No contestó, frunció el ceño y me siguió con la mirad, no se si exactamente me miraba el culo o la espalda. Subí por el ascensor y entré en la casa me arrastré a sus pies, le supliqué como lo hacen los perros sumisos, besé sus pies y le juraba que no volvería a comportarme como un holgazán.
Mi Ama en principio me apartaba con su pié aunque por fin permitió que le besara sus pies. Me llenó de satisfacción su perdón. Y no sería la única buena noticia de la noche. Puso una película y se dispuso a verla mientras indicaba sutilmente lo que quería. Un masaje a veces en los pies otras en las manos o espalda, un vaso de agua, algunos caramelos. Me lo decía con una mirada un sonido o una indicación. Eran muchos años y conocía sus apetencias con solo mirarla.
Al terminar la película. Me cogió por la barbilla y me dijo:
Perrito, ¿recuerdas que esta mañana te prometí un premio?
Guau.
Se quitó el pantalón del pijama, la lencería y se recostó plácidamente. Me sorpresa fue enorme cuando descubrí que esa noche me iba a permitir acariciar su santuario. Así lo hice siguiendo sus indicaciones, mi lengua se movía como ella disponía unas veces se movía de arriba a bajo otras chupaba y la mayoría de las veces se movía rápidamente. Así estuvimos mas de una hora. Yo estaba muy excitado. Me miro de arriba abajo y me permitió correrme con sus pies. Me restregué como un perro en celo mientras ella movía su pie para facilitarme el Orgasmo. Me derramé y agradecido besé sus pies.
La noche había terminado como hacía mas de un mes no terminaba, con mi sexo flácido. Le llevé al baño y luego al cuarto. Allí me miro y me dijo.
perrito esta noche quiero dormir sola vete al salón y puedes dormir en el sofá.
Le besé el pié y dormí plácidamente en el salón.
Esclavo de sus sueños.
Me fascina que me rompan el culo
febrero 6, 2012 by admin
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Hola!! me llamo Jenny tengo 25 años, mido 1.67, morena clara, cabello largo lacio castaño, soy un poco gordita pero caderona y nalgona, talla de bra 36B, siempre desde la adolescencia habia sido muy caliente y me encantaba el sexo… todo cambio cuando conoci a Roy…
El era un amigo que habia encontrado chateando y un dia quedamos de conocernos.. nunca me habia insinuado algo de sexo ni yo tampoco porq por las fotos que me mostraba no se me hacia atractivo. Yo vivo en puebla y el era de Xalapa.. asi q fui por el a la terminal cuando lo vi wooow si era el el mismo de las fotos solo que en persona estaba bastante wapoo nada como en las fotos.. el era apiñonado de ojos claros, estaba un poco gordito pero tenia unos brazotes bien duros pues iba al gym, cuando lo salude oli su perfume desde ese momento estaba ansiosa por estar en sus brazos… fuimos a un hotel a dejar sus cosas salimos a pasear a mostrarle la ciudad.. me moria de ganas porque me insinuara algo pero pense que no le gustaba puesto que me trataba muy respetuoso.. nos dio la noche y me dijo que fueramos al hotel por mi bolsa que me iria a dejar a mi casa… yo muy decepsionada pense que no le habia gustado y tampoco queria verme muy aventada puesto que era algo timida. Entramos a la habitacion y al cerrar la puerta me tomo fuertemente y me beso yo enseguida correspondi su beso y empese a acariciarle la espalda a pegarme a su cuerpo habia deseado tanto toda la tarde probar sus labios…
Nos besamos como locos que no podia respirar por momentos y el dirigio sus manos a mi culo y lo apreto.. me dijo que desde q me vio se moria de ganas por tocarlo pronto me bajo los mallones y vio mi tanga lo que le calento mucho mas mientras nos besamos el acariciaba mi culo…
Se desabrocho el pantalon y me dijo toca siente como me has tenido toda la tarde no lo dijo dos veces yo estaba acariciando su rica verga y vaya q la tenia grande sin que me lo pidiera me agache a probar (nunca lo habia hecho novios anteriores llegaron a rogarme porque se las mamara pero siempre me dio asco) Ese dia no se que paso yo estaba dispuesta a converitrme en toda una puta y asi fue sin q el lo pidiera me agache a mamar esa verga q estaba bien parada y la chupe como una puta hambrienta queria comermela… el jadeaba mucho le estaba gustando lo que le hacia, me dijo que parara q aun no queria venirse me acosto en la cama y metio su mano en mi vagina y empezo acariciarme yo gemia como loca estaba muy caliente deseaba sentir su pito dentro de mi y se lo pedia pero el no queria me decia pidemela bien puta!! Quieres pito pinche puta? yo le decia si mi amor dame pito meteme la verga no aguanto mientras gemia me hiso suplicarle q me metiera la verga…. me vine como dos veces mientras me masturbaba con sus dedos y lo hacia muy duro y notaba q cuando le decia q me dolia se excitaba mas…
Me abrio las piernas y las subio a sus hombros y me la dejo ir todaa aaaay q ricoo sentii aunque me dolio estaba gozando esa verga y le pedia mas y mas.. mientras el decia que era su putita dime que eres mi puta pinche pendeja!! y yo COJEME COMO A UNA PUTA, COMO SE DEBE COJER A LAS PUTAS DAME DURO AMOR DAME VERGA aaay q rico yo no dejaba de gritar no me importaba q me escucharan solo queria tenerla dentro… Despues saco su verga de mi vagina y se agacho a mamarmela aaay lo hacia delicioso yo no dejaba de gemir le decia q ya no aguantaba q me iba a venir y me dijo vente puta dame tus jugos quiero comermelos andale puta aaay q ricoooo me vineee sentia como temblaba todo mi cuerpo no me dejo q terminara de disfrutar mi orgasmo ya me tenia en la orilla de la cama y el de pie, diciendome q ahora iba a sentirla en el culo.. YO LE DIJE Q NO! que era virgen del culo y que me habian contado que duele mucho.. me dijo callate tu eres mi puta aqui mando yo pendeja.. si eres bien puta porque no te han dado por el culo? me excita saber q sere el primero… ay solte un grito me dio una nalgada que me dolio queria llorar y el como un desquiciado no dejo de nalguearme y se excitaba con cada quejido de dolor que yo daba… cuando de pronto senti q la metio de golpe.. AY AY ME DUELE!! ME SOLTE A LLORAR SENTI QUE HABIA ROTO ALGO DENTRO DE MI!! YO ESTABA LLORANDO NO AGUANTABA EL DOLOR a el poco le importo porque seguia metiendola con mucha fuerza y haciendolo mas rapido… quise darme la vuelta para escapar y me tomo de los pelos y me dijo maldita perra no que querias verga? ahora aguantala hija de la chingada veniste de puta sabias a lo que venias y ahora aguantas, desde este momento mas te vale q obedezcas si no quieres q te rompa mas el culo entendiste?? yo le decia ya por favor para me duele no seas asi.. ME DIO UNA CACHETADA y me avento a la cama me puso boca abajo y se subio sobre mi y la volvio a meter otra ves por mi culo y yoo seguia llorando no aguantaba el doloor… creo que se apiado de mi porq empeso a hacerlo mas despacio y con mucho cuidado lo que empezo a hacer q me gustara y empese a gemir y pedirle mas … ME DIJO MALDITA PUTA NO QUE NO TE GUSTABA POR ATRAS CULERA!! si te encanta el pito y aaay me dio fuerte y yo estaba excitadisima q le dije si papi dame fuerte mas fuerte cojeme por donde quieras me encanta sentirla en mi culo papi.. dame mas amor y asi lo hiso me la metia cada ves mas y mas fuerte y yo gimiendo como loca pidiendo mas y mas hasta q los dos nos venimoos.. fue tan rico sentir su semen en mi culo.
En la mañana q despertamos seguimos haciendolo yo le pedia q me lo volviera a meter en el culo q me habia gustado mucho.. que la queria de nuevo ahi.. y asi fue me llevo al baño puso mis manos enlas llaves de la regadera me incline y le ofreci el culo el empezo a lamerlo y morder mis nalgas y a meter sus dedos en mi vagina me moria de ganas por volver a sentir esa verga en mi culo.. como desesperada empese a gritarle q me la metiera gritaba q era una puta que queria verga en el culo.. y asi fue me la volvio a meter me culeaba riquisimo me encantaba que me doliera y que me diera duro.. me tomo de las tetas las apretaba y me jalaba mas hacia el para q entrara mas su verga salimos del baño… en la cama me dijo subete arriba de mi y asi fue lo monte y me daba de sentones y gemia como puta.. me dijo date la vuelta ahora date de sentones con mi verga en el culoo no lo dijo dos vecees yo queria tener ese pito en todo mi cuerpo…
Seguimos cojiendo mas tiempo hasta q termine pidiendole q se viniera en mi boca que queria probar el semen que se me antojaba probar su leche… me la metio en la boca me la metia bien adentro que sentia q vomitaria… y asi estuvimos hasta q se vino y me comi toda la lechita de esa vergaa toda segui chupandola hasta dejarla limpiecita… ESO PASO EL PRIMER DIA QUE LO CONOCI.. SEGUIMOS VIENDONOS MUCHAS MUCHAS MAS VECES.. SI LES GUSTO MI RELATO Y QUIEREN QUE LES CUENTE LAS DEMAS VECES QUE ME ROMPIO EL CULO ESCRIBANME Y HAGANMELO SABER.
POR CIRCUSNTANCIAS DE LA VIDA DEJAMOS DE VERNOS… AHORA ESTOY SOLTERA Y LLEVO TIEMPO SIN SEXO… SI ALGUNOS DE USTEDES LES INTERESA ALGUNA RELACION OCASIONAL ESCRIBANME YO SOY DE PUEBLA Y ME ENCANTARIA TENER ALGO PERO LEJOS DE AQUI DE PUEBLA…

